Causas más comunes de uveítis infecciosa en gatos

 

Weichsler, Nathalie
Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad de Buenos Aires.
E-mail: nw@fvet.uba.ar

 

Introducción

La coroides, el cuerpo ciliar y el iris forman el tracto uveal o úvea. Tanto la coroides como el cuerpo ciliar están adheridas a la porción interna de la esclera. El iris se origina de la porción anterior del cuerpo ciliar, y se extiende centralmente para formar un diafragma por delante del cristalino denominado pupila. El iris y el cuerpo ciliar se denominan como úvea anterior, mientras que la coroides como úvea posterior.
Se utiliza el término uveítis para denominar la inflamación del tracto uveal. La uveítis anterior puede interesar primariamente el iris (iritis) o al iris y parte anterior del cuerpo ciliar (iridociclitis). La uveítis intermedia afecta con mayor predominio la parte posterior del cuerpo ciliar. La uveítis posterior interesa sobre todo a la coroides (coroiditis), pero la cercana presencia de la retina hace que la inflamación de las dos estructuras sea una situación usual. La panuveítis es la inflamación de todo el tracto uveal. La uveítis anterior, con o sin corioretinitis, es una de las afecciones más comunes y significantes de los ojos de los gatos. Tanto los efectos directos como los secundarios de la uveítis anterior pueden ser destructivos para el ojo y el mantenimiento de la visión.
Aproximadamente el 38-70% de los gatos afectados de uveítis presentan enfermedades sistémicas concurrentes, por este motivo es fundamental realizar un completo examen del paciente ya que, además, algunas de estas enfermedades pueden ser mortales.

Agentes infecciosos más comúnmente involucrados
  • Virus de inmunodeficiencia felina (VIF)
  • Virus de la peritonitis infecciosa felina (PIF)
  • Virus de la leucemia felina (VILEF)
  • Toxoplasma gondii
  • Cryptococcus neoformans

 

Signos clínicos

La uveitis aguda es inusual en los felinos excepto la asociada con el trauma. Los signos clínicos comprenden dolor, fotofobia, blefarospasmo, epífora, protrusión del tercer párpado, hiperemia conjuntival, turbiedad del humor acuoso, hipema, miosis, disminución de la presión intraocular y tumefacción de iris con pérdida de detalles. También puede haber alteración del segmento posterior, incluyendo neuritis óptica y hemorragia intraocular, y la visión puede alterarse en estos casos.
La uveítis crónica es la presentación más común de la inflamación del tracto uveal felino y el rango extenso de patrones rara vez permite identificar una etiología específica. Es interesante destacar que muchas veces los propietarios informan como única signología una alteración en la apariencia, en especial un cambio de color del iris.

 

Virus de Inmunodeficiencia Felina (VIF)


Fig.1: Gato VIF positivo de 9 años de edad. Nótese el exudado inflamatorio en la cámara anterior, adherido
al endotelio corneal.

Es más frecuente en gatos adultos vagabundos y con más prevalencia en machos que en hembras. Los problemas clínicos asociados con la infección con VIF rara vez ocurren en soledad y son habituales otras manifestaciones junto a los cambios hematológicos. La uveítis crónica es la presentación más frecuente. Es difícil la diferenciación clínica de las lesiones asociadas con PIF, VILEF o VIF, excepto que el curso suele ser más lento y las lesiones menos floridas. Puede presentarse edema corneal, turbiedad del humor acuoso, precipitados queráticos, hipopión, irregularidades del tamaño pupilar, engrosamiento, nódulos y neovascularización del iris, sinequias e hipema.
La uveítis intermedia parece ser más frecuente con el VIF, produciendo cambios típicos relacionados con la acumulación de células inflamatorias (opacidades tipo bolas de nieve) en el humor vítreo anterior. Puede haber signos en el fondo de ojo pero son inusuales.

Peritonitis Infecciosa Felilna (PIF)


Fig.2: Gato PIF positivo de 3 meses de edad. Nótese los precipitados queráticos
y la neovascularización del iris

Es una de las causas más comunes de uveítis en gatos y sobre todo en jóvenes. Los signos clínicos oculares se asocian a una inflamación piogranulomatosa perivascular y posterior ruptura de la barrera sangre-humor acuoso. Las células inflamatorias y proteínas plasmáticas como la fibrina se derraman en el humor acuoso o vítreo, generando turbiedad, precipitados queráticos e hipopión en cámara anterior o vitritis cuando se afecta el humor vítreo. Se observa inflamación de los vasos del iris con micro o hasta macrohemorragias. En el fondo de ojo se pueden ver exudados perivasculares, edema o hemorragia retineana y neuritis óptica.

Virus de la Leucemia Felina (VILEF)

Gatos de todas las edades pueden ser infectados por este virus, aunque es más frecuente en animales jóvenes. Probablemente el virus no sea causal de enfermedad ocular primaria y las manifestaciones uveales serían consecuencia de una invasión linfosarcomatosa y anemia pronunciada. El linfosarcoma en general se asienta en el tracto uveal, aunque puede presentarse en otras partes del ojo, anexos u otros lugares del cuerpo. Masas blanquecino-rosadas en cámara anterior y adheridas a la superficie anterior del iris son hallazgos frecuentes.
La turbiedad del humor acuoso, precipitados queráticos, hipopión, hiphema, neovascularización, nódulos y cambio del color del iris y sinequias son los signos oculares más comunes. Los cambios del segmento posterior son menos frecuentes. Puede haber hemorragia del segmento anterior o posterior debido a la anemia y trombocitopenia presente en muchos casos.

Toxoplasma gondii

Las lesiones oculares son raras en la enfermedad primaria, siendo más frecuentes en la secundaria. La lesión más importante en los casos tempranos es la retinitis, uni o bilateral. La uveítis anterior suele ser de tipo crónica y la apariencia clínica es similar a la de las otras causas infecciosas.

Cryptococcus neoformans

Es la micosis sistémica más común del gato. La afección ocular puede originarse a partir de la diseminación hematógena o por invasión directa desde los senos paranasales, cavidad nasal o meninges ópticas. La uveítis posterior suele presentarse con lesiones granulomatosas focales elevadas y oscuras o una coriorretinitis exudativa. En este último caso puede haber hemorragias intraoculares y desprendimiento de retina. La uveítis anterior es poco frecuente y es de tipo granulomatosa. La infección por este agente parece ser por extensión de una afección del sistema nervioso central o nervio óptico, en vez de una infección por vía hematógena.

Diagnóstico

Cuando recibimos a un paciente con signos oculares similares a los descriptos anteriormente, debemos considerar que en general es el gato el que está enfermo, y no que simplemente tiene “algo” en sus ojos. Por este motivo, y porque varias de las enfermedades involucradas son muy graves, debemos preocuparnos por arribar a un diagnóstico lo antes posible. Las pautas diagnósticas para cada afección incluyen someramente las siguientes:

Tratamiento

Bibliografía

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