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Veterinaria Homeopática en Medicina
Felina
Primera Parte
Principios Fundamentales
Dr. Horacio De Medio
Director Area de Veterinaria de AMHA
RESUMEN
En el siguiente artículo se describen los principios fundamentales y diversos aspectos doctrinarios e históricos de la aplicación de la Homeopatía a la Medicina Veterinaria. De modo similar se detallan los orígenes de los medicamentos homeopáticos y se plantean algunas particularidades sobre su elaboración y naturaleza.
1. - INTRODUCCIÓN
La Homeopatía es una ciencia y un arte de curar, nacido
por inspiración y obra y de un médico alemán, Christian
Federico Samuel Hahnemann.
Vivió entre los años 1755 y 1843, a caballo entre los siglos
XVIII y XIX, cruzado por mil avatares científicos, sociales, filosóficos
y militares. Formado como médico en una concepción estática
y mecanicista con base fundamental en anatomía y patología,
pronto entró en crisis con la medicina de su época. La lectura
de un texto de Materia Médica de William Cullen obró como catalizador
de una integración de ideas que darían cuerpo a su futura doctrina.
Aunque tenga carácter anecdótico, vale la pena detenerse en
el episodio de la célebre china.
FIEBRE NOBLE
Llamó la atención de Hahnemann, el relato pormenorizado
que Cullen hacía de los síntomas de intoxicación por
china (quina), que en aquellos tiempos se había puesto de moda para
el tratamiento del paludismo y toda otra fiebre intermitente que apareciera
por Europa. Así era bastante común que por automedicación,
error médico o abuso, y hasta por mal manejo farmacotécnico,
se dieran casos de intoxicación por esta droga.
La quina o china tiene una pequeña historia muy interesante,
que se remonta a la época del Virreinato del Perú, alrededor
del año 1630. Pues bien, en esos tiempos enfermó gravemente
la esposa del virrey, sin remedio para los médicos de la corte. Ya
desahuciada, un miembro del gobierno colonial hizo llegar a la enferma un
polvo elaborado a partir de la corteza de un árbol conocido por los
indios del lugar, por su efecto aliviante de esos procesos febriles intermitentes.
Este árbol, por esa virtud curativa, era denominado palo de calenturas
. La enferma curó y en su honor (tenía título de
Condesa de Chinchón) se llamó a esta sustancia chinchona o cinchona.
Como bien dice Lathoud (6) este exitoso tratamiento había sido demostrado
muchísimas veces en la vida de los indígenas, pero, obviamente,
conceptos y prejuicios también obligan. Al fin y al cabo, sólo
se trataba de pobres salvajes de la selva. Al ser beneficiada esta vez una
integrante de la nobleza española, su curación fue todo un acontecimiento
y una noticia boom del momento, que condujo a la exportación masiva
de cinchona o quina desde América hacia Europa, donde se difundió
espectacularmente. En todas las farmacopeas la mentada china está registrada
con el nombre de cinchona, dada por Linneo, el gran nominador de especies.
La denominación se inspiró en la condesa de Chinchón,
virreina del Perú. Pero antes de él, la china tuvo otros apelatvos.
Así al ya famoso polvo de la condesa, quizás el
primero de ellos, le continuó el de corteza del jesuita, merced a que
la orden religiosa a la que se refiere, participó activamente en la
importación del medicamento desde toda Europa. Corteza del cardenal
le fue dado en Roma y sus adyacencias, gracias a los buenos oficios del renombrado
Cardenal de Lugo que, al parecer, alternaba sus funciones purpuradas y filosóficas
con la propalación de la nueva panacea. El término china en
cambio, parece derivar de una voz incaica, kinia, que significaba corteza
de tronco o árbol.
Su primera aparición en una comunicación escrita, data
de 1639, en un libro religioso, de un cura agustino de Lima, apellidado
Calancha. Y su primer registro en la literatura médica es de 1643,
realizado por el belga van der Heyden. Casi dos siglos más tarde, en
1820, Pelletier y Caventau, aíslan dos de sus alcaloides más
importantes, la quinina y la cinconina, y adquieren así mayor difusión
y uso.
Los datos de este comentario figuran en la séptima edición de las Bases Farmacológicas de la Terapéutica de Goodman y Gilman en español (5), y no deja de llamar la atención, que los autores asignan el carácter de falsas y muy interesantes (?) a todas las versiones sobre el descubrimiento del poder curativo de la cinchona o china, incluida la más célebre sobre la virreina Ana de Chinchón. De cualquier manera, chisme o anécdota, crónica o leyenda, lo cierto es que los polvos de la condesa contribuyeron, a su modo, a mover la rueda de la historia.
De allí volvamos a la cuestión de las frecuentes
intoxicaciones que relataba Cullen en su libro.
No fue la prolijidad del relato del escocés lo que más impactó
a Hahnemann. En absoluto. Lo más llamativo fue la similitud (la semejanza)
casi matemática que había entre los síntomas que provocaba
la intoxicación por quina y los síntomas de las fiebres palúdicas
o intermitentes que la misma quina curaba.
HIPOTESIS DE RUPTURA
Y aquí entra en escena la genialidad que la razón
de Hahnemann va dando forma de hipótesis. No le resultaba extraño
a su formación académica el concepto de similitud.
Ya lo había leído en Hipócrates, considerado el padre
de la medicina. En el siglo V antes de Cristo, en Grecia, afirmaba que había
dos formas de curar: por los contrarios (para vómitos, un antivomitivo;
para espasmos, un antiespasmódico, etc.) y por los similares. En el
latín de la época, se denominaba al primer método, contraria
contrariis curentur, y al segundo, similia similibus curentur.
(4-8)
Su primera hipótesis de conflicto, de ruptura con lo aprendido
en la universidad fue: ¿el poder terapéutico de la quina al
curar las fiebres intermitentes devendrá de la gran similitud entre
los síntomas de esas fiebres y los de la intoxicación por quina?
Exigente y obsesivo como era, no esperó respuesta de
la mera especulación teórica. Aplicando la idea de Von Haller
( la única manera genuina de investigar las posible propiedades
y efectos de las sustancias, es experimentando en el hombre sano)
( 3-9) e iniciando otro novísimo método, se asumió como
un conejillo de Indias y en perfecto estado de salud, comenzó
a tomar cuatro dracmas de buena china (12,8 gramos), para probar
la razón o la sinrazón de los escritos de Cullen. Los síntomas
que aparecieron con el correr de los días fueron prolijamente registrados
y comparados, y el resultado fue el esperado: había una gran similitud
entre los síntomas de la enfermedad natural (paludismo o fiebre intermitente)
y los de la intoxicación cinconínica.(2)
A esta primera confirmación surgida de la autoexperimentación
siguieron otras pruebas con varias sustancias distintas. Las ensayó
en sí mismo y en algunos parientes y amigos que, estando sanos, aceptaron
someterse a estas nuevas experiencias.
Así fueron objeto de experimentación la belladona (atropa belladona),
capsicum (pimienta común), opium (opio), ruta (la vulgar ruda), stannum
(estaño) y más adelante sulphur (azufre) y natrum muriaticum
(sal común), totalizando a lo largo de su vida 103 medicamentos, los
primigenios de la actual Materia Médica Homeopática. (9)
Con todos halló una constante: las sustancias investigadas, aún
las tenidas por inertes, eran capaces de producir síntomas en las personas
sanas que las habían ingerido por un cierto tiempo. Encontró
así la manera de aplicar en concreto la teoría de la similitud,
al disponer de estas sustancias que, produciendo determinados síntomas
en los sanos, podrían darse a los enfermos que presentaban síntomas
similares y de este modo ser curados.
En 1796, a sus cuarenta años, publicó en el diario médico
de Hufeland el resultado de sus pacientes esfuerzos de estudios y experimentaciones.
Así tituló su trabajo:
Ensayo sobre un nuevo principio para descubrir las virtudes de las sustancias medicinales, seguido de algunos comentarios sobre los principios admitidos hasta nuestros días (4)
Por tal razón, 1796 se considera el año del nacimiento oficial de la Homeopatía.
DILUYENDO Y ENERGIZANDO
Pero no fueron todas rosas en este camino. En no pocos experimentadores
aparecieron síntomas molestos o desagradables, que configuraban cuadros
de intoxicaciones leves debido a las sustancias en prueba. Por esta razón,
y en principio sólo por ella, Hahnemann decidió diluir
los elementos a investigar, como una manera de atenuar los efectos indeseables.
Los que no eran solubles, los trituró con lactosa, logrando
el mismo objetivo. Este procedimiento le permitió además, y
fundamentalmente, observar la aparición nítida de síntomas
más sutiles referidos a la esfera mental, como los afectos, sueños,
sensaciones y emociones que antes, por la magnitud de la dosis, quedaban enmascarados
por síntomas más gruesos como vómitos, diarreas, cefaleas,
etc.
Es necesario agregar además que el medicamento homeopático no
está solamente diluido o triturado. Su técnica de preparación
incluye un procedimiento fundamental e imprescindible, a tal punto que sin
él no existiría como tal: la sucusión,
definida como la serie de sacudidas a que es sometido el medicamento. Estas
sacudidas (realizadas manualmente en tiempos de Hahnemann, y también
actualmente en las bajas diluciones) se efectúan con máquinas
especiales llamadas dinamizadores, y se realizan en número de
10 en cada paso de la dilución. Por ejemplo: al colocar una parte de
la belladona en 99 de vehículo hidro-alcohol, para obtener la primera
dilución centesimal, el frasco receptor recibe diez golpes o sacudidas.
Al colocar una parte de esa dilución en 99 de vehículo, para
lograr así la 2a dilución centesimal, recibe otras diez sacudidas
o sucusiones y así sucesivamente hasta llegar al número de diluciones
deseado.
¿Cuál es el fundamento de esta práctica? Ya era conocido
en tiempos de Hahnemann (siglo XVIII) que el simple procedimiento físico
de frotar una sustancia con otra producía, en una o en ambas, calor,
olores no presentes al estado inerte, imantación (en el caso del hierro),
etc. En el Organon, (9) el maestro de Meissen da su propia explicación:
... gracias a la acción mecánica de la frotación (en la trituración) y la sucusión (y por el agregado de una sustancia neutra, sólida o líquida, que sirva de vehículo, permitiendo a las partículas de la materia así transformada, permanecer separadas) desarrolla y exalta las fuerzas dinámicas... por eso llamo a este procedimiento dinamizar, potencializar.
LOS CUATRO PRINCIPIOS
En síntesis, Samuel Hahnemann con estos principios:
Teoría de la Semejanza
Experimentación de drogas en el individuo sano
Medicamentos atenuados y dinamizados, a los que agregaría más
adelante el de:
Medicamento único
descubrió un nuevo marco referencial, piedra basal a
su vez de una original concepción médica y terapéutica.
El cuerpo doctrinario de la Homeopatía fue iniciado por Hahnemann (fundamentalmente
con dos obras ineludibles: El Organon del Arte de Curar y el
Tratado de las Enfermedades Crónicas) y fue continuado,
ampliado y enriquecido por una galería de ilustres cuya nómina
completa y sus obras exceden el propósito de este artículo.
No obstante ello resulta imprescindible conocer de la existencia de Constantin
Hering (fisiólogo de renombre, descubridor del reflejo que lleva su
nombre junto al de Breuer), Clemente de Boenninghausen, Timothy Allen, E.
Nash, James. T. Kent, Margaret Tyler, entre muchísimos más.
2. - LA HOMEOPATÍA Y LA VETERINARIA
Hahnemann también incursionó en la práctica
veterinaria a través de la curación de su caballo. Padecía
oftalmia periódica y el medicamento curativo fue natrum muriaticum
(elaborado a partir de la sal común de cocina). En opinión de
F. Briones Silva, (1) este hecho llevó a Hahnemann a dictar un conferencia
(Leipzig, 1815). Según el mismo autor el manuscrito que sirvió
de base a dicha exposición fue titulado El tratamiento homeopático
de los animales domésticos . Recién fue dado a conocer
en 1956 por Heinz Benz quien lo halló completamente olvidado en las
bodegas de la Biblioteca de la Escuela de Medicina Veterinaria de Dresden.
A pesar de los enfáticos conceptos vertidos por Hahnemann en ésta
y otras conferencias, no tuvo mayor eco entre los escasos veterinarios de
la época y su aplicación práctica quedó limitada
a algunos de sus discípulos más cercanos - médicos- Ernst
Ruckert (8) entre otros pocos.
A partir de allí, la aplicación concreta de la homeopatía
a la medicina veterinaria se hizo en base a la adaptación de los síntomas
de las experimentaciones humanas a la sintomatología de las diversas
especies animales.
Recién en la década de los 90 del pasado siglo XX comenzaron
a realizarse patogenesias (experimentaciones) en animales sanos y hay por
delante, un larguísimo camino por recorrer para disponer de una verdadera
Materia Médica Homeopática Veterinaria.
UN PIONERO
No obstante estas dificultades y limitaciones desde el origen,
hubo un veterinario, Wilheim Lux, que llevó a la práctica las
ideas hahnemannianas, adaptando sus novedosos remedios a diferentes especies
. Incluso fue un poco más allá, ampliando el horizonte terapéutico.
En Leipzig, en 1833 publicó Isopatía de las enfermedades
contagiosas , donde comunicaba los éxitos logrados con dos nosodes
(medicamentos obtenidos de material patológico): anthracinum y malleinum.
De este modo dio origen a un nuevo sistema médico llamado isopatía,
con puntos de contacto con la Homeopatía y de alguna manera con la
vacunoterapia iniciada por Jenner. Eizayaga (4) la define así: método
terapéutico que utiliza el idéntico, el mismo, es decir
la sustancia, bacteria, virus, agente patológico, toxina, etc., que
aparentemente es la causa desencadenante de la enfermedad .
Al indicar el tratamiento de animales enfermos de peste bovina
y antrax (carbunclo) con medicamentos preparados a partir de sangre
y moco de animales infectados y diluirlos 30 veces (1 en 100), estaba sentando
las bases de la terapéutica por el idéntico cuando se es incapaz
de curar por el similar. Lux era un convencido de las bondades de la Homeopatía
y tuvo una actividad muy destacada fundando y participando en varias sociedades
homeopáticas de Europa. En 1832 había publicado una revista
a la que bautizó Zooiasis o la curación homeopática
de los animales (1) y dedicó su primer número a Hahnemann.
Se considera a Wilheim Lux el primer veterinario homeópata de la
historia.
Avanzado el siglo, se sumaron otros nombres en diferentes países europeos.
Algunos dejaron por escrito el registro de sus experiencias en algunas obras
que aún hoy son dignas de consulta: Gunther, Lacuzon y Berger, Humpreys
y Hurndal, Ruffier y Martelet, etc. En 1939, Raymond Peyreque trató
exitosamente diversos trastornos, como la gastroenteritis hemorrágica
del gato, con medicamentos elaborados a partir de venenos de víboras
como lachesis, naja tripudians, vipera torva, y crótalus horridus.
3. - LOS MEDICAMENTOS
Sin duda, uno de los aspectos que más se desconoce de la Homeopatía es el referido al medicamento homeopático. De esta ignorancia han partido una buena parte de las confusiones, deformaciones y prejuicios que siempre han rondado este particular asunto. Y es importante tener claro que esta ignorancia ha sido mantenida y es alimentada tendenciosamente al amparo de considerar a la Homeopatía como una heterodoxia médica, y por ende, con un status no oficial.
Algunas de las distorsiones citadas, que han adquirido cierta
popularidad son, a modo de ejemplo: el medicamento homeopático
es natural, a base de hierbas..., o sino también: ... los
remedios de los homeópatas son los que vienen en varios frasquitos,
con etiqueta escrita a mano y que a veces ni se entiende lo que dicen...
Pero no hay sólo estos dichos del común de la gente. Existen
también afirmaciones académicas, de mayor contundencia, al estar
revestidas del saber científico: Hahnemann fundó la Homeopatía,
basada en dos principios erróneos: el primero, que los síntomas
de la enfermedad deben tratarse con drogas que producen los mismos efectos
que aquellos (similia similibus curantur); el segundo principio afirma que
la acción de las drogas se potencializa por dilución (doctrina
de la potencia)... absurdo que persiste hasta nuestros días, de recomendar
la administración de drogas a una concentración de 1:1060, es
decir una molécula de la sustancia en una esfera con una circunferencia
igual a la órbita de Neptuno (Clark, 1942), siendo la cantidad indicada
muchísimo menor que la de un átomo de sustancia ")
(Lain Entralgo en su Historia de la Medicina).(3)
Así las cosas, conscientes de que el abordaje de todas las cuestiones inherentes al medicamento homeopático escapan al alcance de esta comunicación, centraremos el eje en las fuentes de origen y en algunas de las características de su elaboración.
ORÍGENES
Los medicamentos tienen fundamentalmente tres fuentes de origen, partiendo de los tres reinos de la naturaleza: vegetal, animal y mineral.
Del reino VEGETAL se puede utilizar la planta entera o alguna de sus partes (raíz, tallo, corteza, flores, etc.); asimismo pueden ser usadas frescas o secas. Tenemos como ejemplo: apocynum, bryonia alba, cannabis sativa. En otros casos es utilizada alguna secreción fisiológica, denominada sarcode, como por ejemplo: opium (jugo de papaver somnífera o amapola) y también therebintina (aceite de trementina). Finalmente, en algunos casos, la sustancia base para un medicamento es extraída de una producción patológica del vegetal, llamada nosode, por ejemplo: secale cornutum (cornezuelo del centeno) o ustilago maidis (tizón del maíz).
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BELLIS PERENNIS
(Margarita) |
BELLADONA
(Atropa Belladona) |
IPECA
(Cephalis Ipecacuanha) |
En el reino ANIMAL podemos recurrir a animales enteros, vivos o muertos, los cuales por técnicas de trituración dan la sustancia madre para posteriores diluciones. Son ejemplo de los mismos: cantharis (cantáridas españolas), formica rufa (hormiga roja común). También son de utilidad secreciones fisiológicas -sarcodes- tales como: lachesis (veneno de serpiente surucucú), sepia (tinta de camarón), bufo rana (secreción de glándulas del lomo del sapo). Un gran grupo dentro del reino animal lo constituyen los ya nombrados nosodes, medicamentos hechos a partir de secreciones patológicas o microorganismos infecciosos, que contienen a veces restos del órgano tomado por dicho germen. Ejemplo: bacilinum (bacilo tuberculoso con tejido de pulmón afectado), psorinum (contenido seroso de vesícula sarnosa), o medhorrinum (pus blenorrágico). Igualmente como un subgrupo, se incluyen aquí a los organoterápicos a base de órganos o tejidos sanos (o sus secreciones) y los autoisoterápicos que comprenden los productos fisiológicos o patológicos del propio enfermo, asemejándose a las autovacunas, más comúnmente conocidas.
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LACHESIS |
FORMICA RUFFA
(Hormiga roja) |
CANTHARIS
(Cantharis Vesicatoria) |
Por último dentro del reino MINERAL, recurriremos a elementos naturales, ya sean metales como el plumbum (plomo), metaloides como el bromium (bromo), sales orgánicas como kreosotum (creosota) o inorgánicas como natrum muriaticum (sal común). En este grupo también se colocan aquellos medicamentos que tienen como origen alguna droga utilizada corrientemente para fabricar medicamentos alopáticos como antipirynum (antipirina), o de uso industrial como formalin (solución de formaldehído). Finalmente hay un pequeño número de medicamentos, muy importantes por su uso muy difundido, que son preparaciones específicas, la mayoría de las cuales tienen al propio Samuel Hahnemann como creador. Tales los casos de causticum (cal recién apagada, bisulfato de potasa y agua hirviendo) o hepar sulphur (capa media de concha de ostra marina con flor de azufre a/a).
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SULPHUR
(Azufre) |
MERCURIUS VIVUS
(Mercurio) |
SILICEA
(Sílice) |
En general se puede concluir que, de los tres reinos considerados, el vegetal es el que más medicamentos brinda, seguido del mineral y, por último, el animal. Salvando los países que tienen laboratorios elaboradores de preparados homeopáticos con nombres de fantasía, todos los medicamentos se conocen por su nombre en latín, siendo ésta una convencionalidad tanto local como internacional.
ATENUACIÓN Y DINAMIZACIÓN
Como fue visto anteriormente, Samuel Hahnemann dio comienzo a su creación terapéutica colocándose él mismo como experimentador en estado de perfecta salud. Tomó por varios días 4 dracmas de buena china y así padeció y analizó los síntomas que fueron sucediéndose. Con el correr de las patogenesias, fue comprobando que en algunos casos aparecían en los experimentadores determinados efectos tóxicos, que enmascaraban la sintomatología más sutil a nivel emocional. Para evitar estos trastornos (vómitos, diarreas, dolores, etc.) decidió diluir las sustancias (aquellas que eran solubles) o triturar en lactosa (las insolubles), como una manera de atenuar aquellos efectos tóxicos o molestos. A partir de la adopción de esta técnica, todos los medicamentos homeopáticos reconocen en su preparación algún grado de dilución o trituración, ya sea en escalas decimales o centesimales, como ya veremos.
Dilución
Se define como el procedimiento que tiene por finalidad disolver
un cuerpo (soluto) en otro (solvente), entre los cuales no debe producirse
combinación. En Homeopatía, la mayoría de las diluciones
se efectúan en agua bi o tridestilada o en soluciones hidro-alcohólicas
en diversas proporciones. Sustancias de los tres reinos son diluídas,
aún aquellas que originalmente son insolubles como algunos minerales
(oro, zinc, mercurio, etc.), que luego de la tercera trituración centesimal
en lactosa, son consideradas solubles en solventes hidro-alcohólicos.
Las diluciones se preparan por medio de tres técnicas diferentes y
básicamente en dos escalas de graduación: la decimal
(1/10) y la centesimal (1/100).
La primera técnica, utilizada por Hahnemann y seguidores, y aún
en vigencia para las bajas diluciones, es la denominada de frascos separados.
Consiste en agregar a un recipiente que contiene 99 gotas de solución
hidro-alcohólica, 1 gota de la droga medicamentosa, obteniendo así
la primera dilución centesimal (si hubiera sólo 9 gotas de solución
será primera decimal). De este recipiente, bien homogeneizado, se extrae
una gota que es agregada a otro frasco con 99 gotas de solución, para
obtener la segunda centesimal y así sucesivamente. (Figura 1)

Figura 1
La segunda técnica es el Método de Korsakov o
de fluxión discontinua, más conocido como de frasco único.
Consiste en agregar al frasco que contiene las 99 gotas de solvente, una gota
de la droga y homogeneizar bien para obtener la primera centesimal. Luego
se vuelca todo el contenido del recipiente y se desecha. La cantidad de la
mezcla que queda adherida como una película a las paredes del frasco,
es considerada suficiente para que se agreguen otras 99 gotas de solvente
y conseguir la segunda centesimal, y así sucesivamente. Esta modalidad,
aún cuando es mucho más práctica que la anterior, es
menos exacta. (7)
Finalmente, la tercera y más moderna técnica es la que utiliza
aparatos denominados Dinamizadores de fluxión continua, en que básicamente
se parte de una dilución 30° centesimal y las diluciones superiores
se obtienen del pasaje continuo de una corriente de solvente que agita violentamente
la droga que se ha colocado en el recipiente. Se pueden conseguir por este
método, diluciones de hasta 4.000.000 centesimales.
Trituración
Se efectúa manualmente (en mortero) o con maquinarias
especiales, mezclando la droga o material base, con lactosa purísima.
También como las diluciones, se pueden hacer decimales (1/10) o centesimales
(1/100). Su finalidad primaria es volver solubles los elementos naturalmente
insolubles en los vehículos homeopáticos. Se tritura por lo
general hasta la 3a centesimal y, a partir de allí, se continúa
con las diluciones líquidas. Como procedimiento de atenuación,
la trituración está corrientemente reservada a minerales, pero
también se aplica a animales (apis, cantharis, formica rufa) y algunos
vegetales (drosera). (7)
Todos los diferentes procedimientos de preparación de medicamentos,
como así también las condiciones particularísimas de
recolección de vegetales y animales o extracción de minerales,
están codificadas para cada medicamento, en las llamadas Farmacopeas
Homeopáticas (designadas también Codex Medicamentarius). Hay
varias en el mundo y se han hecho intentos de unificación de criterios
a nivel internacional, en vistas a una única farmacopea universal.
Por el momento las reconocidas a nivel mundial y que tienen influencia y uso
en nuestro país son:
Igualmente se admiten como valiosos los aportes de la FARMACOPEA HOLANDESA
(por la precisión en la forma de preparar las tinturas madres); de
la FARMACOPEA MEXICANA, vigente desde 1942; y también se considera
la existencia de una FARMACOPEA CHILENA como apéndice final
de la Farmacopea Nacional (alopática).
En síntesis, el medicamento homeopático es atenuado por dilución y/o trituración y dinamizado, y todo su proceso de elaboración está codificado en las farmacopeas. Su ámbito natural de fabricación es la farmacia homeopática.
LA FARMACIA HOMEOPATICA
En nuestro país, la actividad de las farmacias homeopáticas está reglada por ley nacional desde noviembre de 1948. Resulta interesante detenerse en algunos de los aspectos que dicha legislación destaca: 1) Habrá un local especial para laboratorio, totalmente aislado del resto de la farmacia, con especiales indicaciones de revestimiento de paredes, mesadas, etc. 2) Deberán tener un ejemplar de cada una de las farmacopeas utilizadas para la preparación de medicamentos homeopáticos. 3) Deberán registrar en un libro-recetario especial, habilitado por la Secretaría de Salud Pública de la Nación, todas las recetas homeopáticas que se preparen indicando la farmacopea a que responden y las escalas respectivas.
Entre otras disposiciones, indica cuál es la cantidad mínima de tinturas madre y diluciones que deben tener en existencia, como así los tipos de frascos, envases de porcelana, corchos virgen, papel de filtro, agua destilada, alcohol en distintas gradaciones, y las distintas medidas de glóbulos de lactosa.
Arsenio Martínez (7) destaca la importancia que tiene en este ordenamiento
legal, la exigencia del aislamiento del laboratorio específico donde
se preparan los remedios homeopáticos. Esta condición protege
a las diluciones de vapores y emanaciones como el alcanfor, acetona o éter
que pueden alterar las propiedades terapéuticas. Este local debe estar,
además, bien seco, ya que la humedad también atenta contra la
estabilidad de los glóbulos y tabletas. También deberá
proveerse de adecuada ventilación, para que las emanaciones por evaporación
de las diluciones no se estanquen en un ambiente no renovado y contaminen
al resto.
Igualmente Martínez remarca el beneficio de incluir la dependencia
de elaboración de los medicamentos homeopáticos dentro de la
farmacia común, ya que al evitar dividir, física y jurisdiccionalmente,
el ámbito farmacéutico, se impide que se transforme en refugio
de curanderos y prácticos empíricos y siempre un profesional
universitario, el farmacéutico, será el responsable técnico
apto para garantizar un adecuado servicio a la comunidad.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS