Traumatología Quirúrgica en Felinos

 

M.V. Gabriel Benincasa

 

El famoso adagio que dice “los gatos no son perros pequeños” cobra todo su sentido en el caso de la cirugía ósea, debido a que el manejo de los tejidos duros y blandos adyacentes por parte de los cirujanos y asistentes no debe causar más trauma del existente, lo cual provocaría un retraso en la reparación del daño debido al compromiso del aporte sanguíneo, y el consecuente aumento de infecciones posquirúrgicas.
Como regla la asepsia estricta, el uso de maniobras delicadas con el instrumental adecuado, el conocimiento profundo de la anatomía respetando los principios básicos de la osteosíntesis redundará en los porcentajes de éxito finales:

  1. Reducción anatómica
  2. Fijación estable
  3. Conservación del flujo sanguíneo
  4. Movilidad activa precoz

De una suma de factores como el tipo de paciente, lesión traumatológica, materiales disponibles y la experiencia del cirujano entre otras, dependerá la elección del método de resolución.
Realizar los estudios radiológicos en dos incidencias como mínimo, posicionando en forma correcta al paciente, disminuye los errores de interpretación, mejora la evaluación de la lesión, y permite planificar la terapéutica adecuada.
Dentro de los cuidados posquirúrgicos generales resalta el confinamiento, limitando la tendencia natural del felino a saltar, advirtiendo al propietario no confiar en el retorno inicial de la funcionalidad, puesto que el alta necesita de los controles clínico-radiológicos de rutina acorde a la patología original.

Imágenes Radiológicas