Veterinaria Homeopática en Medicina Felina
Segunda Parte

Casuística Breve

 

Dr. Horacio De Medio.
Prof. Titular de Veterinaria AMHA.
Director de Area Veterinaria de AMHA.

INTRODUCCION

Antes de entrar en el relato de algunos casos concretos es necesario dejar aclarado un concepto. No existe el especifismo en homeopatía. Dicho en otros términos, esto significa que “ no hay remedios específicos para...” tal o cual patología o trastorno. Siempre la elección del medicamento que se crea más adecuado al caso, estará determinado por la individualidad del sujeto enfermo. La manera singular y única de “hacer su enfermedad” será el eje rector que guiará la elección del medicamento, ya sea curativo o atenuante. Tal individualidad tendrá su expresión en la llamada Totalidad Sintomática Característica, que contendrá aquellos síntomas – mentales, generales y particulares modalizados- que sean los más extraños, peculiares, inesperados y aun insólitos que manifieste el animal sufriente.
En general se puede afirmar que la Homeopatía aplicada a la medicina felina ha revelado su utilidad ante los más diversos padecimientos, tanto agudos como crónicos. Entre ellos se pueden citar a: diversas patologías de piel, complejo respiratorio, enfermedades infecciosas, desórdenes digestivos, trastornos metabólicos y endócrinos, patologías tumorales y cáncer, enfermedades del tracto urinario, enfermedades neurológicas, déficit cognoscitivo y distintas anomalías conductuales y orgánicos de la vejez, etc.

CASO CLINICO 1 - QUEMADURA: El felino de referencia fue llevado a la consulta por presentar una quemadura en la mitad derecha de la cara, desde el labio superior hasta el pabellón auricular, siendo éste último el más afectado, mostrando lesiones de segundo y tercer grado, con pequeñas zonas de cartílago expuesto. Toda la zona comprometida exhibía diferentes estadios de lesiones eritematosas, incipientes escaras costrosas, y restos de pelos recortados y descoloridos (amarillentos). Pese a su espectacularidad, no había evidencia de ampollas, escaso olor a pelo quemado, y aun la zona preauricular y los bordes del pabellón eran indoloros al tacto, con sangrado limitado y seco. Igualmente llamativos eran sus bigotes casi ausentes del lado derecho, presentando cortos y retorcidos los del lado izquierdo (chamuscados). (Fotos 1,2 y 3).

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Foto 2
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El origen o causa de estas lesiones era incierto, (agua caliente, manta térmica, fuego, cáusticos?) y el aporte de información por parte de sus dueños era vago y difuso, con abundantes contradicciones que podrían ocultar una conducta culposa. No hubo mayores datos propios del enfermo en sí, por lo que se centró el análisis del caso en la modalidad de su signología local. Así se registraron los siguientes síntomas: procesos inflamatorios rápidos y destructivos, lateralidad derecha, quemaduras de primer y segundo grado, que llevaron a la prescripción de cantharis 30 en solución hidro – alcohólica, a razón de 5 gotas, cuatro veces diarias, hasta ver evolución. Complementariamente se indicó aplicar localmente en el pabellón auricular, crema de caléndula, dos veces diarias.
A la semana su estado era de franca mejoría, con abundante tejido de granulación y crecimiento de bigotes de ambos lados (Fotos 4 y 5).

Foto 4
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No obstante su buena evolución, ésta pareció detenerse a punto de cumplir un mes del tratamiento instaurado. Por lo mismo, revisado el caso, se prescribió sulphur 200, teniendo en cuenta los siguientes signos: detención de curación, convalecencia prolongada y su marcado tropismo por piel. El medicamento también fue preparado en solución hidro-alcohólica, indicándose dos tomas diarias de 10 gotas cada una, con la finalidad de modificar su indolencia evolutiva, acortando su convalecencia. Se puede observar su estado a los dos meses de haber iniciado su tratamiento. (Fotos. 6 y 7).

Foto 6
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Dos meses más tarde sus lesiones habían cicatrizado completamente, aunque el pabellón auricular derecho mostraba una reducción en su perímetro, anunciando la instalación de una secuela que sería permanente. (Fotos 8 y 9).

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Foto 9

 

CASO CLINICO 2– CISTITIS HEMORRAGICA: Un felino macho mestizo de aproximadamente 10 meses de edad fue llevado a la consulta por presentar hematuria, disuria y oliguria de quince días de evolución. De antecedentes oscuros e imprecisos, el cuadro se habría agravado tras una castración realizada “con fines terapéuticos “ (?) una semana atrás que ,ostensiblemente , había colocado al animal en un estado desesperante. Tratado previamente por dos colegas, se le habían prescripto diferentes medicamentos homeopáticos y antibióticoterapia, sin resultado alguno. A la inspección clínica, la zona evidenciaba claros signos de abscedación de toda la región perineal, los restos de las bolsas escrotales con indicios de una gangrena inminente, con extensión hacia el pene y prepucio extremadamente edematizados. (Fotos 1 y 2) Paradójicamente normotérmico, presentaba anorexia total desde dos días atrás, sugiriendo su estado general un pronóstico funesto.

Foto 1
Foto 2

Para su abordaje homeopático se seleccionaron los siguientes síntomas: abscesos, remedios para acelerar la supuración, abscesos gangrenosos, trastornos por operaciones quirúrgicas, gangrena fría y orina sanguinolenta. Del análisis repertorial de esta sintomatología surgió la indicación del medicamento hepar sulphur 6ta, el cual le fue administrado a razón de 5 gotas cada dos horas hasta ver evolución. La misma no fue la esperada y al día siguiente, el cuadro había empeorado notoriamente, con una temperatura de 40,5 grados C, marcada depresión y goteo involuntario de orina purulenta. La imagen de su estado prefiguraba un desenlace inminente. Reexaminada la totalidad sintomática considerada y agregando los signos de su agravación, el medicamento indicado fue carbo vegetabilis 30, en solución hidro- alcohólica, diluyendo 10 gotas en medio vaso de agua, siendo la dosis una cucharadita de café cada hora, hasta ver evolución. Este último medicamento trajo rápido alivio, descendió la temperatura a 39 grados C, y produjo el drenaje del absceso explosivamente. (Fotos 3 y 4).

Foto 3
Foto 4

Simultáneamente el animal salió del cuadro depresivo, ya se irritaba a la manipulación de la zona comprometida, y comenzó a auto higienizarse. Mantuvo el rechazo a la comida por lo que se sugirió comenzar con alimentación forzada (jeringa con Canine-Feline A/D de Hill’s). Continuó con la misma medicación y misma dosis, cada tres horas.
Vuelto a ver a los nueve días, su mejoría era notoria, orinaba casi normalmente y comía mejor, aunque a veces se lo debía forzar. Dado este avance y con el propósito de acortar su convalecencia, se inquirió sobre datos de su historia y temperamento, que informara sobre su “ser enfermo”. De este nuevo interrogatorio surgieron los siguientes síntomas mentales y caracterológicos: dulzura de carácter, afectuoso, celos, temor de extraños, antropofobia, y timidez. De este nuevo examen surgió el medicamento arsenicum 200, el que le fue administrado también en solución hidro-alcohólica, diluyendo 10 gotas en medio vaso de agua, siendo la dosis una cucharadita de café, cuatro tomas diarias, hasta ver evolución. Cuando fue visto a los 20 días de esta última indicación, mostraba franca mejoría, ya comía normalmente, orinaba solo esporádicamente con sangre, y la zona genital y perianal exhibía abundante tejido de granulación. (Fotos 5 y 6).

Foto 5
Foto 6

No obstante, al presentar ulceración lingual (Foto 7), se solicitó hemograma completo, química sanguínea y ecografía abdominal, ante la necesidad de evaluar su funcionamiento renal.


Foto 7

Vuelto a ver a los 10 días, continuaba su mejoría, local y general, (Foto 8).


Foto 8

La ecografía solicitada sólo destacó un engrosamiento de pared vesical y su dueña no realizó el hemograma solicitado. El epitelio lingual estaba reconstituido, y en el área genital no quedaban rastros de su primitivo escroto, mostrando un pene y prepucio de apariencia prácticamente normal. Queda sin medicación alguna.

CASO CLINICO 3 – ESTEROTIPIA? TOC? PERSECUSION DE LA COLA?

Un felino siamés macho, castrado, de seis años de edad fue presentado en consulta aquejado de una depilación en el dorso de su cola. Tal condición era producto del intenso prurito, de características obsesivas, que este gato sufría. Este padecimiento tenía una antigüedad superior a los tres años, no había un diagnóstico preciso, los distintos profesionales que lo habían atendido consideraron como probables entidades nosológicas, estereotipia, trastorno obsesivo compulsivo y persecución de la cola. Había recibido tratamientos con diazepan, megestrol y fluoxetrina, con resultados poco convincentes y signos de iatrogenia variable. Fotos 1 y 2.

Foto 1
Foto 2

Al ser inspeccionado, se encontró un animal en normal estado sanitario, exceptuando la alteración de su rabo. Del interrogatorio a sus amos, se pudieron seleccionar las siguientes características individuales de este gato: "inquietud después de medianoche entre la una y las dos de la mañana comienza a deambular por las habitaciones, cambia de lugar a cada ratito, a veces le dura hasta las 4 de la mañana, luego duerme como un bendito”; agravación en invierno, deseo de dulces y pan con manteca:"lo único que es capaz de robar este animal es pan con manteca o algo dulce que haya quedado en la mesa “; prurito que agrava rascándose y prurito sin erupción visible. Esta totalidad sintomática fue cubierta por el medicamento mercurius, que a la dinamización 1000, recibió en solución hidro- alcohólica. La dosis fue de 10 gotas diarias, en ayunas, hasta ver evolución. Fue re-examinado al mes y medio, con su rabo normalizado y cubierto de abundante pelo nuevo, (fotos 3 y 4), habiendo desaparecido también su inquietud nocturna.

Foto 3
Foto 4

Este animal fue controlado a los 6 y 12 meses posteriores a su normalización, manteniendo estable su condición psico-física.

CASO CLINICO 4 – LESION CUTANEA NASO LABIAL: Se trataba de una gata siamesa de 4 años y medio de edad, con lesión cutánea en zona naso–labial izquierda y borde muco cutáneo, eritematosa, prurítica ocasionalmente, con una antigüedad aproximada de 5 meses. Había sido tratada en clínicas diferentes con antibióticos, corticoides orales, tópicos e inyectables, y antimicóticos, sin resultado alguno. Los diagnósticos presuntivos comprendían desde querión, estafilococia, micosis y pénfigo hasta carcinoma de células escamosas incipiente. Fotos 1 y 2.

Foto 1
Foto 2

Una impronta de la superficie lesional no arrojó resultados concluyentes y la propietaria de la gata se negó a efectuar una biopsia. Una vez inspeccionado exhaustivamente el animal e interrogada su dueña acerca de las características individuales de la gata, se pudieron seleccionar los siguientes síntomas a los efectos de su repertorización: carácter sumamente irritable y desafiante, (“ es una gata de pocas pulgas y se le anima a cualquiera, siempre dispuesta a la pelea “), sobresaltos fácil, (“ cualquier ruidito la para en seco y corre a un lugar seguro desde donde observa que pasa ...”), deseo de tierra y grasa ( “ revuelve y se come la tierra de las macetas y lo mismo hace con las bolsas de basura”), lesiones en orificios corporales y bordes cutáneo-mucosos, lateralidad izquierda. En base a esta Totalidad Sintomática Característica expresiva de su desequilibrio, se le prescribió nitric acidum 30 en solución hidro alcohólica a razón de 10 gotas cada12 horas, hasta ver evolución.
Fue observada nuevamente a los 56 días, con sus lesiones totalmente curadas. Según el relato de su propietaria, la evolución favorable comenzó a los tres días de haber comenzado el tratamiento y lo suspendió por su cuenta a los 15 días de su inicio. Fotos 3 y 4.

Foto 3
Foto 4

CASO CLINICO 5 –PERSECUSION Y TRAUMA DE LA COLA: El siguiente caso refiere a una gata mestiza aquejada de intenso prurito sin erupción visible, con depilación completa de su cola y región abdómino-pelviana, con signos evidentes de rascado traumático. Fotos 1,3 y 4.En la consulta también fu dable observar intensa pérdida de pelo por estrés agudo, -foto 2 -situación que este animal solía repetir en su propia casa, ante variados estímulos.

Foto 1
Foto 2

 

Foto 3
Foto 4

La antigüedad de este proceso era de tres a cuatro meses aproximadamente y tenía como probable causa estrés ambiental producto de una reciente - y agitada -mudanza de sus amas. Según el relato de éstas, la gata se había resistido literalmente con “uñas y dientes“ a ser trasladada a su nuevo hogar. Signos de inquietud manifiesta mostró desde la llegada de los cajones de la mudadora, escondiéndose y alterando su apetito. De modo similar en ese tiempo presentaba una gran excitación con maullidos disfónicos o con grandes sobresaltos, sin causa aparente. Introducirla en su caja de viaje fue muy trabajoso y adicionalmente, al ingresar a su nuevo domicilio, el perro de una vecina le produjo un gran susto con sus ladridos .Una vez instalados todos en la casa, permaneció oculta, huidiza, atemorizada, casi sin comer por una semana y al poco tiempo comenzó a desarrollar la patología de su rabo. En una primera consulta había recibido clonazepan (Rivotril) con escasos efectos y luego de un mes el tratamiento fue cambiado a por fluoxetina (Foxetín), también por el lapso de un mes con idéntico resultado al anterior. Partiendo de considerar el estrés de la mudanza y el susto (por el perro) se intentó tipificar las características del trastorno de esta gata en las siguientes rúbricas del repertorio de síntomas: nostalgias trastornos por anticipación, ídem por excitación emocional, ídem por contradicción, por mortificación y temor. En consecuencia este animal recibió ignatia 30, en solución hidro-alcohólica, a razón de 10 gotas cada 12 horas, hasta ver evolución. Fue re-examinada a los dos meses con las lesiones de su cola totalmente normalizadas y cubierta de abundante pelo. Según el relato de sus amas, su vida en la nueva casa era absolutamente normal, y había desaparecido la pérdida de pelo ante situaciones que antes la estresaban (la visita a la veterinaria, por ejemplo) Fotos 5,6,7 y 8.

Foto 5
Foto 6

 

Foto 7
Foto 8

 

CASO CLINICO 6 – CARCINOMA CELULAS ESCAMOSAS: Con un diagnóstico presuntivo de carcinoma de células escamosas, en la región nasal y labial superior derecha, fue llevada a la consulta un felino hembra, mestizo, de 9 años y medio de edad. (Fotos 1 y 2).

Foto 1
Foto 2

El padecimiento de referencia, tenía una antigüedad de aproximadamente dos meses. Los colegas que habían emitido el diagnóstico por impronta de la lesión, aconsejaron quimio y radioterapia, procedimientos terapéuticos a los que se oponían los propietarios. De historia limpia, sin antecedentes biopatográficos de relevancia, esta gata había recibido como tratamiento paliativo antibioticoterapia y corticoides (prednisolona oral) sin resultado alguno a la vista.
De la inspección semiológica convencional y del interrogatorio especial a sus dueños, se pudieron seleccionar los siguientes síntomas: afecciones cancerosas en general, úlceras cancerosas, tumor en punta de nariz, úlceras en cara, a los que se agregaron dos signos de su carácter habitual: asustadizo fácilmente y temor de extraños.
Su análisis repertorial llevó a la prescripción de thuya 200, en solución hidro - alcohólica, 10 gotas diarias, durante una semana, como impregnación previa. Cumplido ese lapso, continuó con arsenicum 200, en la misma presentación farmacéutica, dos dosis diarias de 5 gotas cada una.
Vista al mes y medio su mejoría era muy notable (Foto 3), mostrando su región naso- labial con absoluta normalidad.


Foto 3

Dada la característica de la patología presunta, se decidió continuar con Thuya 1000, solución hidro- alcohólica, una dosis diaria de 10 gotas, durante un mes. Al cabo de ese período de tiempo, el animal continuaba en total normalidad, quedando sin medicación alguna.