BSE Y ALIMENTACIÓN DE PERROS Y GATOS(1)

 

 

Giovanni Ballarini

Instituto de Clínica Médica Veterinaria, Facultad de Medicina Veterinaria - Universidad de Estudios de Parma

 

(1)Obbiettivi & Documenti Veterinari n.6 - 1996

 

 

Premisas

 

Después de su  aparición en el año 1985 en el Reino Unido, la enfermedad de las vacas denominada Encefalopatía Espongiforme Bovina o Bse (acrónimo de la denominación inglesa de Bovine Spongiform Encephalopathy)  siempre ha sido de actualidad por la gravedad de la epidemia en el Reino Unido: se estima que hasta marzo de 1996 fueron afectadas y sacrificadas más de 150.000 vacas.

 

Lesiones similares presentes en el cerebelo de los bovinos con Bse, se encuentran en el hombre que padece Kuru, pero sobre todo la  enfermedad Creutzfeldt-Jacob (Cjd), todas  enfermedades del gran grupo de las Encefalopatías Espongiformes Transmisibles,  desde hace tiempo observadas no sólo en el hombre sino también en diversas especies animales. En el Reino Unido han advertido la aparición de casos de enfermedad encefálica en el hombre con las características de una "encefalopatía espongiforme" anómala y en ciertos aspectos diferente de la Cjd, no sólo porque se manifiesta en personas relativamente jóvenes, sino también por las características anatomo-clínicas.

 

La aparición de casos de enfermedad similares a la Bse en animales domésticos (diferentes a los salvajes del zoo) ha hecho temer el riesgo de que estos animales, una vez enfermos, puedan constituir también una "especie de paso" de la infección al hombre.

 

A este respecto, se puede plantear la pregunta sobre cuál sería la situación para el perro y el gato y principalmente sobre el papel que jugaría la alimentación de estos animales en el  riesgo de aparición de una Encefalopatía Espongiforme.

 

 

Aspectos de la Encefalopatía Espongiforme

 

La Encefalopatía Espongiforme Bovina o Bse, enfermedad que afecta a los bovinos y en particular a las vacas, es una enfermedad nueva en los bovinos, descubierta tan sólo en el año 1985.

 

La Bse forma parte de las Encefalopatías Espongiformes debido a las particulares lesiones del cerebro. Estas Encefalopatías (enfermedades del cerebro) se denominan "espongiformes" por el tipo de lesiones: de hecho la sustancia gris del cerebro está alterada por la presencia de vacuolas que lo asemejan a una esponja. Las Encefalopatías Espongiformes se diferencian de otras enfermedades del cerebro, en que no tienen las características de una infección común por bacterias o por virus, siendo, sin embargo, transmisibles.

 

Las Encefalopatías Espongiformes están causadas por una  agente especial definido como "prión", o menos probablemente por un VIRINO. Este agente etiológico, todavía en discusión, no se cultiva en terrenos convencionales o en células (como las bacterias o los virus). Está constituido de una proteína particular que tiene la característica de ser muy resistente a los agentes físicos (sobre todo al calor) y a los desinfectantes químicos. Por ejemplo, el prión de la Bse, como el de otras enfermedades similares, no es totalmente destruido a 121 grados centígrados en una hora, o a 240 grados centígrados en un minuto. Para su destrucción es necesario 134-138 grados centígrados durante al menos 18 minutos. Tiene una resistencia parecida a la de las esporas más resistentes, como la del bacilo botulínico.

 

Los agentes etiológicos de las diferentes Encefalopatías Espongiformes no provocan reacciones inflamatorias ni inmunitarias. En concreto, en los animales enfermos no se encuentran formaciones de anticuerpos útiles para una identificación precoz de los animales infectados, antes de que aparezcan los síntomas nerviosos.

 

 

Falta de receptividad del perro a la encefalopatía espongiforme

 

El perro, de forma análoga a otros cánidos, es refractario a los agentes que causan la Encefalopatía Espongiforme.

 

Esta afirmación se basa en algunos elementos citados a continuación.

 

Desde al menos doscientos años se conoce la Encefalopatía Espongiforme de las ovejas(Scrapie o enfermedad del prurito o del trote) y los perros de pastores de los rebaños afectados que efectivamente  comían las vísceras de los animales enfermos no han manifestado nunca signos de enfermedad.

 

No se ha identificado ningún caso de Encefalopatía Espongiforme en cánidos salvajes mantenidos en zoo ingleses que se alimentaban con carcasas y sobre todo con cabezas de bovinos que padecían Bse, como demuestra el hecho que en cambio, en los mismos zoos, algunos felinos de diferentes especies se hayan infectado y manifestado Encefalopatía Espongiforme.

 

En el año 1994 los laboratorios de Addlestone, en Surrey (Reino Unido) detectaron, realizando un examen histológico del encéfalo, lesiones de tipo espongiforme (Anómino, 1994). Todavía el caso no ha sido confirmado por otras observaciones ni en el Reino Unido ni en otros países, por lo que no se puede afirmar el principio de que, teniendo en cuenta  las observaciones y conocimientos, por otra parte muy amplios, el perro sea refractario a la Encefalopatía Espongiforme y de manera particular a la Bse.

 

La situación del perro se puede referir al principio general que establece que a través de la selección natural, el predador (perro y cánidos) se hace resistente a la infecciones de sus presas (en este caso pequeños y grandes rumiantes: ovejas y bovinos).

 

 

Encefalopatía Espongiforme del gato

 

Numerosas e importantes, pero también fragmentarios, son los actuales conocimientos de la Encefalopatía Espongiforme Felina (conocida también como Fse, acrónimo de Feline Spongiform Encephalopathy).

 

La enfermedad hasta hace pocos años era desconocida, pero recientemente (1990) ha sido  identificada en gatos domésticos y en felinos en zoos del Reino Unido. Sobre la Encefalopatía Espongiforme Felina hace poco tiempo Pennisi (1995) ha publicado una precisa reseña sobre este informe, al que se remite para una información más detallada.

 

A este respecto hay  que preguntarse si la Fse en el gato  estuviese presente también antes del 1990 pero no identificada y que la epidemia de Bse en los bovinos hubiera inducido a descubrirla, y entonces individualizarla, también en el gato. Al respecto, es importante la reciente identificación de otras enfermedades nerviosas del gato (como la Disautonomía Felina) y la indicación por parte de Jeanne Brougere-Picoux (1994) de que la primera observación clínica de la Encefalopatía Espongiforme Bovina, de tipo ocasional y referida a la Scrapie de la oveja, fue realizada en Francia por Sarradet en el 1883 (!!). ¡¡Sobre esta base la Bse no sería una enfermedad nueva!!.

 

La situación de la Fse es puntalmente como sigue.

 

En el gato, en el Reino Unido, en estos últimos cuatro años y después de que se hubiera desarrollado la Bse en los bovinos, han sido identificados diversos casos (otros 48) de Encefalopatía Espongiforme (Fse), una patología que antes, salvo lo que acabamos de mencionar, parecía desconocida (Wyatt y col., 1993; Leggett y col., 1990; Pearson y col., 1991 y otros). Pennisi (1995) descubre 54 casos y recientemente Kouchner (1996) informa que los casos de Encefalopatía Espongiforme identificados en el gato hasta el 1996 ascienden a 69.

 

Según los datos de que disponemos no ha nacido ningún felino enfermo después de 1990, momento en el que se tomaron las medidas para evitar la venta y el uso de alimentos que procedían de rumiantes, tanto para el humano como para  animales domésticos (alimentación casera en pedazos o vísceras adquirida en carnicería). Hay que destacar que en el Reino Unido la Pet Food Manufacture´s Association, a la que se adhiere el 95% de los productores del sector, para alcanzar una producción superior, ha desaconsejado a sus adheridos el uso de desechos del sacrificio de animales sospechosos para la elaboración de alimentos para perros y gatos, antes incluso de que esta prohibición entrara en vigor para el hombre (Meldrum, 1990).

 

En relación con los casos ingleses de Fse parece que la mayor parte tiene una edad comprendida entre los 4 y los 9 años, con una media de 6,6 y  extremos de 1-14 años (Pennisi, 1995). Por otra parte, resulta interesante que la mayor parte de los gatos sean machos y de raza no seleccionada, lo que hace sospechar una alimentación totalmente o al menos en parte "ocasional" y no de tipo industrial (alimentos secos, húmedos ó semi-húmedos).

 

Considerando el número de gatos presentes en el Reino Unido (cerca de 7 millones) y que los casos observados hacen referencia alrededor de cinco años, 13,8 casos por año dan una incidencia de 1,97 casos por millón de gatos y por año. Una incidencia ligeramente superior de un caso por millón / año, considerado "normal" en todo el mundo (también donde no existen bovinos y ovejas con Encefalopatía Espongiforme) para la enfermedad de Creutzfeldt-Jacob (Cjd) del hombre. La bajísima incidencia de casos observados hace muy difícil las correlaciones epidemiológicas.

 

Un caso de Encefalopatía Espongiforme fue identificado recientemente en un gato en Noruega. En este caso, el primero identificado fuera del Reino Unido, se ha descubierto que el animal fue alimentado con diversos productos comerciales para gatos, de tipo seco, pero no se han podido excluir otras fuentes alimentarias. Particularmente en este caso hay que preguntarse si podría tratarse de una Encefalopatía Espongiforme esporádica del gato, como sucede, de manera análoga, en otras muchas especies animales, incluido el hombre.

 

La enfermedad del gato ha sido recientemente  transmitida experimentalmente al topo, de cepas genéticamente sensibles a la patología. En estas particulares y especiales condiciones (obviamente no repetibles en la naturaleza) los topos han desarrollado lesiones en el cerebro similares a aquellas que se obtienen con la inoculación de la Bse y del  Scrapie (Encefalopatía Espongiforme  del bovino y de la oveja).

 

La Encefalopatía Espongiforme del gato forma parte del cuadro más amplio de esta enfermedad en los felinos. En los zoos del Reino Unido, durante el período en el cual apareció y se difundió la Bse en los bovinos, fueron identificados también casos en Felidae salvajes: cheetah (Acinomix jubatus) y puma (Felis concolor) y otros pequeños carnívoros, como el visón (Mustela visa) y el turón (Mustela putorius furo). En estos casos los felinos fueron alimentados con carcasas y vísceras, que contenían el sistema nervioso central (médula espinal) de bovinos juzgados "impropios para la alimentación humana" y con riesgo también de Bse.

 

La Encefalopatía Espongiforme del gato (Fse), como la de otros pequeños felinos, no contradice de forma sustancial el principio de que el predador es insensible a las enfermedades de la presa. De hecho, los pequeños felinos no cazan ovejas o bovinos. En el caso del puma y el cheetah intervienen cuestiones geográficas.

 

La Fse descubierta en el Reino Unido, sin olvidar las precauciones antes mencionadas sobre la escasísima incidencia (1,97 casos por millón de gatos por año), ha hecho surgir la sospecha de que haya sido transmitida al gato por los bovinos y las ovejas, respectivamente con Bse y Scrapie. Esta transmisión o no fue advertida con anterioridad (por la Scrapie) o no sucedió debido a la escasa difusión del contagio por parte de las ovejas.

 

Dando por cierta la posibilidad de que los gatos puedan contraer la Fse por la alimentación con vísceras de animales infectados por Scrapie y sobre todo por Bse (el caso es con toda probabilidad advertido en el Reino Unido antes de 1990) es necesario preguntarse cuál es el riesgo de transmisión de la patología a través de los alimentos industriales, secos o húmedos.

 

Ciertamente la bajísima incidencia de la patología (1,97 casos por millón de gatos/año) no facilita una respuesta sobre el eventual papel de los alimentos industriales, obviamente preparados con materia prima infectada. Para tratar de dar una respuesta hay que partir de dos importantes elementos:

 

1) En los felinos de los zoos alimentados con carcasa de animales no destinados a la alimentación humana y en consecuencia también de aquellos con Bse, la aparición de Fse ha sido porcentualmente más elevada (aunque también de más difícil cuantificación) y ciertamente muy, pero muy superior a los 2 casos por millón.

 

2) En el Reino Unido ha existido y existe una amplia difusión de la alimentación industrial con alimentos secos, húmedos y semi-húmedos, que se estima la consumen cerca del 80% de los gatos.

 

En consecuencia, si hubiese existido una difusión de la enfermedad a través de los alimentos industriales la incidencia para los gatos de la Fse sería enormemente superior y del orden de millares de casos por año.

 

Sin embargo, como la epidemiología parece mucho más probable, la Fse deriva de la alimentación de gatos con desechos de sacrificios, vísceras, etc., el Reino Unido tiene una incidencia total  de cerca de 10 casos por millón, una frecuencia que se acerca, aunque no alcanza la encontrada en los animales de zoo.

 

Otro aspecto ya indicado es que la mayor parte de los gatos que en el Reino Unido han contraído la Fse son machos y de raza no seleccionada, lo que hace sospechar que su alimentación es totalmente o al menos en parte "ocasional" y no de tipo industrial.

 

Considerando el tipo de alimentación que prevalece para los gatos en el Reino Unido en relación al tipo de alimentación de los felinos en los zoos, el limitadísimo número de casos en el gato (69 casos en cinco años) excluye, en la práctica, la implicación de los alimentos industriales para animales, ya sean de tipo seco o húmedo, mientras que hace pensar que sean consecuencia de la alimentación casera con vísceras de bovino infectados y utilizados antes de que fuera prohibida su comercialización para el hombre.

 

Sin embargo, no hay que olvidar que, como se ha recordado, en el Reino Unido la Pet Food Manufacture´s Association, ha desaconsejado a sus adheridos el uso de desechos de sacrificios de animales sospechosos para la elaboración de alimentos para el perro y el gato, antes de que la prohibición entrase en vigor para el hombre (Meldrum, 1990).

 

Los actuales conocimientos indican que, con toda seguridad, la difusión de la Encefalopatía Espongiforme, incluida la humana (por ejemplo el Kuru o la que se produce como consecuencia del uso de extracto de hipófisis o transplantes de córnea) no provienen del contacto, mordedura o arañazo.

 

No existen, por el momento, elementos que nos hagan pensar, aún como hipótesis improbable, sobre la posibilidad de un riesgo sanitario por contacto o por la eventual convivencia con un gato afectado de Encefalopatía Espongiforme Felina, incluida la de origen bovina.

 

 

La Encefalopatía Espongiforme Felina y la alimentación de los gatos con especial referencia a la situación en Italia

 

No existen evidencias hasta el momento de  transmisión de la Encefalopatía Espongiforme a los gatos a través de los alimentos industriales de cualquier tipo (secos, húmedos o semi-húmedos), contrariamente a lo sucedido en los felinos alimentados con carcasas de animales no destinados a la alimentación humana.

 

La absoluta seguridad de la salud de los animales domésticos, en particular la del gato alimentado con alimentos industriales, está hoy asegurada por la normativa dictada para los alimentos industriales en particular para la harina de carne (tipo de tratamiento, etc.). Hay que destacar la escasa incidencia del bovino y de la oveja en la composición de los alimentos industriales para gatos, en los que predomina, de hecho, el pescado. Estas conclusiones se refieren a los alimentos industriales tanto de producción nacional como a los de importación.

 

Para una alimentación casera del gato con "carnes" de origen bovino, sirven las normas puestas en marcha para los alimentos destinados al consumo humano. Con las medidas actuales de protección para el hombre (prohibición durante algunos años de importación de vísceras y huesos del Reino Unido y recientemente también de carnes) también para los animales domésticos, indirectamente, se han tomado normas severas de protección sanitaria.

 

Si se quieren utilizar carnes bovinas y ovinas es aconsejable, de todos modos,  seguir las siguientes "normas".

 

- Utilizar solamente carnes destinadas a la alimentación humana y no utilizar aquellas "impropias".  A este propósito, sirva de ejemplo el caso de los zoológicos ingleses.  Por otra parte, no hay que olvidar los casos italianos de enfermedad, como el muermo, aparecidos en felinos alimentados con cabezas de equinos descartadas para la alimentación humana.

 

- Evitar, como máxima precaución, el uso de vísceras y en particular del cerebro, bazo, hígado e intestino.

 

La leche de bovino no se conoce que tenga riesgo.

 

Obviamente las carnes de cerdo, paloma y conejo no presentan ningún problema.

 

 

Situación actual en Italia de la Encefalopatía Espongiforme transmisible del galto y del perro

 

Actualmente (abril 1996) la situación en Italia es absolutamente tranquila y completamente segura. De hecho, no existen casos, ni siquiera sospechas, de Encefalopatía Espongiforme en animales domésticos, si bien se ha dedicado una gran atención a la neurología animal, en particular a la del perro y el gato, como demuestra la identificación, en Italia y entre los primeros países del mundo, del Síndrome de Disautonomía Felina.

 

El marco tranquilizador italiano deriva de dos tipos de factores. El primero es que en Italia, en la práctica, la Bse no ha existido nunca y que, desde hace tiempo. existe un control severo de las importaciones de la carne bovina inglesa. Esta última además venía importada separada y en consecuencia, sin partes o trozos hipotéticamente de riesgo.

 

El segundo elemento es que la preparación industrial de los alimentos para animales domésticos se realiza con materia prima de calidad y controlada, que responde a las severas y restrictivas normas desde hace tiempo en vigor, sobre todo en Italia.

 

Traducción: Lic. Ana Bretón