INTOXICACION POR EL USO DE ENEMAS HIPERTÓNICOS EN FELINOS
REPORTE DE CASO

Carolina Ramírez Sánchez(*)
Con la Colaboración de Dr. Henry Benavides Insignares(**)
I. INTRODUCCIÓN
Los enemas comerciales con base en sodio y fosfato (Fleet, Gent
L-Tip) han ganado popularidad en el campo de la medicina humana como medio
de ayuda para la evacuación intestinal antes de procedimientos radiográficos
y/o proctoscópicos.
Los enemas tipo fleet se caracterizan por estar compuestos por fosfato y bifosfato
de sodio equivalentes a 2178 mEq/L de sodio y 1756 mEq/L de fósoforo; vienen
envasados en recipientes colapsibles en presentación para adulto (4 oz) y
pediátrica (2 oz).
El uso de éstos productos en la práctica clínica de pequeños animales se ha asociado con la presentación de serios disturbios bioquímicos, electrolíticos, ácido-base e incluso la muerte. La intoxicación por enemas hipertónicos es en esencia una intoxicación por sodio y fosfato, a la cual resultan más sensibles los gatos y los perros pequeños.
Anteriormente se recomendaba usar 2-4 oz del producto por cada 25 Lb de peso vivo ( 4), pero la experiencia clínica y experimental ha sugerido que estas dosis no son seguras en la mayoría de los individuos (perros gatos), por lo que se contraindica su uso en numerosas publicaciones veterinarias (4).
II. REPORTE DE CASO
1. RESEÑA
Se presentó al servicio de emergencia de la Clínica Veterinaria Dover un felino macho, raza persa, de 1 año de edad.
2. ANAMNESIS
El propietario reporta tratamiento previo en otro centro veterinario, consistente en la aplicación de un enema Fleet para terapia sintomática de constipación intestinal. Adicionalmente, se reporta la tranquilización con Xilazine 1 mg/kg IM para la realización de una ecografía abdominal. A lo largo del día, el paciente presentó varios episodios de diarrea, permaneció en decúbito y en las horas de la noche presentó dificultad respiratoria, por lo cual fue llevado al servicio de emergencia de la Clínica Veterinaria Dover.
3. EXAMEN CLÍNICO
Al examen clínico, el paciente se encontró en apnea, membranas mucosas pálidas, tiempo de llenado capilar y retorno del pliegue cutáneo mayores a 4 segundos, frecuencia cardiaca superior a 200 ppm, pulso débil y evidencia de diarrea en zona perineal y miembros posteriores.
Se instaura inmediatamente el ABC de la terapia de emergencia y se proporciona ventilación asistida con suplementación de oxígeno hasta que el paciente logra respirar por sus propios medios.
4. LISTA DE PROBLEMAS INICIALES
-Apnea / hipoxia
-Deshidratación del 10-12%
5. DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES
-Shock hipovolémico por diarrea hiperosmolal
-Shock vasogénico postanestésico
6. PLANES DIAGNÓSTICOS
- Perfil hematológico
- N.U.S / creatinina
- Sodio
- Calcio
- Glucosa
- Potasio
- Fósforo*
- Gases sangúineos*
- Electrocardiograma*
*Planes diagnósticos propuestos no realizados
El PHC reveló hemoconcentración (43%) como única anormalidad; el N.U.S (64mg/dl), creatinina (1.6 mg/dl), sodio (172 mEq/L), potasio (5.9 mEq/L) y glucosa (406 mg/dl) se encontraron elevados. El calcio (8.9 mg/dl) se encontró dentro del límite inferior. Durante el primer día de hospitalización el paciente presentó alteración del estado mental, letargia, irritabilidad neuromuscular, mioclonos, tetania, convulsiones e hipertermia (40.6 C). Se calculó la osmolalidad plasmática mediante la fórmula (4):
1.86 (Na + K) + glucosa/18 + BUN/2.8
330.89 + 22.55 + 22.85= 376.29 mOsm/L
(Valores normales: hasta 340 mOsm/L)
7. NUEVA LISTA DE PROBLEMAS
- Azotemia prerrena
- Hiperosmolalidad plasmática
- Hipernatremia
- Hiperglicemia
- Hipercalemia
- Hipocalcemia (basados en los signos)
La signología neurológica e hipertermia se relacionaron con los desordenes bioquímicos mencionados.
8. DIAGNÓSTICO DE TRABAJO
El diagnóstico de trabajo fue Intoxicación por Enema Hipertónico y la terapia se basó en corregir las anormalidades bioquímicas y neurológicas descritas, mediante la dilución lenta y gradual de los solutos plasmáticos, el aumento de la perfusión renal y promoción de la excreción de los excesos de electrolitos.
9. PLANES TERAPÉUTICOS
- Rehidratación con solución salina 0.9% IV: Se calculó reposición para 10% deshidratación, 60 ml/kg/dia mantenimiento y pérdidas insensibles 10% de la suma de los anteriores.
- Furosemida 2 mg/kg IV Cada 8 horas, una vez se encontró al paciente hidratado (con la administración simultánea de líquidos IV).
- Valium 0.25 mg/kg IV en epsiodios convulsivos.
- Gluconato de Calcio 10%: 0.5 ml/Kg IV lento; infusión de 7 mEq/L SSF durante 12 horas.
- Hidratación lenta y progresiva con agua PO, previo cálculo del déficit hídrico. La mitad en las primeras 24 horas y el resto en un periodo de 48 horas.
El déficit hídrico se calculó mediante la fórmula (4): 0.6 x Kg Peso x (sodio
actual / sodio normal - 1)
0.6 x 2.3 x (172 / 145 - 1)= 0.256 L de agua
- Adecuación del ambiente para reducir estrés, excitabilidad y temperatura corporal del paciente (aislamiento, uso controlado de mantas frías).
- Iniciamos terapia de soporte con Neurobasal (1 ml PO SID), Psyllium (½ cdt PO SID), Hills Prescription Diet A/D según recomendaciones para pacientes+ en recuperación.
10. EVOLUCIÓN
Una vez controladas la tetania y las convulsiones en un lapso de 24 horas, el paciente se encuentra atáxico, letárgico, recibe alimentación voluntariamente y recupera su status de hidratación normal; la glucosa se normaliza (109 mg/dl) y continuamos con hidratación IV con Dextrosa al 5% en agua (60 ml/kg/dia), e hidratación oral con agua (80 ml/dia). Se llevó a cabo un control diario de los electrolitos séricos y de la temperatura corporal del paciente:
- El calcio se normalizó al segundo día, alcanzando los 9.7mg/dl, por lo cual se suspende la infusión de Gluconato de Ca al 10%.
- Los valores de sodio y potasio descendieron gradualmente hasta alcanzar los 143 mEq/L y 5 mEq/L respectivamente, al tercer día de hospitalización, por lo cual suspendimos la administración de furosemida.
- El N.U.S y creatinina alcanzaron valores de 15 mg/dl y 0.9 mg/dl, respectivamente, al cuarto día de hospitalización. El paciente fue dado de alta al 5to día de hospitalización, considerándosele fuera de peligro, aunque presentaba ataxia, marcha hipermétrica, trémores de intención ocasionales y desorientación.
Se recomendó continuar con la hidratación oral en casa y con la administración de Neurobasal (1 ml/10 kg peso PO SID) , Hills prescription diet A/D y Psyllium.
- Se programaron controles semanales en los cuales se notó la disminución progresiva de la marcha hipermétrica y trémores.
En el primer control se advirtió que el paciente chocaba contra los objetos al caminar; la respuesta pupilar se encontró normal y al examen de fondo de ojo se encontraron los vasos epiesclerales levemente tortuosos como única anormalidad; había respuesta a estímulos lumínicos fuertes. Se determinó que se trataba de una pérdida parcial de la visión, de origen central, secundaria a injuria encefálica (isquemia, hipoxia, hemorragia) ocurrida presumiblemente en la zona occipital de la corteza como consecuencia de la hipertonicidad vascular.
Se formuló Promocalier (0.5 ml/5 kg peso PO SID), Gingko Biloba (10 gotas PO BID) y Vitamina E (2000 UI PO SID).
Hasta el momento de la preparación de éste artículo (3 ½ semanas despues de haber sido dado de alta), el paciente no ha recuperado la visión, aunque ha desarrollado y mejorado su sentido de la orientación mediante las vibricias y el olfato. La propietaria reporta que el apetito del paciente es casi incontrolable; durante el manejo en hospitalización pudimos corroborar dicha información y se determinó que el paciente estaba presentando un cuadro de polifagia y adipsia.
- Ha tenido una recaída (semana 3) en la cual se encontró hipernatremia (162 mEq/L), hipercalemia (5.9 mEq/L) e hiperfosfatemia (7.4 mEq/L). Se manejó con hidratación oral e intravenosa y furosemida 2 mg/kg/BID PO x 3 días, hasta alcanzar valores electrolíticos normales en un lapso de 72 horas: Sodio 152 mEq/L, Fósforo 5.5 mg/dl y Potasio 5 mEq/L. Los valores de N.U.S y creatinina estuvieron dentro de los rangos normales.
- Es importante resaltar que el paciente esta presentando un cuadro clínico de adipsia la cual se asume pueda ser debida a daño central, localizado presumiblemente en el diencéfalo (tálamo, hipotálamo). Tal hipótesis se sustenta en los desórdenes de dipsia (hipo-adipsia), fagia (polifagia), termorregulación (hipertermias ocasionales) y comportamiento (irritabilidad, somnolencia) observados en el paciente durante su etapa de recuperación.
- Se insistió en la importancia de la hidratación oral y se dejó planteada la alternativa de usar temporalmente una sonda nasoesofágica, tubo de esofagostomía o sonda gástrica para la administración de líquidos enterales si no hay respuesta favorable en los próximos controles.
III. DISCUSIÓN
El caso anteriormente citado, constituye un ejemplo típico de intoxicación por enema hipertónico; el shock hipovolémico se atribuyó, entre otros, a una deshidratación de tercer compartimento, desencadenada por la hipertonicidad del contenido intestinal, que llevó a la salida de líquidos vasculares y extracelulares hacia la luz del órgano. El evento consecuente fue una diarrea de tipo hiperosmolal, con pérdida de líquidos y electrolitos. De igual manera, las propiedades hipotensoras y arritmogénicas del Xilazine utilizado para la tranquilización del paciente, pudieron potencializarse ante el estado de debilidad y deshidratación manifiestos.
Los signos clínicos presentados se atribuyen a la hipovolemia y absorción de sodio y fosfato desde el colon; ésta última es proporcional a la dosis administrada, a la composición y tiempo de retención del enema, y al grado de integridad de la mucosa del colon ( 1, 2, 4, 8). La absorción de sodio y fósforo desde el colon hacia la circulación se da por mecanismos pasivos transcelulares o paracelulares, y mayormente por mecanismos activos a traves de la bomba sodio-potasio (3b).
La bomba sodio potasio ATPasa está presente en todos los enterocitos; en el colon, la absorción de sodio suele darse en contra de un gradiente electroquímico amplio, lo que implica básicamente el funcionamiento de un mecanismo activo en las membranas luminales y basolaterales de los enterocitos. Las uniones transepiteliales estrechas del colon distal permiten que se forme un gradiente de voltaje transepitelial alto y la transferencia de solutos se produce en contra de este gradiente (Stephen, en 3b).
Este hecho sugiere que en el paciente debió darse una absorción simultánea de agua; sin embargo, en éste tipo de intoxicaciones se ha descrito que la cantidad de agua absorbida por transporte pasivo durante la absorción de sodio y fosfato es sobrepasada por la cantidad de fluídos perdidos en la diarrea osmótica.
El fenómeno de diarrea osmolal suele presentarse despues de que se ha alcanzado a absorber una gran cantidad de sodio y fosfato hacia el torrente sanguíneo y se ha perdido simultáneamente una gran cantidad de agua hacia la luz del órgano; normalmente la osmolalidad luminal se encuentra en un nivel cercano a la del plasma. El organismo busca regular estados de hiperosmolalidad desplazando líquidos extraluminales hacia la luz del órgano; por lo general, no se alcanzan a presentar fenómenos compensatorios y las pérdidas de líquidos suelen sobrepasar las ganancias, lo que ayuda a concentrar aún más los solutos del volumen circulante (3b). La contracción del volumen sanguíneo pudo igualmente causar estímulo adrenérgico y aumentar la absorción de iones en el intestino. Por otro lado,la alteración del equilibrio ácidobase puede afectar la absorción de electrolitos; en la rata, por ejemplo, la acidosis metabólica es un estímulo potente para incrementar la absorción ileal de Sodio (Chang y Rao en 3b).
El cuadro clínico puede desencadenarse entre 30 y 60 minutos posteriores a la administración del enema; en la hipernatremia hipovolémica suele ser más importante la depleción híddrica, la cual lleva a la concentración del sodio circulante; sin embargo, la ganancia adicional por absorción colónica agrava aun más el cuadro clínico y el pronostico del paciente (3b, 4, 9).
La muerte ocurre especialmente en gatos jóvenes. Los signos y síntomas observados incluyen letargia, convulsiones, tetania, irritabilidad neuromuscular, vómito, diarrea, deshidratación, coma y muerte (4).
Aspectos bioquímicos y clínicos
- El sodio es el principal osmol extracelular; debido a esto, sus desequilibrios fomentan gradientes osmóticos que pueden alterar seriamente al SNC (3). La hiperosmolalidad intravascular lleva a deshidratación celular, siendo más grave ésta en las células neuronales; valores de osmolalidad mayores a 340 mOsm/Lt, conjugados con valores de sodio superiores a 170 mEq/Lt, se han asociado a alteraciones clínicas del SNC por desviación de los líquidos intracelulares hacia el espacio extracelular e intravascular, llevando a deshidratación neuronal, contracción del encéfalo y desgarro de los vasos meníngeos y subaracnoideos (2, 4, 5).
Pueden presentarse hemorragias, hematomas, trombosis venosa e infartación de los vasos cerebrales. Las hemorragias subaracnoideas pueden conducir a manifestaciones neurológicas progresivas retardadas por el vasoespasmo secundario a la liberación de sustancias vasoactivas (2).
- La hiperglicemia pudo contribuír de igual manera a la elevación de la osmolalidad plasmática; la literatura médica relaciona la hiperglicemia manifestada por algunos pacientes felinos intoxicados por enemas de fosfato, con la hipertonicidad plasmática y liberación de catecolaminas, las cuales conducen a la disminución de la liberación de insulina e inducen resistencia a la misma. De igual manera, la importancia de éste fenómeno bioquímico radica en la promoción de diuresis osmótica que agrava aún más la deshidratación e hipertonicidad intravascular (1,2, 4, 8).
- Por otro lado, la hiperfosfatemia se presenta por la absorción directa de fósforo en la luz intestinal; en casos agudos no llega a manifestarse clínicamente (a menos que haya falla renal concomitante) y suele corregirse con la terapia de fluídos. Su importancia radica en que puede llevar a hipomagnesemia e hipocalcemia secundarias y a la presentación de signos neuromusculares asociados. Suele controlarse con ligadores de fosfato intestinal ( Hidróxido de Aluminio, P.O) y dietas bajas en fósforo por un tiempo prudencial, después de la estabilización del paciente (3,4,8).
- La hipocalcemia se relacionó con el inicio agudo de hiperfosfatemia, y aunque los valores de calcio sérico no fueron significativamente bajos y no se realacionaron con valores de proteínas totales o albúmina, el inicio de la presentación de signos neuromusculares marcó la necesidad de iniciar la terapia de suplementación. Couto reporta que la hipocalcemia se manifiesta clínicamente cuando los valores de calcio sérico son menores a 7.5 mg/dl; sin embargo hace énfasis en que la presencia e intensidad de signos clínicos dependen de la magnitud, rapidez de comienzo y duración de la hipocalcemia. En éste caso tambien debe tenerse en cuenta que la signología pudo atribuírse a la deshidratación neuronal (3).
- Los signos clínicos de la hipocalcemia se atribuyen al incremento de la excitabilidad neuronal y consisten en nerviosismo, espasmos musculares faciales, ambulación rígida tetania y convulsiones. Los indicadores tempranos de la tetania, sobretodo en felinos, incluyen letargia, anorexia, fricción facial intensa y jadeo. Los hallazgos adicionales pueden incluir hipertermia, abdomen contraído, y taquiarritmias (1,3,7,8).
- El desarrollo de un déficit de agua pura es raro en pequeñas especies; una de las causas mencionadas es la hipodipsia causada por enfermedad neurológica. La hipernatremia crónica puede ocurrir en animales del todo conscientes que tienen libre acceso al agua; en éstos casos , la osmorregulación anormal de la liberación de hormona antidurética (ADH) a causa de lesiones hipotalámicas subyacentes resulta en hipodipsia. Los animales con incapacidad total o parcial para obtener agua a causa de enfermedad que afecte el sensorio también pueden ser hipernatrémicos, pero en éstos casos, la hipernatremia es simplemente resultado de la deprivación de agua.
Aspectos diagnósticos y terapéuticos
La terapia debe orientarse con base en los resultados de laboratorio y alteraciones clínicas manifestadas por el paciente; el panel diagnóstico debe incluir la medición de N.U.S / creatinina, glucosa, calcio (ajustado preferiblemente a valores de albúmina o PPT), sodio, fósforo, potasio, determinación de la osmolalidad plasmática, electrocardiograma y medición de gases sanguíneos (4).
- Es muy común que en estos casos se presente acidosis por acúmulo de ácido láctico y pérdida de base; sin embargo, el uso de HCO3 para su corrección está contraindicado debido a su hipertonicidad; además, puede agravar la hipocalemia, los signos de hipocalcemia y puede incluso disminuír la oxigenación tisular al incrementar la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno. Solo se contempla su uso si el pH sanguíneo es menor a 7.1 y los niveles de bicarbonato son inferiores a 8 mEq/Lt, . Su administración debe suspenderse en cuanto el pH sanguíneo alcance valores de 7.2 (4,5).
- La hidratación intravenosa y oral, pretende corregir la hipernatremia, hiperfosfatemia, acidosis e hiperglicemia mediante la dilución de solutos y el incremento de la perfusión renal; debe hacerse de manera lenta y gradual para prevenir el desarrollo de edema cerebral, hemólisis intravascular y para permitir el desarrollo de osmoles idiogénicos a nivel neuronal, que protegen al cerebro de la deshidratación; si el estado hiperosmolal se corrige demasiado rápido, puede desencadenarse edema cerebral, caracterizado por un marcado deterioro neurológico del paciente. En éstos casos puede llegar a ser necesario el uso de Manitol (1, 2, 3, 4, 9).
Por lo general, en pacientes hipernatrémicos con signos de deshidratación severa la deficiencia hídrica debe corregirse con SSF 0.9%; incluso puede admnistrarse plasma para expandir el volumen vascular en los casos de deshidratación muy pronunciada (3, 5).
- La hidratación debe acompañarse siempre de controles de las concentraciones de electrolitos plasmáticos; una vez alcanzados valores normales y corregido el déficit hídrico, puede continuarse con solución de dextrosa al 5% o solución salina al 0.45% (sólo en pacientes hidratados). La hidratación oral o por sonda nasoesofágica constituye una excelente opción para diluir la natremia y corregir el déficit hídrico, siempre y cuando se haga de manera lenta (3).
- La concentración sérica de sodio debe declinar máximo 1 mEq/Lt/Hora; la corrección lenta de la natremia puede incluír el uso de diuréticos de asa para promover la natriuresis, cuidando siempre de preservar la hidratación del paciente (3, 4, 8).
- En algunos casos, el estímulo de la liberación de insulina, el incremento en la perfusión renal, la corrección de la acidosis y la dilución de los electrolitos plasmáticos pueden llevar a hipocalemia; esto sugiere la necesidad de monitorear constantemente los niveles de potasio y de suplementarlo (a menos que haya anuria u oliguria) en el caso de un déficit (1, 2, 8, 9).
- El Gingko Biloba se añadió a la terapia para ayudar a minorizar las secuelas neurológicas, dadas sus propiedades vasodilatadoras, antitrombóticas, capacidad de captación de radicales libres y regulador del tono y circulación capilares. Se ha reconocido su potencial como activador del metabolismo energético celular y agente antiedema. En humanos, se ha indicado en los casos de insuficiencia cerebral, transtornos de la memoria, el comportamiento y atención, y como soporte para el tratamiento de secuelas de accidentes cerebrovasculares, trauma craneoencefálico y déficit del envejecimiento.
Su uso en la práctica clínica de Pequeños Animales ha dado buenos resultados cuando se le usa como coadyuvante en las terapias médicas convencionales. Las dosis recomendadas por homeópatas veterinarios son:
Animales de 0-20 kg: 10 gotas cada 12 horas.
Animales de 20-40 kg: 20 gotas cada 12 horas.
Animales mayores a 40 kg: 30 gotas cada 12 horas.
- El Neurobasal (piracetam) optimiza el metabolismo cerebral y asegura la mejor utilización de glucosa y oxígeno a nivel neuronal; de igual manera, el Promocalier (multivitamínico y complejo de aminoácidos de uso veterinario) actúa en SNC favoreciendo la revascularización de los tejidos nerviosos y la recuperación postraumática (4). La suplementación con aminoácidos esenciales y vitaminas pretende implementar un soporte adicional durante el proceso de recuperación del paciente.
IV. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
El uso de enemas comerciales con base en fosfato de sodio está contraindicado en pequeños animales, especialmente en perros pequeños y gatos jóvenes debido a los cambios electrolíticos y osmolales que desencadenan.
La intoxicación por enema hipertónico es en síntesis una intoxicación por sodio y fosfato debida a su rápida absorción en la mucosa colónica y al subsecuente desarrollo de un estado hiperosmolal intravascular en el paciente; tal condición afecta principalmente el equilibrio electrolítico del paciente y afecta la integridad del sistema nervioso central, pudiendo incluso llevar a la muerte.
La adipsia posiblemente es consecuencia de daño neuronal por la deshidratación e hipoxia celular, siendo en este caso la zona diencefálica la mas afectada, ocasionando alteración en la liberación de hormona antidiurética y homeostasis electrolítica de forma temporal o permanente. Por lo tanto se considera prudente realizar seguimiento en este paciente.
Las transpolaciones de la medicina humana a la medicina veterinaria deben hacerse con base en un criterio teórico sólido; la posibilidad de incurrir en errores que puedan poner en peligro la vida de nuestros pacientes, debe exhortarnos a fundamentar nuestras decisiones terapéuticas en el conocimiento y la investigación orientados específicamente a la medicina de pequeñas especies.
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(*) Estudiante X semestre Medicina Veterinaria,
Universidad Nacional de Colombia. Pasante Clínica Veterinaria Dover, Bogotá.
(**) Médico Veterinario, Universidad de la Salle. Subdirector
Clínica Veterinaria Dover, Bogotá.