Pimozida en la terapia de granulomas psicogénicos en el gato doméstico
Marro,A.V.; Schiaffino,L.S. Pirles,M.E.; Bin,L.E.;
Cátedra Clínica de Pequeños Animales. Facultad de Ciencias
Veterinarias, UNR
Las conductas compulsivas o estereotipadas surgen de conflictos
imposibles de resolver por el paciente y se observan como anormales porque
son llevadas a cabo fuera de un contexto normal, repetitivas y sostenidas,
y sin función obvia. Las consecuencias del uso de drogas sobre su ejecución
arrojan evidencias de que pueden compartir una fisiopatología similar,
como cambios en los sistemas de dopamina, serotonina
y beta-endorfina 1. El tratamiento consiste en una modificación
de la conducta, del ambiente y usualmente intervención farmacológica,
considerada en general totalmente necesaria dada la alteración de neurotransmisores
en este tipo de patología. Se considera particularmente aconsejable,
cuando la estereotipia lleva mucho tiempo de instaurada y el paciente exhibe
lesiones clínicas, producto de una cronicidad que opera en contra del
éxito terapéutico(1,2). Son diversos los comportamientos estereotipados
que se observan en el gato doméstico, muchos relacionados con el acicalamiento,
y varios los fármacos estandarizados para empleo como parte de su tratamiento
(1,2,3). A la fecha, no se dispone de informes al respecto sobre el uso de
la pimozida, neuroléptico cuyo mecanismo básico de acción
se relaciona con los receptores dopaminérgicos centrales (1,4), y que
en medicina humana produce efectos colaterales, como más frecuentes
arritmias y disendocrinias.
Nuestro objetivo fue conocer en gatos con granulomas por acicalamiento compulsivo
la respuesta al tratamiento que incluye la administración de pimozida.
Durante un año, hasta marzo de 2004, se ha trabajado con 12 gatos en
los que se diagnosticó el trastorno compulsivo de alopecia psicogénica
por observación de la conducta, datos anamnésicos y exclusión
de toda condición médica que no fuera la presentación
de granulomas, descartándose los eosinofílicos por citología
exfoliativa. Los pacientes, ambulatorios, fueron asignados aleatoriamente
a tres grupos, todos medicados por vía oral una vez por día:
los pertenecientes al Grupo A (4 gatos) recibieron placebo; los del
Grupo B (4 gatos) recibieron pimozida a razón de 0,075 mg/Kg;
los del Grupo C (4 gatos) pimozida a razón de 0,15 mg/Kg. Todos
los gatos recibieron además terapia conductual. Los propietarios completaron
cuestionarios domiciliarios sobre el comportamiento de sus gatos al inicio,
y en la primera, cuarta y octava semanas del tratamiento con pimozida, y los
animales fueron reevaluados en esos plazos. Se usaron escalas para clasificar
los comportamientos en "general", y "sobreacicalamiento".
Se utilizaron pruebas de Kruskal-Wallis y correlaciones de Kendall Rank para
determinar cualquier diferencia entre los grupos en tratamiento, y la asociación
entre los puntajes iniciales y los cambios de comportamiento luego de una
semana de administración de la pimozida. Se usaron estadísticas
de Mantel-Haenszel para evaluar las diferencias entre el efecto de la pimozida
y el placebo, y se utilizó el test de Page para evaluar el efecto de
la terapia conductual en sí misma. Los gatos tenían poca diferencia
de edad entre los grupos, situados todos en un rango etario de 2 a 4 años.
El tratamiento con pimozida tuvo un efecto supresivo sostenido en los niveles
generales de actividad de todos los animales tratados con la droga. La administración
de 0,15 mg/Kg de pimozida fue altamente efectiva en la reducción de
los signos clínicos del sobre-acicalamiento compulsivo manifestado
como alopecía psicogénica con producción de granulomas;
la terapia de conducta por sí misma no los afectó significativamente.
No se observaron más efectos que los descriptos, ni eficacia significativa
a dosis menor.
Sería ventajosa la respuesta terapéutica favorable con una sola
administración diaria, lo que estaría facilitado por la liposolubilidad
del neuroléptico, lo cual se relaciona con su estabilidad en el sistema
nervioso. Dada la etiología y la complejidad de los disturbios de este
tipo, habría que ser muy cauto en pensar en descartar la terapia conductual,
y cabría incrementar la casuística para estudiar distintos grados
de participación de los propietarios y para una posterior comparación
de esta droga con las que se utilizan actualmente con efectividad clínica
demostrada. Se estima que los resultados son alentadores para la prosecución
de ensayos clínicos en esta dirección.
BIBLIOGRAFÍA