
Recopilado por el Dr. Héctor Guillermo Barbenza, miembro de la comisión directiva de AAMeFe
EL
GATO FUE UNO DE LOS ANIMALES MÁS QUERIDOS DE LOS ANTIGUOS EGIPCIOS.
ESTE
FELINO ERA EL ANIMAL SAGRADO DE
BASTIS, QUE SERÍA ADORADA SOBRE
TODO EN EL BAJO EGIPTO.
BASTIS es una diosa muy antigua; es una diosa
solar que representa el calor suave y práctico del Sol, en oposición a SEKHET,
el calor feroz; se la menciona ya en el período Tinita (3065-2686). Su nombre
significa diosa del bas, un jarro de
ungüentos para ceremonias funerarias, de modo que su iconografía guarda cierta
relación con el ritual de la unción. BASTIS simbolizaba sobre todo el amor maternal, la dulzura, la
fecundidad; era la protectora del hogar. Aparece desde el Imperio Antiguo
(2686-2173) como la madre del faraón, al que ayuda. Pero esta dulzura maternal
puede transformarse en fiereza si
alguno de sus hijos es atacado. Entonces se transforma en diosa leona,
asimilándose a SACMIS, TFENIS o PAJET. En el Imperio Medio (2042-1786) se
asoció a HATOR y MUT, y se empezó a relacionarla con el gato común. Los
faraones de la dinastía XII (1991-1786),
originarios de BUBASTIS, actual TEL-BASTA, situada a unos 80 kilómetros
de El Cairo, en la orilla oriental del Delta del Nilo, donde se le dedicó un
gran templo, promovieron el culto al gato en el ámbito nacional. A partir de
entonces se la relacionó con el poder del sol y se la consideró hija de Re. Su
esposo era HER-HEKENNU, una variedad de HORUS.
Se la representa con cabeza de gato sujetando
un sistrum (instrumento musical) en una mano y en la otra, sobre cuyo brazo
lleva una cesta, un escudo.
VIDA ETERNA
El gato tenía su lugar de importancia en el Antiguo Egipto. En algunos
casos se momificaban porque su dueño quería encontrarse con ellos en el más
allá. Algunos tienen su propio sarcófago. En MENFIS se ha encontrado el
sarcófago de caliza de la gata favorita del príncipe TUTMOSIS, primogénito de
AMENOFIS III, con la inscripción: “La Osiris Ta-miat la Justificada.” Los
gatos, como otros animales podían ser momificados porque estaban perfectamente
integrados en la vida de los hombres, como mascota o como animal sagrado, y
porque para los egipcios no había una diferencia fundamental de naturaleza
entre los animales y el hombre. En las necrópolis se han encontrado cientos de
miles de momias de gatos, así también como de ibis. Se cree que se trataba de
auténticos exvotos, comprados por los peregrinos para ofrecérselos a los
dioses. El templo de la diosa BASTET, en BUBASTIS, y el del dios TOT, en
HERMÓPOLIS, tenían criaderos de gatos y de ibis sagrados que suministraban el
material de las ofrendas. En efecto se cree que los animales eran sacrificados
con este fin. Una práctica que se generalizó a partir del primer milenio. Sobre
la momia de un gato es frecuente que aparezca una máscara de yeso en la que se
reproduce la cara del gato. A veces se pintaba de verde, imitando el bronce.
Las momias de los gatos del Período Saíta se distinguen por las vendas exteriores
de lino, que aparecen formando motivos geométricos complejos.
HERÓDOTO, el gran historiador
Según
HERÓDOTO, todos los habitantes de una casa en la que acababa de morir un gato
de muerte natural debían afeitarse las cejas, así como cuando moría un perro
debían afeitarse todo el cuerpo, incluida la cabeza. Los gatos muertos eran
llevados a BUBASTIS. Allí se momificaban y se enterraban en necrópolis que
disponían de pequeñas cámaras, de las dimensiones adecuadas, para depositar en
ellas las momias de estos animales. Algunas momias de gatos se enterraron junto
a su propietario, pero en este caso no como animal sagrado, sino como una
mascota muy querida por el difunto. Miles de estas momias fueron llevadas a
Europa como fertilizantes. Diodorus Siculus, visitando Egipto en la primera
centuria antes de Cristo, fue testigo de un linchamiento de un romano que,
accidentalmente, había matado a un gato.
SÁTIRA Y FABULACIÓN, ANIMALES ANTROPOMORFOS
Los
animales son elementos familiares inherentes a la cultura del antiguo Egipto.
Por eso encontramos su presencia artística en los más diversos utensilios, como
objetos de tocador o las vasijas, e incluso vinculados a diferentes divinidades
del panteón egipcio. Así vemos, por ejemplo, pinturas de gatos y ratones frente
a frente (tema recurrente en fábulas de culturas contemporáneas a la egipcia)
bastan para pensar que cultivaron la fábula como género literario.