Veterinaria Homeopática en Medicina Felina
Primera Parte

Principios Fundamentales

Dr. Horacio De Medio
Director Area de Veterinaria de AMHA

RESUMEN

En el siguiente artículo se describen los principios fundamentales y diversos aspectos doctrinarios e históricos de la aplicación de la Homeopatía a la Medicina Veterinaria. De modo similar se detallan los orígenes de los medicamentos homeopáticos y se plantean algunas particularidades sobre su elaboración y naturaleza.

1. - INTRODUCCIÓN

La Homeopatía es una ciencia y un arte de curar, nacido por inspiración y obra y de un médico alemán, Christian Federico Samuel Hahnemann.
Vivió entre los años 1755 y 1843, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, cruzado por mil avatares científicos, sociales, filosóficos y militares. Formado como médico en una concepción estática y mecanicista con base fundamental en anatomía y patología, pronto entró en crisis con la medicina de su época. La lectura de un texto de Materia Médica de William Cullen obró como catalizador de una integración de ideas que darían cuerpo a su futura doctrina.
Aunque tenga carácter anecdótico, vale la pena detenerse en el episodio de la célebre china.

FIEBRE NOBLE

Llamó la atención de Hahnemann, el relato pormenorizado que Cullen hacía de los síntomas de intoxicación por china (quina), que en aquellos tiempos se había puesto de moda para el tratamiento del paludismo y toda otra fiebre intermitente que apareciera por Europa. Así era bastante común que por automedicación, error médico o abuso, y hasta por mal manejo farmacotécnico, se dieran casos de intoxicación por esta droga.
La quina o china tiene una pequeña historia muy interesante, que se remonta a la época del Virreinato del Perú, alrededor del año 1630. Pues bien, en esos tiempos enfermó gravemente la esposa del virrey, sin remedio para los médicos de la corte. Ya desahuciada, un miembro del gobierno colonial hizo llegar a la enferma un polvo elaborado a partir de la corteza de un árbol conocido por los indios del lugar, por su efecto aliviante de esos procesos febriles intermitentes. Este árbol, por esa virtud curativa, era denominado “palo de calenturas “. La enferma curó y en su honor (tenía título de Condesa de Chinchón) se llamó a esta sustancia chinchona o cinchona. Como bien dice Lathoud (6) este exitoso tratamiento había sido demostrado muchísimas veces en la vida de los indígenas, pero, obviamente, conceptos y prejuicios también obligan. Al fin y al cabo, “sólo” se trataba de pobres salvajes de la selva. Al ser beneficiada esta vez una integrante de la nobleza española, su curación fue todo un acontecimiento y una noticia boom del momento, que condujo a la exportación masiva de cinchona o quina desde América hacia Europa, donde se difundió espectacularmente. En todas las farmacopeas la mentada china está registrada con el nombre de cinchona, dada por Linneo, el gran nominador de especies. La denominación se inspiró en la condesa de Chinchón, virreina del Perú. Pero antes de él, la china tuvo otros apelatvos. Así al ya famoso “polvo de la condesa”, quizás el primero de ellos, le continuó el de corteza del jesuita, merced a que la orden religiosa a la que se refiere, participó activamente en la importación del medicamento desde toda Europa. Corteza del cardenal le fue dado en Roma y sus adyacencias, gracias a los buenos oficios del renombrado Cardenal de Lugo que, al parecer, alternaba sus funciones purpuradas y filosóficas con la propalación de la nueva panacea. El término china en cambio, parece derivar de una voz incaica, kinia, que significaba corteza de tronco o árbol.
Su primera aparición en una comunica­ción escrita, data de 1639, en un libro reli­gioso, de un cura agustino de Lima, apelli­dado Calancha. Y su primer registro en la literatura médica es de 1643, realizado por el belga van der Heyden. Casi dos siglos más tarde, en 1820, Pelletier y Caventau, aíslan dos de sus alcaloides más importantes, la quinina y la cinconina, y adquieren así mayor difusión y uso.

Los datos de este comentario figuran en la séptima edición de las Bases Farmacológicas de la Terapéutica de Goodman y Gilman en español (5), y no deja de llamar la atención, que los autores asignan el carácter de “falsas y muy interesantes” (?) a todas las versiones sobre el descubrimiento del poder curativo de la cinchona o china, incluida la más célebre sobre la virreina Ana de Chinchón. De cualquier manera, chisme o anécdota, crónica o leyenda, lo cierto es que los “polvos de la condesa” contribuyeron, a su modo, a mover la rueda de la historia.

De allí volvamos a la cuestión de las frecuentes intoxicaciones que relataba Cullen en su libro.
No fue la prolijidad del relato del escocés lo que más impactó a Hahnemann. En absoluto. Lo más llamativo fue la similitud (la semejanza) casi matemática que había entre los síntomas que provocaba la intoxicación por quina y los síntomas de las fiebres palúdicas o intermitentes que la misma quina curaba.

HIPOTESIS DE RUPTURA

Y aquí entra en escena la genialidad que la razón de Hahnemann va dando forma de hipótesis. No le resultaba extraño a su formación académica el concepto de similitud. Ya lo había leído en Hipócrates, considerado el padre de la medicina. En el siglo V antes de Cristo, en Grecia, afirmaba que había dos formas de curar: por los contrarios (para vómitos, un antivomitivo; para espasmos, un antiespasmódico, etc.) y por los similares. En el latín de la época, se denominaba al primer método, “contraria contrariis curentur”, y al segundo, “similia similibus curentur”. (4-8)
Su primera “hipótesis de conflicto”, de ruptura con lo aprendido en la universidad fue: ¿el poder terapéutico de la quina al curar las fiebres intermitentes devendrá de la gran similitud entre los síntomas de esas fiebres y los de la intoxicación por quina?

Exigente y obsesivo como era, no esperó respuesta de la mera especulación teórica. Aplicando la idea de Von Haller (“ la única manera genuina de investigar las posible propiedades y efectos de las sustancias, es experimentando en el hombre sano”) ( 3-9) e iniciando otro novísimo método, se asumió como un “conejillo de Indias” y en perfecto estado de salud, comenzó a tomar “cuatro dracmas de buena china” (12,8 gramos), para probar la razón o la sinrazón de los escritos de Cullen. Los síntomas que aparecieron con el correr de los días fueron prolijamente registrados y comparados, y el resultado fue el esperado: había una gran similitud entre los síntomas de la enfermedad natural (paludismo o fiebre intermitente) y los de la intoxicación cinconínica.(2)
A esta primera confirmación surgida de la autoexperimentación siguieron otras pruebas con varias sustancias distintas. Las ensayó en sí mismo y en algunos parientes y amigos que, estando sanos, aceptaron someterse a estas nuevas experiencias.
Así fueron objeto de experimentación la belladona (atropa belladona), capsicum (pimienta común), opium (opio), ruta (la vulgar ruda), stannum (estaño) y más adelante sulphur (azufre) y natrum muriaticum (sal común), totalizando a lo largo de su vida 103 medicamentos, los primigenios de la actual Materia Médica Homeopática. (9)
Con todos halló una constante: las sustancias investigadas, aún las tenidas por inertes, eran capaces de producir síntomas en las personas sanas que las habían ingerido por un cierto tiempo. Encontró así la manera de aplicar en concreto la teoría de la similitud, al disponer de estas sustancias que, produciendo determinados síntomas en los sanos, podrían darse a los enfermos que presentaban síntomas similares y de este modo ser curados.
En 1796, a sus cuarenta años, publicó en el diario médico de Hufeland el resultado de sus pacientes esfuerzos de estudios y experimentaciones. Así tituló su trabajo:

“Ensayo sobre un nuevo principio para descubrir las virtudes de las sustancias medicinales, seguido de algunos comentarios sobre los principios admitidos hasta nuestros días “ (4)

Por tal razón, 1796 se considera el año del nacimiento oficial de la Homeopatía.

DILUYENDO Y ENERGIZANDO

Pero no fueron todas rosas en este camino. En no pocos experimentadores aparecieron síntomas molestos o desagradables, que configuraban cuadros de intoxicaciones leves debido a las sustancias en prueba. Por esta razón, y en principio sólo por ella, Hahnemann decidió diluir los elementos a investigar, como una manera de atenuar los efectos indeseables. Los que no eran solubles, los trituró con lactosa, logrando el mismo objetivo. Este procedimiento le permitió además, y fundamentalmente, observar la aparición nítida de síntomas más sutiles referidos a la esfera mental, como los afectos, sueños, sensaciones y emociones que antes, por la magnitud de la dosis, quedaban enmascarados por síntomas más gruesos como vómitos, diarreas, cefaleas, etc.
Es necesario agregar además que el medicamento homeopático no está solamente diluido o triturado. Su técnica de preparación incluye un procedimiento fundamental e imprescindible, a tal punto que sin él no existiría como tal: la sucusión, definida como la serie de sacudidas a que es sometido el medicamento. Estas sacudidas (realizadas manualmente en tiempos de Hahnemann, y también actualmente en las bajas diluciones) se efectúan con máquinas especiales llamadas dinamizadores, y se realizan en número de 10 en cada paso de la dilución. Por ejemplo: al colocar una parte de la belladona en 99 de vehículo hidro-alcohol, para obtener la primera dilución centesimal, el frasco receptor recibe diez golpes o sacudidas. Al colocar una parte de esa dilución en 99 de vehículo, para lograr así la 2a dilución centesimal, recibe otras diez sacudidas o sucusiones y así sucesivamente hasta llegar al número de diluciones deseado.
¿Cuál es el fundamento de esta práctica? Ya era conocido en tiempos de Hahnemann (siglo XVIII) que el simple procedimiento físico de frotar una sustancia con otra producía, en una o en ambas, calor, olores no presentes al estado inerte, imantación (en el caso del hierro), etc. En el Organon, (9) el maestro de Meissen da su propia explicación:

“... gracias a la acción mecánica de la frotación (en la trituración) y la sucusión (y por el agregado de una sustancia neutra, sólida o líquida, que sirva de vehículo, permitiendo a las partículas de la materia así transformada, permanecer separadas) desarrolla y exalta las fuerzas dinámicas... por eso llamo a este procedimiento dinamizar, potencializar.”

LOS CUATRO PRINCIPIOS

En síntesis, Samuel Hahnemann con estos principios:

Teoría de la Semejanza
Experimentación de drogas en el individuo sano
Medicamentos atenuados y dinamizados, a los que agregaría más adelante el de:
Medicamento único

descubrió un nuevo marco referencial, piedra basal a su vez de una original concepción médica y terapéutica.
El cuerpo doctrinario de la Homeopatía fue iniciado por Hahnemann (fundamentalmente con dos obras ineludibles: El Organon del Arte de Curar y el Tratado de las Enfermedades Crónicas) y fue continuado, ampliado y enriquecido por una galería de ilustres cuya nómina completa y sus obras exceden el propósito de este artículo. No obstante ello resulta imprescindible conocer de la existencia de Constantin Hering (fisiólogo de renombre, descubridor del reflejo que lleva su nombre junto al de Breuer), Clemente de Boenninghausen, Timothy Allen, E. Nash, James. T. Kent, Margaret Tyler, entre muchísimos más.

2. - LA HOMEOPATÍA Y LA VETERINARIA

Hahnemann también incursionó en la práctica veterinaria a través de la curación de su caballo. Padecía oftalmia periódica y el medicamento curativo fue natrum muriaticum (elaborado a partir de la sal común de cocina). En opinión de F. Briones Silva, (1) este hecho llevó a Hahnemann a dictar un conferencia (Leipzig, 1815). Según el mismo autor el manuscrito que sirvió de base a dicha exposición fue titulado “El tratamiento homeopático de los animales domésticos “. Recién fue dado a conocer en 1956 por Heinz Benz quien lo halló completamente olvidado en las bodegas de la Biblioteca de la Escuela de Medicina Veterinaria de Dresden.
A pesar de los enfáticos conceptos vertidos por Hahnemann en ésta y otras conferencias, no tuvo mayor eco entre los escasos veterinarios de la época y su aplicación práctica quedó limitada a algunos de sus discípulos más cercanos - médicos- Ernst Ruckert (8) entre otros pocos.
A partir de allí, la aplicación concreta de la homeopatía a la medicina veterinaria se hizo en base a la adaptación de los síntomas de las experimentaciones humanas a la sintomatología de las diversas especies animales.
Recién en la década de los 90 del pasado siglo XX comenzaron a realizarse patogenesias (experimentaciones) en animales sanos y hay por delante, un larguísimo camino por recorrer para disponer de una verdadera Materia Médica Homeopática Veterinaria.

UN PIONERO

No obstante estas dificultades y limitaciones desde el origen, hubo un veterinario, Wilheim Lux, que llevó a la práctica las ideas hahnemannianas, adaptando sus novedosos remedios a diferentes especies . Incluso fue un poco más allá, ampliando el horizonte terapéutico. En Leipzig, en 1833 publicó “Isopatía de las enfermedades contagiosas “, donde comunicaba los éxitos logrados con dos nosodes (medicamentos obtenidos de material patológico): anthracinum y malleinum. De este modo dio origen a un nuevo sistema médico llamado “isopatía”, con puntos de contacto con la Homeopatía y de alguna manera con la vacunoterapia iniciada por Jenner. Eizayaga (4) la define así: “método terapéutico” que utiliza el idéntico, el mismo, es decir la sustancia, bacteria, virus, agente patológico, toxina, etc., que aparentemente es la causa desencadenante de la enfermedad “.
Al indicar el tratamiento de animales enfermos de “peste bovina” y “antrax” (carbunclo) con medicamentos preparados a partir de sangre y moco de animales infectados y diluirlos 30 veces (1 en 100), estaba sentando las bases de la terapéutica por el idéntico cuando se es incapaz de curar por el similar. Lux era un convencido de las bondades de la Homeopatía y tuvo una actividad muy destacada fundando y participando en varias sociedades homeopáticas de Europa. En 1832 había publicado una revista a la que bautizó “Zooiasis o la curación homeopática de los animales “(1) y dedicó su primer número a Hahnemann.
Se considera a Wilheim Lux el primer veterinario homeópata de la historia.
Avanzado el siglo, se sumaron otros nombres en diferentes países europeos. Algunos dejaron por escrito el registro de sus experiencias en algunas obras que aún hoy son dignas de consulta: Gunther, Lacuzon y Berger, Humpreys y Hurndal, Ruffier y Martelet, etc. En 1939, Raymond Peyreque trató exitosamente diversos trastornos, como la gastroenteritis hemorrágica del gato, con medicamentos elaborados a partir de venenos de víboras como lachesis, naja tripudians, vipera torva, y crótalus horridus.

3. - LOS MEDICAMENTOS

Sin duda, uno de los aspectos que más se desconoce de la Homeopatía es el referido al medicamento homeopático. De esta ignorancia han partido una buena parte de las confusiones, deformaciones y prejuicios que siempre han rondado este particular asunto. Y es importante tener claro que esta ignorancia ha sido mantenida y es alimentada tendenciosamente al amparo de considerar a la Homeopatía como una “heterodoxia” médica, y por ende, con un status no oficial.

Algunas de las distorsiones citadas, que han adquirido cierta popularidad son, a modo de ejemplo: “el medicamento homeopático es natural, a base de hierbas...”, o sino también: “... los remedios de los homeópatas son los que vienen en varios frasquitos, con etiqueta escrita a mano y que a veces ni se entiende lo que dicen...” Pero no hay sólo estos dichos del común de la gente. Existen también afirmaciones académicas, de mayor contundencia, al estar revestidas del saber científico: “Hahnemann fundó la Homeopatía, basada en dos principios erróneos: el primero, que los síntomas de la enfermedad deben tratarse con drogas que producen los mismos efectos que aquellos (similia similibus curantur); el segundo principio afirma que la acción de las drogas se potencializa por dilución (doctrina de la potencia)... absurdo que persiste hasta nuestros días, de recomendar la administración de drogas a una concentración de 1:1060, es decir una molécula de la sustancia en una esfera con una circunferencia igual a la órbita de Neptuno (Clark, 1942), siendo la cantidad indicada muchísimo menor que la de un átomo de sustancia ")
(Lain Entralgo en su Historia de la Medicina).(3)

Así las cosas, conscientes de que el abordaje de todas las cuestiones inherentes al medicamento homeopático escapan al alcance de esta comunicación, centraremos el eje en las fuentes de origen y en algunas de las características de su elaboración.

ORÍGENES

Los medicamentos tienen fundamentalmente tres fuentes de origen, partiendo de los tres reinos de la naturaleza: vegetal, animal y mineral.

Del reino VEGETAL se puede utilizar la planta entera o alguna de sus partes (raíz, tallo, corteza, flores, etc.); asimismo pueden ser usadas frescas o secas. Tenemos como ejemplo: apocynum, bryonia alba, cannabis sativa. En otros casos es utilizada alguna secreción fisiológica, denominada sarcode, como por ejemplo: opium (jugo de papaver somnífera o amapola) y también therebintina (aceite de trementina). Finalmente, en algunos casos, la sustancia base para un medicamento es extraída de una producción patológica del vegetal, llamada nosode, por ejemplo: secale cornutum (cornezuelo del centeno) o ustilago maidis (tizón del maíz).

BELLIS PERENNIS
(Margarita)
BELLADONA
(Atropa Belladona)
IPECA
(Cephalis Ipecacuanha)

En el reino ANIMAL podemos recurrir a animales enteros, vivos o muertos, los cuales por técnicas de trituración dan la sustancia madre para posteriores diluciones. Son ejemplo de los mismos: cantharis (cantáridas españolas), formica rufa (hormiga roja común). También son de utilidad secreciones fisiológicas -sarcodes- tales como: lachesis (veneno de serpiente surucucú), sepia (tinta de camarón), bufo rana (secreción de glándulas del lomo del sapo). Un gran grupo dentro del reino animal lo constituyen los ya nombrados nosodes, medicamentos hechos a partir de secreciones patológicas o microorganismos infecciosos, que contienen a veces restos del órgano tomado por dicho germen. Ejemplo: bacilinum (bacilo tuberculoso con tejido de pulmón afectado), psorinum (contenido seroso de vesícula sarnosa), o medhorrinum (pus blenorrágico). Igualmente como un subgrupo, se incluyen aquí a los organoterápicos a base de órganos o tejidos sanos (o sus secreciones) y los autoisoterápicos que comprenden los productos fisiológicos o patológicos del propio enfermo, asemejándose a las autovacunas, más comúnmente conocidas.

LACHESIS
(Lachesis Trigonocephalus)

FORMICA RUFFA
(Hormiga roja)
CANTHARIS
(Cantharis Vesicatoria)

Por último dentro del reino MINERAL, recurriremos a elementos naturales, ya sean metales como el plumbum (plomo), metaloides como el bromium (bromo), sales orgánicas como kreosotum (creosota) o inorgánicas como natrum muriaticum (sal común). En este grupo también se colocan aquellos medicamentos que tienen como origen alguna droga utilizada corrientemente para fabricar medicamentos “alopáticos” como antipirynum (antipirina), o de uso industrial como formalin (solución de formaldehído). Finalmente hay un pequeño número de medicamentos, muy importantes por su uso muy difundido, que son preparaciones específicas, la mayoría de las cuales tienen al propio Samuel Hahnemann como creador. Tales los casos de causticum (cal recién apagada, bisulfato de potasa y agua hirviendo) o hepar sulphur (capa media de concha de ostra marina con flor de azufre a/a).

SULPHUR
(Azufre)
MERCURIUS VIVUS
(Mercurio)
SILICEA
(Sílice)

En general se puede concluir que, de los tres reinos considerados, el vegetal es el que más medicamentos brinda, seguido del mineral y, por último, el animal. Salvando los países que tienen laboratorios elaboradores de preparados homeopáticos con nombres de “fantasía”, todos los medicamentos se conocen por su nombre en latín, siendo ésta una convencionalidad tanto local como internacional.

ATENUACIÓN Y DINAMIZACIÓN

Como fue visto anteriormente, Samuel Hahnemann dio comienzo a su creación terapéutica colocándose él mismo como experimentador en estado de perfecta salud. Tomó por varios días “4 dracmas de buena china “ y así padeció y analizó los síntomas que fueron sucediéndose. Con el correr de las patogenesias, fue comprobando que en algunos casos aparecían en los experimentadores determinados efectos tóxicos, que enmascaraban la sintomatología más sutil a nivel emocional. Para evitar estos trastornos (vómitos, diarreas, dolores, etc.) decidió diluir las sustancias (aquellas que eran solubles) o triturar en lactosa (las insolubles), como una manera de atenuar aquellos efectos tóxicos o molestos. A partir de la adopción de esta técnica, todos los medicamentos homeopáticos reconocen en su preparación algún grado de dilución o trituración, ya sea en escalas decimales o centesimales, como ya veremos.

Dilución

Se define como el procedimiento que tiene por finalidad disolver un cuerpo (soluto) en otro (solvente), entre los cuales “no debe producirse combinación”. En Homeopatía, la mayoría de las diluciones se efectúan en agua bi o tridestilada o en soluciones hidro-alcohólicas en diversas proporciones. Sustancias de los tres reinos son diluídas, aún aquellas que originalmente son insolubles como algunos minerales (oro, zinc, mercurio, etc.), que luego de la tercera trituración centesimal en lactosa, son consideradas solubles en solventes hidro-alcohólicos.
Las diluciones se preparan por medio de tres técnicas diferentes y básicamente en dos escalas de graduación: la decimal (1/10) y la centesimal (1/100).
La primera técnica, utilizada por Hahnemann y seguidores, y aún en vigencia para las bajas diluciones, es la denominada de frascos separados. Consiste en agregar a un recipiente que contiene 99 gotas de solución hidro-alcohólica, 1 gota de la droga medicamentosa, obteniendo así la primera dilución centesimal (si hubiera sólo 9 gotas de solución será primera decimal). De este recipiente, bien homogeneizado, se extrae una gota que es agregada a otro frasco con 99 gotas de solución, para obtener la segunda centesimal y así sucesivamente. (Figura 1)


Figura 1

La segunda técnica es el Método de Korsakov o de fluxión discontinua, más conocido como “de frasco único”. Consiste en agregar al frasco que contiene las 99 gotas de solvente, una gota de la droga y homogeneizar bien para obtener la primera centesimal. Luego se vuelca todo el contenido del recipiente y se desecha. La cantidad de la mezcla que queda adherida como una película a las paredes del frasco, es considerada suficiente para que se agreguen otras 99 gotas de solvente y conseguir la segunda centesimal, y así sucesivamente. Esta modalidad, aún cuando es mucho más práctica que la anterior, es menos exacta. (7)
Finalmente, la tercera y más moderna técnica es la que utiliza aparatos denominados Dinamizadores de fluxión continua, en que básicamente se parte de una dilución 30° centesimal y las diluciones superiores se obtienen del pasaje continuo de una corriente de solvente que agita violentamente la droga que se ha colocado en el recipiente. Se pueden conseguir por este método, diluciones de hasta 4.000.000 centesimales.

Trituración

Se efectúa manualmente (en mortero) o con maquinarias especiales, mezclando la droga o material base, con lactosa purísima. También como las diluciones, se pueden hacer decimales (1/10) o centesimales (1/100). Su finalidad primaria es volver solubles los elementos naturalmente insolubles en los vehículos homeopáticos. Se tritura por lo general hasta la 3a centesimal y, a partir de allí, se continúa con las diluciones líquidas. Como procedimiento de atenuación, la trituración está corrientemente reservada a minerales, pero también se aplica a animales (apis, cantharis, formica rufa) y algunos vegetales (drosera). (7)
Todos los diferentes procedimientos de preparación de medicamentos, como así también las condiciones particularísimas de recolección de vegetales y animales o extracción de minerales, están codificadas para cada medicamento, en las llamadas Farmacopeas Homeopáticas (designadas también Codex Medicamentarius). Hay varias en el mundo y se han hecho intentos de unificación de criterios a nivel internacional, en vistas a una única farmacopea universal.
Por el momento las reconocidas a nivel mundial y que tienen influencia y uso en nuestro país son:


Igualmente se admiten como valiosos los aportes de la FARMACOPEA HOLANDESA (por la precisión en la forma de preparar las tinturas madres); de la FARMACOPEA MEXICANA, vigente desde 1942; y también se considera la existencia de una FARMACOPEA CHILENA como apéndice final de la Farmacopea Nacional (alopática).

En síntesis, el medicamento homeopático es atenuado por dilución y/o trituración y dinamizado, y todo su proceso de elaboración está codificado en las farmacopeas. Su ámbito natural de fabricación es la farmacia homeopática.

LA FARMACIA HOMEOPATICA

En nuestro país, la actividad de las farmacias homeopáticas está reglada por ley nacional desde noviembre de 1948. Resulta interesante detenerse en algunos de los aspectos que dicha legislación destaca: 1) Habrá un local especial para laboratorio, totalmente aislado del resto de la farmacia, con especiales indicaciones de revestimiento de paredes, mesadas, etc. 2) Deberán tener un ejemplar de cada una de las farmacopeas utilizadas para la preparación de medicamentos homeopáticos. 3) Deberán registrar en un libro-recetario especial, habilitado por la Secretaría de Salud Pública de la Nación, todas las recetas homeopáticas que se preparen indicando la farmacopea a que responden y las escalas respectivas.

Entre otras disposiciones, indica cuál es la cantidad mínima de tinturas madre y diluciones que deben tener en existencia, como así los tipos de frascos, envases de porcelana, corchos virgen, papel de filtro, agua destilada, alcohol en distintas gradaciones, y las distintas medidas de glóbulos de lactosa.

Arsenio Martínez (7) destaca la importancia que tiene en este ordenamiento legal, la exigencia del aislamiento del laboratorio específico donde se preparan los remedios homeopáticos. Esta condición protege a las diluciones de vapores y emanaciones como el alcanfor, acetona o éter que pueden alterar las propiedades terapéuticas. Este local debe estar, además, bien seco, ya que la humedad también atenta contra la estabilidad de los glóbulos y tabletas. También deberá proveerse de adecuada ventilación, para que las emanaciones por evaporación de las diluciones no se estanquen en un ambiente no renovado y “contaminen” al resto.
Igualmente Martínez remarca el beneficio de incluir la dependencia de elaboración de los medicamentos homeopáticos dentro de la farmacia común, ya que al evitar dividir, física y jurisdiccionalmente, el ámbito farmacéutico, se impide que se transforme en “refugio de curanderos y prácticos empíricos” y siempre un profesional universitario, el farmacéutico, será el responsable técnico apto para garantizar un adecuado servicio a la comunidad.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. BRIONES SILVA F. Manual de Medicina Veterinaria Homeopática. .Ed. Hochstetter Ltda.
    Chile.1990.
  2. CRESPO DUBERTY M. La Homeopatía y el arte de curar. Ed. Difusora Americana. Buenos
    Aires.2000.
  3. DE MEDIO H. Veterinaria Homeopática. Ed. Kier. Buenos Aires.2004.
  4. EIZAYAGA F. X. Tratado de medicina homeopática Ed. Marecel .Buenos Aires.1981.
  5. GOODMAN y GILMAN. Las bases farmacológicas de la terapéutica. Ed. Panamericana .
    México.1986.
  6. LATHOUD. J. A. Materia Médica Homeopática .Ed. Albatros, Buenos Aires 1976.
  7. MARTINEZ A. J. Farmacia Homeopática. Ed. Albatros. Buenos Aires.1979.
  8. ROUX. H. Introducción a la Materia Médica Homeopática. Ed. AMHA .Buenos Aires.1976.
  9. VIJNOVSKY B. Organon de Hahnemann. Traducción y Comentarios. Ed. del Autor. Buenos
    Aires 1983.