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Traumatología Quirúrgica en Felinos
M.V. Gabriel Benincasa
El famoso adagio que dice los gatos no son perros pequeños
cobra todo su sentido en el caso de la cirugía ósea, debido
a que el manejo de los tejidos duros y blandos adyacentes por parte de los
cirujanos y asistentes no debe causar más trauma del existente, lo
cual provocaría un retraso en la reparación del daño
debido al compromiso del aporte sanguíneo, y el consecuente aumento
de infecciones posquirúrgicas.
Como regla la asepsia estricta, el uso de maniobras delicadas con el instrumental
adecuado, el conocimiento profundo de la anatomía respetando los principios
básicos de la osteosíntesis redundará en los porcentajes
de éxito finales:
De una suma de factores como el tipo de paciente, lesión
traumatológica, materiales disponibles y la experiencia del cirujano
entre otras, dependerá la elección del método de resolución.
Realizar los estudios radiológicos en dos incidencias como mínimo,
posicionando en forma correcta al paciente, disminuye los errores de interpretación,
mejora la evaluación de la lesión, y permite planificar la terapéutica
adecuada.
Dentro de los cuidados posquirúrgicos generales resalta el confinamiento,
limitando la tendencia natural del felino a saltar, advirtiendo al propietario
no confiar en el retorno inicial de la funcionalidad, puesto que el alta necesita
de los controles clínico-radiológicos de rutina acorde a la
patología original.
Imágenes Radiológicas
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