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COMPORTAMIENTO FELINO (1)
Generalidades

Ricardo Bruno M.V. (*)
De todos los animales
domesticados por el hombre, el gato es el menos doméstico. Es un animal que
posee una gran adaptabilidad a todos los ambientes en los que le toca vivir,
pero a su vez nunca pierde el espíritu de animal silvestre e independiente.
Tal vez sea por lo antedicho
que el gato ocupa el 2* lugar en el
mundo como animal de compañía de los seres humanos, especialmente de aquellos
que habitan en grandes ciudades. Solamente en EE.UU. la población felina
alcanza los 56 millones, lo que representa una relación del gato mascota cada
3,2 unidades familiares. En Inglaterra está casi a la par del perro como animal
de compañía.
Estos datos hablan sobre el
poder de adaptabilidad de los gatos, ya que esta razón junto con la necesidad
del ser humano de tener algún contacto diario con la vida natural que alguna
vez tuvo, son los responsables del hecho curioso de que una especie animal con
un patrón de conducta tan distinto al del humano haya alcanzado tanta
popularidad como los perros, quienes sí tienen un esquema social más parecido
al del Hombre.
Cuando se habla acerca del
comportamiento de los animales domésticos de compañía se tiende a hacerlo sobre la base de las pautas de conducta de
los perros y en forma accidental, esto
lleva a englobar a los gatos domésticos dentro de las pautas del comportamiento
caninas. Nada más lejano a la realidad, ya que los perros y los gatos tienen
patrones de conducta diametralmente
opuestos.
El gato no convive con el
Hombre sino que permite que éste último esté cerca de él, dentro de su
territorio y esto que parece un juego de palabras es la base fundamental para tener un gato como mascota, entenderlo y
no tener que soportar problemas de malcomportamiento, que si bien aparecen en menor medida que en los perros, no dejan de producir una
sensación de angustia en el propietario, y hace dificultosa la convivencia
cotidiana.
Los gatos presentan un
porcentaje menor de incidencia en problemas de conducta que los perros. Tal vez
la explicación a este hecho se encuentre en dos razones fundamentales. La
primera es que los problemas de conducta en gatos tienen un impacto legal,
médico y económico menor para el propietario que los que genera un mal
comportamiento canino.
La segunda razón y tal vez
la de mayor peso, es que merced a su carácter naturalmente independiente, el
gato ha conseguido escapar de muchas situaciones de orientación humana y a la
mayoría de las presiones ambientales que el Hombre le ha impuesto a los
caninos, siendo estas últimas las principales responsables de las alteraciones
de conducta de los mismos.
El espíritu y personalidad
del gato le ha permitido, aún viviendo en pequeños ambientes, mantener en gran
parte su independencia y su estilo de vida particular.
Generalmente los
tratamientos de las alteraciones de conducta felinas tienen altos porcentajes
de éxito.
Para reconocer un problema de comportamiento
felino previamente se debe conocer el comportamiento normal de esta especie.
El gato es un animal
básicamente asocial, que algunos autores lo definen como no completamente
social; o sea que sé autoabastece, consigue su alimento en forma individual y
tiene un territorio propio y exclusivo. En resumen, es un animal que está
adaptado para realizar una vida solitaria.
Si bien lo antes dicho es
cierto para la generalidad de los casos, observaciones hechas sobre gatos que
viven en pequeños grupos han demostrado que existen algunos comportamientos
cooperativos en los felinos domésticos.
Algunos autores hablan de
los felinos como la especie que, conductalmente hablando se maneja como dos
especies distintas, una social y otra asocial.
Cuando el gato es cachorro
es un animal altamente social con su grupo (madre y hermanos) y al hacerse
adulto se transforma en un animal asocial, de vida independiente, con todas las
características antes nombradas.
Al nacer el gatito establece
un fuerte vínculo con su madre y hermanos de camada, pero al ir creciendo va
adoptando cada vez más una conducta independiente y no cooperativa, teniendo
esta conducta su máxima expresión cuando el gato alcanza los 8-12 meses de
edad, momento en el cual se produce la llamada Dispersión, que es cuando el
gato se aleja de su familia y busca un territorio propio, y comienza su vida
solitaria. Esto es válido para los machos, pues las hembras muchas veces quedan
con su madre y hermanas y forman fuertes lazos afectivos.
Los gatos, luego de la
Dispersión viven en forma individual y autoabastecida, pero dentro de una misma
agrupación, algo así como la vida en un edificio de departamentos de un solo
ambiente, donde sus habitantes son interrelacionan entre sí, pero no por eso
realizan una vida cooperativa comunal. Dentro de este esquema cada animal tiene
su espacio individual.
La principal expresión de
contacto social felino son las famosas reuniones de vecindad, generalmente
nocturnas donde, en un área neutral, los gatos de la zona se reúnen formando un
círculo a una distancia de aproximadamente 4,5 mts. uno de otro.
En esta sociedad hay un gato
macho jefe o mandamás y luego le sigue el resto de los animales
( Grupo intermedio) y por
último algunos individuos llamados parias que son castigados por los demás y
que por lo común terminan alejándose del grupo y llevando una vida aún más
solitaria.
Este punto es importante en
los casos que los gatos agreden a personas, generalmente su dueño, pues en
algunos casos el gato ubica a su dueño en la categoría de paria y sin motivo aparente
lo agrede cuando lo cree correcto y necesario. Es una alteración bastante
frecuente y tal vez tenga su origen en la personalidad autoritaria de un gato,
aunado a un inapropiado establecimiento de autoridad por parte del dueño
durante la crianza o desarrollo conductal del animal.
Dentro del grupo Intermedio,
los pleitos que se suscitan se solucionan en el momento mediante demostraciones
de amenaza y/o peleas.
Por último para redondear
esta reseña de las pautas de comportamiento social del gato habría que
puntualizar la importancia de la Distancia social en esta especie.
Los gatos tienen un espacio
individual, más o menos circular, con áreas delimitadas desde la periferia
hacia el centro, donde el área de mayor tamaño es la llamada Extensión del
hogar dentro de la cual se halla la Distancia de pelea, que es una línea
imaginaria pero bien definida para el animal, la cual al ser traspasada por un
gato extraño lleva al gato propietario del territorio a iniciar demostraciones
de amenaza.
Dentro de la extensión del
hogar existe un área más pequeña, el territorio propiamente dicho, que por
definición es aquella zona o área que el animal defenderá activamente contra
extraños de su misma especie.
Incluida en el territorio se
encuentra la Distancia crítica que se entremezcla con la Distancia de pelea. El
gato tendrá que estar desprevenido para permitir a un extraño llegar hasta su
Distancia crítica.
Las áreas más cercanas al
gato son las Distancia social y Personal. A éstas distancias sólo les es
permitido llegar a gatos conocidos y con los que el propietario del territorio
tiene una relación amigable, y a individuos de otras especies a las que el
animal no tiene miedo por haber estado en contacto con ellos durante su etapa o
período de socialización.
Toda esta explicación sobre
las distancias y el territorio del gato que pareciera difícil de entender, es
más entendible si lo pensamos en función de nuestra propia casa, ya que uno va
a tener una actitud distinta si un extraño intenta entrar a nuestro jardín, de
la que tendríamos si intentara entrar a nuestra casa propiamente dicha. Nuestro
dormitorio, que sería el equivalente a las distancias personal y social del
gato, es un área reservada, por lo general, a gente bastante allegada a
nosotros.
Otro tema importante, desde
mi punto de vista, es el desarrollo conductal o comportamental del gato
cachorro, el cual se divide en
períodos, al igual que en los caninos.
Estos períodos son:
Neonatal
o Infantil: Este período está caracterizado por los patrones de comportamiento
ingestivo y de dormir neonatales, que son innatos y perfeccionados por la
repetición y el reforzamiento de la conducta. Por ejemplo: Es innato que el
cachorro repte hacia una mama (recordar que nacen con ojos y oídos ocluidos),
pero al utilizar una mama le imprimen su olor y cada vez les resulta más fácil
encontrar la misma. Obviamente es una etapa muy corta que abarca desde el
nacimiento hasta la 2* semana de vida.
Transicional
o Intermedio: Esta etapa es, como su nombre lo indica, una transición entre la
etapa anterior y la siguiente. Abarca de la 2*
a la 3* semana de vida, y es donde se observa la maduración de los
patrones de conducta adultos, tanto alimenticios como locomotores y también se
observan formas inmaduras de comportamiento social.
Socialización: Es el período
más importante en la vida del gato. Esta etapa abarca desde la 3* semana de
vida hasta la 9* semana, aproximadamente, y es el momento en el cual el gato
está en contacto estrecho con otras
especies (incluida la humana) y de tener experiencias positivas, o por lo menos
no traumáticas con ellos, cuando llegue a adulto no les temerá ni intentará
escaparles. En este período también ocurre la identificación de especies, lo
cual le servirá para reconocer a otros felinos para que las futuras cópulas no
sean un problema y también aprende a tolerar o aceptar a otros gatos en
determinadas situaciones sociales. También es donde aprende a reconocer las
especies a predar.
Por definición, la Socialización
es el proceso por el cual un individuo forma un apego o lazo de estima para con
los individuos, de su misma o diferente especie, con los que estuvo en contacto
durante un tiempo limitado. De esta definición se desprende que un gatito que
en este período estuvo en contacto con personas y tuvo experiencias positivas,
reducirá a cero su Distancia personal y Social, permitiendo el contacto íntimo
con las personas durante el resto de su vida.
Juvenil:
Esta
etapa sería el paso entre la infancia y la adultez, o sea la adolescencia y es
importante pues el animal sigue teniendo capacidad de socializarse, aunque es
más dificultoso que en la etapa anterior.
Existe una gran diferencia
en esta etapa con el desarrollo conductal de los caninos, pues en los gatos este
período es muy breve comparándolo con el de aquellos, los gatos tienen una
adolescencia muy corta y pasan a la adultez casi en forma repentina y por lo
dicho anteriormente de las distintas conductas sociales entre la infancia y la
adultez, es fácil de imaginar la perplejidad que puede crear en un dueño que no
conoce el tema, ver el cambio drástico de actitud de su animal.
Con respecto a las
Patologías del Comportamiento felino, se encuentran distintas clasificaciones
de las mismas y también variados datos estadísticos de incidencia clínica de
cada una de ellas. Esta diversidad de opiniones y datos quizás se deba a que
los propietarios de gatos son más renuentes a llevar sus animales a un
especialista en conducta animal y a que es más fácil sentimental y socialmente
desprenderse de un gato-problema que de una perro con mal comportamiento.
A mi juicio, una
clasificación bastante simple y completa de las alteraciones de la conducta
felina es la realizada por la Dra. Voith, quien las clasifica en 7 ítems:
1- Comportamiento de Marcaje
urinario
2- Micción y defecación
inadecuada.
3- Agresión interespecífica
(hacia otras especies, incluido el Hombre)
4- Agresión Intraespecífica
(hacia otros gatos)
5- Alteraciones de la
ingesta.
6- Hiperactividad.
7- Actividad de aislamiento.
Podría agregarse un 8* punto
que sería el de Trastornos compulsivos o Conductas Estereotipadas.
El porcentaje de incidencia
de cada una de éstas alteraciones también está marcado por la diversidad de
datos al respecto. Particularmente me inclino por un trabajo realizado por el
Dr. Mugford a partir de una muestra de 100 gatos presentados a consulta por
problemas de comportamiento y de donde extrajo la siguiente tabla de
incidencia:
Micción y defecación
inadecuada
31 %
Agresión en sus distintas
formas
26 %
Marcaje urinario 23 %
Automutilación (conducta
estereotipada) 7 %
Fobias y /o miedos
varios 4 %
Alteraciones de la
ingesta 3 %
Otras (excesivo lamido,
arañado de muebles, etc. ) 6 %
En mi experiencia personal,
las dos principales alteraciones que llevan a la consulta conductal son la
Agresión hacia los dueños y el Marcaje urinario, pero esto puede no ser
representativo ya que ambas entidades patológicas atañen directamente a los
dueños, ya sea a su integridad física como a su calidad de vida, mientras que
los demás problemas de conducta que pueden presentar los gatos, no son tomados
como tales por los dueños y, por consiguiente, no son llevados a la consulta.
No sería correcto hablar de
Marcaje urinario como uno de los dos problemas más frecuentes de alteración del
comportamiento felino, sino que se debe hablar de alteraciones de la conducta
eliminativa de los felinos que involucra tanto a la micción y/o defecación
inadecuada como al marcaje urinario.
Si bien el marcaje urinario
presenta un índice menor de frecuencia de aparición en la práctica que el
problema de la micción/ defecación inadecuada, es mucho más difícil de aceptar
y molesto para el propietario, ya que como es un comportamiento generalmente de
animales enteros y sobre todo machos, el olor que produce la orina en estos
casos afecta mucho más la calidad de vida del dueño del animal de lo que lo
afecta el hecho de que su gato no utilice adecuadamente la caja sanitaria.
Marcaje
Urinario:
Es una conducta normal
felina que en general es presentada por machos adultos enteros. Esta conducta
usada para marcar el territorio es más frecuente cuando conviven con hembras
enteras adultas y se acentúa aún más en los momentos en que en la “comunidad”
hay una desorganización social, es decir cuando hay varios machos compitiendo
por un mismo rango social. Es fácilmente diferenciable de la micción inadecuada
porque el gato en el marcaje orina en forma perpendicular al objeto marcado, a
una distancia de 30 cm del piso, en estación, con la cola erecta y no hay
rascado posterior de la superficie, mientras que en la micción inadecuada el
animal orina en un lugar no aceptable pero en posición agachada, con la cola
baja y perpendicular a la superficie del suelo.
La principal diferenciación
se hace en base a la cantidad de orina evacuada por el animal, siendo de
aproximadamente 1 ml en el caso del marcaje y de unos 20 ml en el caso de la
eliminación inadecuada.
Además de diferenciar entre
ambas entidades, es importante descubrir el porqué del inicio de esta conducta.
Los gatos suelen comenzar con el marcaje por alguna situación transitoria y
luego de superada ésta, continuar con la aspersión. Los factores etiológicos
involucrados además del factor hormonal, son: el ingreso de un nuevo integrante
a la casa, mudanzas, algún castigo desmedido por parte del dueño, un gato nuevo
en el vecindario que está marcando con orina en el exterior de la casa, etc.
El tratamiento indicado es
la castración que elimina rápidamente el olor acre de la orina del gato macho
entero, pero no extingue la conducta de marcaje en la totalidad de los casos;
Es por eso que el manejo conductal del caso es importante y todo no se reduce
solamente a indicar la castración del animal. Es importante aconsejar al dueño
del animal que no castigue físicamente al mismo pues esto puede llevar a
aumentar la conducta del animal y a perpetuar el problema por generar un deterioro
en la relación dueño- gato. Es de ayuda el castigo remoto con rociador de agua
( consiste en rociar al animal en el momento en que realiza el comportamiento a
corregir, sin que el animal tome conciencia de que fue su propietario quien lo
castigo) y en los casos de que la aspersión siempre sea sobre un determinado
objeto, puede ser una solución el colocar alrededor de éste, en el piso, algún
material sobre el cual al gato no le guste caminar como por ejemplo papel de
aluminio.
Otra opción terapéutica a utilizar
en los casos en que la castración no haya funcionado, es la medicación con
progestágenos en las dosis y frecuencia citadas anteriormente. Los datos
estadísticos reportan un 30 % de éxito
con el uso de estos últimos en los animales que no respondieron
satisfactoriamente al tratamiento quirúrgico, lo cual convalida la importancia
de conocer el origen de la conducta y no tomarlo como un problema de base
hormonal exclusivamente.
La tractotomía olfatoria ha
demostrado ser un tratamiento neuroquirúrgico exitoso ya que presenta un 50 %
de éxito en los machos y casi un 100 % en las hembras, hablando del grupo de
animales que hayan sido refractarios a las anteriores medidas terapéuticas.
Micción
inadecuada:
En esta
conducta son muchos los factores que contribuyen a la instalación de la misma.
Como ya se ha dicho los gatos son animales muy sensibles a los cambios
ambientales como ser: Aparición de otros animales o personas en la casa, mala
relación con el dueño, mudanzas, etc.. y estos factores ambientales pueden
originar esta alteración de conducta. Otra posible etiología es el desagrado
del animal hacia el sustrato elegido como material sanitario por el dueño, o el
cambio de ese material ( distinta marca comercial de la “piedritas”, cambio de
aserrín o arena por las “piedritas, o viceversa, etc.) Otro aspecto
importante a tener en cuenta como
inicio de esta alteración es una mala ubicación de la caja sanitaria, la misma
debe estar colocada en un lugar tranquilo, alejada de la zona de mayor
circulación de la casa y lejos del lugar de alimentación o juego del gato.
Los gatos en general, son
exageradamente pulcros y escrupulosos, pues esta condición surge de la
selección natural y es una medida de adaptación de la especie a su hábitat ya
que es la forma en que los felinos evolucionaron en el control de enfermedades
principalmente parasitarias. Los gatos evitan los lugares contaminados con lo
cual la mala limpieza de la caja sanitaria por parte del propietario lleva al
animal a ensuciar en otro lugar y aunque luego se corrija esa actitud, el
animal puede seguir sin utilizar la caja sanitaria aunque está se encuentre
limpia.
Los gatos viejos
principalmente, que siempre han usado la caja y de pronto comienzan a eliminar
fuera de ella es muy probable que lo hagan por presentar un problema orgánico,
por ejemplo, un gato con un episodio diarreico doloroso, una cistitis, una
litiasis vesico uretral puede llevar al animal a relacionar el episodio
doloroso con el sustrato sanitario o con la caja sanitario o lo más común con
ambos elementos, y aunque luego se lo cure de la patología clínica el animal
puede persistir con su asociación dolor - caja sanitaria y continuar con la
alteración conductal.
Borchelt presentó una
comunicación personal, donde acredita haber atendido un número desproporcionado
de gatos Persas con problemas de eliminación inadecuada por no uso de la caja
sanitaria y supone una influencia genética en este mal comportamiento.
Como se deduce de todo lo
anteriormente citado, el tratamiento de elección es el correcto asesoramiento
al propietario del animal - problema con respecto al manejo que debe hacer de
la caja sanitaria ( ubicación, sustrato, limpieza ). Identificación exacta del
origen del problema (mala relación dueño
- animal, stress por cambios ambientales, problemas clínicos, elección errónea
de ubicación y/ o material sanitario, etc. ) y reeducación del animal que
consiste básicamente en no castigar físicamente al animal, desalentar al gato
mediante castigo remoto cuando se lo encuentra ensuciando en un lugar
inadecuado y recompensar la conducta adecuada. Con respecto a los productos
comerciales conocidos como repelentes de gatos ( o perros ) en mi experiencia
personal, jamás funcionan exitosamente.
Debido a que el gato fue el
animal favorito para la investigación neurofisiológica, es que se sabe
fehacientemente que la agresión es regulada por el lóbulo temporal, el sistema
límbico y el hipotálamo. También se conoce que el cuerpo amigdaloide ejerce
cierto grado de influencia sobre este comportamiento, pero sin duda alguna, es
el hipotálamo el área neural primaria involucrada en el comportamiento
agresivo, ya que estudios realizados muestran que al ir aumentando la
estimulación eléctrica del hipotálamo aparecen las siguientes secuencias de
comportamiento: alerta, midriasis, retracción de orejas, piloerección, siseo y
protrusión de garras. Las reacciones agresivas de defensa pueden ser excitadas
desde el hipotálamo mediante estimulación a la corta edad de 12 días de vida.
Los neurotransmisores
dopamina, norepinefrina y acetilcolina, muestran una influencia estimuladora en
la agresión efectiva, mientras que la serotonina tiene un efecto inhibitorio
sobre la misma.
Hay casos fehacientemente
corroborados que demuestran el involucro del hipotálamo en las manifestaciones
aberrantes del comportamiento agresivo, particularmente, cuando existen tumores
en su zona ventro-medial.
La agresión felina comprende
distintas formas y se clasifica en:
Agresión
entre machos:
Esta es la forma más común de
agresión felina. La culpable de esta conducta es la Testosterona, que ya en la
etapa prenatal masculiniza el cerebro del gatito.
En el animal adulto la
testosterona es tomada selectivamente por la porción del cerebro que controla
el comportamiento agresivo y también la hormona masculina es la responsable del
engrosamiento dérmico del cuello de los gatos machos.
Los machos no sólo pelean
por hembras para copular, sino también por territorios y rango social ( lo que le representa al animal superior
prioridad de acceso a los llamados recursos críticos ). Si bien la castración
tiene un 90 % de eficacia en la corrección de esta conducta, en la práctica es
importante que el propietario del gato
sepa que el mismo va a seguir escapándose por las noches, pues la conducta
social de reuniones de vecindad no está regida por la testosterona, pero que sí
se logrará que el gato no pelee tan frecuente ni salvajemente.
Tanto en los casos en que
los propietarios no deseen castrar a sus gatos, como en el 10 % de gatos que al ser castrados no dejan de
pelear es efectiva la terapia progestágena.
Agresión
Territorial:
Machos y hembras castrados o
enteros defenderán su territorio, independientemente de su estado hormonal.
Esta es una conducta normal, pero se transforma en problemática cuando dos o
más gatos conviven en una misma casa. La terapia progestágena es de ayuda
durante un período de 2 o 3 semanas mientras se establece un nivel de
tolerancia entre ellos. También la terapia ansiolítica puede resultar efectiva
como por ejemplo el uso de las Benzodiazepinas ( tener siempre presente el
posible efecto rebote que estas drogas pueden producir ) En mi caso particular
prefiero el uso de Clonazepán al del Diazepán pues el primero permite su uso
una vez al día y tiene un efecto hipnótico que no posee el segundo. La dosis
que utilizo es 0.12 mg/tot una vez al día pero está dosis puede ser modificada
según la idiosincrasia del paciente. Obviamente, la solución de este tipo de
alteración dependerá del grado de hacinamiento al que estén sometidos los
animales y al manejo que tenga el dueño sobre sus animales.
Agresión
por miedo y/o dolor:
En general el gato al
asustarse, su agilidad y tamaño hacen que no se genere una agresión, pues el
animal escapa evitando la confrontación con la persona o animal que origina su
miedo. La situación peligrosa se produce cuando el gato no encuentra una vía de
escape. El dolor y el miedo son estímulos muy fuertes e importantes en el
desencadenamiento de la agresión felina. Este tipo de agresión es la causa más común de mordidas y rasguños hacia los
niños. No hay duda que el tratamiento obligado es el correcto manejo del animal
por parte del propietario y el control de los niños principalmente.
Con respecto al dolor que
producen las curaciones que se les debe realizar a un gato, al igual que en los
perros la única forma de evitar que se genere una conducta agresiva por parte
del animal es la correcta crianza del mismo y el manejo del dueño y la
confianza que tiene el animal en su propietario. No existen soluciones rápidas
ni mágicas y cuando un gato tiene conductas agresivas ante las curaciones que
se les deben realizar, personalmente utilizo una mezcla de Acetilpromacina 0,2
ml con Clorhidrato de Ketamina 0,3 ml y dándoselo vía bucal a través de una jeringa, está mezcla me permite el
manejo para curaciones rápidas o para realizar una anestesia intramuscular.
Agresión
Aprendida:
Cuando un gato por alguna
razón agrede o amenaza a otro gato, perro o humano y esto le proporciona alguna
ventaja ( desde su óptica felina ) es altamente probable que repita esa
conducta. Por ejemplo: Sí un niño tira de la cola a un gato y éste lo araña, el
niño lo deja en paz e inclusive lo comenzará a evitar. El gato aprende que
arañar o agredir al chico le dio un resultado favorable y es factible que lo
vuelva a agredir aún cuando el niño no lo moleste, y puede ir más allá,
generalizando la conducta a todas las personas de la casa. El tratamiento
consiste en aplicar un castigo directo como es la mojadura con un rociador de
agua en cada intento de agresión que presenta el animal y a su vez premiar con
comida la conducta no agresiva. El castigo corporal está totalmente
contraindicado en gatos pues genera un mal vínculo del animal para con quien lo
castiga y genera mayor cantidad de problemas de conducta que los que resuelve.
Agresión
redirigida:
Es otra forma de agresión
que engloba a la agresión hacia las personas. Cuando el gato se frustra por no
poder atacar al blanco que hace de estímulo para su agresión, atacará a quien
esté más ceca, generalmente el propietario, quien distraído se acerca a
acariciar a su animal justamente por que tal vez lo ve inquieto y el animal lo
ataca rápida y decididamente. El ejemplo clásico es el del gato que está
mirando a través de una ventana a otro gato de los alrededores y no tiene
posibilidad de salir, el gato de la casa se inquieta y se frustra por no poder
sacar al otro gato de su territorio y redirige su agresión contenida con quien
se acerca a tocarlo, esta situación puede derivar en la llamada agresión
aprendida si no es controlada y manejada a tiempo.
El tratamiento consiste en evitar la posibilidad de frustración del animal. En el caso de que la situación ya esté instaurada se debe desbaratar la agresión mediante la desviación de la conducta incitando al gato a tener otra actividad distinta a la de estar mirando por la ventana, esto se logra intentando hacer que el animal enfoque su atención en otra actividad. En casos más graves se puede utilizar el castigo remoto con un rociador de agua cada vez que el animal está en la ventana. Castigo remoto se refiere al castigo en el cual el gato no sabe desde donde y desde quien parte el castigo, intentando que asocie la ventana con la situación desagradable de recibir un chorro de agua. Obviamente que según la gravedad de la situación, siempre pueden ser auxiliares útiles los ansiolíticos.
Agresión
Social felina:
Este es un tipo de
agresividad mostrada por gatos adultos hacia un gatito recién incorporado al
hogar. Esta conducta tiene su origen en el hecho de que la especie felina se
comporta como si fuese dos especies distintas según la etapa de desarrollo en
la que se encuentre el individuo. Cuando el gato es cachorro posee un patrón de
conducta social, gregario hasta los 8 -12 meses de edad, momento en el cual
ocurre la Dispersión y el gato adopta el comportamiento asocial típico del
felino macho adulto, entonces cuando el gatito ( por su conducta social ) se
acerca al gato adulto en el ejemplo que se plantea, éste lo agrede, pudiendo
lastimarlo seriamente, ya que según la óptica del adulto el gatito no respetó
las leyes básica felinas de las
Distancias Social, Personal y Crítica. El problema se soluciona introduciendo 2
gatitos de la misma edad en la casa, pero generalmente esta no es una opción
aceptada por el dueño, así que se le debe hacer saber que no puede dejar juntos
a ambos animales cuando no están en un ambiente controlado o sea cuando están
solos y que debe ser él, el
propietario, el que debe cumplir el rol de compañero de juegos del gatito
recién ingresado. Generalmente a las pocas semanas el gato adulto acepta al
nuevo y cuando éste llega a los 8 - 9 meses el problema se soluciona pues ambos
animales se manejan con las mismas pautas de conducta.
Agresión
debida a problemas médicos:
Se sabe a ciencia cierta que
una patología médica que produce en los gatos una conducta agresiva el
Hipotiroidismo, por este motivo es que nunca debe olvidarse antes de la
consulta conductal tener una seguridad sobre la salud clínica del animal
problema. Las alteraciones clínicas es lo primero a descarta antes de realizar
un Diagnóstico conductal.
Otra enfermedad clínica involucrada en conductas agresivas
es la epilepsia. en muchos casos la conducta agresiva aberrante es un síntoma
de una epilepsia subclínica.
Cualquier patología que
produzca malestar al animal es potencialmente causal de una respuesta agresiva
exagerada de parte del mismo.
Se han reportado cambios de
personalidad en gatos luego de haberle sido realizada una anestesia general
prolongada con barbitúricos, siendo la posible anoxia neural prolongada una de
las posibles explicaciones sugeridas.
Por último, algunas
publicaciones incriminan a los aditivos de los alimentos balanceados para gatos
como causantes de agresión. Si bien no está debidamente documentado no se debe
descartar esta posibilidad si en la anamnesis surge una coincidencia entre el
comienzo de la conducta agresiva y el cambio o inicio de una dieta balanceada
del animal.
Agresión
Predatoria:
La caza supone un
comportamiento compuesto que involucra al juego y a la agresión. Una variante
de esta conducta normal es aquella situación en la cual el gato ataca los
tobillos de las personas cuando están pasan junto a él. Nunca es una agresión
peligrosa y se asemeja más a un juego que a una agresión, pero a muchos
propietarios les produce molestia y / o miedo. Como el animal está persiguiendo
a la presa que escapa la solución del problema es detenerse al sentir el ataque
y desalentar al gato a mantener esta conducta. En los casos más graves que
involucran a un propietario sumamente sensible y temeroso el mejor consejo es
la utilización del castigo directo con agua por parte del mismo.
Agresión
hacia personas:
Como se puede observar esta
no es una alteración propiamente dicha, sino una consecuencia derivante de
otras alteraciones conductales como la agresión por dolor, agresión redirigida,
agresión predatoria, etc. En realidad al convivir con una familia humana el
gato desarrolla todos los comportamientos que tendría para con otros gatos
hacia las personas de su grupo social, tanto las conductas agradables ( juegos,
afecto ) como las desagradables ( agresión).
El concepto más importante a
recalcar con respecto a la conducta agresiva de los felinos es que por
pertenecer a una especie asocial, el conocer y respetar su patrones de conducta
específicos es más fácil llevar una convivencia agradable con ellos, y si uno
logra que el propietario del animal entienda y acepte que el solo hecho de no
fastidiar a su gato y permitirle cierto grado de libertad de decisión evitará
grandes conflictos con el mismo, estamos actuando profesionalmente y
solucionando y evitándole muchos problemas futuros.
Es importante recordar que
el castigo con pistola de agua si bien no parece un método muy catedrático ni
sofisticado es un método muy efectivo y que la función de un profesional es
resolver el problema y no impactar al propietario con explicaciones
grandilocuentes y aparatos sofisticados.
Readings
in Companion Animal Behavior. Voith & Borchelt
Profesor invitado Facultad C. Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro de la Prov. Bs. As. Materia dictada: Comportamiento animal
A
cargo del Servicio de Comportamiento animal del Hospital Veterinario San Marcos
S.A.
Miembro
del staff de especialistas del Hospital Veterinario “Prof. Hutter”
(1)
Resumen de la Conferencia dictada durante la serie de Ateneos de AAMeFe 2002.