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RADIOTERAPIA COMO TRATAMIENTO DEL CARCINOMA DE CÉLULAS ESCAMOSAS FELINO
Soberano,
M y col. *1
1 CRABA Centro de
Radioterapia para Animales de Buenos Aires (ARG) <craba@craba.com.ar>
RADIATION THERAPY AS FELINE SQUAMOUS CELL
CARCINOMA TREATMENT
Key Words: cats, radiation, therapy, tumors,
brachytherapy
Palabras
claves: gatos, radiación, terapia, tumores, braquiterapia.
El carcinoma de
células escamosas (CCE) es el tumor cutáneo más común de los gatos con
regiones de piel y/o pelos parcial o totalmente despigmentadas. El 73% de los
gatos con CCE eran de estas características en un trabajo publicado. Su curso
clínico varía ampliamente y el factor pronóstico más importante es su estadio
clínico. Según define la OMS, existen cuatro estadios, según sea el tamaño del
tumor. Los CCE serán T1, T2 o T3 si el tamaño del tumor es de: menos de 2 cm,
entre 2 y 5 cm o más de 5 cm (o invade el subcutis), respectivamente. Si el
tumor invade el músculo, hueso o el cartílago será T4. En un trabajo sobre 90
gatos, el 17% fue T1, el 31% fue T2, el 37% fue T3 y el 15% restante fue T4.
Los gatos con tumores pequeños (T1) alcanzan sobrevidas promedio de 53 meses,
mientras que los T3 fueron controlados por
9 meses, en promedio. El CCE rara vez metastatiza, por ello es dable
suponer la adición de otra terapia para mejorar el control local.
La cirugía es el tratamiento
de elección para los estadios iniciales. Los tumores pequeños pueden resecarse
completamente; lo mismo ocurre para tumores más avanzados pero con
localizaciones de fácil resección. Sin embargo, en la mayoría de las
presentaciones es difícil de lograr un
adecuado control local. El estadio, la localización del tumor, el compromiso de
estructuras complejas, entre otros puntos, hacen que la cirugía sea incompleta
y los márgenes postoperatorios no se encuentren libres de tumor.
Han sido propuestas diversas
terapias adyuvantes o neoadyuvantes para disminuir la probabilidad de recaídas
locales. Podemos nombrar: la radioterapia externa, braquiterapia,
quimioterapia, terapia fotodinámica , quimioterapia intralesional y el uso de
agua deionizada(1)(2)(3)(4)(5)(6)(7). Por motivos de espacio, desarrollaremos
sólo los tratamientos locales para el CCE, es decir, la cirugía y/o la
radioterapia/ braquiterapia. No obstante, las terapias nombradas pueden ser
utilizadas dentro de la estrategia diseñada para cada caso.
Por definición, se denomina adecuado
control local (ACL) de un tumor a la posibilidad de realizar una cirugía
oncológica radical o una cirugía citorreductiva más radioterapia. Este concepto
del año 1996, permitió la incorporación de las radiaciones como terapia
adyuvante en Medicina Veterinaria.
En las localizaciones de especial cuidado, como los párpado, podemos citorreducir el tumor con radiaciones (radioterapia neoadyuvante) para luego operar al animal, con adecuados márgenes de resección.
Las radiaciones pueden
provenir de un equipo que emite las
ondas a distancia variable del tumor ( radioterapia externa o tele-lejos- terapia: terapia a distancia) o radiaciones que provengan de una fuente radioactiva que se localice
dentro del tumor o en el lecho posquirúrgico (braqui- corta-terapia: terapia de
corta distancia).

Foto 2: Cobalto 60: equipo fuente de
cobalto 60

Foto 3: Ortovoltaje: equipo para radiación
de rayos x de 300 Kv
La radioterapia externa nos permite tratar un volumen blanco de manera
que, cada punto del área reciba la
misma dosis que el volumen total. Esto permite realizar un tratamiento radiante uniforme con dosis homogénea en todos los
puntos. Pero al mismo tiempo, la dosis total es limitada y el volumen
tratado supera, en general, al volumen tumoral. La dosis total se suministra
por fracciones y en general, los tratamientos son bisemanales durante 4 ó 5
semanas. El animal debe ser inmovilizado farmacológicamente en cada
irradiación.
La braquiterapia , al encontrarse la fuente de radiación en contacto
con el tumor, tiene la ventaja de poder controlar la dosis que recibe el tumor,
como así también, la de los tejidos adyacentes. Esto permite dar altas dosis en un área limitada. La
desventaja es que la dosis que recibe el volumen tratado depende de la disposición de las fuentes radioactivas
y por lo tanto, es difícil la uniformidad de la dosis en volúmenes mayores.

Foto 1: Braquiterapia: son implantes
radioactivos para utilizar en tumores sensibles
A diferencia de la
teleterapia, la colocación del total de las fuentes radioactivas se realiza en un solo procedimiento y bajo una única anestesia.
En resumen, se utiliza la braquiterapia para tratar volúmenes tumorales pequeños y con estructuras complejas en la adyacencia ( ojos, boca, etc.). La teleterapia se utiliza para CCE avanzados, extensos o en áreas sin contacto directo con estructuras complejas.
El CCE es un tumor de
comportamiento local con baja tasa de metástasis. Por lo tanto, los tratamientos
recomendados para el mismo deberían ser locales, es decir, definir un área que
trate al tumor y sus márgenes. Los tratamientos locales para tales fines son la
cirugía y la radioterapia ( tele y/o braquiterapia). Si se utiliza la cirugía
como tratamiento local esta debe ser oncológica,
es decir, con una “dosis” o margen adecuado. La misma aclaración debe
realizarse para las diferentes técnicas o modalidades quirúrgicas, a saber:
crio, termo, o cirugía convencional. En el caso de la criocirugía, debemos
remarcar que la “dosis” o margen posop será el correspondiente a la penetración
del frío. En un estudio, sin embargo, esta modalidad fue considerada menos
efectiva que la cirugía o la radioterapia para el control local del CCE (8).
Según Ogilvie, G.(1996), la crioterapia no debe ser utilizada como terapia
primaria de lesiones mayores de 1 cm. Al mismo tiempo no recomienda la
criocirugía si la misma retrasa la aplicación de otras formas de tratamiento
más efectivas (9). Por otro lado, en el texto: Pautas en Oncología del
Instituto Roffo (2000), la criocirugía está indicada para los CCE in situ y las lesiones preneoplásicas.
A pesar de ser el CCE un
tumor de comportamiento local, se utilizan con frecuencia tratamientos
sistémicos, a saber: la quimioterapia y la terapia fotodinámica (TFD).
El animal recibe drogas que
actuarán en el sitio afectado, no sin mediar efectos colaterales sistémicos. En
el caso de la TFD, la falla hepática es el efecto tóxico más serio que resultó
fatal para un felino en un estudio (7). En el caso de la quimioterapia, los
efectos colaterales varían según el protocolo utilizado siendo, en reglas
generales, los trastornos gastroentéricos, y hematológicos los de mayor
incidencia. En caso de utilizar tratamientos sistémicos, se ecomienda que se
integren en una estrategia que incluya un tipo de terapia local . Por ejemplo,
podemos utilizar un protocolo de quimioterapia (por 1 o 2 ciclos) y luego
realizar un tratamiento radiante (con implantes intratumorales). Esto
posibilitará lograr que los resultados obtenidos por la terapia sistémica
(citorreducción) perduren en los meses posteriores a la suspensión de la misma
( liberación constante y decreciente de radiaciones durante el periodo de vida
útil de la sustancia radioactiva). Al mismo tiempo, durante el periodo sin quimioterápicos o sustancias
fotosensibilizantes, el animal podrá recuperar su estado general mientras el
tratamiento local evita la recaída. Igualmente, debemos recomendar la cirugía oncológica
post- tratamientos citorreductivos para que las células residuales
(quimio/radioresistentes) puedan ser
eliminadas en un solo procedimiento. De esta forma, evitaremos la recaída luego
de una respuesta completa.
Podemos concluir que, para
la mayoría de los felinos con CCE cutáneos avanzados, inoperables o con
estructuras complejas adyacentes (ojos, párpados, boca, etc.), la radioterapia
neoadyuvante (previa a la cirugía) o adyuvante, es el tratamiento de elección;
los implantes radioactivos (Crabsâ) brindan una herramienta
efectiva, de práctica manipulación y con menores costos, con relación a la
radioterapia externa. Lo anterior es válido, en tanto y en cuando sea adecuado
el criterio de inclusión al tratamiento. A su vez, la braquiterapia de baja
dosis puede ser utilizada por clínicas distantes de las grandes ciudades, ya
que el material es trasladable bajo la supervisión de un veterinario
autorizado.
1.
Theon AP, Madewell BR, Shearn V, Moulton JE: Irradiation of squamous
cell carcinoma of the nasal planum in 90 cats. Proc 13th.Ann Conf Vet Cancer Soc : 147- 148, 1993.
2.
Van Vechten MK, Theon AP:
Strontium-90 plesiotherapy for treatment of early squamous cell carcinoma of
the nasal planum in 25 cats. Proc 13th.Ann
Conf Vet Cancer Soc : 107- 108, 1993.
3.
Zubillaga MB, Boccio
JR, Nicolini JO, et col. Pirocarbotrat: A new radiopharmaceutical for the
treatment of solid tumors- Comparative studies in N- Nitrosomethylurea- Induced
rat mammary tumors. Nuclear Medicine
& Biology, Vol 24, pp. 559- 564, 1997.
4.
Zubillaga MB, Boccio
JR, Nicolini JO, et col. Use of colloids of chromic (32P) Phosphate in
treatment of solid tumors. Nuclear
Medicine & Biology, Vol 23, pp. 907- 910, 1996.
5.
Zubillaga MB, Boccio
JR, Nicolini JO, et col. Great particles (32P) Chromic Phosphate for treatment
of solid tumors. APPTLA Vol 46, pp.
103- 110, 1996.
6.
Walker MA. Interstitial implant brachytherapy in small animals.
Radiation Oncology. In Vet Clin North Am
Small Anim Prac Vol 27, pp. 59- 71,
1997.
7.
Peaston AE, Leach MW, Higgins RJ. Photodynamic therapy for nasal and
aural squamous cell carcinoma in cats. JAVMA,
Vol 202, pp. 1261- 1265, 1993.
8.
Atwater SW, Powers BE, Straw RC, Withrow SJ: Squamous cell carcinoma of
the pinna and nasal planum. Fifty- four cases (1980- 1991). Proc Vet Cancer Soc 11th Ann Conf:
35- 36, 1991.
9.
Ogilvie GK, Moore AS. Tumors of the skin and surrounding structures. In Managing the Cancer Veterinary Patient. Veterinary
Learning Systems Co., Inc. Trenton, New Yersey; pp. 481, 1996.
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