Felinos silvestres

La problemática de un cautiverio inadecuado

 

 

 

 

 

MV Guillermo Pérez Jimeno

Agrelo 1835.

S2005OPW – Rosario.

Argentina.

tamandua@arnet.com.ar

 

Introducción

 

El ser humano siempre ha sentido una especial fascinación por los animales silvestres, pruebas de ello hay en toda la historia de la humanidad. Comenzando en Egipto 5000 años antes de nuestra era cuando la Faraona Hatshepsut dejó constancia de su interés por estos animales en grabados en los que se puede ver el transporte de guepardos y jirafas. Luego 3000 años a.C., en la antigua China el emperador Wen Wang hizo construir el “gran parque de la sabiduría” en el que albergaba una infinidad de animales silvestres, entre los que se contaban algunas especies de felinos.

Los romanos fueron más “prácticos”, y no sólo se dedicaron a la contemplación de estas hermosas bestias, sino que les encontraron una utilidad en el Circo Romano, para beneplácito de su pueblo.

Si seguimos avanzando en el tiempo veremos que en la Europa anterior a la Revolución Francesa era muy común que reyes y magnates tuvieran una colección de animales silvestres, entre los que por supuesto se contaba con los más interesantes felinos. Así leones, tigres y leopardos vivían entre los franceses, ingleses y alemanes del siglo XVIII.

Hasta el mismísimo Emperador Moctezuma, en Tenochtitlán tenía una colección de animales silvestres que sorprendió a los viajeros del Viejo Mundo.

Pero por lo dicho pareciera ser que solo se relaciona a los animales silvestres en cautiverio con los ricos y poderosos. No debemos dejarnos engañar, pueblos indígenas han “mascotizado” a animales silvestres en todo el mundo y en todos los tiempos, como también es muy frecuente desde antaño que en zonas rurales de Argentina se mantenga a gran variedad de animales silvestres en los hogares.

Esta introducción es sólo para demostrar que la idea de tener animales silvestres en casa no es una moda innovadora, sino que como todas ellas se repiten a lo largo de la historia.

Claro está que los felinos silvestres no son mascotas, pero mucha gente no lo entiende así y se deja tentar por la idea de llevar a su hogar un cachorrito de puma, gato montés, o hasta de león o tigre.

Quién no se vería conmovido ante un “gatito manchado y cabezón” de 300 a 1000gr. que nos resopla y nos muestra hasta el fondo de su garganta intentando intimidarnos.

 

 

La historia se repite

 

Todos cuentan más o menos lo mismo: “Estaba de viaje y en un campo habían matado a la madre, me dio tanta pena que me traje los cachorros, seguro que si no lo hago también los matan – y aclaran – porque allá los consideran dañinos”.

Otra excusa menos escuchada, pero no por eso menos incoherente es: “Pasó un circo, de esos re-pobres, tenían este cachorro de león (o tigre) y si no tenían ni para comer ellos qué les van a dar a los animales, por eso se lo compré… le salvé la vida”.

Claro está que los que realizan estos “salvatajes” no tienen la menor idea sobre el problema que están llevándose consigo.

 

 

Necesidades nutricionales de los felinos silvestres

 

No todas las personas son lo suficientemente responsables como para hacer una consulta al veterinario para averiguar los cuidados de su nueva “mascota”.

En el mejor de los casos vendrán a consultarnos ni bien los “adquieran”, pero muchas veces los traerán al consultorio recién cuando presenten problemas, los que muchas veces serán irresolubles.

Las necesidades de un felino silvestre en desarrollo no son pocas y generalmente las dietas suministradas son poco nutricias.

La leche del león africano (Panthera leo) y del puma (Felis concolor) tiene porcentajes de grasa que están alrededor del 18% y el de proteínas ronda el 12% (Ben Shaul, 1962), mientras que como sabemos la de los vacunos ronda el 3 a 3, 5% y el 3 al 4% respectivamente.

Si se debe criar un cachorro huérfano se recomienda visitar la página de Internet de la ZCOG (The Zoo Conservation Outreach Group), www.zcog.org donde podrá encontrar las formulaciones lácteas adecuadas bajo el título “Manual de Substitutos Lácteos para la Crianza Artificial de Animales Salvajes - PetAg.”

Los felinos no utilizan efectivamente los carbohidratos como fuente de energía, por lo que dependen de altas concentraciones de grasas y proteínas en la dieta (Dierenfeld). Además no hay que olvidar que los requerimientos proteicos de los felinos silvestres son casi el doble que el de los cánidos.

En otros países existen formulaciones comerciales para alimentar a estos animales, aquí deberemos realizar un gran esfuerzo para lograr balancear una dieta casera según los requerimientos de cada caso.

Las dietas deben contener huesos lo que les permitirá, por su efecto abrasivo, higienizar los dientes, además de mantener ocupados a los animales y evitar el aburrimiento.

Si el espacio en que se los mantiene es lo suficientemente grande se podrá esconder la comida, luego de restregarla en varias partes del recinto, lo que estimulará la búsqueda. Esto permitirá que el felino esté activo por más tiempo.

La inactividad causa aburrimiento y con el tiempo obesidad, lo que hay que evitar a cualquier costo.

Para los pequeños felinos se recomiendan en la dieta pollitos o ratones enteros. A los felinos de mayor porte no se los podrá alimentar con presas enteras, por lo que habrá de darles músculo, a lo que se le añadirá Carbonato de Calcio a razón de 10g por kilogramo de carne (Dierenfeld).

Se debe recordar que los felinos son incapaces de transformar el caroteno en vitamina A, por lo tanto se les debe proveer de la misma preformada en la dieta. Pero hay que tener especial cuidado, ya que un exceso puede ocasionar lesiones importantes, al igual que en los gatos domésticos.

Para un puma (Felis concolor) adulto se podrán agregar 100gr de hígado bovino una vez por semana como fuente de vitamina A y para un león (Panthera leo) o tigre (Panthera tigris), 200gr semanales (Dierenfeld, Kreger, 1991).

Otro punto a considerar en la nutrición especialmente de los cachorros es la concentración del Aminoácido Taurina en la dieta, ya que los felinos sufren severas patologías retinianas y cardíacas cuando la dieta es insuficiente en éste, lo que se produce cuando se los alimenta con dietas comerciales para caninos, generalmente.

Los cachorros felinos en crecimiento requieren un 15 a 25% de su peso corporal de alimento por día, ésto no es gravoso cuando de pequeñas especies se trata, pero habrá que considerarlo cuando de grandes gatos hablemos.

 

 

Sanidad

 

En algunas oportunidades se nos consultará sobre planes sanitarios. Cabe señalar que las vacunas realizadas en base de Virus Vivo Modificado pueden producir regresión viral cuando se las utiliza en especies silvestres, por lo que no se recomienda su utilización en estos casos (Miller, et al.).

Por lo dicho siempre será preferible la utilización de las vacunas “inactivadas” o las “recombinantes”.

La Panleucopenia Felina, es una enfermedad común en felinos silvestres. Atento a ello se debe vacunar, como ya hemos dicho con virus inactivado.

Pueden además desarrollar Rinotraqueitis Felina y Calicivirosis, también se aconseja la vacunación, siempre con virus inactivado.

Los planes de vacunación difieren según los autores, por lo tanto se recomienda asesorarse con especialistas al momento de tener que hacerlo, ya que ellos tendrán información actualizada.

Las infecciones de leucemia felina y peritonitis infecciosa no son frecuentes.

En cuanto a la rabia, cabe señalar que no existe ninguna vacuna aprobada para ser utilizada en animales silvestres. A pesar de lo expuesto en casos extremos se pueden utilizar vacunas con virus inactivado. Aunque es recomendable consultar a las autoridades locales antes de dicha vacunación a cualquier especie silvestre.

Siempre se indicará un análisis coproparasitológico. Existe una gran cantidad de especies parasitarias que afectan a los felinos, entre ellas las más destacadas son las del género Toxocara (T. cati, T. Leonina y T. Canis). También se pueden encontrar Ancylostomas spp., Uncinaria stenocephala, Dirofilaria inmitis, Taenia spp., Eimeria spp., Toxoplasma gondii, etc.

Parásitos externos como pulgas y garrapatas no son raros y en épocas de calor es común que los ataquen las moscas de la punta de la oreja (Stomoxys calcitrans).

 

 

Patologías

 

Existen muchas patologías que afectan a los felinos silvestres en cautiverio, y la mayor parte se debe a la falta de conocimiento de quienes los mantienen y las condiciones que se les brinda.

La Enfermedad Metabólica Ósea (EMO) se produce, como en otras especies cuando la dieta no contiene un balance apropiado de sus componentes. Como consecuencia podrá desarrollar raquitismo, el que progresará hasta la osteodistrofia fibrosa con el tiempo. Mientras tanto se podrán producir fracturas espontaneas, las que son de difícil curación dada la baja densidad ósea.

En grandes felinos se puede ver incoordinación, ésta puede ser producida por estenosis del occipucio, lo que causa constricción del cerebelo, también causada por una dieta mal formulada (Dr. R. Aguila, com. pers.).

Otro de los trastornos producido por dietas inadecuadas son las litiasis vesicales.

La obesidad es muy común en animales que permanecen encerrados en espacios reducidos y con dietas hipercalóricas.

Piorreas y periodontitis aparecen cuando se alimentan con dietas blandas exclusivamente, ésto se puede prevenir administrando huesos dos a tres veces por semana.

Las enfermedades virales del tracto respiratorio son desarrolladas con idéntica sintomatología que en los gatos domésticos.

Sabemos que el estrés es una condición que favorece la aparición de patologías que se mantenían agazapadas. La Tuberculosis es una de éstas que merece especial cuidado por ser zoonótica.

No hay que olvidar que muchos miembros de la Flia. Felidae son también huéspedes definitivos del Toxoplasma gondii.

Un dato interesante es que los barbitúricos están contraindicados en los grandes gatos.

 

 

Problemas de Conservación

 

Los felinos son predadores por excelencia, por ello están ubicados en la cúspide de la pirámide nutricional, ésto nos indica que no tienen predadores naturales, con excepción del ser humano, claro está.

Hay que considerar que cada vez que se extrae un animal silvestre de sus poblaciones estamos infligiendo un daño genético a la misma. No podemos olvidar que cada individuo es genéticamente único y que la vida futura de las poblaciones depende de su variabilidad en tales términos. Hay que considerar que cada vez que se extrae un animal silvestre de sus poblaciones estamos infligiendo un daño genético a la misma. No podemos olvidar que cada individuo es genéticamente único y que la vida futura de las poblaciones depende de su variabilidad en tales términos. Existen especies que si bien hoy viven tanto en libertad como en cautiverio, ya están condenadas a la extinción por la baja variabilidad genética de su población, a no ser que se comience a realizar un manejo genético de ellas.

Por otra parte cada individuo es un eslabón en el delicado equilibrio de su ecosistema. Cada vez que se extrae un eslabón se lesiona la cadena íntegra sin más remedio. Lo ante dicho no sólo afecta a las poblaciones animales, sino que afecta de forma directa al ser humano. Cuando capturamos un gato silvestre, de cualquiera de sus especies, estamos afectando el control biológico de especies que el hombre considera perjudiciales para sí, por ejemplo los roedores y ciertas aves, muchas de las cuales son granívoras. Como es de suponer, el aumento de roedores y éstas aves impactará directamente en la producción de granos de la zona.

Muchos son los campesinos que se quejan por los daños que ocasionan los carnívoros silvestres a su economía; a ellos les achacan los asaltos al ganado y gallineros. En términos económicos, es más barata una bala, una trampa o una dosis de veneno, que la construcción de gallineros a prueba de carnívoros, y por eso puedo entender el pensamiento del productor, pero en términos ecológicos el costo es altísimo, y ahora no puedo comprender el desinterés de las autoridades. Es indispensable que se comiencen programas de educación a la población explicándoles como convivir con los animales silvestres, y que vivos son mucho más útiles a sus economías que muertos.

He tenido oportunidad de ver felinos silvestres recientemente capturados y el espectáculo es impresionante. Se lanzan contra las paredes de su recinto hasta causarse lesiones de diversa consideración, cuando no hasta la muerte si no se toman las medidas adecuadas. También hay que considerar que en oportunidades se captura  hembras preñadas o en el período de amamantamiento, en esos casos el daño a la población es mucho mayor. Muchos de ellos no sobreviven a las primeras horas, y la gran mayoría no se adaptará a su nueva “vida”, muriendo a los pocos meses de haber sido encerrados.

El avance antrópico sobre la naturaleza en los últimos siglos ha sido desbastador. El desmonte, con la consiguiente fragmentación de los territorios de caza de los félidos ha causado estragos en sus poblaciones. Su persecución ya sea para obtener sus hermosas pieles, para ser vendidos como mascotas o como trofeos, la disminución de las especies de las que naturalmente se alimentaban, son sólo algunas de las causas que han llevado a que hoy existan en nuestro territorio diez especies de la Familia Felidae con diferente grado de amenaza (Díaz y Ojeda, 2000)

 

 

Consideraciones éticas

 

Cuando llega un paciente silvestre al consultorio se plantea un problema ético, cómo debemos proceder?.

A mi entender no podemos dejar de brindarle atención profesional, pero tampoco debemos dejar de dar aviso a la autoridad de fauna local.

La anterior afirmación se basa en varios puntos:

 

1.      Es ilegal mantener a cualquier animal silvestre en cautividad sin la autorización pertinente.

2.      En muchos casos estos animales fueron comprados, por lo que estamos ante otro delito, el  tráfico ilegal de fauna.

3.      Muchas de estas especies están protegidas por la legislación local o internacional ya que se encuentran amenazadas de extinción.

4.      Son potencialmente peligrosos para el ser humano.

 

Si pensamos en lo riesgoso que puede ser un gran gato, si consideramos la potencia de sus garras, de sus colmillos y que algunas especies al llegar a adultos alcanzan los 300kg de peso, entenderemos que no debemos ser nosotros los responsables de decidir si ese felino puede o no vivir en un domicilio particular. Esa decisión debe ser tomada por quienes tengan la experiencia y la autoridad suficientes.

Es ético callarnos y dejar expuestos al riesgo de un ataque a seres humanos o animales, ya sean éstos de la misma casa o de vecinas si el ejemplar se escapa?.

Hasta ahora sólo hemos considerado el tema desde la óptica legal y el riesgo para los humanos, pero si nos corremos un poco cambiamos ésta y veremos que hay otras cuestiones que no se pueden dejar de lado.

Como ya dije muchas de estas especies están catalogadas como en riesgo de extinción; entonces es ético que un señor tenga en su casa, nada más que para satisfacer su ego, un animal perteneciente a una especie amenazada?.

Particularmente considero muy difícil y no siempre viable que una vez que se ha extraído de la naturaleza a un animal se lo pueda reintegrar, pero eso no quiere decir que el mismo esté perdido para la especie. Se lo podrá derivar a un centro de investigaciones (Zoológicos, Reservas, etc.) para ser incluido en un plan de manejo. Y cuanto antes tomemos esta decisión, mejor será para todos.

También tendremos que plantearnos si es ético dejar que un animal silvestre pase la vida encerrado en una pequeña jaula, sin ninguna motivación, y en los casos de animales sociales, sin compañeros.

Una pregunta más: es ético mutilar a los animales para la seguridad del hombre?. Amputarles las garras, enrasarles los colmillos y castrarlos son mutilaciones que en muchos casos los privarán en el futuro de ser parte de planes de investigación y reproducción.

No pretendo abrir la polémica, simplemente remitámonos a los hechos. La gran mayoría de estos felinos terminará sus días en un zoo. Entonces es ético mutilarlos y quitarles la posibilidad de que al menos sean útiles a la ciencia y por consiguiente que ayuden a sus poblaciones naturales?.

 

 

Conclusión

 

Es importante establecer las diferencias entre animales silvestres y domésticos. Los primeros son aquellos que mantienen todas sus cualidades naturales inalteradas. Mientras que los animales domésticos han sufrido un proceso de adaptación realizado por el hombre en su beneficio a lo largo de un período evolutivo. La domesticación es un proceso que se logra por el manejo de una especie a través de generaciones consecutivas.

Nunca lograremos la domesticación de un animal silvestre. Para aclarar el punto los invito a leer el artículo “El proceso de domesticación” (S. Mattiello, 1998. Traducción Lic. A. Bretón) reeditado en esta misma página web.

En particular pienso que es nuestra obligación no promover la tenencia de especies silvestres como mascotas.

Una vez consumado el hecho debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para lograr el mayor bienestar posible para ese animal.

Como primer medida debemos intentar hacer razonar a la gente, explicarle que ese animal crecerá, que nunca dejará de ser peligroso ya que su instinto permanecerá siempre alerta y que este es el momento de derivarlo a una institución preparada para albergarlo,  aunque esto le parezca inadmisible a nuestro cliente.

Los hoy fascinados vecinos mañana comenzarán a preocuparse por una posible fuga, se quejarán por los olores de los machos en celo y de las hembras llamando durante toda la noche a la pareja que nunca llegará.

Las quejas no oídas se convierten en denuncias, y las denuncias terminan con el animal secuestrado y el “propietario” sumariado.

Tendremos que explicarles además el perjuicio que les causan este tipo de actos a las poblaciones silvestres.

Debemos lograr razonar con ellos sobre cuál es el mejor destino para ese ejemplar y además convertirlos en multiplicadores de nuestro mensaje.

Tarde o temprano el destino para ese “gato” será un zoo, en ese caso es preferible que llegue de cachorro y se les eviten penurias.

Las instituciones zoológicas están repletas de animales deformados por haber recibido malas dietas o mutilados, en muchos casos se los incluye en programas educativos, en otros simplemente se los mantiene en la trastienda escondidos de los visitantes.

Por todo lo antedicho es que cuando me dicen “les salvamos la vida”, yo contesto que en la mayoría de los casos sólo les prolongaron la agonía.

 

 

Bibliografía Consultada

 

Aguilar, R. Nutrición y Salud en Animales Salvajes. (www.zcog.org).

 

Ben Shaul, D. M. (1962). The composition of the milk of wild animal. International Zoo Yearbook, 4:333-342.

 

Díaz, Gabriela B. Y Ricardo A. Ojeda (2000). Libro Rojo de Mamíferos Amenazados de la  Argentina. SAREM. 48-50.

 

Dierenfeld, E., Kreger, M., ed. (1991). Guía Nutritiva y Dietética de los Animales Silvestres en Cautiverio. 17-18.

 

Dierenfeld, E. Nutrición de Mamíferos: Conocimientos Generales y Puntos Críticos. Traducido por Jaime Cabrera. (www.zcog.org).

 

Dukes, H.H. y M.J. Swenson. (1981) Fisiología de los Animales Domésticos. Tomo II, 1736-1737.

 

Fowler, Murray E., ed. (1986). Zoo & Wild Animal Medicine. Part 4, 831-841.

 

Mattiello, S. (1998). El Proceso de domesticación. Obiettivi & Documenti Veterinari Nº 7/8. Traducción al español, Lic. A. Bretón. Re edición en www.aamefe.org.ar.

 

Miller, R. Eric, Nancy L. Anderson, Vacunación de mamíferos silvestres contra enfermedades comunes. Traducido por Marco Compagnucci Sánchez, DVM. Revisado por Tania Monreal Pawlowsky, DVM.

 

Morrone, Juan J., Fortino, Adrián.(1997). ¿Deben existir los zoológicos?. Ciencia Hoy, Nov.-Dic. 1997, Vol. 8, N° 43, 58-66.

 

Munson, Linda. Patología de Carnívoros Salvajes. (www.zcog.org).

 

 

www.zcog.org. The Zoo Conservation Outreach Group (ZCOG).

 

 

 

 

Fotos

 

 

 

Foto 1: Cachorro de yaguarundí (Felis yagouaroundi), especie amenazada (Cites: I), derivado por el Dr. W. Claus. El mismo había sido traído de un campo de la Provincia de Santiago del Estero, cazadores mataron a la madre. Hoy se encuentra acompañado, por una hembra de la especie en la Reserva Experimental de Horco Molle, Tucumán, perteneciente a la U.N.T. y el Inst. M. Lillo.

 

 

 

 

Foto 2: “Tania”, hembra adulta de puma (Felis concolor), fue secuestrada por la Dirección de Fauna y derivada al Jardín Zoológico de Rosario. La persona que la tenía solicitó darle la última comida antes de que se la llevaran, a ella y su cachorro, les dio leche con estricnina. El cachorro murió de forma casi instantánea, a ella se la durmió y se le realizó un lavaje de estómago. Un año después volvió a ser madre.

 

 

 

 

Foto 4: Los cachorros de león (Panthera leo) o tigre (Panthera tigris) también son buscados como mascotas. Aunque al igual que los otros felinos autóctonos terminarán sus días en algún zoológico.

 

 

 

 

Foto 5: Es frecuente ver en el interior del país como los lugareños ofrecen todo tipo de animales silvestres a la venta. En este caso un mono carayá (Alouatta caraya) y aves canoras, pero también lo hacen con cachorros de gatos silvestres.