ENFERMEDAD HEPATICA Y BILIAR, PARTE II. (*)
(*) Memorias del XVII PANVET 2000, PANAMA,
Setiembre 2000
Michael
Willard, Universidad de Texas A&M.
Enfermedades Hepatobiliares Felinas.
Las reacciones adversas a
las drogas pueden ocasionar patologías hepáticas en un grado variable, desde leve
hasta fatal. La causa puede ser casi cualquier fármaco (por ejemplo,
acetaminofeno, diazepam, cimetidina). Si existe la posibilidad de que un
medicamento sea la causa del trastorno hepático de un paciente se indica
interrumpir la administración del mismo y observar los resultados obtenidos. Se
debe ser conciente de que en ocasiones se requieren varios días para que los
efectos se reviertan.
Recordar : casi cualquier
droga puede ser responsable de los niveles anormales de diferentes enzimas
hepáticas. Si el estado del paciente es estable, mayor será el margen para
esperar el cambio del cuadro clínico; en cambio, si el estado del paciente es
preocupante, se deberá realizar una biopsia con el fin de descartar o no procesos
más avanzados.
La lipidosis hepática se debe a la anorexia y a
su consecuencia, la deficiencia proteica, que causa acumulación de grasa
hepatocelular. Esto ocurre particularmente en gatos obesos que movilizan
grandes cantidades de grasa en estado anorexico. Es clásica la historia donde
un gato dejo de ingerir alimentos por alguna razón y entonces comenzó a perder
peso. Pasado un tiempo aparecen los vómitos y generalmente se presenta
ictericia.
Sin embargo, no todos los gatos obesos padecen lipidosis y no todos los gatos que desarrollan lipidosis son obesos. Muchos felinos con lipidosis clínicamente significativa tienden a aumentar la FAS. Los aumentos en la concentración serica de bilirrubina son muy comunes, pero no invariables. La ALT es generalmente normal o puede estar levemente aumentada. La GGT mantiene su concentración dentro de un nivel normal a pesar del valor elevado de la concentración de la FAS, lo que se supone como único en el gato con lipidosis (los gatos con otras enfermedades hepáticas que causan ictericia generalmente tienen elevada su GGT). A pesar de esto, no se debe diagnosticar una lipidosis hepática idiopática sólo por el hecho de obtener niveles elevados de FAS junto con una concentración normal de GGT. El diagnóstico definitivo se obtendrá por medio de una biopsia, que es el único método por el cual se puede diferenciar la lipidosis hepática de otra enfermedad hepática subyacente que pueda estar causando el cuadro clínico. La biopsia se realiza generalmente por aspiración con aguja fina, pero se obtienen mejores resultados con una aguja gruesa en aquellos casos en que puedan estar presentes también una colangiohepatitis, un linfosarcoma o una PIF. En muchos casos los gatos que padecen lipidosis hepática desarrollan hepatomegalia.
Recordar : solamente
porque un gato sea o haya sido obeso no es un fundamento suficiente como para
diagnosticar una lipidosis, y la aspiración con aguja fina puede obviar otras
enfermedades como la colangitis o el linfosarcoma, ya que pueden desarrollar un
patrón infiltrativo multifocal en el parénquima hepático.
Cuando se diagnostica una lipidosis hepática se debe implementar
una nutrición adecuada. Algunos pacientes alimentados con sonda comienzan a
vomitar. Esto puede ser debido a la enfermedad hepática, y no solamente debido
a la técnica de alimentación. La metoclopramida o el cisapride
pueden ser útiles para estimular el vaciado gástrico en estos gatos. En algunos
casos los alimentos se deben administrar cuidadosamente en pequeñas porciones
frecuentes, durante 1-3 semanas, tal vez más antes de que los vómitos se
interrumpan. En estos pacientes puede ser útil el goteo constante de una dieta líquida
en el estómago (como en una infusión EV) con una baja concentración, tanto como
para proveer la nutrición sin estimular los vómitos. Rutinariamente se
alimentan los pacientes con Feline p/d y no se suplementan. Se puede utilizar
el “Clinicare”, pero hay datos que
sugieren que necesita ser adicionado con suplemento proteico. Otros
profesionales han suplementado estas dietas con arginina (1000 mg/día), taurina
(500 mg/día) y carnitina (250-500 mg/día) en un esfuerzo por mejorar el
metabolismo hepático. Existe el concepto de que sería ventajoso adicionar L
citrulina a la dieta enteral. Es razonable adicionar las vitaminas del grupo B,
así como la suplementación de vitamina K si existen coagulopatías. Otro
elemento a tener en cuenta es el ácido ursodesoxicólico (un ácido biliar hidrofílico
mencionado más adelante). El gato debe ser alimentado con 30-40 Kcal/lb/día.
Esto significa que la mayoría de los pacientes recibirá aproximadamente 200-300
Kcal/día. Se debe comenzar administrando cantidades pequeñas (por ejemplo, 10
ml cada 4-6 horas) y tomará de 2 a 5 días llegar al volumen de ración adecuado.
Si inicialmente se sobrecarga el estómago, se corre el riesgo de inducir el vómito.
En casos severos es posible preparar la dieta enteral y colocarla en un sachet
para soluciones parenterales, que se acoplará a la sonda de alimentación. De
esta manera la dieta se puede “gotear” en el estómago del gato por infusión en
concentración constante en un esfuerzo por evitar sobredistender el estómago e
inducir el vómito.
Si no se producen cambios favorables (por ejemplo, no se retiene la comida que se esta administrando), se pueden tomar en cuenta otras patologías. Recientemente un reporte sugirió que la pancreatitis concurrente es la razón por la cual estos pacientes no se recuperan. Existen datos preliminares que indicarían que la presencia de ascites o la tendencia severa a las hemorragias pueden significar que la pancreatitis probablemente esté presente.
Recordar : los gatos que
presentan lipidosis pueden desarrollar ascites y marcadas anormalidades en los
perfiles de coagulación, y no desarrollar pancreatitis. Tampoco es adecuado
tratar a los pacientes con seria lipidosis sólo con diazepam o ciproheptadina
(como estimulantes del apetito); una vez que están seriamente afectados se les
debe proveer un suplemento nutricional. Aquellos gatos con lipidosis hepática
severa que no están respondiendo al tratamiento pueden estar desarrollando una
pancreatitis concomitante.
La colangitis-colangiohepatitis puede ser causada
por distintos mecanismos, incluyendo, pero no limitándose solamente a bacterias
y procesos autoinmunes. Entonces, es importante el diagnóstico certero porque
los tratamientos son diferentes. Los pacientes que presentan severos
infiltrados neutrofílicos, donde las bacterias son cultivadas, deben ser
tratados agresivamente con cefazolin, amoxicilina y/o metronidazol. Si el
estado es avanzado y se considera que existe algún proceso infeccioso que se
deba mantener bajo control urgentemente,
el autor utiliza una combinación de enrofloxacina y amoxicilina. Es de especial
ayuda realizar un cultivo de bilis o del parénquima hepático de estos pacientes
por si ocasionalmente aparece un microorganismo que sea resistente a los
antibióticos de uso mas corriente. La suplementación con vitamina B también se
utiliza en estos animales. El ácido ursodesoxicólico es seguro y también puede
ser de ayuda. Aunque no sea comun se debe descartar la enfermedad del tracto
biliar (por ejemplo, litiasis) como la causa primaria del problema.
Las teorías mas recientes sugieren que una enfermedad intestinal
subyacente permitiría a las bacterias tener acceso a la circulación portal y
ser filtradas por el hígado. Si la concentración de microorganismos es alta,
entonces se puede desarrollar una infección en el hígado. Los aspectos mas
importantes que surgen de este concepto son : 1) si se identifica una
colangitis supurativa, probablemente se
debería efectuar una biopsia de los intestinos para evaluar si existe
enfermedad inflamatoria intestinal concurrente. 2) si se trata la enfermedad
inflamatoria intestinal con drogas inmunosupresoras y se observan signos
clínicos (especialmente ictericia o fiebre) se debe investigar si existe
colangitis-colangiohepatitis causada por la terapia inmunosupresora. El
pronostico a largo plazo de los gatos con colangitis-colangiohepatits es
generalmente bueno, si se mantiene la infección bajo control. Recordar :
en gatos puede haber una relación entre colangiohepatitis supurativa y
enfermedad intestinal.
Para la mayoría de los pacientes con infiltrado linfocitico en y
alrededor de los conductos biliares, los corticoesteroides (prednisolona 1
mg/lb/dia) y la modificación nutricional constituyen la terapia mas útil. Se
pueden utilizar antibióticos, pero pocas veces son efectivos por si mismos. El
ácido ursodeoxicoloco (10 mg/kg) se puede administrar porque puede proteger a
los hepatocitos de los ácidos biliares hidrofobicos hepatotoxicos. Se debe
recordar que la colangitis linfocitica puede producir una efusión abdominal
similar a la que se desarrolla en la PIF. Estas dos enfermedadres son difíciles
de diferenciar entre si, a veces el diagnóstico diferencial solo es posible por
biopsia hepática. El pronostico de los pacientes con
colangitis-colangiohepatitis linfocitica es mas reservado que el de los que
presentan colangiohepatitis supurativa. En algunos gatos que no tienen una
buena respuesta a la prednisolona se puede intentar con la administración de
metotrexato. Sin embargo, esta droga tiene efectos colaterales (como
mielosupresion, anorexia, vómitos) y el único justificativo para utilizarlo es
el diagnóstico histopatologico. Recordar : la
colangitis-colangiohepatitis tiene una mayor presentación que lo que se supone,
y es crucial arribar a un diagnóstico para efectuar el tratamiento adecuado.
El linfosarcoma hepático puede ser la causa de ictericia.
Un alto porcentaje de pacientes con linfosarcoma hepático y otros tipos de
tumores hepáticos no presentan alguna anormalidad detectable en su ALT o en su
FAS. El test de ViLeF puede ser negativo en estos pacientes. El cistoadenoma
hepático es otro tipo de tumor que se ha encontrado en gatos. Su
presentación puede ser de gran tamaño y aparentemente “obviamente fatal” durante la cirugía exploratoria. Sin embargo,
la biopsia es generalmente definitiva y lo revela como la lesión clínicamente
insignificante que realmente es. Recordar : no se recomienda la
eutanasia de un felino con una lesión obviamente fatal hasta obtener el reporte
histopatologico. El linfosarcoma hepático puede presentarse con concentraciones
de ALT y FAS normales.
Los quistes hepáticos son potencialmente fatales por la
misma razón que los cistoadenomas (porque pueden dirigir a una eutanasia
inapropiada). Los quistes hepáticos se deben considerar como diferentes a los
que se desarrollan en la enfermedad poliquistica. Esta ultima afecta al hígado
y al riñon y generalmente conduce a una insuficiencia renal. Los quistes
hepáticos benignos raramente causan algún problema hasta que son diagnosticados
por el veterinario. Estos quistes pueden estar constituidos por grandes masas
(una o varias) en el hígado y pueden tener el tamaño de un huevo grande.
Generalmente se detectan durante la palpación abdominal, al tomar alguna imagen
del abdomen o específicamente del hígado, o durante alguna cirugía. Son
usualmente suaves, y por lo tanto se pueden distinguir de otras masas (esto es
variable). Recordar ; estos quistes generalmente se encuentran
cuando el paciente esta desarrollando otra enfermedad hepática (por ejemplo,
una colangiohepatitis). Se debe tomar la muestra para biopsia del tejido
hepático quistico y del no quistico. De este ultimo es de donde se obtendrá la
información para arribar al diagnóstico correcto.
Enfermedades Hepatobiliares
Caninas.
Las reacciones adversas a las drogas pueden causar
enfermedad hepática en grado variable,
desde suave hasta fatal. Cualquier fármaco tiene la posibilidad de desarrollar hepatopatía
(por ejemplo, acetaminofeno, diazepam, cimetidina). Siempre que exista la
sospecha de que un medicamento sea la causa de un trastorno hepático, se debe
interrumpir su administración y esperar algún cambio en el cuadro clínico.
Recientemente el carprofeno (“Rimadyl”) ha sido incriminado como causa de
hepatotoxicidad, especialmente en la raza Labrador Retriever. Los cambios
histologicos observados en la hepatotoxicidad por carprofeno son similares a
los que se producen en la hepatitis crónica, por lo que se debe contar con un
historial completo. Además, se debe tener en cuenta que la hepatotoxicidad
puede no ser advertida hasta 1-2 semanas después de iniciada la administración del
medicamento (especialmente en el caso de las sulfas y también del
carprofeno) ; de hecho el paciente pudo haber suspendido la medicación días
antes de que la intoxicación se manifieste. Algunas razas caninas son propensas
a los efectos adversos de algunas drogas en particular. Los Doberman Pinschers
y los Rottweilers aparentan ser mas sensibles a las sulfas mientras que los
Labradores Retrievers parecen desarrollar mas reacciones adversas al
carprofeno. Desafortunadamente, algunas de estas complicaciones cobran un grado
irreversible. La cirrosis debida a los anticonvulsivantes, que es el mejor
ejemplo para este tipo de reacción, es poco comun y generalmente solo se
observa después del uso sin control del fenobarbital que resulta en concentraciones que se encuentran
por encima de los valores terapéuticos adecuados. Para evitar este problema, se
deben controlar los niveles del medicamento en plasma y ajustar los horarios de
dosificación para mantenerlos dentro del rango terapéutico pero por debajo del
rango tóxico. Recordar : casi cualquier droga puede causar
reacciones adversas en cualquier paciente.
Las hepatopatías que generalmente producen ictericia son :
cirrosis, hepatitis crónica, neoplasia o reacción adversa a las drogas ; y
en menor grado la colangiohepatitis, necrosis hepática aguda y leptospirosis.
La cirrosis es la etapa final de la de la hepatopatía por
diferentes etiología. Los Cocker Spaniels, en particular, aparentan presentar
predisposición genética para la cirrosis a edades bajas (menores de 5 anos). La
causa podría ser una patología hereditaria donde se acumula en lo hepatocitos
un inhibidor de alfa 1 proteasa que eventualmente resulta en la muerte celular.
Los pacientes son clínicamente normales hasta que sus mecanismos compensatorios
hepáticos se agotan, lo que implica que poco o nada se puede intentar cuando
comienzan los signos clínicos. Desafortunadamente, algunos de estos perros
presentan concentraciones normales de ALT y FAS. En cuanto a la albuminemia y
BUN, se encuentran generalmente disminuidas y la concentración serica de ácidos
biliares se encuentra típicamente aumentada (los valores hallados se encuentran
por encima de los 90 micromol/l). La hepatitis crónica puede causar el mismo
cuadro en otras razas (especialmente en Doberman Pinscher). Se puede
desarrollar ascites como consecuencia de la hipertensión portal y la
acumulación salina. En estos pacientes se pueden observar shunts hepáticos
portales adquiridos y algunos shunts tortuosos un el abdomen, especialmente
alrededor de los riñones. La hipoalbuminemia, de estar presente, puede aumentar
las probabilidades del desarrollo de la ascites o de que se desarrolle en mayor
grado.
Es apropiado efectuar un biopsia cuando se sospecha el
desarrollo de una cirrosis, para realizar el diagnóstico diferencial con otra hepatopatía
que pueda ser tratada (por ejemplo, una inflamación). Al tratar otra enfermedad
hepática se puede a) prevenir una futura cirrosis y b) darle a los hepatocitos
la posibilidad de recuperarse y volver a compensar al paciente. Se debe tener
en cuenta que es posible que el paciente cirrotico haya agotado todos sus
mecanismos compensatorios y aun la mínima anestesia puede en este caso desencadenar una descompensacion
hepática aguda y fatal.
Los animales que padecen cirrosis severa deberían recibir una
dieta modificada para contribuir en la prevención de una encefalopatía. También
pueden beneficiarse con la administración de antibióticos, ácido ursodesoxicólico, vitaminas del complejo B,vitamina E y
vitamina C ( esto ultimo es cuestionable, pero el daño que produce la oxidación
es importante y la terapia antioxidante se esta efectuando en la actualidad y
es relativamente segura). Los esteroides no deberían ser utilizados a menos que
se haya confirmado la inflamación (solo por biopsia, no por recuento de celulas
sanguineas( .Si se administran altas dosis de glucocorticoides a un paciente
con enfermedad hepática esteroideo resistente, se desarrollara una hepatopatía
vacuolar que se sumara a la enfermedad hepática preexistente. La colchicina (
0,03 mg/kg ) se puede administrar en un intento de prevenir y revertir la
cirrosis y la fibrosis. Es importante explicarle a los propietarios de los
pacientes la naturaleza experimental de la terapia con colchicina, así como sus
potenciales riesgos, porque vale la pena intentar este tratamiento. Una nueva
droga, la S-adenosyl-Lmetionina, esta siendo evaluada. Todavía no se han
obtenido datos suficientes en medicina veterinaria, pero parecería tener un
efecto hepatoprotector ( de un efecto parecido al del ácido ursodeoxicoloco,
pero no igual). Recordar : no todos los pacientes cirroticos
presentan un hígado pequeño como se ha visto en las imágenes, algunos tienen
hígados de un tamaño relativamente normal. Estos pacientes están claramente en
alto riesgo de complicaciones post-biopsia, y sus propietarios deben ser
prevenidos con anterioridad. Las aspiraciones con aguja fina o con aguja gruesa
no aportan información importante en estos casos.
La hepatitis crónica se puede desarrollar casi en
cualquier raza canina, aunque los Doberman Pinscher (especialmente las hembras
jóvenes y de mediana edad) parecen
presentar una incidencia altamente significativa de esta enfermedad.
Esta hepatopatía tiene muchas presentaciones clínicas. En primer lugar, puede ser un caso de un perro con enfermedad crónica y altas concentraciones de ALT y FAS. En segundo termino, el paciente no presento signos clínicos hasta que fue sometido a una situación de stress (cirugía, anestesia). Tercero, se presentan de repente signos de falla hepática y un cuadro final de cirrosis hepática (ver la discusión anterior sobre cirrosis). Finalmente, se puede presentar un cuadro clínicamente normal con aumentos persistentes se ALT y FAS. La ultima situación es muy corriente, y es por esto que esta indicado biopsiar a los perros clínicamente normales con aumentos persistentes de su ALT en vez de esperar a que los signos clínicos aparezcan para arribar a un diagnóstico. El tratamiento por lo general se centraliza en ácido ursodesoxicólico y prednisolona. Es importante usar la dosis de glucocorticoide efectiva mas baja. Recordar que si se administran altas dosis de glucocorticoides a pacientes con enfermedad hepática esteriodeo resistente se corre el riesgo de sumar una hepatopatía vacuolar a la patología preexistente. Lo mismo es posible en hepatopatías con respuesta a los esteroides si estos se administran por tiempo prolongado. Por lo expuesto, las dosis indicadas son las de efecto antiinflamatorio (prednisolona 1 mg/kg/dia) . Este tratamiento se debería implementar por periodos cortos de tiempo (7-14 días). La suplementación con vitaminas del complejo B es importante. Si ocasionalmente se presenta una diatesis sangrante se puede suplementar la vitamina K. Los antibióticos se indican para controlar las bacterias provenientes del intestino hacia la circulación portal. La amoxicilina es frecuentemente utilizada con este fin. La vitamina E también esta siendo implementada en estos casos aunque se desconoce su verdadera importancia. El fundamento para su administración es que la oxidación es el mecanismo por el cual se produce el dano hepático. Los pacientes severamente afectados pueden responder beneficiosamente a la azatioprima.
Recordar : esta
patología generalmente responde significativamente a la terapia
adecuada si se la diagnostica antes de que la cirrosis se desarrolle.
Constituye la mayor justificación para biopsiar individuos clínicamente sanos
con enzimas hepáticas persistentemente aumentadas.
Las neoplasias hepáticas pueden ser primarias o metastásicas.
El linfosarcoma y los adenocarcinomas son los principales tipos de neoplasias
encontrados en el parénquima hepático, los hemangiosarcomas también son
corrientes. Antes de realizar una aspiración con aguja fina se debe tomar la
precaución de descartar un hemangiosarcoma; un trauma de este tipo en esta
clase de tumor podría anticipar un desenlace fatal.
Recordar : muchos
pacientes con procesos malignos hepáticos, tanto primarios como metastásicos,
presentan concentraciones de ALT o FAS normales. Los infiltrados neoplásicos
miliares pueden no ser detectables aún con ultrasonografía de muy alta calidad.
Las aspiraciones con aguja fina pueden no revelar neoplasias.
La leptospirosis en forma primaria causa disfunción
renal aguda que a su vez puede estar asociada o no a enfermedad hepática en
grado variable. En muy raras ocasiones, no existe evidencia de daño renal y sí hepatopatía.
En cuanto al panel bioquímico, la FAS es frecuentemente la única enzima
aumentada, aunque algunos pacientes también registran aumentos en su ALT e
ictericia. La trombocitopenia ocasionalmente se presenta. La clave para el diagnóstico
presuntivo es la falla renal aguda. El hígado puede estar o no involucrado,
pero siempre se espera el compromiso renal. Ante la eventualidad de la sospecha
de un caso de leptospirosis no se debe olvidar que es una zoonosis. Se puede
utilizar penicilina (tanto ampicilina como amoxicilina)
para controlar la leptospiremia, pero no tendrá efecto sobre el posible
acantonamiento renal de las leptospiras. El acantonamiento se puede tratar de
eliminar con doxiciclina.
Recordar : los
serotipos más comúnmente asociados a la infección canina son pomona y hardjo.
En el caso de remitir material al laboratorio para el diagnóstico de leptospirosis,
confirmar si en el se trabajan los serotipos hardjo y grippotyphosa, además de
pomona, canicola e icterohemorragica. En el caso de obtener un resultado
negativo, repetir la prueba 2 semanas después para confirmarlo. Recordar que no
todos los pacientes con enfermedad hepática y azotemia pueden padecer
leptospirosis. Los pacientes con enfermedad hepática primaria (por ejemplo
cirrosis) pueden desarrollar enfermedad renal paralela. En los casos severos se
denomina síndrome hepatorrenal severo, una situación en donde se
desarrolla una falla renal oligúrica vasomotora debida a la pobre irrigación
sanguínea que reciben los riñones. Si existe evidencia de enfermedad renal en
un paciente con cirrosis o hepatitis severa, se debe monitorear el estado renal
para tratar de controlarlo.
Los shunts porto sistémicos congénitos son
relativamente comunes. El cuadro más común es en perros jóvenes (menores de 8
meses). Generalmente nuestro paciente es el de menor tamaño de la camada,
presenta vómitos y puede o no presentar encefalopatía después de la ingestión
de alimentos. La encefalopatía consiste en estremecimientos, coma,
somnoliencia, ceguera, agresión y/o manifestación de cansancio o decaimiento.
La ascites es extremadamente inusual en estos casos (lo opuesto ocurre en la
fístula AV hepática congénita, que es
otra anormalidad vascular, pero es completamente diferente desde todo punto de
vista). Los gatos con SPS generalmente presentan salivación excesiva como el
principal signo clínico. A veces se observa hematuria como consecuencia de la
urolitiasis de biurato de amonio. Es importante eliminar los parásitos
intestinales y la hipoglucemia en los pacientes sospechosos de SPS. Es
importante recordar que si bien la mayoría de los pacientes se diagnostican a edad
temprana, algunos casos recién se confirman a la edad de 5-10 años. Se pueden
observar o no aumentos en la FAS o ALT. La hipoalbuminemia o la BUN disminuida
son comunes, pero no invariables. Los cristales de biurato de amonio son útiles
para orientar el diagnóstico. El criterio mas acertado para el diagnóstico
presuntivo de SPS congénito se basa en la microhepatia y la concentración de
ácidos biliares post prandial muy elevada (generalmente por encima de los 90 micromol/l).
Una buena ultrasonografía puede revelar el shunt en un 50% de los casos . En el
caso de no obtener nada concreto después de todo esto, se puede realizar una
exploración abdominal, y posiblemente continuar con un venoportograma mesentérico.
La corrección quirúrgica es posible, pero no esta exenta de riesgos. En la
actualidad la cirugía es más sencilla utilizando un constrictor Ameroid. Sin
embargo, en algunos casos se desarrollan ascites tardías debido al cierre
excesivo del shunt. Esto por lo general no constituye un mayor problema, pero el
propietario debe ser advertido previamente.
Recordar : el SPS puede
presentarse en una variedad de formas: algunos animales presentan un historial
típico, mientras que otros de mayor edad presentan signos vagos. Aunque la
medición de la concentración de los ácidos biliares postprandiales es un test
excelente, no es una prueba 100% confiable. Se debe tener cuidado con la
concentración sanguínea de amoníaco de
valor elevado. Es fácil obtener dato erróneos de este test si la muestra no se
manipula en forma correcta.
La displasia microvascular hepática es una entidad
recientemente descripta que no ha sido comprendida por completo. La
presentación clínica es similar al shunt porto sistémico congénito, pero este
no esta presente. Si se presenta un caso altamente sospechoso de ser un SPS
pero este no es detectado, se puede tomar una muestra para biopsia y remitirla
al patólogo con la intención de diagnosticar una displasia microvascular. El diagnóstico
se realiza entonces, histologicamente. El tratamiento es de soporte porque la
causa es desconocida.
Recordar : se debe
mencionar a los propietarios de pacientes con SPS “clásicos” de que existe la posibilidad de que se trate de otra
patología que no puede ser tratada.
“Síndrome hepático paralelo” y “ manifestaciones
secundarias hepáticas de enfermedad sistémica” son las dos
denominaciones utilizadas para describir un problema diagnóstico común pero
dificultoso. Resumiendo, son esos casos en los que los animales presentan su
concentración serica de ALT y FAS con aumentos desde leves hasta notables, la
concentración de ácidos biliares y/o de bilirrubina también se encuentran
aumentadas, pero esto no se origina en el hígado y no causa mayores anormalidades hepáticas morfológicas.
Las razones generalmente permanecen desconocidas.
Recordar : siempre tener
en cuenta que la enfermedad hepática puede ser secundaria a otra patología. El
paciente debe ser evaluado en forma completa, no importa cuán obvia la hepatopatía
sea.
TRADUCCION: PAULA A.
DEMARTINI, M.V. - PROFESIONAL INDEPENDIENTE. Miembro de AAMeFe