
Lic. Veterinaria
Miembro del grupo GEMFE (Grupo de
Especialistas en Medicina Felina de Avepa)
Centro Veterinario Gattos
Av. Menéndez Pelayo, nº 37
Tel. 91 504 06 51
gattos@gattos.net
El gato es un carnívoro estricto y sus
necesidades energéticas son el resultado de una adaptación evolutiva a una
dieta muy especializada. Conocer estas necesidades y sus hábitos alimenticios
nos puede ayudar a ofrecerles una mejor alimentación.
Como todos hemos comprobado, el gato se
muestra mucho más exigente que el perro al elegir sus alimentos pudiendo ayunar
largo tiempo si una comida no es de su agrado. En gran medida este aspecto está
influenciado por los hábitos alimenticios en sus primeros meses de vida ya que
tiende a comer y aceptar aquellos alimentos a los que se habituó en este
periodo.
Con
respecto a la frecuencia de alimentación del gato, se ha observado que si
tienen libre acceso a alimentos apetitosos, prefieren tomar muchas comidas
ligeras, entre 10 y 20, en lugar de dos o tres comidas abundantes.
Prefieren que la temperatura de su comida se
encuentre de forma ideal entre 38º y 40º ya que sus presas suelen tener esta
temperatura. Con respecto al agua la prefieren fresca y preferiblemente en
movimiento –como la salida de los grifos-, siendo muy variable la cantidad que
consume cada gato.
Situaciones
de estrés influyen enormemente en su deseo de comer: el traslado de residencia
habitual o una hospitalización pueden suponer que un gato no coma durante
varios días.
Todas
estos peculiaridades deben ser tenidas en cuenta y sobre todo cuando
alimentamos gatos enfermos que presentan anorexia.
La
mayoría de los gatos viven en casa, no realizan esfuerzo físico regular ni se
ven sometidos a condiciones ambientales extremas. Además a diferencia del
perro, difieren muy poco en tamaño y conformación corporal, oscilando la media
entre un peso de 3 y 6 kg. En estas condiciones, se ha calculado que la mayoría
de los gatos necesitan unas 60 kcal de energía metabolizable (EM) por kg. de
peso al día mientras que en el caso de gatos más activos, que puedan salir al
exterior o estén en condiciones de estrés, sus necesidades oscilan entre 70 y
90 kcal de EM por kg de peso y día. (tabla
1)
Recordar
brevemente que la energía metabolizable es la energía obtenida del alimento
tras las pérdidas de energía por heces y orina.
Un gran porcentaje de gatos es capaz de
regular su ingesta en función de sus necesidades nutritivas y del contenido energético del alimento de forma que mantienen su condición corporal ideal a pesar de la
presencia continua de alimento apetitoso a su disposición. En cambio muchos
otros gatos se muestran incapaces de mantener su peso llegando a ser obesos con
pesos que oscilan entre los 7 y hasta los 17 kg. En este grupo, la alimentación
ad libitum con productos que
presenten más de un 20% de grasas en su composición favorecerá la aparición de
obesidad.
Ante
un gato obeso es necesario adoptar un plan de adelgazamiento en el que
fijaremos un peso óptimo a alcanzar y administraremos únicamente el 50% o el
60% de las calorías diarias necesarias para ese peso. El empleo de dietas con mayor
contenido en fibra es muy beneficioso al promover la motilidad intestinal y
disminuir la digestibilidad del resto de los nutrientes.
Por
desgracia, nos encontramos muchas veces que el único control de la dieta es
insuficiente para controlar la obesidad felina por lo que será necesaria la
colaboración del propietario para que su gato tenga una mayor actividad física
diaria, asunto realmente complicado.
Con
respecto a las necesidades específicas de cada nutriente, comentar que las
necesidades en proteínas de los
gatos son mucho mayores que las necesidades del perro. (Tabla 1)
(Tabla 1) Necesidades de
diferentes nutrientes en los alimentos formulados para gatos.
Proteínas
|
Gatos adultos |
Mínimo de 20% de la EM |
||
Arginina
|
Gatitos
|
Mínimo de 30% de la EM
|
||
Taurina
|
Cualquier
fase |
1.000
mg/kg de materia seca piensos 2.500
mg/kg de materia seca latas |
||
|
Calcio |
Gatitos |
0.8%
- 1.5% |
||
|
Fósforo |
Gatitos |
0.7%
- 1.2% |
||
|
Ac. Linoleico |
Cualquier
fase |
6%
de la EM |
||
|
Ac. Araquidónico |
Cualquier
fase |
0.2%
de la EM |
||
|
Magnesio |
Cualquier
fase |
0.04%
a 0.1% |
||
El
aminoácido más importante en la dieta del gato es la Arginina: al intervenir en la síntesis de urea, que permite le
eliminación de desechos nitrogenados, su deficiencia implica que éstos se acumulen en sangre en forma de
amoniaco, conduciendo a la muerte del gato en pocas horas.
Esto explica la adaptación del gato a un régimen estrictamente carnívoro
donde las cantidades de arginina son muy superiores a sus necesidades. El perro
en cambio tiene menores necesidades y es menos sensible a su deficiencia.
La taurina es utilizada por el gato para
formar sales biliares mediante un proceso de conjugación. A diferencia del
perro, el gato no puede sintetizar cantidades suficientes a partir de
aminoácidos azufrados. Cuando la taurina es deficiente, utiliza la glicina en
su lugar pero el cambio no es eficiente, y tras meses de su deficiencia
aparecen diversos cuadros como la cardiomiopatía dilatada, alteraciones de la
retina y sordera en gatitos además de dificultades en la reproducción. La taurina está presente casi exclusivamente en
tejidos animales.
Con respecto a los ac. grasos esenciales, en
el perro y mayoría de los mamíferos a partir del ac. linoleico y ac. linolenico se pueden sintetizar otros compuestos de cadena más larga, pero el
gato tiene una capacidad muy limitada en esta conversión por lo que requiere de
un aporte en la ración de ac. araquidónico, presente en tejidos animales. La
deficiencia en ac. araquidónico ocasiona alteraciones en la coagulación,
alteraciones reproductivas, caída del pelo y alteraciones cutáneas.
Con respecto a las necesidades en hidratos de carbono, estudios
realizados confirman que pueden mantenerse con dietas que no aporten hidratos
de carbono si las proteínas y las grasas están en concentración suficiente para
cubrir sus necesidades de glucosa. Vemos en las composiciones de los piensos
que dispensamos, la presencia de almidón. El que aparece con más frecuencia es
el almidón de maiz ya que es el más digestible para el gato. Su digestibilidad
es mucho menor que en el perro por la menor actividad de la enzima amilasa en
el intestino de ahí que cambios en las dietas que presenten variaciones en la
composición de almidón presenten problemas digestivos inicialmente.
La Lactosa
tiene una tolerancia muy diversa debido a las grandes variaciones en la
actividad y la presencia de la enzima lactasa en el intestino.
Con respecto al Magnesio, debe ser
limitado a un aporte entre un 0.1% y un 0.04% de la materia seca, debido al
papel en la formación de cálculos de fosfato amónico-magnésico.
A
diferencia con la perra, que experimenta el mayor aumento de peso en el último
tercio de gestación, el peso de la gata aumenta constantemente y de forma
regular tras la primera semana postcubrición hasta el momento del parto.
Durante la semana 1 a 4, no es necesario
realizar ningún aporte extra en la dieta de la gata si el peso de ésta es
adecuado.
A
partir de la semana 4 y hasta el momento del parto se deberá aumentar
gradualmente la ración en un 25 a 50% ya que las necesidades energéticas de la
gata aumentarán a medida que aumenta la deposición de tejidos.
En la semana 6 a 9 de gestación, se deberán
ofrecer numerosas comidas de pequeño tamaño debido a la reducción del espacio
abdominal por el tamaño de los fetos. Será por tanto conveniente dar una dieta
con mayor energía como un alimento para gatitos y gatas gestantes, que
permitirá a muchas gatas comer menos y obtener en cambio el mismo aporte
energético. No es necesario el aporte de complejos vitamínicos extras si la
ración de la gata tiene una calidad adecuada.
Tras el parto, donde pierde alrededor del 40%
del peso ganado durante la gestación, la gata puede rehusar comer durante unas
12 horas. Comienza entonces el periodo
de lactación que durará alrededor de 8 semanas, periodo en el que la
pérdida de peso es gradual, de modo que al destete la gata vuelve al peso que
tenía en el momento de la cubrición. Esta pérdida de peso será mucho mayor en
las gatas que presentan una pobre condición durante la gestación.
Es en el periodo de lactación donde las
necesidades nutritivas se elevan paulatinamente llegando a ser 3 a 4 veces las
necesidades de mantenimiento, en la tercera semana de lactación, ya que la
leche que produce tiene una concentración energética muy elevada: en
comparación con la leche de vaca que tiene 65 kcal/100 g, la leche de gata
tiene 106 Kcal/100 g. (tabla1)
Por ello la gata debe aumentar la ingesta de
nutrientes fácilmente digestibles y energía, realizando comidas frecuentes de
alimentos más concentrados -dietas con alrededor de 4.000 kcal/kg o más- hasta
la semana 4 donde comenzaremos a ofrecer alimento suplementario a los gatitos.
Las necesidades de agua en lactación también
aumentan para compensar la producción de leche.
Los gatitos
huérfanos, cualquiera que sea la causa, necesitan unos cuidados más
específicos hasta llegar a las 4 semanas, cuando serán destetados.
En la primera semana de vida es muy importante la humedad ambiental para
evitar que se deshidraten, pudiendo mantener ésta de forma adecuada colocando
recipientes con agua caliente cerca. Una temperatura adecuada de 29º a 32º
puede ser suministrada por bolsas de agua caliente o sistemas eléctricos
siempre que nos aseguremos de que el
gatito puede moverse a un área más fría si así lo necesita.
Las primeras tomas de leche están limitadas por el tamaño del estómago,
siendo normal que en esta primera semana de vida tomen entre 10 y 20 ml/por
toma. La leche
deberá estar especialmente formulada para ellos ya que aunque la leche de vaca
tiene una concentración en lactosa similar a la de la gata, es muy baja en
energía como ya hemos comentado, además de ser baja en grasa, calcio, fósforo y
en proteínas: mientras que la leche de gata presenta un 40% de proteína bruta,
la leche de vaca tiene sólo un 27%.
Durante las 3 primeras semanas deberemos
aportar entre 130-150 Kcal EM/kg/día y después de la 4º semana entre 200 y 220
Kcal EM/kg/día repartidas en unas 4-5 tomas diarias.
Cuando
llegan a la edad de 4 semanas, tanto en gatitos huérfanos como en los que no lo
son, comienza el destete al comenzar a tomar pequeñas cantidades de comida de
la madre que idealmente debe ser un alimento para gatos en crecimiento,
mezclada con agua caliente o con leche. En este momento los gatitos necesitan
unas 3 a 4 veces las necesidades de un gato adulto.
A
las 5 o 6 semanas de edad ya es capaz de comer comida sólida y alrededor de la
6ª semana el destete estará completado si bien podrá seguir mamando hasta las 8
semanas si convive con la madre.
A
los 6 meses pueden alcanzar casi el peso adulto pero siguen siendo muy activos
y consumirán la cantidad de alimentos necesaria para obtener unas 150 kcal de
EM/kg de peso y día -el doble de las necesidades de mantenimiento de un gato
adulto-. Hasta que no tiene casi un año no se estabilizan en la ingestión media
de 70 a 90 kcal/kg de peso vivo. (Tabla 2)
(Tabla 2) Necesidades
Energéticas según la fase de vida del gato
Edad del gatito
|
Necesidades energéticas
|
3
semanas
|
130-150 Kcal de
EM/kg/día
|
|
Desde 4 semanas – 5 meses |
250
Kcal de EM/Kg /día |
|
A los 6 meses |
150
Kcal de EM/Kg /día |
|
A los 9-10 meses |
100
Kcal de EM/Kg /día |
Gata en
gestación
|
100
Kcal de EM/Kg /día |
Gata en
lactación
|
70-320
Kcal de EM/kg /día en función del tamaño de la camada |
Gato inactivo
|
60
Kcal de EM/Kg /día |
Gato activo
|
70-90
Kcal de EM/Kg /día |
Metabolismo
basal gato adulto (en ayunas, totalmente inactivo y en Tª controlada)
|
45
Kcal/kg/día |
Los
gatitos hasta la fase adulta deben recibir todo lo que deseen comer ya que son
capaces de regular perfectamente la ingesta de alimentos. Debemos vigilar no
obstante la aparición de obesidad en gatitos alimentados con buenos alimentos a
los que además se les ofrecen suplementos en casa. La sobrealimentación induce
la generación de un mayor número de adipocitos (hiperplasia) que serán capaces
de almacenar grasa en el estado adulto, y será mucho más difícil reducir el
peso de estos gatos que en aquellos que engordan en etapas adultas, donde los
responsables del acúmulo de grasa son los adipocitos pero aumentados de tamaño
(hipertrofia).
Deberemos tratar a los gatos viejos como
individuos atendiendo a cada necesidad en particular ya que muchos tendrán
problemas hepáticos, renales, cardiacos... Como características comunes,
presentan por lo normal, menor masa muscular, menor actividad voluntaria, y un
metabolismo basal disminuido, por lo que esto implica unas menores necesidades
energéticas, generalmente del 70 al 60% de las energías de un animal adulto
joven.
Su alimentación debería contener menor
cantidad de grasa y calorías pero no deben tener proteínas reducidas para
evitar una disminución de su masa muscular. La concentración de fibra debe
mantenerse para evitar procesos de estreñimiento. Muchos quizás necesiten
comida húmeda debido a problemas dentales. La cantidad vendrá determinada por
la condición corporal de cada gato.