Tuberculosis Pulmonar en el Gato
Caso clínico

 

Rubén M. Gatti (1)
Verónica Arenillas (2)

Resumen

Se describe el caso de una neumonía producida por el Mycobacterium bovis en un felino de raza Oriental de 5 meses de edad.

Caso clínico

Se presenta a consulta un felino de raza Oriental, hembra, color negro tabby, de 5 meses de edad, con signos respiratorios.
Esta gata provenía originalmente de un criadero de la raza y había sido comprada en una veterinaria en el Gran Buenos Aires. Se le habían aplicado dos dosis de la vacuna triple felina y una dosis de la vacuna contra Leucemia felina.
La gata estaba deprimida, anoréxica y pesaba 1,800 kg al momento de la primera consulta.
En la revisación clínica se observó una temperatura de 39,9º, y se auscultaron ruidos anormales como crepitación y aumento del murmullo vesicular, con aumento de la frecuencia respiratoria.
Los propietarios atribuían el cuadro a que la gata se solía ubicar frente al aire acondicionado.
Se medicó con antibióticos (penicilina-estreptomicina) por una semana y se hizo una aplicación al principio de dexametasona como antiinflamatorio.
El paciente mejoró su ánimo y comenzó a comer, pero una semana después de terminar el tratamiento volvió con la dificultad respiratoria y tos. Además había perdido 200 gr de peso. Se indicó hacer análisis de materia fecal para parásitos intestinales y de larvas para aelurostróngilos y radiografías de tórax.
Mientras se realizaban estos procedimientos se medicó con oxitetraciclina 25 mg s/c por día y un estimulante de las defensas de tipo homeopático (nosodes viral respiratorio felino).
Los análisis de materia fecal fueron negativos y las radiografías de tórax (Fig. Nº1) indicaron un proceso de congestión bronquial con presencia de focos neumónicos.


Fig. Nº 1: Rx del paciente con presencia de focos neumónicos.

Una semana después de comenzar la segunda medicación había mejorado levemente, comía poco y seguía perdiendo peso.
Se indicó hacer análisis de sangre, orina y la serología de Toxoplasmosis, Vif, Vilef y PIF, ya que no mejoraba en la medida de lo esperado con la medicación suministrada.
Mientras se esperaban los resultados serológicos, se cambió el antibiótico a Azitromicina 5 mg/día e Interferón vía bucal diariamente (por 20 días).

Análisis de sangre: GR. 7.100.000, Ht. 40%, Hb, 16,8 %, GB 12.000, NS, 59%, Linfocitos, 29%, Monocitos 9%, Eosinófilos 3%.

Análisis de Orina: Densidad 1015, pH 6, Prot. 30 mg%, Glucosa 300 mg%. Sedimento: cilindros granulosos, células de transición, regular cantidad eritrocitos.

La toxoplasmosis realizada en el Instituto Pasteur de Bs.As. dio el siguiente resultado: Aglutinación directa mayor a 1/16 y menor a 1/32, Imnunofluorescencia menor a 1/256. Estos resultados indican que no tenía una infección activa por toxoplasma. La serología para Vif, Vilef y Pif, fue negativa.
Se volvieron a tomar radiografías de tórax (ventro dorsal y lateral) con el mismo resultado que las anteriores. Se decidió hacer una punción de pulmón para citología y cultivo.

La citología de la punción de pulmón indicó "exudado inflamatorio" y el resultado del cultivo fue negativo.
Luego de dos semanas con el último tratamiento, pesaba 1,450 kg, (había perdido 350 gr.) y estaba mejorando el ánimo, pero repentinamente se acrecentó la disnea. Se tomó una radiografía de tórax y se observó un severo neumotórax. Se realizó una nueva punción para citología pulmonar y se hizo la extracción de aire de la cavidad toráxica, pero rápidamente se volvió a producir y 24 hs más tarde se produjo la muerte del paciente.

Frente a la posibilidad de encontrar alguna zoonosis, se hizo la necropsia del paciente (Fig. Nº 2 y 3) y se enviíaron muestras al Instituto Pasteur de Buenos Aires y a laboratorio de histopatología de la Dra. Duchene.


Fig. Nº 2: pulmones del paciente de aspecto marmolado, con zonas consolidadas y calcificadas.


Fig. Nº 3: lóbulo caudal izquierdo del pulmón del paciente, con visible orificio
en la superficie, por donde se produjo el neumotorax.

Se encontraron algunos ganglios mesentéricos alterados con un proceso granulomatoso. (Fig. Nº 4)



Fig. Nº 4: ganglio mesentérico con alteración granulomatosa.

En el Instituto Pasteur se informó que había una bacteria ácido alcohol resistente (AAR) y que se procedió a su cultivo para identificarla, guardando parte de la muestra a temperatura de freezer.
El estudio histopatológico dio como resultado: bronconeumonía supurativa con amplios focos de consolidación y calcificación. Positivo a bacilos AAR. (Fig. Nº5)

 


Fig. Nº 5:
bacilos con tinción ácido alcohol resistente.

Se controló el cultivo durante tres meses, pero como no había crecimiento, se vuelve a cultivar desde el material guardado, y recién luego de dos meses de la segunda siembra, se obtiene el crecimiento de una micobacteria que es identificada en el Instituto Malbran de Buenos Aires, como Mycobacterium bovis.

Cometarios sobre la enfermedad

La tuberculosis (TBC) es una enfermedad poco vista en la clínica diaria de felinos en estos tiempos, pero es necesario tenerla en cuenta en los diagnósticos diferenciales de las alteraciones crónicas pulmonares, intestinales y dermatológicas.
En este caso era doblemente improbable un diagnóstico de neumonía por TBC porque el gato era de raza, provenía de un criadero y además siempre había vivido en interiores, o sea no había hecho vida libre y había comido siempre alimento balanceado. No obstante ocurrió y no fue posible determinar cual había sido el foco de contagio del paciente.
Las enfermedades producidas por micobacterias son de distribución mundial y afectan a casi todas las especies domésticas y al hombre. La infección producida por el M. tuberculosis es considerada una zoonosis inversa (Greene C.E.) o sea que el contagio es desde el hombre a las mascotas siendo la vía inversa muy improbable. La verdadera zoonosis estaría representada por el M. Bovis, aunque también el riesgo del contagio de las mascotas al humano es muy bajo.
En los animales de compañía, el Mycobacterium tuberculosis predomina en el perro con cuadros respiratorios y el M. bovis, en el gato, con cuadros digestivos. Aunque en nuestro caso había lesiones en los ganglios mesentéricos, la signología predominante era respiratoria. También es posible encontrar micobacterias atípicas en aquellos pacientes pertenecientes al grupo de inmunosuprimidos o inmunodeprimidos.

Las vías por las que se produce la infección son la aerógena (inhalación de microgotitas) y la enterógena (lamidos, carne y leche contaminados, vísceras crudas). La transmisión percutanea no es corriente.

La sintomatología que produce depende de la localización de la infección encontrándose localizaciones torácicas, abdominales, osteoarticulares, cutánea, linfáticas, etc.

El diagnóstico clínico no es fácil. La reacción cutánea de tuberculina no se utiliza porque en los gatos no es confiable su respuesta, y si bien hay una prueba de ELISA en USA, no está a nuestro alcance actualmente. Por esto, se recurre básicamente al cultivo e identificación del germen como método de diagnóstico. Es importante tener en cuenta que es indispensable la demostración del bacilo tuberculoso para realizar el mismo. En nuestro caso fue necesario recultivarlo a los 3 meses de la primera siembra, para poder obtener, luego de dos meses, el crecimiento bacteriano.
El tratamiento es largo y tedioso por tener que utilizar simultáneamente varios fármacos antituberculosos durante mucho tiempo hasta 9 meses).

No existe en la bibliografía pleno conocimiento de la enfermedad y su comportamiento en las mascotas, ya que en los países desarrollados se recomienda la eutanasia de los animales tuberculosos.

Conclusiones

Por estudios previos realizados en la ciudad de Buenos Aires se ha llegado a la conclusión de que la micobacteriosis en animales y específicamente en felinos tiene una presencia importante dentro de la población de mascotas. Si bien la infección del gato con Mycobacteriun bovis podría significar un riesgo para el ser humano, no se han reportado casos de contagios por esta vía.

Las enfermedades respiratorias son frecuentes en los gatos en los primeros meses de vida. Los diagnósticos diferenciales deben contemplar los virus respiratorios (herpes y calicivirus), parásitos como toxoplasmosis y aelurostróngylus, clamidias, micoplasmas, hongos (criptococo), bacterias (Bordetella bronquiseptica) y mycobacterias.

Se debe presumir o sospechar la TBC en aquellos animales con signología compatible con enfermedad crónica y con tendencia a la desnutrición, como neumopatías, adenopatías, úlceras cutáneas, abscesos y granulomas en diferentes órganos, alteraciones gastrointestinales, etc. y que no responda a los tratamientos habituales. El diagnóstico de certeza se realiza con el cultivo y tipificación de la bacteria.
Es importante la educación sanitaria de la población, para evitar que los gatos sean alimentados con vísceras crudas bovinas, como por ejemplo el pulmón (bofe), ya que históricamente han sido la principal causa de contagio para el gato.

Se debe presumir o sospechar la TBC en aquellos animales con signología compatible con enfermedad crónica y con tendencia a la desnutrición, como neumopatías, adenopatías, úlceras cutáneas, abscesos y granulomas en diferentes órganos, alteraciones gastrointestinales, etc.
y que no respondan a los tratamientos habituales.


Bibliografía

Colaboradores: Dr. Diego Alvarez (radiología), Dr. Jorge Martínez (laboratorio) y Dra. Adriana Duchene (histopatología).

(1) M.V. Vicepresidente de la Asociación Argentina de Medicina Felina (AAMeFe).
(2) M.V.