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PERITONITIS INFECCIOSA FELINA (PIF)
Más compleja de lo que pensábamos
Richard B. Ford, DVM, MS
Diplomate ACVIM & ACVPM (Hon)
North Carolina State University
College of Veterinary Medicine
Raleigh, NC
Los primeros estudios publicados acerca de la enfermedad que ahora denominamos Peritonitis Infecciosa Felina (PIF) aparecieron en la literatura veterinaria en 1960. Sin embargo, no fue hasta 1966 que la causa de la PIF le fue atribuida a un coronavirus infeccioso. A pesar de que Peritonitis Infecciosa Felina ha permanecido como el nombre popular para designar a esta enfermedad, de ningún modo la infección se restringe a la la cavidad abdominal, y las manifestaciones clínicas abarcan mucho más que una peritonitis. De hecho, la PIF es bien reconocida hoy como una vasculitis sistémica de los gatos que se asocia a una infección por coronavirus. Sin embargo, lo que hace de la PIF un síndrome clínico tan complejo es el hecho de que no todos los gatos comparten el mismo riesgo luego de la exposición (Tabla 1). De hecho, se espera que sólo el 10 % de los gatos infectados desarrollen enfermedad clínica. Más aún, ni la susceptibilidad a la infección ni las manifestaciones clínicas de la infección de un gato en particular son predecibles. El artículo que sigue es una revisión de la información clínica más actualizada relativa al diagnóstico, tratamiento y prevención de la PIF.
| Factores de la PIF |
| Tanto el Coronavirus Felino I como el Coronavirus Felino II pueden dar origen al síndrome clínico PIF |
| Hay evidencia importante de que algunas razas felinas y algunas líneas dentro de las razas están predispuestas a la PIF. Predominan los gatos Persas; también se mencionan frecuentemente los Balineses, Birmanos e Himalayos |
| El riesgo de PIF es mayor entre gatos que viven en residencias de múltiples gatos |
| La ocurrencia de la infección es mayor en cachorros que en gatos adultos; los signos clínicos, si es que se presentan, pueden llevar varios años en desarrollarse |
Tabla 1: Datos básicos referidos a la Peritonitis Infecciosa Felina.
LOS CORONAVIRUS
Los coronavirus son un grupo de virus ampliamente distribuidos
capaces de infectar a varias especies de aves y mamíferos, incluyendo
perros, cerdos, humanos, así como también a gatos. Si bien están
implicados en la enfermedad llamada PIF, no hay aun un completo conocimiento
de cómo los coronavirus felinos se transmiten, infectan y causan enfermedad.
Actualmente los coronavirus felinos se clasifican como serotipo I o serotipo
II, en base a ciertos criterios in vitro. Más importante, sin embargo,
es el hecho de que cualquiera de los dos tipos de coronavirus felinos (CoVF)
es capaz de causar enfermedad clínica en el gato, desde una leve diarrea
hasta una PIF; la mayoría de los gatos no desarrollarán ningún
signo clínico post infección.
La terminología previa hacía referencia a dos biotipos del CoVF:
coronavirus felino entérico (CoVFE) y el virus de
la peritonitis infecciosa felina (VPIF). Ahora
se cree que cualquier CoVF tiene el potencial de causar PIF. Sin
embargo, se cree que los signos clínicos de la PIF se desarrollan sólo
en el 10 % de los gatos infectados. Por lo tanto, es apropiado el uso del
nombre genérico de coronavirus felino (CoVF) cuando se hace referencia
al virus. El nombre de peritonitis infecciosa felina (PIF) hace referencia
a la enfermedad multisistémica asociada a la diseminación del
CoVF.
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El
nombre de peritonitis infecciosa felina (PIF) hace referencia a la enfermedad
multisistémica asociada a la diseminación del CoVF.
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TRANSMISIÓN DE LOS VIRUS PIF
La verdadera ruta por la cual el virus PIF se disemina es aún
desconocida. Lo más probable es que la infección sea consecuencia
del contacto directo, ya sea por ingestión (más probable) o
por inhalación del virus, entre un gato infectado y uno susceptible.
Es probable que el virus sea excretado al ambiente por varias rutas, incluyendo
las secreciones orales y respiratorias, las heces y posiblemente la orina.
Aparentemente se requiere un contacto cercano y sostenido entre gatos (como
por ejemplo entre una gata portadora y sus gatitos) para una transmisión
efectiva del virus. La viabilidad de transmisión por pulgas o garrapatas
se desconoce. La transmisión in utero está fuertemente avalada
por numerosos informes; sin embargo esta ruta no ha sido definitivamente comprobada.
El virus de la PIF es relativamente inestable fuera del huésped. Sin
embargo, estudios recientes sugieren que concentraciones infecciosas del virus
pueden persistir bajo condiciones de laboratorio tanto como dos semanas, considerablemente
más de lo que se pensaba previamente. El virus es rápidamente
inactivado por la mayoría de los detergentes y desinfectantes domésticos
comunes, incluyendo la lavandina (hiplclorito de sodio) en una dilución
1:32 en agua. Sin embargo, lo cierto es que para el momento en que se desarrollan
los signos clínicos y el cachorro o el gato se vuelve moribundo, hay
muy poco virus disponible para desinfectar.
LA ENFERMEDAD CLÍNICA
La prevalencia global de la PIF no se conoce con precisión.
Algunas fuentes han informado que en la población general es menor
al 1 % de todos los gatos presentados en los hospitales escuela universitarios.
En las casas en donde hay múltiples gatos y en los gateríos,
la prevalencia esperada es considerablemente mayor. Este es un punto anamnésico
importante. Los gatos que han vivido en un medio de múltiples gatos
durante el año anterior tienen un riesgo significativamente mayor de
infección. Por otro lado, los gatos que han vivido por varios años
como gatos únicos, son mucho menos propensos a desarrollar PIF clínica.
Las muertes por PIF parecen ser esporádicas e impredecibles. Bajo las
peores condiciones, la morbilidad (enfermedad clínica) debido a la
PIF es típicamente del 3 4 % en gateríos. (NOTA: compárese
con el 28 30 % para los gateríos endémicos de ViLeF).
La mitad de los casos de PIF se presentan en gatos menores de 2 años
de edad. Sin embargo, los gatos son suceptibles a cualquier edad. En nuestra
experiencia, hemos diagnosticado fatalidades causadas por la PIF en gatos
tan jóvenes como dos meses de edad y tan viejos como 11 años
de edad. El desarrollo de PIF en gatos adultos que nunca estuvieron expuestos
a un medio de múltiples gatos, debe ser considerada como una infección
crónica que ha persistido por meses o años. Esto explicaría
el hecho de que los signos clínicos atribuidos al virus de la PIF se
reconocen en algunas ocasiones en gatos adultos de 10 años de edad
o mayores ¡a pesar de una excelente historia de que el gato ha vivido
puertas adentro como único gato de la casa toda su vida! No hay
que subestimar la posibilidad de que la infección haya sido contraida
de la madre y que la transmisión del coronavirus haya ocurrido durante
las primeras semanas de vida.
La PIF ocurre en dos formas distintas. Ambas se asocian con una vasculitis
inmunomediada: 1) Una forma efusiva, caracterizada por peritonitis
o pleuritis o ambas, y 2) una forma no efusiva o seca,
más crónica, que causa lesiones granulomatosas en órganos
importantes como ganglios linfáticos, riñones,
ojos y el sistema nervioso central (SNC).
PIF Efusiva: Se estima que alrededor de la mitad de los gatos con PIF tienen la forma efusiva de la enfermedad. Debido al gran volumen de fluido que se acumula (FIGURA 1) en el abdomen y/o tórax de los gatos afectados y del singularmente alto contenido en proteínas de la efusión, (FIGURAS 2a y 2b), esta forma de PIF es la más fácil y confiable de diagnosticar.

FIGURA 1: Gato de 2 años con ascites atribuida
a la forma efusiva de PIF
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FIGURA 2a: La abdominocentesis
puede ser diagnóstica de PIF y debería ser realizada en
todos los gatos con efusión abdominal
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FIGURA 2b: El contenido de
proteína (globulina) de la efusión abdominal puede ser
tan alto que forme un precipitado cuando la efusión es expuesta
al aire y se enfría
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(NOTA: una gota de ácido acético al 98 %
agregada a una gota de fluido abdominal hará que una efusión
de alto contenido proteico precipite. La ausencia de la formación
de precipitado descarta a la PIF como causa de la efusión)
La infección se caracteriza por una vasculitis generalizada que es la responsable de la extravasación de proteínas y fibrina al fluido. En la consulta el gato puede presentarse alerta o letárgico, comiendo bien o anoréctico. Puede presentar fiebre (39 a 39,5 °C), como así también pérdida de peso, taquipnea, agrandamiento escrotal y palidez. Algunos gatos pueden presentarse ictéricos. La palpación abdominal puede revelar la existencia de masas compatibles con ganglios linfáticos mesentéricos agrandados o adherencias.
PIF no efusiva: Es la forma más difícil
de diagnosticar, ya que los signos son vagos y lentos en su desarrollo. El
motivo de consulta suele ser pérdida de peso, letargia y disminución
del apetito. En el examen clínico el paciente puede estar ictérico.
La palpación abdominal puede revelar ganglios linfáticos mesentéricos
agrandados, riñones irregulares u otras lesiones nodulares (granulomatosas).
La iritis es la lesión
ocular más común de la PIF no efusiva.
Otros signos oculares incluyen precipitados queráticos (FIGURA 3),
hemorragia o desprendimiento de retina y uveítis, caracterizada por
la presencia de precipitados de fibrina en el humor acuoso.

FIGURA 3: Gran precipitado querático en el
ojo de un gato con la forma ocular de PIF no efusiva
Se estima que del 25 al 33 % de los gatos con PIF no efusiva tienen enfermedad
neurológica. Los signos neurológicos más comunes son
ataxia, nistagmo y convulsiones. Sin embargo, se han informado muchas neuropatías
periféricas y lesiones del sistema nervioso central, incluyendo hidrocefalia.
Menos comúnmente, la forma no efusiva de la PIF puede presentarse como
una enfermedad gastrointestinal primaria. Los problemas de presentación
más frecuente son la constipación crónica, la diarrea
crónica y el vómito. Sin embargo, debido a que estos signos
se presentan frecuentemente en los gatos, la forma gastrointestinal de la
PIF es particularmente difícil de diagnosticar.
Se ha informado que la infección por el CoVF es la segunda causa más
común de muerte en cachorros post-destete. Sin embargo, no se han informado
muertes asociadas a la PIF entre el nacimiento y el destete. La PIF no es
considerada como una de las causas del síndrome de apagamiento en los
gatitos.
DIAGNÓSTICO DE LA PIF CLÍNICA
NOTA: A la fecha ¡no hay ningún test comercial diagnóstico para la PIF!
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El
diagnóstico solo puede ser confirmado a través de estudios
histopatológicos
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En la práctica clínica, el diagnóstico
de PIF se realiza solo después de considerar los resultados de: 1)
la historia clínica, 2) un exhaustivo examen clínico, y 3) pruebas
de laboratorio convencionales en suero y fluído.
Claramente, la forma efusiva de la PIF es más fácil de diagnosticar
que la forma no efusiva. Una vez que se desarrolla una efusión pleural
o peritoneal, la evaluación macro y microscópica del fluido
es generalmente suficiente para hacer un diagnóstico clínico.
Historia: Los signos clínicos observados por el
propietario rara vez son útiles para establecer un diagnóstico
de PIF. La mayoría de los gatos son llevados a consulta por letargia
o apetito disminuido. Sin embargo, gatos con PIF activa pueden tener apetito
normal y parecer alertas y activos para el dueño. Incluso una colecta
abdominal significativa puede no ser reconocida por el dueño. Quizás
el dato histórico más importante es el saber si el gato ha vivido
en un ambiente de múltiples gatos, especialmente en los últimos
6 a 12 meses. Una historia de stress dentro de los últimos
1 a 12 meses es también común entre gatos diagnosticados con
PIF.1 Los gatos con historia de haber tenido convulsiones deberían
considerarse candidatos para la PIF, especialmente en gatos menores de 10
años de edad. Otros signos neurológicos observados por el dueño
incluyenpresentación reciente de cambios en el comportamiento, desorientación
evidente o ceguera aparente.
Examen físico: La ascites (efusión abdominal),
presente en la mitad de los gatos con PIF, es un hallazgo clínico importante
que requiere abdominocentesis y examen del fluido. En ausencia de ascites
o de evidencia de acumulación de fluido torácico (taquipnea
y ruidos cardíacos apagados), la letargia y la ictericia son hallazgos
importantes. La palpación abdominal puede revelar cambios nodulares
o masas asociadas a los ganglios mesentéricos. Los signos neurológicos,
cuando están presentes, incluyen ataxia, nistagmo, tremor, paresia,
marcha en círculos, comportamiento inusual o respuesta anormal al ambiente
de la clínica.
El examen oftálmico es importante en cualquier gato sospechoso de PIF.
Los hallazgos significativos asociados con PIF incluyen:
iritis y uveítis (con precipitados de fibrina en el
humor acuoso), precipitados queráticos,
desprendimiento de retina y ceguera.
Cualquiera de estos hallazgos en un gato previamente sano es fuertemente sugerente
de PIF no efusiva.
Hematología y Bioquímica: El estándar de cuidados en medicina veterinaria hoy en día es chequear a todos los gatos enfermos para el Virus de la Leucemia Felina (ViLeF) y el Virus de la Inmunodeficiencia Felina (VIF) como parte de un perfil de laboratorio de rutina. Dado que PIF, ViLeF y VIF comparten rasgos clínicos similares, es importante descartar la infección por retrovirus. Tanto en la forma efusiva como en la no efusiva de PIF, el recuento total de leucocitos está típicamente aumentado con neutrofilia absoluta y linfopenia. En la mayoría de los casos de PIF existe una anemia no regenerativa leve a moderada. La hiperbilirrubinemia, cuando está presente, es un reflejo de necrosis hepática en gatos con PIF. Sin embargo, debe descartarse primero la lipidosis hepática en aquellos gatos que se presenten a consulta con ictericia e hiperbilirrubinemia. Las enzimas hepáticas suelen estar normales. La hiperglobulinemia asociada a la hipoalbuminemia es un hallazgo particularmente importante para establecer un diagnóstico de PIF.
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La
hiperglobulinemia asociada a la hipoalbuminemia es un hallazgo particularmente
importante para establecer un diagnóstico de PIF
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La baja relación albúmina : globulina (A:G)
sérica resultante ocurre en hasta el 75 % de los gatos con la forma
no efusiva de PIF.
Electroforesis de las proteínas séricas: disponible a través de la mayoría de los laboratorios, esta prueba pone en evidencia el aumento de las gammaglobulinas séricas, lo que ocurre en el 75 % de los gatos afectados de la forma NO EFUSIVA de PIF. Un nivel elevado de globulina sérica, combinado con evidencia de enfermedad ocular o del SNC es fuertemente sugestiva de PIF no efusiva. Es esta una herramienta diagnóstica particularmente importante en gatos sospechosos de tener PIF pero en los que falta una significativa acumulación de fluido.
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Dado
que PIF, ViLeF y VIF comparten rasgos clínicos similares,
es importante descartar la infección por retrovirus |
Análisis del Fluido: Cuando están presentes,
las efusiones peritoneal y pleural son características y, en ausencia
de histopatología, pueden ser diagnósticas. La efusión
de gatos con PIF es de color amarillo claro a oscuro y tiene
una consistencia viscosa asociada al alto contenido de globulinas,
mayor que 3,5 g/dl (típicamente de 5 a 12 g/dl) y tiene una alta
densidad que oscila entre 1.017 y 1.047. El estudio citológico
del fluido no presenta particularidades. A pesar de la alta viscosidad, el
fluido es relativamente hipocelular (< 5000 cél/Ul), con predominancia
de neutrófilos y macrófagos, con células mesoteliales
ocasionales.
Una relación A:G mayor de 0.81 en una efusión abdominal
es altamente predictiva para descartar un diagnóstico de PIF.
Más aún, una concentración de albúmina en la efusión
abdominal mayor al 48 % de la proteína total o una concentración
de gammaglobulina menor al 32 % de la proteína total son muy buenos
indicadores de que la efusión no es debida a PIF.
Contrariamente, una efusión en la cual la fracción de globulinas
es mayor que el 32 % de la proteína total (en el fluido) es altamente
predictiva de PIF. Una relación A:G en la efusión abdominal
o pleural que es < 0.45 es también altamente predictiva de PIF.
Una relación A:G > 0.8 descarta un diagnóstico de
PIF.
Histopatología: La biopsia es la única prueba que
PUEDE confirmar un diagnóstico antemortem de PIF. Los tejidos de más
valor incluyen el hígado y los ganglios linfáticos
mesentéricos. Cualquier diagnóstico de PIF hecho sin confirmación
histológica deberá considerarse presuntivo.
PRUEBAS SEROLOGICAS PARA PIF
Actualmente hay numerosas pruebas disponibles para detectar
anticuerpos contra coronavirus en el suero. RECORDAR: no hay una prueba
serológica específica para PIF. Los laboratorios comerciales
que ofrecen una prueba de PIF lo que en realidad están
determinando es título de anticuerpos contra coronavirus.
Si bien ha sido propuesto que la enfermedad puede diagnosticarse por un alto
título de anticuerpos, ninguna de las llamadas pruebas de anticuerpos
para PIF son diagnósticas.
Es importante destacar que un informe de laboratorio de un título positivo,
se refiere solo a la presencia de un nivel de anticuerpos significativo. La
mayoría de los gatos sanos han sido expuestos a o son portadores de
coronavirus no virulentos y pueden ser seropositivos. Un resultado POSITIVO
de la prueba de anticuerpos de ninguna manera define un diagnóstico
de PIF.
Aplicación de títulos: A pesar de la frustración que se asocia a la interpretación de las pruebas de anticuerpos contra coronavirus, hay algunas situaciones en las que la determinación de los títulos de anticuerpos pueden ser de utilidad para el clínico:
TRATAMIENTO DE LA PIF
Hay disponibles diversas modalidades de tratamiento para los gatos con diagnóstico de PIF. Sin embargo, ninguno de estos tratamientos puede curar la infección. Debido a que el virus produce una vasculitis inmunomediada, el tratamiento primario consiste en reducir la respuesta inmune con dosis inmunosupresoras de corticoides. La prednisolona es la principal droga usada en el tratamiento de gatos ya sea con la forma efusiva como con la no esfusiva de PIF. Además de mejorar el apetito y el comportamiento del gato infectado, la prednisolona suprime tanto la inmunidad humoral como la celular cuando se administra por vía oral a la dosis de 1 a 2 mg/kg, dos veces por día. Se recomienda una reducción gradual de la dosis inicial en un 25 % cada 2 a 3 semanas para minimizar las complicaciones asociadas con la terapia con corticoides a largo plazo. Algunos gatos se han mantenido con una razonable calidad de vida por varios meses. Sin embargo, el pronóstico es pobre. Se espera que un gato con PIF muera.
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El
tratamiento primario consiste en reducir la respuesta inmune con dosis
inmunosupresoras de corticoides |
Terapia Suplementaria: Se han descripto muchos tratamientos suplementarios. Sin embargo, la mejoría clínica real inducida por estos productos es especulativa ya que no se han realizado estudios controlados para verificar la eficacia de cualquiera de los siguientes tratamientos.
PRONÓSTICO
Los gatos que desarrollan la forma efusiva de PIF tienen un pronóstico muy pobre. Generalmente la expectativa de vida en estos casos se limita a pocas semanas. El deterioro rápido y la mala calidad de vida justifican la eutanasia. Los gatos con la forma no efusiva de PIF tienden a vivir más. Algunos podrán vivir varias semanas o meses tratados con corticoides. Aquellos gatos con la forma no efusiva limitada a los ojos parecen tener el mejor pronóstico de supervivencia a largo plazo. Los gatos que desarrollan signos neurológicos tienen el peor pronóstico aun con un tratamiento agresivo.
PREVENCIÓN DE LA PIF
La única vacuna aprobada para uso en la prevención de la Peritonitis
Infecciosa Felina, PRIMUCELL, es provista por Pfizer Animal Health. La vacuna
no está disponible en todos los países. Esta vacuna, solo para
administración intranasal, consiste en un CoVF, serotipo II, vivo, modificado.
Este virus utilizado, es un mutante termosensible que sólo crece a la
temperatura (menor) del tracto respiratorio superior (mucosa nasal y oral).
El virus vacunal no se replica a la temperatura corporal central. Por lo tanto
sólo es efectiva si la inoculación se realiza por la vía
de las membranas mucosas oronasales (presumiblemente la ruta MÁS común
de infección); la vacuna se administra intranasalmente (aplicada directamente
en el orificio nasal). Se cree que la inmunidad es mediada por la Ig A secretoria
producida a nivel del tracto respiratorio superior y membranas mucosas orales,
combinada con una respuesta inmune mediada por células aumentada. Se
ha informado la ocurrencia de seroconversión en algunos gatos.
La vacuna se considera bastante segura. Sin embargo los estudios de desafío
no han demostrado que la misma provea de protección contra la enfermedad.
La vacuna contra PIF está calificada como GENERALMENTE NO RECOMENDADA
por la American Association of Feline Practitioners Advisory Panel on Feline
Vaccination.
La clasificación de GENERALMENTE NO RECOMENDADA en referencia a la vacuna
contra PIF actual merece alguna explicación. Cuando la vacuna fue inicialmente
lanzada al mercado (1991) la patogénesis de la PIF no estaba tan comprendida
como lo está ahora. La vacuna fue elaborada bajo la hipótesis
de que la inmunidad mediada por células y la producción de anticuerpos
locales (salivales) protegerían a los gatos contra la infección.
Hoy en día se considera ampliamente que una discreta mutación
en un CoVF benigno causa la enfermedad que denominamos PIF. La transmisión
madre-hijo y la replicación viral culminan en la mutación del
CoVF. Algunas de estas mutacionas darán como resultado la aparición
de un coronavirus virulento, ie, el llamado virus de la PIF. Pero
también es sabido que la susceptibilidad de los gatos al coronavirus
mutante no es igual para todos. Algunas razas, especialmente los Persas, y algunas
líneas dentro de otras razas, son particularmente suceptibles a las consecuencias
de esta mutación. Por lo tanto, no sorprende que la vacuna contra PIF
actual no prevenga de la enfermedad infecciosa causada por un virus mutante.
¡Incluso esto explicaría por qué ninguna otra empresa ha
tenido éxito en desarrollar una vacuna protectora de PIF! A pesar de
los numerosos intentos, parecería NO haber una vacuna efectiva en el
horizonte.
Algunas técnicas de manejo básicas han probado ser efectivas en
minimizar la exposición de gatos y gatitos suceptibles al virus de la
PIF y, en consecuencia, en limitar el desarrollo de PIF en residencias. Las
siguientes son técnicas importantes que deberían ser incorporadas
en todos las residencias con múltiples gatos:
LECTURA ADICIONAL (FCoV y FIP)