Foro de discusión AAMeFe Nuestros Objetivos Comisión Directiva Veterinarios Ateneos Para Asociarse  LINKS    

 

 

Introducción a la ética profesional

Lic. Graciela Calviño (*)

 (*) Encargada de enseñanza de Deontología y Ejercicio Profesional en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Me propongo exponer algunas reflexiones sobre el tema de la ética profesional, tema de inquietante actualidad, agudizada por la crisis de valores que se vive y el quebrantamiento de todas las pautas de comportamiento colectivo.

¿Que significa acercarse al mundo ético? equivale buscar la aproximación más justa posible al caso concreto con los recursos disponibles y considerar las posibles implicaciones que las diversas decisiones conllevan en términos de bueno y malo. Qué es lo bueno, para quién lo es y cómo conseguirlo constituyen los dilemas principales del argumento ético. La respuesta siempre es personal y demanda en última instancia al tribunal de la propia conciencia.

La ética profesional puede definirse como la ciencia normativa que estudia los deberes y los derechos profesionales de cada profesión. También se le llama Deontología profesional. Regula el conjunto de responsabilidades éticas y morales que surgen en relación con el ejercicio de la profesión y guían la conducta profesional. La ética profesional tiene como objeto crear conciencia de responsabilidad, en todos y cada uno de los que ejercen una profesión u oficio. Según el Dr. Escardo, la deontología es una parte de la Ética que enseña lo que es en general justo y conveniente en cada circunstancia.

Teniendo en cuenta que la “La ciencia sin la ética es ciega y la ética sin la ciencia es vacía”, se puede establecer una relación entre SABER-PODER-HACER.

Saber justo lo que puede hacerse y lo que no puede hacerse, lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse en el ejercicio de la profesión. Teniendo en cuenta que no siempre lo que se puede es lo que se debe. El deber de hacer lo que se puede hacer y de no hacer lo que no se puede hacer, constituye a la vez una alternativa intelectual y un dilema moral, ya que la actuación humana que se deriva de la aplicación del saber científico tiene consecuencias éticas y morales para si mismo y para otras personas.

 

Ética y moral

 

La ética tiene una íntima relación con la moral, tanto que incluso ambos ámbitos se confunden con bastante frecuencia.

Son analogables etimológicamente, una nace del griego (ética) y la otra del latín (moral), la diferenciación proviene del punto de vista académico.

 

El término ética proviene de la palabra griega ethos, que originariamente significaba "morada", "lugar donde se vive", y que, posteriormente,  terminó por señalar el "carácter" o el "modo de ser" peculiar y adquirido de alguien; “la costumbre o habito”. La acepción más conocida y difundida del vocablo ethos se presenta a partir de Aristóteles, quien considera que son inseparables, pues a partir de los hábitos o costumbres es que se desarrolla en el hombre un modo de ser o personalidad.

 

Como se moldea el ethos? Mediante la creación de hábitos, por repetición de actos. El carácter como personalidad es obra del hombre, es su tarea moral, es el “cómo resultará” su carácter moral para toda su vida.

Las costumbres incluyen, por una parte, lo relativo a prácticas comunes o convenciones sociales que definen el carácter de un grupo o nación, por ejemplo: el modo de saludar, la manera de vestir, las normas sociales, la etiqueta, las normas de cortesía. Tales costumbres varían de una región a otra, de una época a otra y pueden ser cambiadas por la sociedad. Pero, además, las costumbres involucran otro tipo de prácticas más trascendentales que reflejan el carácter o modo de ser de las personas; por ejemplo: actitud ante los padres y maestros, respeto a la honestidad, valoración de la libertad, respeto a las leyes y a los derechos humanos, las cuales se relacionan con la naturaleza social y la esencia espiritual del ser humano. De este tipo de costumbres referidas al aspecto moral trata la ética. Todas aquellas costumbres que se fueron adoptando y son consideradas correctas y justas reciben el nombre de normas morales.

La moral es aquel conjunto de valores, principios, normas de conducta, prohibiciones, etc. de un colectivo que forma un sistema coherente dentro de una determinada época histórica y que sirve como modelo ideal de buena conducta socialmente aceptada y establecida.

La ética, sin embargo, no prescribe ninguna norma o conducta ni nos manda o sugiere directamente qué debemos hacer. Consiste en aclarar qué es lo moral, cómo se fundamenta racionalmente una moral y cómo se ha de aplicar esta posteriormente a los distintos ámbitos de la vida social. Por ejemplo, la ética se pregunta por qué ciertas normas nos parecen justas o por qué algo es considerado valioso. No tiene por objeto evaluar la subjetividad de las personas, sino valorar la objetividad de las acciones humanas en la convivencia a la luz de los valores morales.

 

Si un profesional trata de hacer el bien (curar la mascota de una persona), y las consecuencias de sus actos  son negativas para aquel al que se proponía sanar, ya que le causa más daño que beneficio, ¿debemos considerar que ha obrado correctamente, desde un punto de vista moral, cualesquiera hayan sido los resultados de su acción?

Si se posee información acerca que un criadero comercializa animales genéticamente enfermos ¿Debo decir la verdad siempre o hay ocasiones en que debo mentir?

 

Tenemos los actos o modos de comportamiento de las personas ante ciertos problemas que los denominamos morales. Como también podemos identificar, por otro lado, los juicios con los cuales se aprueban o no tales actos, dichos juicios se denominan juicios morales.

Tanto unos como otros conllevan en su interior un deber ser. Como el hombre es un ser social, no podemos evitar las situaciones o problemas morales y frente a ellos los individuos recurren a las normas, realizan determinadas acciones y hacen juicios morales, ya sea para justificar sus decisiones o argumentar sus acciones.

Cuando el profesional se enfrenta a un problema concreto, ¿a qué o a quién debe recurrir? En primer lugar a él mismo, y luego a la norma que él pueda reconocer y ha aceptado libremente, podrá cumplirla o violarla lo cual es una elección personal, por lo tanto ante una situación concreta es la moral vivida la que ayudara al individuo.

 

Luego de definirla, es inevitable preguntarse por qué es necesaria una ética para el comportamiento humano. La razón es clara, el ser humano es el único animal que puede trastornar el instinto; el puede “tomar agua sin tener sed, copular sin estar en celo”. Por esto para Immanuel Kant el ser humano era el único animal al cual había que educar. Es claro que la moral no se enseña por medio de libros si considero que el permanente debate de las situaciones morales ayuda a verlas con claridad conjuntamente al ejemplo aleccionador. Cuando la ética nace de una convicción personal no es una norma externa que nos limita sino la verdadera libertad, dado que no es algo impuesto. Queda expresado en una frase de este filósofo alemán considerado por muchos como el pensador más influyente de la era moderna: El cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí”.

 

Por lo visto anteriormente, del mismo modo que teoría y práctica interaccionan, los principios éticos regulan el comportamiento moral. A menudo, los conflictos de normas morales que aparecen cuando tenemos que tomar decisiones son el motor que nos impulsa a una reflexión de nivel ético. Es por eso que José Luis L. Aranguren, uno de los filósofos y ensayistas más influyentes en la sociedad española, reconociendo la vinculación entre teoría y práctica, llama a la ética moral pensada y a la moral vivida.

 

 

Criterio ético y Responsabilidad

 

Pero cómo llegamos, o mejor dicho, ¿cómo nosotros discernimos entre lo que es correcto o incorrecto? podemos tomar un ejemplo que muy bien nos planteo Aristóteles "un barco lleva una importante carga de un puerto a otro. A medio trayecto, le sorprende una tremenda tempestad. Parece que la única forma de salvar el barco y la tripulación es arrojar por la borda el cargamento que además de importante es pesado. El capitán del navío se plantea el problema siguiente: ¿Debo tirar la mercancía o arriesgarme a capear el temporal con ella en la bodega, esperando que el tiempo mejore o que la nave resista?"

Ahora imaginen el conflicto que está viviendo el capitán, si arroja el cargamento es porque prefiere hacer eso que afrontar el riesgo; pero sería malo decir que él quiere tirarlo porque no es así, él quiere llegar a puerto con su tripulación, su barco y su mercancía. Él es libre de hacer lo que prefiera, pero no es libre de cierto modo porque él no eligió la tormenta. ¿Qué dilema no cree, que haría usted?

 

Situarnos en el justo medio de la ética es importante y para lograrlo debemos tener criterio ético el cual nos indica qué debe hacerse o no en determinado momento.

No se nace con criterio y de ahí la necesidad de formarlo. Hay quienes consideran equivocadamente que la ética es una ciencia infusa que no es necesario estudiar; pero cuando actuamos se nos presentan situaciones en las cuales es difícil determinar qué es lo ético, cómo debemos actuar y, es entonces, cuando vemos la necesidad de tener un criterio bien formado.

En este orden de ideas, podemos decir que, para lograr una conciencia ética profesional bien desarrollada es que se establecen los cánones o códigos de ética. Disponer de un código de comportamiento ético es uno de los requisitos básicos de una profesión. Los códigos deontológicos son los portadores del ideal ético que a través de sus miembros postula una profesión y quiere transmitir. Define qué es la profesión y prevé mecanismos para asegurar el “buen” comportamiento de sus miembros.

El hombre como ser racional tiene la capacidad para razonar sobre su vida, sobre su comportamiento como miembro de la sociedad y sobre el comportamiento de los demás. A través de la razón se desarrolla la responsabilidad profesional; es posible asumir responsabilidad y desarrollar el sentido responsable desde el conocimiento y análisis de los propios actos profesionales desde su vertiente ética.

Sólo se habla de comportamiento moral cuando el hombre es responsable de sus actos; ello implica que ha podido hacer lo que quería, elegir entre dos o más alternativas y actuar de acuerdo a su decisión, esto es la libertad. No se considera a la libertad como la libertad no sometida a las leyes, sino como la libertad del gobierno de sí mismo, la libertad para obedecer en conciencia las leyes del universo como se revelan por la razón.

Todo profesional debe cumplir con deberes, pero también es merecedor o acreedor de derechos. Es importante saber distinguir hasta dónde él debe cumplir con un deber y a la misma vez saber cuáles son sus derechos. En la medida que él cumpla con un deber, no debe preocuparse por los conflictos que pueda encarar al exigir sus derechos. Lo importante es ser modelo de lo que es ser profesional y moralmente ético.

La honestidad es el primer paso de toda conducta ética, ya que si no se es honesto no se puede ser ético. Cuando se deja la honestidad fuera de la ética, se falta al código de ética, lo cual induce al profesional a exhibir conducta inmoral y antiética.

 

Un veterinario puede descubrir que un compañero no tiene las aptitudes necesarias para controlar un procedimiento quirúrgico. En vez de ignorar el problema o de contactar inmediatamente con las autoridades reguladoras, puede decidir recordar a su colega su responsabilidad profesional de competencia y guiarlo para resolver el asunto.

Algunos problemas éticos son los siguientes:

  1. Abuso de poder - utilizar el cargo para “serruchar el piso” a unos o para favorecer a otros.
  2. Conflicto de intereses - emitir normas en su ámbito de trabajo que redundarán en su propio beneficio, como puede ser emplear medicamentos de determinados laboratorios.
  3. Soborno - aceptar dádivas, obsequios o regalías a cambio de dar un trato especial o favor a alguien como retribución por actos inherentes a sus funciones.
  4. Encubrimiento - callar para no hacer una denuncia, movido por amistad o por temor.
  5. Egoísmo - buscar el bienestar propio en detrimento del beneficio de los demás.

¿Cuáles son las condiciones necesarias y suficientes para poder imputar a una persona una responsabilidad moral por determinado acto?

- que el profesional no ignore las circunstancias ni las consecuencias de su acción, es decir, su conducta tenga un carácter consciente.

- que la causa de sus actos esté en él mismo y no en una causa exterior que le obligue a actuar en cierta forma, pasando por encima de su voluntad, es decir, que su conducta sea libre.

- que exista una relación de causalidad entre el hecho y el resultado habido.

Conocimiento, libertad y relación de causalidad permiten hablar legítimamente de responsabilidad.

Al médico veterinario en la práctica profesional se le presentan a diario situaciones de un gran peso moral y difíciles de manejar, como por ejemplo puede llegar a ser la eutanasia.

Situación donde confluyen las ideas sobre el valor moral de la mascota, las responsabilidades del propietario del animal y el veterinario, y la decisión de que es lo mejor para el animal.

Es probable que el propietario “crea” que el profesional debe seguir sus sentimientos e indicaciones porque debe satisfacer sus deseos como cliente que paga. Si bien tiene el derecho inalienable de escoger la medida a seguir, también es cierto que el veterinario tiene la obligación de tratar al paciente justamente, siendo responsables de reducir el dolor y el sufrimiento del animal ofreciendo la asistencia adecuada al animal.

No se deben realizar prácticas perjudiciales para el animal, aún a pedido del propietario, primeramente porque afecta el bienestar del animal, y en segundo lugar porque promueve el deterioro de la confianza del público en la profesión veterinaria.

Por eso es importante explicar que como profesional veterinario se tienen obligaciones profesionales más allá de las que se tienen para con los propietarios de las mascotas y recordar las responsabilidades asociadas con la propiedad de los animales domésticos.

Considero importante que durante las visitas se fomente un buen diálogo entre veterinario y propietario para que haya un conocimiento mutuo y se expresen los valores y las responsabilidades de ambas partes para que cuando surja un problema facilite la discusión del mismo.

El profesional veterinario debe marcar los límites al indicar claramente lo que considera que son soluciones inadecuadas para la resolución de un problema.

 

Algunos ejemplos prácticos:

CASO 1

 Llega un animal en coma al consultorio, tras revisarlo y luego de una serie de preguntas a la dueña, la misma confirma que el animal recibió un fuerte golpe en la cabeza por parte de su marido por los excesivos ladridos del perro. ¿Se debe denunciar por maltrato animal (Ley 14.346)?

Una asistente de la veterinaria pide autorización para hacer la denuncia. El dueño realiza una demanda a la veterinaria y a la asistente por violación de confiabilidad.

Como actuar? Nos encontramos ante tres problemas:

- Bienestar animal: Nadie tiene derecho a golpear a un animal. La American Veterinary Association la define como todos los aspectos de bienestar animal, incluyendo “el alojamiento adecuado, el manejo, la alimentación, el tratamiento y la prevención de enfermedades, la tenencia responsable, la manipulación humanitaria y si es necesario la eutanasia humanitaria” .  .

- Obligación moral de denunciar el ¿delito? (violencia)

- Legal: respeto de la confidencialidad de datos en la historia clínica

 

Desde mi criterio, ante una sospecha de abuso o violencia sobre un animal, automáticamente debería ser denunciado ante las autoridades.

 

CASO 2

Traen un gato  siamés de dos años para realizarle una eutanasia, la dueña comenta que el animal se volvió hostil e incontrolable, y teme que la lastime. Indagando para llegar a un diagnóstico se descubre que la dueña se muda y no puede llevarlo por razones varias (su nueva pareja es alérgico a los gatos, en el nuevo edificio no se admiten animales domésticos, etc). Se le sugiere que lo ponga en adopción. La dueña dice que no porque no tiene tiempo y no es un tema que le compete.

 

Creo que una mascota no es algo desechable, mucho menos se puede matar por razones banales. Uno de los deberes de los veterinarios para con sus clientes es ‘reducir la aplicación de la eutanasia a los casos debidamente justificados, conciliando los intereses particulares con los superiores de la comunidad, los principios básicos de la salud pública y el espíritu de las leyes protectoras de animales". Se debe buscar negociar para salvarle la vida al animal. Ante una negativa, ¿cuál considera que es la solución?

 

CASO3

Traen al consultorio un paciente que no se ha atendido antes, un bull terrier con lastimaduras (mordeduras predominantemente) en diferentes partes del cuerpo, principalmente en cara y tronco. También se visualizan cicatrices de heridas antiguas.

Se le pregunta al dueño que le paso y responde que al regresar de su salida diaria con el paseador llega en ese estado. Tras la revisación surge la inquietud de que el animal es usado para peleas. Al preguntar al dueño, este lo niega.

¿Se debe denunciar ante las autoridades?

Nos encontramos ante los mismos tres problemas del primer caso, a lo que se suma la ilegalidad jurídica de la actividad (pelea de perros).

 

Estos son solo tres ejemplos, lo importante es asimilar que sin una ética que regule la profesión, sin el criterio que guie el accionar de los profesionales convergemos hacia una miopía profesional.

Concluyendo, se puede deducir que ante los dilemas cotidianos que pueden surgir en el transcurso del ejercicio profesional, nuestras decisiones morales se encuentran ante la difícil conciliación entre el ser y el deber ser. Dejo un principio de Kant, el cual tendría que erigir nuestra conducta: “Obra de tal forma, que la máxima de tu acción pueda ser erigida como ley universal”. Siempre que uno actúe debe observar que todos podremos hacer lo mismo. Tal vez sea bueno recordar una frase de Mahatma Ghandi "La grandeza de una nación y su progreso moral pueden medirse según la forma en que trata a sus animales”

 

Algunas consideraciones finales:

● Concebir al paciente como un sujeto de derechos, y no como un objeto de intervención.

● Actuar con honestidad y sinceridad respetando al paciente y a su propietario.

● Actuar con competencia, es decir, con pericia, diligencia y prudencia.

● El profesional debe actuar de acuerdo a una norma de actuación que se llama Lex Artis, cuando se aparta de ella incurre en mala praxis y por lo tanto ha de responder de su actuación.

● Respetar a los colegas evitando comentarios no éticos sobre actuaciones o tratamientos.

● Conocer las limitaciones profesionales y reconocer las especialidades de otros profesionales.

● Permitir a los propietarios de los animales que tomen decisiones informadas asesorándolos con una comunicación clara y sencilla.

● Anotar en la historia clínica, con letra clara y legible, las indicaciones otorgadas, tratamiento, estados, especificando fecha y hora.

● Revisar las actuaciones de subalternos y dejar constancia de cualquier irregularidad por medio de notas firmadas, con fecha y hora.

● En caso de atender en una veterinaria adonde trabajen varios profesionales, sentar las responsabilidades individuales de cada profesional, es decir, eliminar el carácter corporativo.

● Dejar constancia, por nota en el expediente del paciente o personal, acerca de comunicaciones u oficios a la autoridad jerárquica sobre deficiencias, faltas u omisiones en personal, medicamentos o equipos.

Bibliografia

 

Aranguren, José Luis. Ética. Madrid, Revista de Occidente. 1958

 

Sánchez Vázquez Adolfo. Ética, Ed. Crítica. 1999

 

Cornell Karen y otros Clínicas Veterinarias de Norteamerica. 2007

 

Apuntes de la Cátedra de Deontologia y Ejercicio profesional

 

(*) Encargada de enseñanza de Deontología y Ejercicio Profesional en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

 

 

Volver a la página principal

  Foro de discusión AAMeFe Nuestros Objetivos Comisión Directiva Veterinarios Ateneos  

© Copyright 1998-1999-2000-2001-2002-2003-2004-2005-2006-2007-2008 Asociación Argentina de Medicina Felina
Sanchez de Bustamante 2476 (1425), Buenos Aires, Argentina Tel/Fax: (054-11) 4801-3161
Los artículos publicados aquí no reflejan necesariamente el punto de vista de la asociación.