|
ESTADOS HIPERLIPIDÉMICOS EN EL PERRO Y EN EL GATO

Richard B. Ford, DVM, MS
Diplomate ACVIM
Diplomate ACVPM (Hon)
Professor of Medicine
NCSU College of Veterinary Medicine
Traducción: M.V. María Teresa Chaher (AAMeFe)
En 1985, El Instituto Nacional de Salud, estableció el
Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol (PNEC)
con el fin de reducir la prevalencia de la
hipercolesterolemia en los Estados Unidos. El programa
está dirigido a alertar al público acerca del riesgo
indiscutido de enfermedad coronaria asociado a altos
niveles de colesterol, particularmente a la fracción LDL
(low density lipoprotein). El PNEC ha recalcado la
importancia de que todo adulto esté al tanto de su nivel
de colesterol. Sabiendo que más de 5.4 millones de
norteamericanos tienen enfermedad coronaria sintomática
y un gran número de otros tienen enfermedad coronaria
no diagnosticada, se estimó que uno de cada cuatro
norteamericanos adultos tienen un nivel de colesterol lo
suficientemente alto como para aumentar el riesgo
individual de enfermedad coronaria. (Consensus
Conference, 1985).
El aumento de los niveles de lípidos sanguíneos son por
cierto reconocidos en perros y gatos. Sin embargo, la
relación entre hiperlipidemia y enfermedad clínica no
está bien comprendida. A pesar de la escacez de
referencias en la literatura acerca del significado
clínico de la hiperlipidemia, hay al menos tres puntos
que están claros:
1.
La hiperlipidemia en el perro o gato en ayuno (> 12 hs)
es anormal.
2.
Parecería haber una morbilidad y ocasionalmente una
mortalidad significativa asociada con la hiperlipidemia
en los perros y en los gatos.
3.
La intervención específica mediante dieta o medicación
puede eliminar o al menos disminuir la morbilidad a
sociada a la hiperlipidemia.
Se le recuerda al lector que, al igual que para
cualquier otra área de investigación emergente, los
futuros estudios clínicos sin duda expandirán nuestros
conocimientos acerca del significado del estado
hiperlipidémico en los animales de compañía. Esta
reseña está destinada a comprender el estado
hiperlipidémico tal como se lo reconoce actualmente en
el perro y en el gato. La discusión incluye el papel
del perfil lipídico en la evaluación del paciente
hiperlipidémico, las consecuencias clínicas de ciertos
estados hiperlipidémicos y las pautas terapéuticas.
DEFINICIÓN DE HIPERLIPIDEMIA
El
término HIPERLIPIDEMIA se aplica a aquellos
pacientes que presentan una elevada concentración de
colesterol y/o triglicéridos en la sangre. Si bien en
medicina veterinaria no se han definido estrictamente
valores estandarizados para estos parámetros, la mayoría
de los laboratorios informan que el valor normal para el
colesterol sérico total oscila en el rango de 120 a 270
mg/dL para el perro y de 70 to 200 mg/dL para el gato.
Se asume que estos valores son válidos solo para perros
y gatos adultos en ayuno; los valores de lípidos para
perros y gatos menores de 6 meses de edad no han sido
informados. Aquellos animales cuyos valores excedan el
límite superior normal son considerados hiperlipidémicos.
Sin embargo, es importante destacar que elevaciones
anormales de lípidos sanguíneos no necesariamente
reflejan un riesgo de salud significativo para el perro
o el gato afectado. La hiperlipidemia puede representar
una señal temprana de una enfermedad subyacente que
afecte el metabolismo de los lípidos y de las
lipoproteínas, como por ejmplo la diabetes mellitus o el
hipotiroidismo.
Inspección visual
El término LIPEMIA se emplea para describir
muestras de sangre entera, suero o plasma en las que los
lípidos son evidentes a simple vista. La causa de un
suero lipémico es la excesiva concentración de
triglicéridos, en contraposición al colesterol, y es el
tipo de hiperlipidemia más comúnmente reconocida en la
medicina de los animales de compañía.
El término LATESCENCIA se refiere al suero o
plasma que contiene un aumento en los triglicéridos
suficiente como para provocar que la muestra tenga la
apariencia de la leche. Los pacientes con suero
latescente característicamente tienen concentraciones
extremas de quilomicrones ricos en triglicéridos.
El dosaje de los triglicéridos, típicamente excede los
1000 mg/dl. Independientemente de la causa subyacente,
los pacientes con suero latescente, sobre todo si lo
presentan en ayuno, deben ser conisderados pacientes de
riesgo de desarrollar pancreatitis aguda, signos de
distress gastrointestinal (caninos) y xantoma cutáneo
eruptivo (felinos).
Las proteínas responsables del transporte de los
lípidos en sangre se denominan lipoproteínas. En perros
y gatos se reconocen cuatro clases principales de
lipiproteínas: quilomicrones, lipoproteínas de muy baja
densidad (VLDL), lipoproteínas de baja densidad (LDL) y
lipoproteínas de alta densidad (HDL). Las dos primeras
transportan principalmente triglicéridos y las dos
últimas colesterol.
EL DIAGNÓSTICO DE LA HIPERLIPIDEMIA
Hasta tanto no se estandaricen técnicas uniformes para
la separación de las diversas clases de lipoproteínas y
los laboratorios comerciales no puedan proporcionar
perfiles completos de lipoproteínas para animales, el
diagnóstico de hiperlipidemia deberá basarse en la
determinación de triglicéridos (TG) y colesterol total
(CT) séricos. Los animales hipertrigliceridémicos
generalmente tienen suero lipémico y pueden
identificarse sobre la base de la inspección visual de
la muestra de suero.
Algunos laboratorios de referencia que prestan servicio
tanto a médicos como a veterinarios, incluyen los
niveles de colesterol HDL y LDL como parte del perfil
bioquímico estándar en perros y gatos. En los seres
humanos, estos valores son importantes en la valoración
del riesgo de enfermedad cardíaca coronaria. El valor
clínico de estas determinaciones en medicina veterinaria
no ha sido aun determinado.
Además, algunos laboratorios de referencia ofrecen la
electroforesis de lipoproteinas como una herramienta
para caracterizar aun más las anormalidades del
metabolismo lipídico en animales. El valor de la
electroforesis de lipoproteinas ha sido cuestionado en
medicina humana por varios años y es justificadamente
cuestionado en medicina veterinaria. En comparación con
las pruebas cuantitativas actualmente disponibles, la
electroforesis de lipoproteinas parece tener un valor
limitado en la evaluación de rutina de los desórdenes de
los lípidos en el perro y el gato.

Figura 1: Muestras de sangre entera (5 minutos
post-extracción) de un schnauzer miniatura de 8 años de
edad, que fue traido a consulta por vómitos
intermitentes, letargia, anorexia y molestia abdominal.
El paciente estaba en ayuno de 36 hs. Tanto los valores
del hemograma como los de la bioquímica sanguínea
(incluyendo amilasa y lipasa) eran normales.

Figura
2: Las muestras de sangre de la figura 1 después de
la retracción del coágulo. Las muestras están altamente
lipémicas; los triglicéridos séricos excedían los 3000
mg/dl (normal: de 50 a 150 mg/dl).

Figura 3: Test de los quilomicrones positivo. El
suero latescente en ambos tubos fue tomado de un perro
de 4 años de edad con hipertrigliceridemia. La muestra
de la izquierda muestra la apariencia de un suero
inmediatamente después de haber sido separado de los
glóbulos rojos. La muestra de la derecha corresponde a
una alícuota del suero del paciente a la que se ha
dejado reposar durante 10 horas. La llamada capa de
crema superior etá compuesta de quilomicrones ricos en
triglicéridos.
Consideraciones de Laboratorio
El suero hiperlipidémico es una causa bien conocida de
interferencia de laboratorio positiva y negativa. Sin
embargo el clínico debe conocer el hecho de que el suero
hiperlipidémico no es solo una consecuencia de una
comida reciente; también puede representar un signo
importante y precoz de enfermedad en el paciente
afectado.
Los veterinarios que intenten evaluar un perro o gato
con hiperlipidemia, deben remitir suero más que plasma o
sangre entera. El laboratorio NO DEBE aclarar el suero
lipémico antes de realizar las determinaciones de
triglicéridos y colesterol; el hacer esto puede reducir
significativamente los niveles de triglicéridos y
también, en menor medida, los de colesterol.
La presencia de un exceso de triglicéridos,
particularmente de quilomicrones, es una fuente
importante de interferencia positiva (falsamente
elevado) o negativa (falsamente disminuido) en la
determinación de otros parámetros por métodos
colorimétricos. Parecería que algunos laboratorios
rutinariamente tratan de limpiar el suero lipémico antes
de hacer cualquier determinación, mientras que otros no.
Incluso algunos laboratorios informan que el suero
estaba lipémico y que fue aclarado antes de efectuar las
determinaciones; otros no lo hacen. Cuando el clínico
interpreta los resultados del perfil bioquímico, debe
estar al tanto de si la muestra de suero estaba lipémica,
y, si es así, si la misma fue aclarada antes de
evaluarla.



HIPERTRIGLICERIDEMIA
La forma de hipertrigliceridemia más prevalente y
posiblemente más clínicamente significativa que se
reconoce en animales de compañía es la
HIPERQUILOMICRONEMIA. Los animales afectados tienen
sangre lipémica la que, luego de reposar refrigerada
por 8-12 hs , formará una capa opaca, “cremosa”, sobre
un suero infranadante claro. Los niveles de
triglicéridos séricos están invariablemente elevados ya
que los quilomicrones son las principales lipoproteínas
responsables del transporte de triglicéridos.
La mayoría de los casos de hipertrigliceridemia leve a
moderada que se ven en la práctica, pueden atribuirse a
la hiperquilomicronemia posterior a una comida reciente
(4-6 hs), i.e. hiperlipidemia post-prandial o
fisiológica. Por el contrario, la hipertrigliceridemia
hallada en un perro o gato en ayuno (>12 hs) es un
hallazgo anormal que justifica estudios clínicos
adicionales. La hipertrigliceridemia en ayuno no solo
indica un desorden subyacente que afecta el metabolismo
lipídico, sino también un mayor riesgo de los animales
afectados de desarrollar una enfermedad clínica seria,
particularmente pancreatitis aguda. En los pacientes
hipertrigliceridémicos, también se ha observado
distensión y distress abdominal, dolor abdominal,
diarrea, xantomata cutáneo, convulsiones y cambios en el
comportamiento. La correlación entre los signos
clínicos y los lípidos séricos se basa en el hecho de
que los signos clínicos remiten a medida que los niveles
de TG se normalizan y recurren en la medida en que
estos vuelven a aumentar.
Hiperquilomicronemia del Schnauzer Miniatura.
Numerosas publicaciones han sugerido que la raza
Schnauzer Miniatura está predispuesta a la
hiperlipidemia, y que esta es una afección primaria
o familiar. Si bien no se sabe a ciencia cierta si la
hiperlipidemia es una enfermedad hereditaria de los
Schnauzers Miniatura, parecería haber en esta raza una
incidencia de hipertrigliceridemia mayor a la esperada .
Si bien no hay predilección de sexo, la mayoría de los
perros afectados son de edad media para arriba. Es común
el hallazgo incidental de suero opaco en un schnauzer
sano. Sin embargo, cuando los signos clínicos se
manifiestan, incluyen de modo característico dolor
abdominal y diarrea NO asociada con aumento de amilasa o
lipasa, o pancreatitis aguda. El perfil lipídico de los
perros afectados revela elevaciones importantes de TG
séricos, oscilando entre 500 a más de 8.000 mg/dl. En
estos pacientes los triglicéridos están compuestos
predominantemente de quilomicrones. Nuestros estudios no
han mostrado ninguna correlación entre la concentración
de TG y el comienzo de los signos clínicos. No obstante,
los perros con niveles de TG de 1.000 mg/dl o mayores
son considerados de riesgo y, como tales, son candidatos
para intervención dietaria (ver “Terapia” más adelante).
También se debe hacer notar que la ocurrencia de
hiperlipidemia primaria en perros no está de ninguna
manera limitada a la raza schnauzer miniatura. En muchas
otras razas puras, así como en mestizos se ha detectado
hiperquilomicronemia de ayuno sin enfermedad subyacente
detectable.
Hiperquilomicronemia en cachorros felinos.
Una enfermedad recesiva autosómica que lleva a la
hipertrigliceridemia ha sido descripta en familias de
felinos. Los gatos afectados presentan un suero
lipémico en ayuno, retención de quilomicrones, lipemia
retinalis, y una manifestación dermatológica inusual
llamada xantoma, que es una lesión crónica, supurativa
que sangra de modo intermitente. Ocasionalmente los
xantomas pueden desarrollarse a nivel de los nervios
espinales y, como tales, pueden llevar a déficits
neurológicos significativos, incluyendo signos de
parálisis nerviosa periférica. Los gatos
hiperlipidémicos no parecen estar predispuestos a la
pancreatitis.
Diabetes
Mellitus.
La deficiencia de insulina puede provocar y exacerbar
la hiperlipidemia en el perro y presumiblemente en el
gato. Esta forma de hiperlipidemia secundaria se
caracteriza por hipertrigliceridemia. Ocasionalmente
los perros diabéticos se presentan con una
hipercolesterolemia significativa. Se asume que la falla
en el clearence de quilomicrones ricos en TG en la
diabetes es consecuencia de la activación insuficiente
de la lipoproteinlipasa (NO lipasa pancreática), que a
su vez es consecuencia directa de la deficiencia de
insulina. El estudio de los perfiles lipídicos de los
perros afectados revela que hay un aumento tanto en
quilomicrones como en VLDL. La administración de
insulina exógena generalmente es suficiente para
resolver la hiperlipidemia. Resulta interesante el hecho
de que parece haber una correlación entre la regulación
diabética y el control de la hiperlipidemia.
HIPERCOLESTEROLEMIA
Hipercolesterolemia de origen desconocido
En medicina veterinaria, la hipercolesterolemia se
encuentra más comunmente como una hiperlipidemia
secundaria asociada a una enfermedad subyacente, por
ejemplo, hipotiroidismo. Sin embargo, una revisión
limitada en perros, parece sugerir que los Doberman
Pinschers y los Rottweiller tienen una incidencia de
hipercolesterolemia más alta que la esperada,
caracterizada por un aumento en el colesterol LDL. No se
sabe si la hipercolesterolemia en estos perros está
asociada a enfermedad clínica. Por el momento no se
indica un tratamiento específicamente destinado a
reducir el colesterol sérico.
Hipotiroidismo
En caninos, la hipercolesterolemia se presenta en
alrededor de un 30% de los pacientes hipotiroideos. La
relación entre la concentración de triglicéridos y el
estado tiroideo es variable. Nuestra experiencia clínica
sugiere que, dada la disponibilidad de los perfiles
tiroideos, hay poco valor en usar los niveles de TG y
colesterol séricos para evaluar el estado tiroideo.
Diabetes mellitus
Los pacientes con diabetes mellitus insulino-dependiente
están predispuestos a varios desórdenes tanto del
metabolismo de los lípidos como del de carbohidratos.
Clínicamente, el hallazgo más común es la
hipertrigliceridemia (ver arriba). Sin embargo, parece
haber una población de perros con diabetes mellitus
insulino-dependiente que tienen una concentración normal
de triglicéridos pero una elevada concentración de
colesterol total y colesterol LDL. La importancia de
distinguir entre diabetes mellitus hipertrigliceridémica
e hipercolesterolémica está actualmente bajo estudio.
HIPERLIPOPROTEINEMIA COMBINADA
En perros y gatos, las afecciones asociadas con
hiperlipoproteinemia (hipertrigliceridemia e
hipercolesterolemia), si bien ocurren, no han sido
estudiadas. El hiperadrenocorticismo canino ha sido
asociado con elevados VLDL-TG y LDL-CH. El
reconociemiento de este fenotipo lipoproteico podría
llegar a ser un valioso parámetro en el diagnóstico de
la enfermedad de Cushing en el perro. Dado que los
valores de TG totales rara vez exceden los 500 mg/dl,
los desórdenes lipídicos inducidos por TG son poco
probable que ocurran en los pacientes afectados.
TRATAMIENTO
Para el manejo de la hiperlipidemia en perros y gatos,
el saber CUÁNDO tratarla es tan importante como el saber
CÓMO tratarla. Si bien los estados hiperlipidémicos
primarios o familiares parecen existir entre perros y
gatos, la mayoría de los desórdenes lipídicos que se
reconocen en la práctica son secundarios a una causa
subyacente, más comúnmente una enfermedad endócrina. La
resolución del desórden lipídico se obtiene si el
desorden subyacente es correctamente diagnosticado y
tratado.
Los pacientes hipertrigliceridémicos, particularmente
aquellos con concentraciones mayores de 1000 mg/dl,
deben ser tratados. Un objetivo realista del
tratamiento, es obtener un nivel de triglicéridos
uniforme entre 500 y 1000 mg/dl. La intervención
terapéutica se indica para reducir los riesgos asociados
a un elevado nivel de triglicéridos, particularmente
pancreatitis aguda.
La primera línea de tratamiento es la reducción de la
grasa de la dieta. Las dietas de prescripción
comerciales son efectivas en reducir el excesivo
triglicérido sérico a valores normales siempre y cuando
el aporte de grasas por el propietario sea restringido.
Sin embargo, la alimentación con dietas respringidas en
grasas con el tiempo puede producir un descenso de peso
no deseado. En esos casos estaría indicada una
suplementación dietaria que puede llevarse a cabo con el
agregado de carbohidratos (pastas, papas) a modo de
prueba y error. No hay disponibles recomendaciones
específicas relativas a la cantidad total de grasa
dietaria expresada como porcentaje de calorías totales
para pacientes hipertrigliceridémicos.
Los aceites de pescado son una fuente importante de
ácido linolénico, una grasa omega 3 poliinsaturada a la
que recientemente se le ha reconocido en humanos la
propiedad de reducir los lípidos séricos,
particularmente triglicéridos. Sin embargo, en medicina
veterinaria, no se conocen los efectos ni a corto ni a
largo plazo de la administración de aceite de pescado.
Es
sabido que el clofibrato, el gemfibrozil y la niacina,
reducen los niveles de triglicéridos en humanos. Sin
embargo, nonguna de estas drogas está excenta de efectos
colaterales. El uso indiscriminado de estos productos,
tanto en perros como en gatos no se recomienda hasta que
pueda establecerse la dosis y la eficacia terapéutica.
En perros no diabéticos hemos recomendado en forma
empírica el gemfibrozil para el tratamiento de la
hipertrigliceridemia que no respondía a la terapia
dietética. La dosis recomendada es de 10 mg/kg, PO, BID.
Los efectos colaterales han sido mínimos y, cuando se
presentan, incluyen malestar gastrointestinal
transitorio. En los gatos, la dosis de gemfibrozil es de
7.5 a 10 mg/kg, PO, BID. La droga puede mezclarse con la
comida.
Referencias y Literatura Suplementaria
Armstrong, P. J. and Ford, R. B.: Hyperlipidemia. In
Kirk, RW (ed): Current Veterinary Therapy X.
Philadelphia, WB Saunders, 1989, pp.1046-1050.
Boyd Jones. Feline hyperlipidemia. In Ettinger, SE
(ed): Textbook of Veterinary Internal Medicine (4th
Ed). Philadelphia, WB Saunders, 1995, pp. 1410-1414.
DeBowes, L. J.: Lipid metabolism and
hyperlipoproteinemia in dogs. Comp. Cont Ed. Pract.
Vet. 9:727, 1987.
Ford, R. B.: Idiopathic hyperchylomicronaemia in
miniature schnauzers. J Small Animal Prac. 34:488-492,
1993.
Ford, R. B.: Canine hyperlipidemia. In Ettinger, SE
(ed): Textbook of Veterinary Internal Medicine (4th
Ed). Philadelphia, WB Saunders, 1995, pp. 1414-1419.
Ford, R.B.: Clinical management of the lipemic
patient. Compendium on Continuing Educ. October, 1996.
Mahley, R. W. and Weisgraber, K. H.: Canine
lipoproteins and atherosclerosis. Circ. Res. 35:713,
1974.
Rogers, W. A.: Lipemia in the dog. Vet. Clin. North
Am: Sm Anim. Pract. 7:637, 1977.
Rogers, W. A., Donovan, E. F., and Kociba, G. J.:
Idiopathic hyperlipoproteinemia in dogs. J.A.V.M.A.
166:1087, 1975.
Rogers,
W. A., Donovan, E. F., and Kociba, G. J.: Lipids and
lipoproteins in normal dogs and dogs with secondary
hyperlipoproteinemia. J.A.V.M.A. 166:1092, 1975.
Schaefer, E. J.: When and how to treat the
dyslipidemias. Hospital Pract. 23:69-84, 1988.
Zerbe, C. A.: Canine hyperlipidemias. In Kirk,
R. W. (ed.): Current Veterinary Therapy IX.
Philadelphia: W. B. Saunders, 1986, pp. 1045-1053.
|