Alopecía y Dermatitis Sicógena Felina
Casos clínicos

 

Rubén M. Gatti M.V. (*)

Introducción

La Alopecía y Dermatitis Sicógena Felina, es una enfermedad que tiene como signo clínico principal la pérdida total o parcial del pelo en una determinada zona del manto del gato, siendo esta pérdida autoinducida, o sea, producida por persistentes lamidos y/o mordidas del propio paciente.
Esta condición podría ser definida con 3 signos clínicos:

  1. Alopecia autoinducida por lamido (a veces a escondidas del propietario)
  2. No hay lesión en la piel de la zona
  3. Los pelos de la zona al principio están cortados a distintos niveles como con una hoja de afeitar (se observan al microscopio) y no se desprenden al tirar de los mismos

La dermatitis aparece en algunos casos donde la insistencia del lamido es tal que produce la depilación total de la zona y comienza a lesionarse la piel por las papilas de la lengua.

Otros gatos presentan una condición clínica en la cual se observa una gran sensibilidad o hiperestesia en la piel de la zona dorsolumbar, con fasciculaciones (rolling skin síndrome) que cuando se los toca comienzan a lamerse compulsivamente. También hacen corridas repentinas luego de las fasciculaciones y, cuando paran, algunos se lamen y muerden insistentemente. Estos gatos se pueden producir lesiones muy profundas que llegan al sangrado y la úlcera como en el caso descrito en el año 1997 en esta misma revista.

Caso Clínico Nº 1

Felino, Siamés, macho castrado, seal point, 6 años, 4,650 kg de peso y confinado exclusivo. Este gato vivía desde sus primeros meses de vida con un matrimonio sin hijos que trabajaban fuera de la casa, o sea que permanecía gran parte del día solo. Cuando tenía 6 años van a vivir a la casa dos sobrinos de los propietarios, y, coincidentemente con esto, comienza a hacer el lamido compulsivo de su miembro anterior derecho produciéndose la depilación relativa del mismo o sea si bien el pelo estaba cortado, no dejaba la piel al descubierto (Fig. Nº 1)


Fig. Nº 1: lesiones de alopecia sicógena en cara medial del miembro anterior derecho

Este gato era atendido desde pequeño en nuestra clínica y justamente dos meses antes se le había hecho un análisis de sangre que había dado valores normales. Dadas las cirscunstancias se diagnostica Alopecia Sicógena y ante la imposibilidad de evitar las causas estresantes, se indicó el tratamiento con Amitriptilina 6,25 mg totales por día vía oral.
A la semana aproximadamente dejó de lamerse y volvió a la normalidad. Tomó el medicamento durante 6 meses con una frecuencia de 2 veces semanales y luego la propietaria lo suspendió. Unos meses después los nuevos integrantes de la familia dejaron la casa y todo volvió a la normalidad.
Cuando llegó a los 10 años de edad tuvo otro episodio de lamido compulsivo del miembro posterior derecho. Se lo medicó con Clomipramina 5 mg diarios pero estaba muy decaído, por lo que se le indicó día por medio, y dejó de lamerse en pocos días.

Caso clínico Nº 2

Felino, Oriental, macho castrado, Chesnut, 2 años, 5,150 Kg. y confinamiento exclusivo. Este gato vive en un departamento con dos hombres que son los propietarios y una mujer que es la empleada doméstica. Ya había una gata geronte viviendo en el departamento y el gatito fue llevado a los tres meses de vida junto con dos hermanos más de la misma camada. A los dos años y medio de edad comenzó a lamerse compulsivamente la zona lumbar (Fig. Nº 2)


Fig. Nº 2: alopecia dorsolumbar por lamido

Coincidió con un viaje de los propietarios. A partir de allí se lo medicó con Clomipramina a razón de 5 mg por día. La medicación no se cumplió correctamente por la dificultad para la administración. Tres meses después se cambió a Amitriptilina 6,25 mg por día vía oral y comenzó a mejorar dejándose de lamer, pero tres meses después dejaron de darle la medicación y volvió al lamido compulsivo. Debido a la dificultad para darle la medicación los propietarios no se la administran regularmente, y el gato tiene períodos alternados de mejoría y agravamiento. Actualmente está con Fluoxetina 1 mg/kg vía oral por día.

Caso clínico Nº 3

Felino, Siamés, macho castrado, Seal Point, 5 años de edad, peso de 6 kg. y confinamiento exclusivo. Este gato vive en un departamento con un matrimonio y una hija. Los signos de lamido insistente de la zona lumbar, hiperestesia de la piel, con fasciculaciones, corridas repentinas, coinciden con los preparativos del casamiento de la hija (es probable que vayan más personas extrañas a la casa y que haya un estado de mayor nerviosismo en los miembros de la familia).
Se coienzó a medicar con Amitriptilina 6,25 mg totales vía oral por día. Alos 15 días aproximadamente comenzó a mejorar la signología clínica. Luego de dos meses de toma diaria de la amitriptilina se comenzó a disminuir la dosis a una toma tres veces por semana. Seis meses después los propietarios comentan que ha tenido algunos episodios aislados de corridas y fasciculaciones de la piel cuando hay visitas o cuando no le prestan atención.

Comentarios clínicos

En los casos de la alopecia sicógena, el comportamiento de autoagresión se produce en general como respuesta a algún tipo de estrés emocional o ansiedad permanente. Las causas de estrés en el gato pueden ser muy variadas y a veces es necesario buscarlas profundamente preguntando al propietario sobre los cambios mínimos que han ocurrido en la vivienda en los últimos tiempos. Es sabido que el lamido en el gato es utilizado no solo como aseo, sino también como medio de contacto social y también como descarga de tensiones en caso de estrés. Hay investigaciones que indican que frente a situaciones de estrés, el cerebro liberaría la hormona estimulante de los melanocitos alfa (alfa-MSH), la cual induce a la liberación de endorfinas y a intensificar el aseo por el lamido.
Los casos de hiperestesia felina parecen tener otra base fisiopatológica, aunque sus ataques también son desencadenados por situaciones de ansiedad y la mayoría de los mismos terminan en episodios de autoagresión en general más violentos que los de la alopecia sicógena. Por lo tanto aunque son dos entidades distintas, se exteriorizan por signos clínicos similares de autoagresión, y además el tratamiento farmacológico como veremos más adelante es el mismo.

Diagnóstico

El diangóstico de la alopecía y dermatitis sicógena debe basarse en los 3 signos clínicos principales comentados al principio, descartando previamente todas las posibles enfermedades pruriginosas, principalmente la dermatitis por alergia a la picadura de pulgas (Fig. Nº 3).


Fig.Nº 3: Gato con dermatitis alérgica a la picadura de la pulg.
Notese la similitud de la alopecía con el caso clínico Nº 2

Cualquier zona de la piel puede ser afectada con la sola condición que llegue la lengua del gato.
Las lesiones van desde leves depilaciones incompletas, como rebajadas con una hoja de afeitar, hasta lesiones ulceradas y sangrantes. En algunos casos crónicos se observa un edema e hiperplasia de la zona como en la dermatitis acral del perro (Fig. Nº 4).


Fig. Nº 4: Gato mestizo con lesiones de dermatitis por lamido crónico


Las razas más afectadas son las más activas y emocionales como los siameses, orientales, burmeses y abisinios, aunque se ve también muchos gatos mestizos (tipo Europeo).
En los siameses el pelo cortado, al volver a crecer puede hacerlo en forma más oscura por tener la piel en esa zona menor temperatura (enzimas termosensibles).

Los gatos más afectados son los que viven en cautiverio estricto aunque también puede haber casos en los de vida libre o semilibre


Tratamiento

El tratamiento ideal sería eliminar las causas de estrés que producen la reacción del gato, pero la mayoría de las veces esto es muy difícil o imposible, por lo tanto debemos tratar de disminuir o eliminar la respuesta de autoagresión.
La utilización de vendajes o collares isabelinos no suelen ser satisfactorios, salvo que se utilicen por poco tiempo mientras hace efecto la medicación. Incrementar la actividad del gato con juegos y otros tratamientos conductistas, también ha sido reportados como parte del tratamiento.
Las drogas que han resultado efectivas en estos trastornos han sido los antidepresivos tricíclicos que actúan como inhibidores de la recaptación de serotonina, por ejemplo la Amitriptilina (5 a 10 mg/totales vía oral cada 12 a 24 hs) y la Clomipramina 0,5 a 1 mg/kg vía oral cada 24 hs. También es efectiva la Fluoxetina (antidepresivos de 3º generación) 1 mg/kg vía oral cada 24 hs y la Buspirona en dosis de 2,5 a 5 mg totales vía oral cada 8 a 12 hs. Por último la Selegilina, inhibidor selectivo e irreversible de la enzima Monoaminooxidasa B (MAO B) ha sido utilizado con éxito en la Alopecia sicógena y también en la Hiperestesia felina a la dosis de 0,5 a 1 mg/kg, vía oral por día.

Conclusiones

Según X. Manteca, el gato es un animal que invierte entre el 30 y 50 % del tiempo de vigilia en tareas de acicalamiento o grooming. Esta tarea en condiciones normales tiene distintas funciones además de la limpieza (termorregulación, eliminar ectoparásitos, etc.). En otro aspecto, el lamido tiene un efecto social y emocional al ser utilizado entre individuos de la misma especie e inclusive entre distintas especies. Este lamido o grooming social mejora el desarrollo de las crías y reduce las manifestaciones de tensión o estrés entre adultos.
La alopecia y dermatitis sicógena felina es un síndrome ligado a un comportamiento estereotipado del gato, si bien fue de poca incidencia en la época del gato callejero (posiblemente también por falta de observación del propietario), actualmente con gatos totalmente confinados en pisos o departamentos lo vemos con mucha frecuencia en la clínica de felinos, y es posible de ser confundido con otras alteraciones clínicas y dermatológicas que presenten alopecia, prurito, erosiones, sangrado y úlceras de la piel. La patogenia todavía está en desarrollo, aunque se tiene la firme convicción que las situaciones de estrés o ansiedad, son detonantes de estos comportamientos de descarga de tensiones.
Aconsejamos a los interesados en este tema revisar además de la bibliografía dermatológica, los trabajos sobre alteraciones del comportamiento en el gato.

Bibliografía

(*) Vicepresidente de la Asociación Argentina de Medicina Felina (AAMeFe)