Julio Cortázar
(1914 - 1984)

Rubén M. Gatti M.V. (*)

 

El escritor argentino Julio Cortázar era otro de la cofradía de escritores amantes de los gatos.

Tenía un gato de nombre "Teodoro W. Adorno", tomado del nombre del filósofo y sociólogo alemán. Los gatos de Cortázar aparecen mencionados en muchas partes o de sus cuentos o de sus novelas, como por ejemplo en los capítulos 43 y 59 de "Rayuela" o en Fragmento de "El Diario de Andrés Fava", publicado póstumamente en 1995. O en el pasaje de "Último round" (1969) titulado "La entrada en religión de Teodoro W. Adorno". O en "Orientación de los gatos" en "Queremos tanto a Glenda" (1980), o en "Más sobre filósofos y gatos" (donde cuenta porque le puso a su gato "Teodoro W. Adorno") en "La vuelta al día en ochenta mundos" (1967), etc.
Del texto La entrada en religión de T.W. Adorno, sale la siguiente frase: ".... pronton nos volveríamos a París y no podíamos llevarlo con nosotros, los gitanos y los traductores internacionales no tienen gatos, un gato es territorio fijo, límite armonioso; un gato no viaja, su órbita es lenta y pequeña, va de una mata a una silla, de un zaguán a un cantero de pensamientos; su dibujo es pausado como el de Matisse, ..."

Es admirable como además de ser uno de los más grandes escritores argentinos de todos los tiempos, tenía un gran poder de observación y comprensión de la vida de los gatos, que refleja en este texto, que tranquilamente podría ser uno de los básicos de la etología del gato.

 

(*) Ex-Vicepresidente de AAMeFe