Síndrome de ovario ectópico (SOE) en una gata

 

Rubén M. Gatti M.V. (*)

Caso clínico:

El paciente es una gata Siamés, seal point, hembra, la cual atendí desde los dos meses de edad, haciendo los controles de materia fecal y las vacunas correspondientes.
Al año y dos meses de edad, la propietaria la trae para realizar la castración. La cirugía se realiza bajo anestesia general con la combinación Ketamina-xilacina.
Se realiza una incisión por el flanco derecho y por la misma se extirpan ambos ovarios.
En esta técnica que utilizo habitualmente para la castración de la gata, se toma todo el paquete del ligamento ovárico, los vasos y su correspondiente trompa de Falopio y se hace una sola ligadura, (Fig. Nº 1) con lo cual se asegura la eliminación completa del ovario y la trompa. Luego se cierra el plano muscular con un punto en cruz y la piel con puntos en U.
Se suministró antibiótico por una semana luego de la cirugía, y se indicó hacer la higiene normal de la herida. A los 10 días se sacaron los puntos de la piel y se dio el alta clínica.

Fig. Nº 1: con una sola ligadura se toma el pedículo, los vasos sanguíneos, la trompa y el ovario.
De esta forma es imposible que queda algún resto ovárico unido al cuerno uterino


La gata siguió con una vida normal, pero un mes después de la cirugía tuvo según la propietaria una signología leve de estro. Luego en forma irregular y muy espaciada, siguió presentando la signología de estro, que fue aumentando en intensidad. En uno de esos episodios se realizó una citología vaginal, encontrándose la presencia de células epiteliales acidófilas, lo que confirma la actividad estrogénica. Se le comenta a la propietaria que se debe realizar una laparotomía exploratoria para determinar y extirpar el tejido ovárico ectópico. Un año y medio después de la castración y habiendo presentado en total seis períodos de celos, la propietaria accede a la segunda cirugía. En este caso se realiza la incisión por la línea media y al exponer los cuernos uterinos se encuentra en el tercio proximal del cuerno derecho, una formación quística. (Figs. Nº 2 y N° 3), que histológicamente corresponde a tejido ovárico. Se realiza la histerectomía, y se cierra el abdomen también en dos planos. Se medica con antibiótico y antiinflamatorios en el postquirúrgico y 15 días después se sacan los puntos de piel y se da el alta clínica.
A un año y medio de esta segunda cirugía, la gata no volvió a repetir la signología de estro. Con lo cual entendemos que el tejido eliminado en segunda instancia era el causante del cuadro clínico de estro post castración.

Fig. Nº 2: localización de tejido ovárico ectópico en la porción proximal de un cuerno uterino

 

Fig. Nº 3: otra vista del ovario ectópico, donde se observa la gran neoformación
vascular para la irrigación del tejido ovárico en actividad

Comentarios

Se denomina Síndrome de Ovario Ectópico (SOE), a la presencia de tejido ovárico accesorio en la cavidad abdominal luego de haberse realizado la extirpación quirúrgica de los ovarios normales.
Si bien el SOE se puede presentar tanto en perras como en gatas, según mi experiencia y la de otros autores, es más frecuente su presentación en la gata, aunque también hay que tener en cuenta que en la gata se producen habitualmente más castraciones que en la perra.

Signos clínicos

En un tiempo variable de meses a años, luego de la extirpación ovárica, las gatas presentarán algunos signos de estro, generalmente en principio será la típica vocalización de este período, y con el tiempo podrá presentar postura de apareamiento, movimientos característicos de la cola hacia ambos lados del cuerpo, inflamación vulvar, cambios de comportamiento y atracción de machos. En general los signos son esporádicos y de menor intensidad que en condiciones normales y los propietarios suelen no darse cuenta del problema hasta que han pasado varios períodos de estos celos de baja intensidad.

Etiología

En general el SOE proviene de tejido ovárico ectópico luego de la ovariectomía u ovariohisterectomía de rutina. En estos casos, la presencia de tejido ovárico es tejido extra o accesorio, también puede presentarse uno o más ovarios supranumerarios, con localización ectópica o sea fuera de su lugar habitual (como fue el caso clínico presentado). Si bien no se pueden descartar totalmente los errores quirúrgicos, en la práctica y siendo la castración una cirugía de rutina, es difícil que haya errores en su realización sobre todo en la gata donde los ovarios se visualizan fácilmente y el pedículo es lo suficientemente elástico como para hacer una correcta ligadura y extirpación.
Según Martí (3) el SOE es frecuente en gatas ovariectomizadas por el flanco (práctica habitual en nuestro país), aunque sin embargo también comenta que en la gata hay más casos de tejido ovárico ectópico en el pedículo ovárico, en el omento, pared abdominal y superficie de los cuernos uterinos.
En el artículo de Sepiurka (4) se comenta un caso donde la localización es en el pedículo ovárico. El autor de este artículo ha encontrado en otra gata durante la ovariectomía, la presencia de tejido ovárico sobre la superficie media de un cuerno uterino, que fue extraído y confirmado por diagnóstico histológico. En perras y gatas no ha sido demostrado que la producción de estrógenos de las glándulas adrenales puedan inducir signos clínicos de estro luego de la castración quirúrgica. (Wallace,5).

Diagnóstico

Una vez aparecidos y reiterados los signos del estro post castración, se pueden realizar citología vaginal o mediciones hormonales para determinar la presencia de estrógenos aumentados. La citología vaginal de la gata que presenta signos sospechosos de SOE, es el método más sencillo y económico para detectar actividad ovárica, la gata presenta en la fase folicular células cornificadas del epitelio vaginal, (células escamosas, acidófilas), generalmente no se observan glóbulos rojos. Si bien no es de práctica habitual, el dosaje de estrógenos, especialmente el 17 beta estradiol, confirman la actividad ovárica, valores por encima de 20 pg/ml de esta hormona indican que hay secreción ovárica, estos valores pueden llegar hasta 50 pg/ml o más, alrededor del momento de máxima actividad estrogénica. Otra práctica de investigación es provocar la ovulación con gonadotrofina coriónica humana (hCG) u hormona liberadora de gonadotrofinas (GnRH), y medir la progesterona luego de 1 a 3 semanas de la estimulación.

Diagnósticos Diferenciales

Los diagnósticos diferenciales se hacen con enfermedades que presentan signología clínica similar, por ejemplo:

a) Alteraciones urinarias, con signos de cistitis
b) Alteraciones comportamentales con marcación urinaria
c) Se debe descartar la utilización de estrógenos exógenos
d) En la perra se deben descartar toda patología que produzca sangrado vaginal

Tratamiento

El tratamiento es hacer una laparotomía exploratoria, en este caso por acceso ventral (línea alba), cuando los signos de celo están presentes, de esta forma se podrá visualizar directamente el tejido ovárico hiperplásico o un tejido sospechoso con alta vascularización (Fig. Nº 3) en las localizaciones probables. Se deben observar los pedículos ováricos, los cuernos y cuerpo uterino en toda su extensión. Cualquier tejido sospechoso debe ser extirpado y llevado a histopatología para su diagnóstico. Si no se encuentra tejido ovárico, es conveniente retirar completamente los pedículos ováricos y hacer la histerectomía si no se había hecho en la primera cirugía.

Comentarios finales

La mayoría de los artículos publicados sobre el tema hablan en primer instancia de ovario remanente lo que significa que quedó algo de lo que se debía extirpar completamente e inclusive en un artículo (López, 2) dice que entre los diagnósticos diferenciales del ovario remanente están los ovarios supernumerarios o accesorios. De este modo la mayoría de los autores reconocen la presencia de ovarios ectópicos pero minimizan su presencia. Aunque la signología clínica es la misma, creo que es necesario separar estas alteraciones, ya que desde el punto de vista de la responsabilidad profesional es muy diferente tener un ovario remanente que un ovário accesorio, por lo tanto me ha parecido más fidedigno el término Ectópico para estos últimos casos donde hay tejido ovárico extra y además fuera de su ubicación habitual.
La presencia de signos de celo en una gata luego de una castración pone al profesional actuante en una situación incómoda, porque el propietario puede pensar que no realizó correctamente la cirugía, esto además puede generar desconfianza en la ideoneidad del profesional, que haga llevar el caso a otro colega para que lo resuelva o inclusive comenzar un juicio de mala praxis. Por todo esto es conveniente advertir a los propietarios de hembras que se vayan a ovariectomizar que pueden surgir estas dificultades. Debido a la distintas dificultades quirúrgicas en cada especie, es posible que se observen más ovarios remanentes en la perra que en la gata y más ovarios ectópicos en la gata que en la perra.

Bibliografía

1- Corrada Y, Gobello M., Reproducción felina: características del gato doméstico. Anuario 2001 de la Asaociación Argentina de Medicina Felina, Buenos Aires, Argentina, 2001.

2- López M.D. y Padrao de Macedo L. Síndrome del ovario remanente en perras y gatas, en Temas de reproducción de caninos y felinos por autores latinoamericanos. Cristina Gobello, Buenos Aires, Argentina, 2004.

3- Martí Joseph, The ovarian remnant syndrome in the bitch an queen. Prodeeding Book Vol 1, 27 Wsava Congress, Granada, España octubre 2002.

4- Sepiurka Leonardo J, Sobre un caso de ovario aberrante. Revista Avepa (de la República Argentina), Año 1 Nº 6, Buenos Aires, Argentina, 1979.

5- Wallace Melissa, Síndrome del remanente ovárico, en Terapéutica Veterinaria de pequeños animales, Kirk Bonagura XI, Ed. Interamericana McGraw-Hill, Madrid, España 1994.

(*) Vicepresidente de la Asociación Argentina de Medicina Felina.