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DIROFILARIASIS FELINA
IMPORTANCIA (*)

Alicia Rubio Valdivieso
Práctica Privada
Lima, Perú
aliciar@terra.com.pe

GENERALIDADES

   La enfermedad producida por la Dirofilaria inmmitis puede afectar a una variedad de especies animales además del perro y el gato, incluyendo al hurón, oso, zorro, lobo, coyote, lobo marino, caballo e incluso al hombre. La Dirofilariasis Felina fue reportada por primera vez en 1921 en Brasil y luego en 1922 en Estados Unidos; actualmente se considera que tiene una distribución mundial al igual que la canina.

    El ciclo biológico en el gato es el mismo que para las demás especies. El mosquito (Anopheles spp y Aedes spp) pica alguna especie animal con infección patente (generalmente un perro) y después bajo condiciones climáticas adecuadas, infecta al gato.

   La distribución geográfica de la infección en los Estados Unidos está correlacionada con la de los perros pero en menor prevalencia. La incidencia es mayor en los estados del sudeste del país. La prevalencia de la Dirofilariasis felina se considera que es generalmente el 10% de la encontrada en perros de una región determinada.

LA ENFERMEDAD EN EL GATO

   La enfermedad en el gato se manifiesta y comporta diferente que en el perro (Cuadro 1).

 
GATOS
PERROS
Parásito Dirofilaria immitis Dirofilaria immitis
Transmisión Mosquito Mosquito
Susceptibilidad a infección Menor que en perros
61 a 90% de gatos expuestos a larvas se infectan
Muy alta
100% de perros expuestos a larvas se infectan
Longevidad del parásito 2-3 años 5-7 años
Infecciones ectópicas Comúnes Ocasionales
Número de parásitos Usualmente menos de 6,
1-2 parasitos lo mas común
Común encontrar más de 30
Infecciones unisexuales
en zonas mediana a altamente endémicas
Común Inusual
Microfilaremia Transitorias
Vista unicamente en 20% de gatos
Dura alrededor de un mes
Persistente
Muy común (80-90%)
Puede durar años, aún después de morir el parásito adulto
Organos mas afectados Pulmones Corazón y pulmones
Importancia de pequeña carga parasitaria Potencialmente fatal Poca importancia clínica,
dependiendo del tamaño del perro y ejercicio
Diagnóstico Complejo Relativamente simple
Tratamiento Ninguno aprobado Alto riesgo de complicaciones 2 compuestos aprobados Complicaciones manejables
Medicamentos preventivos 1 aprobado en E.U. 4 aprobados en E.U.
CUADRO 1.- DIROFILARIASIS FELINA Y CANINA-COMPARACION
   El gato es considerado huesped susceptible pero naturalmente más resistente a la enfermedad que el perro. Se cree que algunos gatos son capaces de librarse de la infección por si solos. Se asume que el gato desarrolla una fuerte reacción inmune que causa la muerte del parásito o que tal vez el parasito muera por una maladaptación fisiológica. La inmunidad en el hombre es considerada más fuerte que la del gato.

   No hay predisposición etária, habiéndose reportado en gatos desde los 9 meses hasta los 17 años de edad. Los casos reportados son mayores en machos, sin embargo esta diferencia no se evidencia en los gatos infectados experimentalmente por lo que se deduce que estemos ante una mayor cantidad de gatos machos expuestos en ambientes exteriores.

CONCLUSIONES

   Dentro de la práctica clínica en felinos, tenemos un gran número de patologías que conocer. Muchas de estas enfermedades necesitan ciertas características ambientales para desarrollar y por ello podrían ser consideradas "exóticas" en determinados medios y se puede pensar que nunca se llegue a estar ante alguna de ellas.

   Sin embargo, el transporte de animales, considerados clínicamente sanos, comúnmente "importa" o introduce patógenos a localidades libres de éstos. Si las condiciones son favorables, los patógenos se adaptan al nuevo medio. Este es el caso de la Dirofilariasis felina. En los últimos años el estudio de la enfermedad ha demostrado que su importancia es mayor a la que se pensaba. Se considera que en donde exista Dirofilariasis canina, también se puede encontrar la felina.

   La importancia clínica de la Dirofilariasis felina radica en que incluso infestaciones parasitarias leves pueden producir cuadros clínicos severos con consecuencias fatales. Las diferencias entre la enfermedad en el perro y en el gato son numerosas y aún están abiertas a futuras investigaciones.

(*) Opinión expresa del autor. Toda la información presentada es recopilada de la bibliografia.

      

BIBLIOGRAFIA

 

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