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ENDOCARDITIS INFECCIOSA EN
UN GATO
Mucha,
C.J.(1); Belerenian, G.(2); Artese, J.M.(3); Camacho, A.A.(4)
INTRODUCCIÓN:
La Endocarditis Infecciosa (EI) se produce cuando los microorganismos colonizan la superficie endocárdica del corazón, las válvulas o ambos, produciendo destrucción de tejido y vegetaciones (1, 2). Siendo más común en el caso de pequeños animales la afección valvular que la del endocardio cardíaco (mural) (3). La causa de la inflamación de la superficie endocárdica valvular es causada por un agente infeccioso (normalmente bacterias y muy raramente hongos) (4,5,6). Cuando la etiología es bacteriana, el nombre correcto de la enfermedad es el de endocarditis bacteriana (3).
La EI constituye una enfermedad de
muy escasa presentación en caninos y muchisimo menos en felinos, y se trata de
un verdadero desafío para el clínico, ya que presenta signos muy variados y
diversos, pudiendo esto llevar a un error diagnóstico(1,
3,7).
EPIDEMIOLOGÍA:
La incidencia de esta enfermedad en el hombre, es relativamente baja y
varia según la investigación entre 1.6 a 6 casos cada 100.000 habitantes por
año (2,8,9,10), siendo paradójico
que a pesar de la medidas profilácticas con el uso de antibióticos en muchos
procedimientos de riesgo, el porcentaje de afectados se mantiene en el tiempo
(principalmente a partir de nuevas formas de contagio, como las drogas
intravenosas en los adictos).
La EI en felinos es raramente descripta en la literatura veterinaria, existiendo algunos reportes de casos aislados (11,12,13) y dos reportes de serie de casos (14,15). La incidencia de EI en gatos no se encuentra claramente determinada, pero si podemos afirmar que es de muy rara presentación. Según los registros del Hospital Escuela de Veterinaria de la Universidad de California (Davis), en un periodo de 10 años (1986-1996) solo fueron determinados 7 casos de EI en felinos (3). Según los registros de la Base de Datos Medica Veterinaria de Purdue, fueron hallados 10 gatos con EI, sobre una consulta de 174.059 gatos, en un periodo de 10 años (1984 a 1994), o sea una incidencia del 0.006 por ciento de los gatos presentados a la consulta, lo que daría una media de un gato cada 17.400 consultas (16).
En el caso de los caninos, la Universidad
de California reportó 45 casos en el mismo periodo de 10 años (3), y la Base de Datos de Purdue estima una
incidencia del 0.04 a 0.13 porciento de los casos presentados para evaluación
clínica (5,16).
PRESENTACIÓN DEL CASO:
Se presento a la consulta un felino, mestizo de pelo corto, hembra de 3
años de edad, con el antecedente de 72 hs de dificultad respiratoria y tos. El
paciente presentaba un marcado deterioro general, disnea, respiraba en posición
ortopneica y cualquier movimiento efectuado en ella repercutía con un notable
aumento de la frecuencia respiratoria (FR: 90 / min.), es por ello que se le
colocó una mascara de oxigeno. Las membranas mucosas eran cianóticas, pulso
femoral débil y la temperatura rectal de 37.8 C. La auscultación revelo una
disminución en la intensidad de los ruidos cardiacos sospechándose de un
derrame pleural, por lo que se realizo la toracocentesis retirando una
abundante cantidad de liquido sero-sanguinolento, una vez retirado el liquido,
la auscultación cardiaca demostró la presencia de un soplo 5/6 en base
cardiaca. Las condiciones del paciente no mejoraban, por lo que se continuo con
oxigeno y se le administro Furosemida 1mg/kg/IM, pero a la hora de ingresar a
la clínica falleció.
Se realizo la necropsia, y se observo
en las valvas aorticas coronaria derecha y no coronaria la presencia de una
vegetación proliferativa (Figura 1), destruyendo ambas valvas, sin afectar la
válvula mitral ni las válvulas derechas cardiacas.

Siendo
estas lesiones típicas de la endocarditis infecciosa. Al corte transversal
cardiaco (1 cm por encima del apex), se observo una leve hipertrofia
concéntrica del ventrículo izquierdo. (Figura 2).

PATOLOGÍA:
La
presencia de bacteriemia, ya sea transitoria o persistente es un
requerimiento absoluto, para que la bacteria colonize la válvula cardiaca (3,5).
Muchas veces el episodio que inicia
el cuadro infeccioso, puede ser determinado como en los casos de procedimientos
médicos o quirúrgicos de vías digestivas altas, aparato genito-urinario, o
gastrointestinal, gingivitis, estomatitis, piodermias, infecciones óseas o
prostaticas, como así también procedimientos relativamente realizados a diario,
como la colocación de un catéter intravenoso o urinario, otra causa de riesgo
es la inmunosupresión, como en casos de cáncer, quimioterapia, o exceso de uso
de corticosteroides (3,4,5,7,15).
Es muy común la administración de
antibióticos profilácticos en procedimientos dentales (principalmente en
caninos con degeneración valvular mixomatosa), esto se debe a que en Humanos (2,10) la predisposición a endocarditis aumenta en
los casos de degeneración mitral, pero es importante recordar si bien, en los
procedimientos dentales existe una bacteriemia transitoria, no es común que los
gatos o perros con falla mitral desarrollen EI (3,17).
PATOGÉNESIS:
La patogénesis de la EI, es compleja
y depende de una serie de factores, lo primero como ya comentamos es la
presencia de una bacteriemia (3,5)(ya sea transitoria o permanente), y dentro de la bacteriemia, el grado
de virulencia. En el hospedador, dependerá de la respuesta inmune en el momento
de la infección, del estado endotelial de la válvula (un endotelio intacto,
presenta escasa capacidad de receptividad bacteriana, contrariamente a lo que
ocurre en un endotelio dañado) y dependerá también de la turbulencia del flujo
sanguíneo local. (1,2,5,15)
Cumplidas estas condiciones, la
lesión típica de la EI es una vegetación, esta es friable y formada por un
acumulo de plaquetas, fibrina, glóbulos rojos, células polimorfonucleares y
bacterias (2,16,18). La
deformación valvular, y en casos mas severos la necrosis y calcificación
valvular (19)son las responsables
de la insuficiencia valvular y el soplo consecuente. (10)
Debemos tener en cuenta, que el desprendimiento de trombos sépticos de
la válvula afectada puede producir lesiones a distancia (1) y presentarse el paciente a la consulta con
cuadros variados y no específicamente cardiacos, como ser artritis séptica,
discoespondilitis o procesos infecciosos varios y dependiendo del tamaño del
trombo pueden ser halladas áreas de infarto, como en riñón, mesenterica, bazo y
otras vísceras. (3,5,8)
DIAGNOSTICO:
Como ya comentamos, el diagnostico
de la EI constituye un verdadero desafío para el clínico, y se han adaptado
criterios diagnósticos utilizados en Medicina Humana.
La triada clásica de la EI es
fiebre, soplo cardiaco orgánico y hemocultivo positivo (1), sin embargo uno, dos o raramente los tres componentes de esta triada
pueden estar ausentes. Es por ello que en Humana se desarrollaron métodos
protocolados para el diagnóstico, como el “Criterio de Von Reyn” para el
diagnostico de EI, luego modificado por la Duke University. (1,9,20)
En humana el diagnostico de
endocarditis bacteriana, se basa en el llamado “Criterio de Duke”, ya que se
demostró ser el método mas seguro hasta el momento. En el año 2000, la Dra. De
Francesco (21), adapta el criterio
de Duke a Veterinaria, el que se basa en criterios mayores y criterios menores,
que varían en sensibilidad. Ellos son:
CRITERIOS
MAYORES:
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·
Hemocultivo positivo, los microorganismos
típicos de EI, de dos muestras separadas de
sangre
son: Corynebacterium spp, Streptococcus
spp., Staphylococcus spp.,
Erysepelothrix rhusiopathiae , Pseudomona aureginosa, Pasteurella spp, en
ausencia de un foco primario, ó:
·
Cultivo de sangre persistente positivo:
definido como dos cultivos positivos de un agente típico de EI, con una separación
de 12 hs entre muestras, ó:
·
Las tres, o la mayoría de cuatro o más cultivos
separados de sangre, con una hora de separación entre la primera y ultima
extracción.
·
Evidencias de alteración endocardica:
·
Imágenes ecocardiográficas compatibles con EI.
·
Masas intracardiacas oscilantes en válvulas o
estructuras de soporte valvular, ó:
·
material implantado intracardiaco, en ausencia
de una explicación anatómica, ó:
·
abscesos.
·
Regurgitación valvular de origen reciente.
CRITERIOS
MENORES:
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·
Factores predisponentes: estenosis subaortica,
catéteres intravenosos crónicos.
·
Fiebre.
·
Fenómenos vasculares, embolo arterial, infartos
sépticos pulmonares, hemorragia intracraneal, hemorragias conjuntivales.
·
Fenómenos inmunológicos: glomerulonefritis,
vasculitis, poliartropatia.
·
Evidencia microbiologica: hemocultivo positivo,
que no cumplen el criterio mayor.
·
Ecocardiograma: consistente son EI, pero que no
cumplen el criterio mayor.
Estos criterios modificados para la Medicina Veterinaria, son de gran
utilidad en el caso de perros, pero algunos autores opinan que la especificidad
del método es menor en felinos (11),
debido principalmente a que según Duke, son necesarias tres muestras de 10 ml,
para confirmar la presencia de microorganismos aeróbicos y anaeróbicos, y esto
es casi imposible en un gato en estado critico y lo mismo puede ocurrir con
otros criterios, como la fiebre, soplo, tromboembolismo, etc.
Si la EI, constituye un desafío clínico en humanos y perros, es aun más
dificultoso la llegada a un correcto diagnostico en el caso de felinos, siendo
de mayor importancia en esta especie un correcto examen físico, determinar los
signos clínicos y el estudio ecocardiográfico, para sospechar de una EI felina
y comenzar rápidamente con el tratamiento. (11,13,15)
TRATAMIENTO:
El tratamiento, lógicamente se basa en el uso de antibióticos (2,3,4,5). Mientras esperamos el resultado del cultivo,
o ante la sospecha de EI podremos comenzar con una combinación antibacteriana,
como la ampicilina combinada con aminoglucosidos, o el uso de quinolonas (3,6).
Una vez obtenido el resultado del
hemocultivo, utilizaremos el antibiótico especifico. El tratamiento es a largo
plazo, por lo general de 6 a 8 semanas y lo ideal es comenzar los primeros días
con medicación intravenosa, y luego pasar a intramuscular o via oral.(3,7,11,13)
Es recomendable, identificar y tratar cualquier foco potencial de infección, como abscesos, piometra, lesión bucal, genitourinaria, etc.(1,2,4,7)
También será necesario, manejar las
consecuencias cardiacas de la EI, como arritmias, signos de insuficiencia
cardiaca, liberación de trombos, etc. (4,8)
CONCLUSIONES:
Los autores no hallamos referencias
de la descripción de la EI felina en Sudamérica, y observando la escasa
prevalencia de esta patología en el resto del mundo encontramos al caso de gran
interés clínico. Debido al aumento en la población felina en nuestro
continente, se hace necesario una profundización en el estudio de esta especie
y si bien el caso presentado es de extrema rareza, debe ser tenido en cuenta
entre los diagnósticos diferenciales de felinos, con fiebre, fenómenos
vasculares, soplo de origen incierto y también en presencia de signos variados
e inespecíficos.
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