AUTORRETRATO DEL GATO DE LAS PAMPAS EN LOS ANDES ARGENTINOS

Por Patricia Pasini Canedi* y Arturo Canedi*

 

 

A 4,000m. en los Andes Argentinos, Patricia y Arturo Canedi colocaron una cámara-fototrampa

y resultaronpremiados con fotos del Gato del Pajonal.

 

 

Paisajes desiertos de incomparable belleza, de una soledad monótona y gris, salvo los estallidos de verde después de una abrupta lluvia, son los dominios de los pequeños predadores de los Andes, dónde lo insólito parece sobrevivir en un equilibrio delicado dentro de este ambiente tan hostil. A principios del Año 2000, bajo los lineamientos de las recomendaciones propuestas por el Grupo de Especialista de Gatos de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN/CSG) (Nowell y Jackson 1996), lanzamos un esfuerzo para confirmar la presencia de las dos especies más raras y menos conocidas de gatos silvestres: el gato montés andino (Oreailurus jacobita) y el gato del pajonal (Lynchailurus colocolo.).

La inmensa área de estudio está comprendida en la región conocida como puna desierta del remoto oeste de la Provincia de Jujuy. Incluye partes de varios ecosistemas regionales, Se extiende desde las montañas de Lari Chico al occidente hasta el diminuto poblado de adobe de Susques al oriente, amalgamado con el paisaje pardo y uniforme. Al norte limita la traza del gasoducto de Atacama y al sur sirve de límite la Ruta Internacional N°16 que conecta con Chile.

 

 

El pequeño pueblo de Susques, asentado sobre un terreno yermo azotado por los vientos y constituido por un estrato arbustivo seco y disperso, está ubicado a 3,700m sobre el nivel del mar. Sirvió como punto de partida de nuestro estudio a campo. Las horas que pasamos en escenarios bellos y remotos fueron inestimables. La cantidad de información registrada en el frío desierto de altura, fue el resultado de aproximadamente 1,000 horas de observación.

Durante el estudio a campo, un observador astuto no sólo percibe una amplia variedad topográfica constituida por  comunidades bióticas de bellas dunas de arena (localmente denominadas huancares), sino también la influencia de un impredecible ritmo anual de precipitaciones estivales, con períodos prolongados de sequía y temperaturas bajo cero a lo largo de todo el año, presentando notoriamente un severo impacto en los componentes de flora terrestre y en la fauna que comparte este ambiente agreste.

Esta vasta región, caracterizada por extrañas formaciones rocosas piroclásticas, de origen volcánico, hizo nuestro trabajo interesante y nos enseñó a esperar lo inesperado. Caminar bajo condiciones rigurosas por un hábitat rocoso ubicado casi en la cima del mundo, a 4,000 m sobre el nivel del mar, que prácticamente impide respirar por la falta de oxígeno en el aire excesivamente seco, requirió un intrépido riesgo, el más profundo entusiasmo y un gran esfuerzo de nuestra parte.

A comienzos de este estudio en búsqueda de gatos silvestres, descubrimos la primeras señales indirectas hacia el sudoeste de Susques. Consistían en huellas sobre barro seco de un gato adulto aparentemente deambulando. El terreno arcilloso permitió calcarlas. Los moldes de las huellas delanteras revelaron la presencia de una gruesa almohadilla plantar, de un ancho promedio de 3,5 centímetros y un largo de 4 cm. Alrededor de la misma encontramos dispuestos asimétricamente cuatro dedos, destacándose por su longitud del resto el dedo índice. El quinto dedo no dejó improntas. Presumiblemente, no hacía contacto con el terreno, por ascender sobre la articulación carpiana (la muñeca del gato). Debido a que el tamaño de la almohadilla plantar no varía con la conducta del animal (ya sea que éste se encuentre corriendo o encorvado, actividades posturales que causan la extensión de los dedos del pie), se usaron para compararlas con patrones de huellas descriptas en la escasa bibliografía existente. Las medidas correspondían con las registradas como huellas pertenecientes al gato montés andino (Oreailurus jacobita)

Con la presunción de la presencia de O. jacobita y a partir de la información obtenida a través de los resultados de encuestas locales -preciado producto de largos y arduos recorridos-, centramos nuestra atención en una meseta rocosa cercana a una vega- (pradera cespitosa que rodea espejos y cursos de agua) para seleccionar el área de estudio potencial y así aumentar las probabilidades de avistaje.

Encontramos una grieta profunda sumergida en estrechos y abruptos cañones dónde brechas de 20m de alto formaban las paredes rocosas de la entrada de una cueva. Huellas de roedores nos condujeron a la abertura dónde encontramos senderos delimitados por felinos con señales olfatorias y heces secas sobre substratos arenosos.

 

 

La lejanía del hábitat del gato montés andino dificulta su investigación, pero el advenimiento de las trampas fotográficas permitieron revelar el misterioso mundo de criaturas crípticas altoandinas sin que la presión antrópica genere mayores perturbaciones del animal durante su estudio.

Esperanzados en fotografiar al gato montés andino, instalamos una cámara foto-trampa apuntando hacia un sendero y el rayo infrarrojo respectivo paralelo al terreno. Cuando regresamos una semana más tarde, descubrimos que, entre los múltiples animales que deambularon, la cámara había registrado otro félido distinto al que esperábamos:un individuo de gato del pajonal (Lynchailurus colocolo.). Un mes después, en un segundo sitio de muestreo, la cámara foto-trampa registró nuevamente su presencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

Poco se conoce sobre este pequeño félido fantasma. Aunque no se registran datos estadísticos en el medio silvestre, su rango de distribución geográfica es relativamente amplio y no se encuentra incluido en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la IUCN (Hilton-Taylor 2000). Pero, sorprendentemente, existe escasísima información sobre su ecología y en términos generales, esta especie está listada como rara.

A la hora de escribir éste artículo, no habíamos logrado ningún registro del gato montés andino (Oreailurus jacobita). Sólo unas cuantas señales ampliamente dispersas (heces) conjuntamente con esporádicas huellas nos permiten inferir la persistencia de unos pocos individuos en la zona. Sin embargo, lo que parece ser la primer fotografía-trampa de Lynchailurus colocolo en el medio silvestre nos sirve como incentivo para nuestro amplio y gradual estudio. La segunda etapa del proyecto comprenderá la implementación de metodologías ya aplicadas en otros sitios de muestreo dentro del amplio rango de distribución que presentan ambas especies.

 

 

AGRADECIMIENTOS

 

Una importante apoyo económico para este estudio fue brindado por la Wildlife Preservation Trust International (USA) a través de un grant otorgado por la Durrell Wildlife Conservation Trust. Los autores desean agradecer a las organizaciones arriba mencionadas por la oportunidad de demostrar la presencia del gato del pajonal como así también inferir la existencia del gato montés andino en la región, a través de evidencias indirectas, dejando así abierta la posibilidad para realizar estudios de historia natural sobre estos gatos menores. Los autores aportaron recursos financieros de su propio peculio para este proyecto. Asimismo, desean agradecer el valioso aporte proporcionado por. Daniel Saenz en el apoyo técnico y procesamiento de datos y a Pablo Vasquez por sus conocimientos de campo y buena disposición demostradas oportunamente. Para la continuidad de este proyecto se requieren recursos económicos adicionales. Se agradecerán sugerencias de posibles fuentes u organizaciones finacieras.

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

Hilton-Taylor, C. (compiler) 2000. 2000 IUCN Red List of Threatened Species. IUCN, Gland, Switzerland.

 

Nowell, K. and Jackson, P. 1996. Wild Cat: Status survey and conservation action plan. IUCN, Gland, Switzerland.

 

* Estación de Fauna Silvestre. Universidad Nacional de Jujuy, Argentina. canedi@unju.edu.ar.