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Actualización sobre las causas de la cititis idiopática en felinos y su tratamiento

 

 


C. A. Tony Buffington, DVM, PhD, DACVN
Profesor de Clínica veterinaria
Profesor adjunto de urología
Universidad del estado de Ohio, Hospital veterinario

Introducción
A menudo los dueños de gatos domésticos consultan por signos en el tracto urinario inferior (LUTS, del inglés lower urinary tract signs). Los estudios epidemiológicos sobre LUTS sugieren que la incidencia general es algo menor al 1%, y la prevalencia oscila entre 1 y 6%; un estudio reciente da cuenta de un índice de alrededor del 1,5%1. La expresión síndrome urinario felino (FUS, del inglés Feline Urologic Syndrome) y enfermedad del tracto urinario inferior en felinos (FLUTD, del inglés Feline Lower Urinary Tract Disease) fueron acuñadas en la década del 70 (FUS) y en la década del 80 (FLUTD) para describir la variada combinación de esfuerzo al orinar, hematuria, poliaquiuria (eliminación frecuente de pequeñas cantidades de orina) y periuria (micción en lugares inapropiados) que se observa en gatos con LUTS. En aproximadamente dos tercios de estos animales no se puede determinar un diagnóstico para estos signos clínicos; por lo tanto lo denominamos cistitis idiopática del felino (FIC, del inglés feline idiopathic cystitis)2.
La investigación reciente sugiere que la mayoría de los casos de FIC son el resultado de un síndrome que compromete la vejiga (y otros órganos) más que una enfermedad de la vejiga en sí, y puede incluir anomalías múltiples y complejas de los sistemas nervioso y endócrino. Además, el ambiente puede tener una participación más importante de lo se cree en la causa de la FIC.

 

Antecedentes
Se han investigado numerosos factores de riesgo ambientales asociados con los LUTS3-4. En algunos estudios se ha asociado el sobrepeso excesivo y el sedentarismo con mayor riesgo, y los gatos que sólo tienen acceso a cajas sanitarias en la vivienda tienen un riesgo aumentado de LUTS en comparación a los gatos que orinan en el exterior de la misma. El vivir con otros felinos también aumenta el riesgo5-6, lo cual sugiere que las interacciones sociales o un agente infeccioso de transmisión horizontal podrían estar vinculados con los LUTS.
La ausencia de diferencia entre los casos y el grupo control en cuanto a los índices de enfermedad viral6-7, y el riesgo aumentado asociado con el tiempo que el animal pasa en un ambiente6 sugeriría que no es el agente infeccioso el causante común. Un estudio controlado por casos sobre LUTS que se llevó a cabo en nueva Zelanda entre 1991 – 19936 también dio cuenta de una mayor incidencia de LUTS luego de mudarse a una nueva vivienda en los tres meses anteriores, y durante los meses invernales; un análisis adicional reveló una asociación significativa entre los días de lluvia durante el mes anterior más que con la estación del año. El acceso a presas en el exterior de la vivienda también resultó un factor protector.
 Actualmente los veterinarios aconsejan cada vez más que conviene tener al animal en la vivienda a fin de reducir el riesgo de exposición a infecciones y lesiones provocadas por vehículos u otros animales. Sin embargo, esta recomendación puede que no sea del todo beneficiosa para los gatos. Ya en 1925, Kirk sugería que “demasiado encierro en la casa” aumentaba el riesgo de LUTS. Los resultados obtenidos en estudios epidemiológicos han confirmado esta observación3,6. En estudios posteriores se observó asimismo que los gatos que se mantienen en el interior de la casa también están expuestos a un mayor riesgo de patologías comunes en los felinos; enfermedades dentales, obesidad, diabetes mellitus tipo 2 e hipertiroidismo.
Las enfermedades dentales son las más comúnmente observadas en los gatos domésticos. Las dos enfermedades más comunes son la periodontitis y las lesiones reabsortivas odontoclásticas (ORL). En 1992, van Wessum et al8 informaron que las ORL estaban presentes en el 62% de los gatos en Holanda y 67% de los gatos evaluados en los EEUU.
En dos estudios de prevalencia se evaluaron los factores de riesgo potenciales para ORL en los dientes de los felinos. En el primero9, los gatos con ORL eran en general mayores, hembras, estaban tomando alguna medicación, y tomaban agua potable y no agua de pozo. Tenían una menor tendencia a jugar con juguetes, sus dueños les limpiaban los dientes y les daban dietas con mayor contenido de magnesio, calcio, fósforo y potasio. Sin la información respecto de la ingesta de alimentos, resulta poco clara la significancia del diferente contenido mineral de las dietas, si bien esto puede sugerir que se les daban dietas diseñadas para influir la recurrencia de LUTS.
El estar en el interior de la vivienda no fue identificado como un factor de riesgo en este estudio. En un estudio posterior10, se asoció un cociente de posibilidades (odds ratio - OR) de 4,5 con antecedentes de enfermedad dental (gingivitis, cálculos o periodontitis), y un OR de 4,4, y 4,5 fue el hallado para aquellos animales que vivían en la ciudad y en casas, respectivamente. El consumo de alimentos preparados pareció tener un efecto protector (OR = 0,3).
La obesidad es un problema frecuente en los gatos. En un estudio sobre el puntaje de condición corporal con más de 2000 gatos que llegaban a la consulta en hospitales veterinarios de la zona noreste de los EEUU a principios de la década del 90, los veterinarios informaron que el 25% de las mascotas tenía sobrepeso. La inactividad, el vivir en departamentos, la edad mediana, los machos, los animales castrados, o de raza mixta, y ciertos factores dietarios están asociados con el sobrepeso.
El OR para los animales domésticos osciló entre 1,6 y 15,8, según el parámetro medido. En un estudio de seguimiento, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en gatos adultos según las consultas en los EEUU en 1995 fue de 35% entre los gastos adultos (n = 8,159). A partir de análisis multivariados, una vez más los gatos con sobrepeso eran castrados, machos, ingerían alimentos de primera calidad o terapéuticos, y tenían un diagnóstico de enfermedad de la cavidad bucal o del tracto urinario. Los gatos obesos eran más a menudo de raza Domestic pelo corto, pelo largo o mediano, de raza mixta o Manx, recibían una dieta de calidad o alimentos terapéuticos, y tenían un diagnóstico de diabetes mellitus, neoplasia, enfermedad bucal o dermatopatía12.
En otro estudio13 sobre obesidad en gatos que vivían en el área metropolitana en Perth, Australia del oeste, en el que los gatos fueron clasificados por sus dueños según su peso en bajo peso, peso adecuado, se observó un OR de 1,4 para los gatos domésticos, y de 1,8 para aquellos que vivían junto con uno o dos gatos. Los OR para los gatos castrados y de cruza fueron de 2,8 y 2,1, respectivamente. En un estudio sobre obesidad en la población felina urbana en Nueva Zelanda 14 se identificó a la inactividad como significativa luego de un análisis univariado, pero no en el análisis combinado de regresión logística. Scarlett y col. sugirieron que el mayor riesgo de obesidad en los gatos que viven en departamentos podría deberse a la inactvidad y al aburrimiento. Además, Carlstead y col.15 dieron cuenta de que la pasividad y la menor actividad física pueden observarse en ambientes en los que las amenazas se perciben como insalvables o incontrolables. Además, se propone que el “juego” y la "actividad física” son marcadores de bienestar en los animales16.
Antes de 1979, el hipertiroidismo en los felinos era una enfermedad poco frecuente. En un estudio realizado en 1988 se identificó un OR de 4 a 11,2 en gatos domésticos. Se observó que los gatos siameses estaban protegidos17. En un estudio posterior18, también se identificó un riesgo reducido en los gastos siameses e himalayos, y un aumento de 2 a tres veces en el riesgo observado en los gatos que tenían una dieta mayormente a base a alimentos enlatados y aquellos que utilizan piedras sanitarias. Más recientemente, los gatos que consumen pescado o hígado y alimentos enlatados saborizados con menudillos tenían un riesgo mayor (OR = 2,4)19.
En la mayoría de estos estudios, llevados a cabo hace más de 25 años, se ha identificado que la vida doméstica es un factor de riesgo para las enfermedades en los gatos. Las diferencias observadas en estos estudios, en particular en aquellos que no se encontró una mayor riesgo, puede deberse a varias razones. La primera, por supuesto, es que la vida doméstica realmente no es un factor de riesgo. Sin embargo, el hecho de que se lo ha identificado en diferentes enfermedades estudiadas en diferentes momentos y lugares, se opone a esta interpretación. Las diferencias en el tamaño de la muestra y las preguntas formuladas sin duda contribuyen a las diferencias. Además los estudios en los que no se identificó mayor riesgo en los animales que viven en lugares cubiertos son aquellos que se llevaron a cabo más recientemente. Si la mayoría de los gatos en el grupo de casos y el control (que en muchos estudios eran animales con otras patologías) fueran domésticos, sería difícil aislarlo como factor de riesgo.
La identificación de diferencias en cuanto a las razas también sugiere que existen factores internos y externos que influyen sobre la variable de riesgo. Los factores internos son el temperamento, las variables genéticas y las experiencias. Al igual que otras especies, se han observado diferentes temperamentos en los gatos20-21. También, existen diferencias en cuanto a la susceptibilidad ante el estrés22-24 y la variación individual respecto de las experiencias influyen en las respuestas al ambiente, lo que ha sido documentado en varias especies25-26.

Fisiología

Durante décadas se ha estudiado la sensibilidad del gato al ambiente y la respuesta a estímulos amenazantes27-28; de hecho, la descripción de Walter B. Cannon, eminente fisiólogo, sobre la respuesta “enfrentarse o fugarse” (fight or flight) resultó de estudios realizados durante las primeras dos décadas del siglo 20.
Durante la década del 40, Jules Masserman29 investigó la respuesta del gato a las amenazas ambientales. Masserman explicó que los gatos expuestos a una corriente de aire inocua durante la comida (que no producían respuesta alguna cuando se les daban los alimentos en otro momento) se tornaban temerosos y se sobresaltaban ante cualquier estímulo menor. En estudios posteriores se sugiere que los gatos que viven en jaulas individuales tienen una mayor respuesta al agente estresante30.
En estudios etológicos realizados en zoológicos31, laboratorios de investigación15-32, y pensiones33 se informa que los gatos que viven en lugares pobres o impredecibles tienen menor actividad física y limitadas actitudes de escondite. Por ejemplo, Carlstread y col.15 recientemente informaron sobre los efectos del enjaulado y el estrés sobre los parámetros biológicos y el comportamiento de los gatos sanos domésticos.
Hallaron que las manipulaciones impredecibles, como por ejemplo, cuidadores desconocidos o la modificación de los horarios de alimentación, llevan a un aumento en las concentraciones de cortisol en orina, mayor sensibilidad suprarenal a la hormona adrenocorticotrópica y menor sensibilidad hipofisiaria a la hormona liberadora de hormona luteneizante. Los comportamientos de exploración y lúdicos resultan suprimidos, y los gatos estresados pasan más tiempo escondidos. Los investigadores concluyeron que el ambiente había inducido una respuesta al estrés en estos animales.
La respuesta al estrés incluye combinaciones variables de alteraciones neurológicas, endócrinas, inmunológicas y vasculares que subyacen a la respuesta conductual34. A menudo se la considera como una respuesta a la lesión epitelial o exposición a un estímulo nocivo, como por ejemplo un microorganismo invasor. En respuesta a esta clase de estímulo, una variedad de células locales se activan y generan citoquinas, lípidos y mediadores inflamatorios neuropéptidos. Se desprenden las células epiteliales y arrastran microrganismos, los vasos locales se dilatan y se tornan más permeables.
La respuesta vascular permite que aumente el flujo sanguíneo, y la mayor permeabilidad lleva a una extravasación y acumulación de células inflamatorias desde el espacio vascular a los tejidos locales. También se activan las fibras sensoriales locales, que dan aviso al sistema nervioso central sobre el problema.
Si el problema es grave, se activan el eje hipotalámico-hipofisiario -suprarenal (HPA del inglés) y el sistema pontino locus coeruleus norepinefrina (LC-NE) por acción de las neuronas sensoriales, o por mediadores inflamatorios en sangre. La activación del eje HPA lleva a la liberación de cortisol desde la corteza suprarenal, que puede aumentar la permeabilidad epitelial35, o bien modular la reacción local para evitar el daño tisular. La activación del sistema LC-NE lleva a la liberación de norepinefrina desde las terminales nerviosas simpáticas posgangliónicas y epinefrina desde la médula suprarenal.
El ambiente también puede provocar una respuesta no controlada o inapropiada al estrés al reducir la percepción del animal sobre el control del medio36, o aumentando la percepción de la amenaza. Los animales han sido elegidos por la evolución para el éxito reproductivo. El criterio esencial para el éxito reproductivo consiste en la capacidad de encontrar pareja, y percibir y responder a las amenazas del medio para conservar la vida lo suficiente como para asegurar la transmisión del material genético37.
Para encontrar pareja, los animales deben actuar en el medio. La acción lleva a la adquisición de nueva información del medio, que es tomada por el sistema correspondiente del animal (feromonal, olfatorio, gustatorio, auditivo, cutáneo y visual). Estas señales son integradas por el sistema nervioso central38, y percibidas por el animal como amenazas o no en un ciclo reiterativo con una constante de tiempo de milisegundos39.
Si el animal no percibe una amenaza, el curso inicial de acción puede continuar; si se percibe una amenaza, por el contrario, se producen diferentes acciones. La amenaza se denomina estresor, y las acciones que el animal efectúa se denominan respuesta al estrés40. Estos receptores han sido seleccionados durante milenios, y por lo tanto son complejos e interactivos, y cuentan con múltiples sistemas de falla-seguridad de respaldo. Puede que inicialmente se hayan desarrollado como respuestas de defensa a los estímulos nocivos del ambiente, y se han incorporado y expandido a medida que se desarrollaron los sistemas vascular y nervioso41.
Las respuestas del eje HPA fueron motivo de estudio recientemente en una revisión exhaustiva40. Según la visión clásica, la secreción de glucocorticoides mediaba las respuestas al estrés en curso o pendientes42; esta hipótesis fue reemplazada por la visión de que suprimen la respuesta al estrés, de modo que se evita la lesión en el huésped. Por el contrario, Sapolski y col. 40, sugieren actualmente que los glucocorticoides pueden permitir, estimular o suprimir una respuesta el estrés en curso, o preparar para un nuevo estresor. Las respuestas del eje HPA pueden activarse periféricamente por factores ambientales o centralmente por la percepción de amenaza.
El sistema LC-NE contiene el mayor número de neuronas noradrenérgicas en el organismo y es la fuente más importante de NE en el SNC43. El LC tiene una participación esencial en la orientación de conductas, vigilancia y actividad autónoma44-45. La asociación entre estresores y LUTS sugiere la posibilidad de disfunción de los circuitos neuronales que coordinan las conductas de eliminación45. Una región candidata para la integración de actividad del cerebro anterior con función visceral, denominada núcleo de Barrington, se ubica en la protuberancia dorsolateral45-46. Las neuronas de este núcleo también se proyectan al LC47.
Las catecolaminas tienen acciones complejas pro y antinflamatorias sobre el sistema inmunológico, incluida la mediación de un cambio de la inmunidad celular a la humoral. Si bien más allá del alcance de esta revisión, la evidencia reciente sugiere que se producen muchas interacciones importantes entre el sistema inmunológico y el neuroendócrino48.
Los estresores físicos y mentales también activan los sistemas HPA y LC-NE y sus consiguientes respuestas fisiológicas. El control4 9,evitar el agua50, y los cambios en la temperatura ambiental51-53 o la iluminación53-54, el estrés social55 incluso cambiar de lugar en una guardería para animales56 pueden inducir las mismas respuestas al estrés que los estímulos locales en todas las superficies epiteliales que se analizaron. Recientemente, se ha hallado evidencia que sostiene que los estresores externos también pueden activar el componente del sistema vascular de la respuesta al estrés56-58.
Estos estudios sugieren que la permeabilidad epitelial está regulada por un juego complejo entre los mastocitos y los nervios. Desde la perspectiva de la evolución, el aumento en la permeabilidad endotelial durante la respuesta al estrés puede haber sido beneficioso puesto que permite la existencia de un mecanismo de defensa dentro del espacio vascular para ganar acceso a los espacios extravasculares, o los neurotransmisores circulantes para activar neuronas sensoriales y actualizar la información más rápidamente para el SNC. Estas observaciones asimismo sugieren que las respuestas al estrés son frecuentes, y en la mayoría de los animales se extinguen sin avanzar hacia la manifestación de la enfermedad.
Estos mecanismos pueden hallarse por debajo de la permeabilidad endotelial y epitelial en respuesta a los estresores físicos y mentales que se han revelado en enfermedades de la vejiga59 y gingivales60-61 al igual que en la piel62, pulmones63 e intestinos64. Además, se ha asociado la inflamación con la gota nodular tóxica65 (la frecuente enfermedad tiroidea en el humano que más se asemeja al hipertiroidismo) y la obesidad66, ambas son exacerbadas por los estresores67-69. Cuáles son los factores que llevan a la enfermedad localizada en un sistema, y por qué algunos animales parecen ser más susceptibles que otros son temas cruciales por investigar.
Los medios pueden ser benignos, desafiantes y hasta amenazantes. Los animales varían en su sensibilidad ante los estímulos ambientales, y se observan variaciones en las respuestas entre las especies y los individuos70-71. El rango de variación es amplio. A pesar de la aplicación de un estresor idéntico, Dumas y col., hallaron doce variedades en la respuesta al estrés entre diferentes grupos de ratas70. Así, en un ambiente determinado, no se puede predecir la respuesta al estrés. Además, el medio cambia constantemente, y los animales y medios actúan uno sobre el otro.
Los gatos son una especie relativamente solitaria, a menudo eligen densidades de población de menos de 50 por kilómetro cuadrado72. Si bien machos y hembras ocupan territorios domésticos que se superponen de aproximadamente 100 metros de diámetro, evitan encontrarse manteniendo una especie de horario73. En un estudio de familias que tenían dos gatos74, estos pasaban alrededor del 50% del tiempo sin verse, si bien a menudo se hallaban a alrededor de 1-3 metros de distancia. Los gatos suelen ser especialmente susceptibles a limitaciones de territorio por las diferencias entre sus estrategias de conducta independiente y las de las especies que se agrupan, incluidos la mayoría de otros animales domésticos, y el hombre.

Tratamiento

Introducción
Un impulso noradenérgico mejorado en presencia de limitación adrenortical inadecuada parecería estar relacionado con la conservación de los signos en gatos con FIC. Estos sistemas parecen estar accionados por la actividad del sistema de respuesta al estrés aumentada tónicamente, que puede representar el resultado de un accidente embrionario. Debido a estas anomalías, las estrategias terapéuticas que disminuyen el impulso noradenérgico central pueden ser importantes en la reducción de los signos de FIC; aquellas que no se dirigen a este aspecto de la enfermedad parecen ser menos eficaces. Mientras no existan tratamientos eficaces para normalizar la respuesta del sistema de respuesta al estrés, los esfuerzos para reducir las contribuciones a este sistema mediante enriquecimiento ambiental parecen razonables.

Analgesia
Aplicamos terapia analgésica breve en casos de brotes agudos de los signos según corresponda, y en ocasiones se recomienda farmacoterapia en casos que no responden al tratamiento después de haber aplicado todas las recomendaciones posibles, dado que no hemos hallado una droga que sea más eficaz que el enriquecimiento del ambiente. A menudo utilizamos buprenorfina, 5 a 20 microgramos/kg por vía oral BID a QID durante 3 a 5 días.
Hemos utilizado la preparación inyectable con éxito en muchos gatos - que parece no tener olor ni sabor para el gato. Se ha recomendado el butorfanol pero sus efectos no son tan potentes, no son tan prolongados como los de la buprenorfina. Se desconoce si la analgesia durante los episodios agudos tiene algún impacto sobre los futuros episodios. A mi entender, no se ha informado sobre estudios controlados de seguridad o eficacia de los AINEs para el tratamiento de la FIC. Si bien existe evidencia anecdótica de su uso, el uso crónico puede predisponer al gato a insuficiencia renal intrínseca aguda. Asimismo, los AINEs han resultado ineficaces en al manejo del dolor en cistitis intersticial en humanos.

Enriquecimiento ambiental
El enriquecimiento ambiental constituye la terapia primaria para la prevención de la recurrencia de signos de FIC. Esta opinión se basa en las anomalías neuroendócrinas documentadas que presentan los gatos con FIC, y en nuestra experiencia clínica. Definimos al enriquecimiento ambiental para los gatos domésticos como la provisión de todos los recursos “necesarios", refinamiento de interacción con los dueños, una intensidad tolerable de los conflictos, y la institución conciente de cambio(s).
Si bien desconocemos si existe alguna lista de recursos en particular validada para gatos domésticos, existen algunas recomendaciones en publicaciones excelentes acerca de vivienda y conducta de los gatos. Asimismo recomendamos prolongar la regla del “1 + 1” de aplicación tradicional para la bandeja sanitaria (una para cada gato en la vivienda, más una) y aplicarla también a todos los recursos pertinentes (en particular a los recipientes para agua y alimento).

Alimentos. Los gatos prefieren comer solos en un lugar tranquilo donde no serán molestados por otros animales, movimientos repentinos o el ruido de algún electrodoméstico que puede empezar a funcionar de repente. Si bien es preferible utilizar los alimentos enlatados en los gatos con FIC debido al mayor contenido de agua o una "sensación en la boca " más natural, algunos gatos prefieren los alimentos disecados.
Si es apropiado modificar la dieta, se debe ofrecer la nueva dieta en un recipiente separado adyacente y no reemplazar los alimentos, de esta manera el gato podrá optar según su preferencia. La conducta de alimentación del gato también incluye actividades depredadoras, como acechar y saltar sobre la presa. Esto puede ser estimulado si se le esconden pequeñas cantidades de alimento en la casa, o se colocan alimentos disecados en un recipiente de donde el gato debe tomar trozos individuales o liberar los trozos de comida, si es que le agrada ese tipo de intervención.
Asimismo, algunos gatos parecen tener preferencias respecto de la presa. Por ejemplo, algunos gatos refieren cazar pájaros, mientras otros prefieren cazar ratones o insectos. Luego de identificar las preferencias del gato se pueden comprar juguetes con los que el gato tendrá más ganas de jugar.

Agua. Los gatos también parecen tener preferencias respecto del agua, lo cual vale la pena investigar. Los factores relacionados con el agua incluyen la frescura, sabor, movimiento, (fuentes, canillas o burbujas en un recipiente con agua), la forma del recipiente (a algunos gatos parece molestarles que los bigotes toquen el recipiente cuando beben). Al igual que con los alimentos, los factores relacionados con el agua deben ofrecerse de modo tal que el animal pueda expresar sus preferencias. Además, los recipientes para alimentos y agua deben limpiarse regularmente a menos que el gato tenga preferencias particulares.

Cajas sanitarias. Las cajas sanitarias deben estar en distintos lugares de la casa de ser posible, en especial si hay varios gatos. Se deben colocar en lugares tranquilos, ubicaciones convenientes que representen una vía de escape de ser necesario y que mejoren las condiciones para una evacuación normal.
En caso de colocar varias cajas, prefiero probar las preferencias del gato y colocar cajas separadas; se ha documentado que existen diferentes gustos. En el caso de los gatos con antecedentes de problemas urinarios, se deben utilizar piedras sin perfume75. Las cajas deben limpiarse y reemplazarse regularmente; algunos gatos son muy sensibles a las cajas sucias. También puede ser importante el tamaño de la caja y si está abierta o tapada.

Espacio. Los gatos interactúan con las estructuras físicas y con otros animales, incluidos los humanos, en su medio. El medio físico debe ser propicio para que se rasque (tanto en posición horizontal como vertical), que trepe, se esconda y descanse. Los gatos parecen preferir controlar el ambiente que los rodea desde posiciones elevadas y ventajosas por eso les agradan los marcos para trepar, las hamacas, las plataformas, pasillos elevados, los estantes y ventanas. También se recomienda encender una radio para que el animal se acostumbre a cambios repentinos de voces, y el material en video también puede ser estimulante.

Juego. Algunos gatos prefieren ser cepillados y considerados como mascotas, mientras que otros prefieren interactuar con sus dueños. Los gatos pueden entrenarse fácilmente para realizar “pruebas”; los dueños deben entender que los gatos responden mucho mejor a la alabanza que a la fuerza, y están mejor predispuestos a aprender si se los alimenta primero. También les gusta jugar con juguetes, en particular los que son pequeños, se mueven o se asemejan a la presa. Muchos gatos también prefieren la novedad, por lo que se les puede dar juguetes variados, que deben rotarse o reemplazarse para mantener el interés.

Conflicto. Cuando la percepción de seguridad se ve amenazada, el gato responde de modo que intenta restaurar su propia "percepción de control". Durante dichas respuestas, algunos gatos se tornan agresivos, algunos retraídos, y algunos se enferman. En nuestra experiencia, el conflicto entre gatos está presente con frecuencia cuando varios gatos viven en la misma casa o cuando existen problemas de salud.
El conflicto entre gatos puede presentarse debido a amenazas a su percepción del estado o rango que ocupan en la casa, respecto de otros animales en la casa, o de gatos ajenos. Con un poco de práctica, se pueden reconocer los signos de conflicto y estimar en qué grado pueden llegar a exacerbar los síntomas de FIC. Una vez hecho esto, los clientes logran reducir la intensidad del conflicto.
Por supuesto es de esperar que exista algún grado de conflicto entre los animales de una casa, independientemente de la especie. Nuestro objetivo consiste en reducir el conflicto no sano y lograr manejar la situación.
Los signos de conflicto entre gatos pueden ser obvios o silentes. Los signos obvios son fáciles de reconocer; un gato puede acechar al otro, silbar, colocarse de perfil con las patas en posición recta, el pelo erizado para parecer más grande. Si ninguno de los gatos retrocede en su actitud, las muestras pueden pasar a agresión, pelea y mordedura. Los signos silentes de conflicto pueden ser tan sutiles que a menudo no son advertidos.
Dado que los gatos no tienen una clara jerarquía de dominación o estrategias para resolver los conflictos, los gatos amenazados intentan evitar encuentros agonistas y para ello disminuyen el grado de actividad, evitan otros gatos, o ambas cosas. Los gatos que se sienten amenazados pasan mucho tiempo lejos de la familia, en áreas de la casa que otros no utilizan, o intentan interactuar con los miembros de la familia solamente cuando el gato autoritario está en otro lugar.
Los signos de conflicto pueden ser el resultado de dos tipos de conflicto: ofensivo o defensivo. En un conflicto ofensivo, el gato autoritario se acerca a los demás gatos, y controla la interacción. En situaciones de conflicto defensivo, el gato amenazado tratará de incrementar la distancia entre él y lo que percibe como amenaza. Si bien los gatos que participan en cualquiera de estos dos tipos de conflicto pueden llegar a orinar o defecar fuera de la caja, observamos que muchos gatos amenazados tienden a padecer trastornos en este sentido.
La causa más común de conflicto que hemos logrado identificar entre los gatos domésticos es la competencia por los recursos. Los gatos pueden participar en un conflicto obvio o silente respecto del espacio, los alimentos, el agua, las cajas sanitarias, soportes, áreas soleadas, lugares seguros desde donde puede observar el entorno o lograr la atención de la gente. Puede que no exista limitación obvia respecto del acceso a estos recursos para que se presente un conflicto. El cambio puede ser solamente la percepción del gato sobre cuanto control desea tener del medio o las conductas de sus semejantes.
El conflicto obvio es más probable cuando llega un nuevo gato a la casa, o cuando los gatos que se conocen desde pequeños alcanzan la madurez social. El conflicto que se produce cuando llega un gato nuevo a la casa es fácil de comprender, y existen numerosas pautas acerca de como incluir un nuevo gato en la familia.

Los clientes pueden sentirse perturbados cuando comienza el conflicto porque uno de los gatos ha llegado a la madurez social, o cuando un gato socialmente maduro percibe que otro gato está llegando a la madurez social. Los gatos alcanzan la madurez social entre los 2 y los 5 años de edad, y comienzan a tomar el control de los grupos sociales y sus actividades. Esto puede llevar a conflictos abiertos entre los machos, las hembras, o entre machos y hembras. Los gatos involucrados en el conflicto no pueden nunca ser “mejores amigos”, pero pueden convivir sin mostrar signos de conflicto o enfermedad relacionada con el conflicto. En los casos graves, se puede consultar un especialista en conductas para desensibilizar y contrarrestar la acción del gatos conflictivo de modo que puedan compartir los mismos espacios con más tranquilidad.
El abordaje del conflicto consiste en darles un conjunto separado de recursos para cada uno, preferentemente en lugares que puedan utilizar sin ser vistos por otros gatos. De esta manera evitan el encuentro sin privarse de los recursos esenciales. El conflicto asimismo puede reducirse al castrar a todos los gatos, y mantener las uñas lo más cortas posible.
Si no se puede supervisar a los gatos que están involucrados en el conflicto, habrá que separarlos. Esto implica que algunos gatos permanecerán juntos, pero que el gato amenazante debe tener su refugio propio. Este refugio debe contar con todos los recursos para que el gato permanezca allí.
A menudo los gatos utilizan más espacio del que una vivienda les puede brindar. El agregado de lugares elevados como por ejemplo estantes, “juegos”, cajas de cartón, camas o cajones le brindan suficiente espacio para reducir el conflicto a un nivel tolerable. En situaciones graves, algunos gatos pueden beneficiarse con medicaciones que modifiquen las conductas. Sin embargo, en nuestra experiencia, la medicación puede ser útil sólo después de modificar el medio, no lo reemplaza.
El conflicto con otros animales, perros, niños o adultos es relativamente directo. Además de ser cazadores solitarios de pequeñas presas, los gatos son también presas pequeñas para otros carnívoros, incluidos los perros. Independientemente de qué tan seguro esté el cliente de que su perro no lastimará a su gato, para el gato el perro representa un depredador. Si el gato no logra el dominio sobre el perro, como ocurre a menudo, debe tener vías de escape constantes. Para el humano, basta con explicar que los gatos no pueden entender el tratamiento brusco como juego, sino como una amenaza de depredación.
La mayoría de los gatos en áreas urbanas de los EE.UU. viven en casas de familia y están castrados, de modo que el conflicto con gatos externos puede producirse cuando un nuevo gato ingresa a la zona de la casa donde vive ese gato. Para los gatos, las ventanas no son elementos de protección respecto de un gato que amenaza desde el exterior. Si esos gatos son la fuente del problema, se puede hacer que el jardín de la casa por ejemplo no sea un lugar atractivo.
Dada la gran cantidad de ensayos controlados que se han llevado a cabo no es posible al momento priorizar ninguna de estas sugerencias, o predecir cuál sería la más apropiada en cada situación. En estudios epidemiológicos bien diseñados se logrará identificar factores de importancia; luego se llevarán a cabo ensayos intervencionistas para determinar su eficacia en circunstancias en las que el dueño implementó los cambios sugeridos con éxito.

Abordajes adicionales
Una vez implementadas las estrategias de mejoramiento del ambiente, se pueden considerar tratamientos adicionales. En nuestra experiencia, estos abordajes resultan exitosos una vez que el cliente ha mejorado el ambiente, y suelen fallar en ausencia de mejoramiento del ambiente. La lista se diseñó según el orden en que los consideramos.
           
Feromonas
Un aspecto del mejoramiento ambiental que se ha introducido recientemente es la aplicación de feromonas en el ambiente que se habita. Las feromonas son sustancias químicas que parecen transmitir información altamente específica entre animales de la misma especie76. Si bien aún se desconoce el mecanismo de acción exacto, las feromonas parecen producir cambios en la función del sistema límbico y el hipotálamo de modo que alteran el estado emocional de los animales.
En el caso de los gatos se han aislado cinco feromonas faciales; los gatos depositan la fracción F3 sobre objetos prominentes (incluidos los humanos) frotándose contra un objeto cuando se sienten seguros y cómodos. La función de esta secreción es no sólo marcar los objetos, sino también como un antagonista para proyectar la orina y rascarse.

Feliway® es un análogo sintético de la feromona facial felina natural, y fue desarrollado a fin de controlar las conductas relacionadas con la ansiedad en los gatos. Si bien no ha sido específicamente evaluada en gatos con FIC, se informó que el tratamiento con esta feromona reduce la ansiedad que experimentan los gatos en circunstancias no familiares, una respuesta que puede ser útil para los pacientes y sus dueños.
Luego del uso de la feromona se ha observado menor proyección de la orina en casas en las que hay más de un gato, y menor actividad de rascado. Si bien Feliway no es una panacea para tratar las FIC o las conductas no deseadas en gatos, lo hemos utilizado y con éxito en combinación con el mejoramiento del ambiente, y/o farmacoterapia.
Feliway® se comercializa en forma de spray y difusor ambiental. El spray puede utilizarse en áreas de la casa donde el gato orina; se rocía en el lugar afectado durante 30 días. Asimismo hemos observado que Feliway ® es beneficioso para reducir la ansiedad asociada con los viajes. Se puede rociar la jaula por lo menos 15 minutos antes del viaje y luego colocar el gato en la jaula para disminuir el estrés y la ansiedad que muchas veces los gatos sienten al viajar.
Las áreas afectadas se deben rociar al menos 15 minutos antes de que el gato llegue porque el vehículo (etanol) que transporta la feromona es perjudicial para la mayoría de los gatos.
Se sabe que un difusor cubre aproximadamente una superficie de 650 pies cuadrados y dura 30 días. Este método de administración de la feromona es nuevo y nuestra experiencia en el uso es limitada.

Tratamiento farmacológico
El tratamiento con antidepresivos tricíclicos (TCA) puede ser útil en casos crónicos si no se logran controlar los signos clínicos con MEMO y fermonoterapia. Los TCA no deben utilizarse para el tratamiento agudo de la FIC puesto que aumentan el riesgo de recurrencia.
Se ha informado que la amitriptilina logra reducir los LUTS en gatos con FIC grave y recurrente durante 12 meses en un ensayo no controlado. Por lo general comienzo indicando 5 mg diarios, administrados a la noche. La dosis puede ajustarse paulatinamente hasta alcanzar los efectos buscados. Si no se logra una respuesta favorable, se debe disminuir la dosis lentamente hasta la suspensión. Los efectos colaterales de la amitriptilina incluyen letargo, aumento de peso y retención de orina debido a sus propiedades anticolinérgicas.
La clomipramina (Clomicalm®, veterinaria; Anafranil®, humanos) es otra amina terciaria como la amitriptilina, con mayor selectividad para bloquear la recaptación de serotonina, que se utiliza para el tratamiento de conductas de eliminación/evacuación en gatos77. La clomipramina (dosis inicial utilizada 0,25 -0,5 mg por vía oral una toma diaria) logró reducir en forma significativa el número de episodios de proyección de orina.
La clomipramina posee efectos anticolinérgicos más leves que la amitriptilina, si bien la sedación es un efecto colateral común de esta droga. La clomipramina, junto con la modificación del ambiente, logra asimismo disminuir la ansiedad relacionada con conductas “obsesivo-compulsivas” en gatos. Si bien se han observado mejoras anecdóticas en algunos pacientes con FIC recurrente, según mis conocimientos no existen datos controlados. La Fluoxetina (Prozac®) utilizada para disminuir la marcación (proyección de orina) (enfocada a la caja sanitaria) luego de alteraciones del medio fue útil en el tratamiento de la periruria con distintos grados de éxito78.
Se han empleado drogas de reemplazo de glucosaminoglucanos, (Elmiron®) como por ejemplo el polisulfato de pentosán, para el tratamiento de FIC en gatos. En ambos casos, los ensayos controlados por placebo en los que se evaluó la eficacia de estos compuestos para el tratamiento de FIC no arrojaron diferencias significativas entre los dos grupos, los gatos en ambos grupos de tratamiento mejoraron en forma significativa durante el curso del estudio79-80.

Conclusiones
Muchos gatos domésticos parecen sobrevivir perfectamente bien cuando se adaptan a un medio que no es perfecto. Las anormalías neuro-endócrino-inmunológicas en los gatos que tratamos, sin embargo, no parecen permitir la capacidad de adaptación que disfruta el gato, por lo que estos gatos pueden considerarse una población separada con mayores necesidades. Además, los veterinarios se preocupan más por optimizar el medio de los gatos domésticos que con identificar los requerimientos mínimos para la sobrevida en el hogar.
Mi abordaje actual consiste en permitir que el cliente elija la intervención más adecuada para su situación particular y permitir a los técnicos que se ocupen del mejoramiento del ambiente y del seguimiento (bajo supervisión del veterinario según sea conveniente). Finalmente, el tema del mérito relativo de la vida doméstica para promover el bienestar de los gatos (y las diversas opiniones acerca de lo que constituye bienestar animal en general) está fuera del alcance actual, y es tema de controversia entre los expertos.
Quisiera alentar a prolongar los esfuerzos en conjunto con los zoológicos a fin de lograr el bienestar de los animales, siendo que aquellos han reconocido los efectos de la calidad de la vivienda sobre la salud animal y trabajan para mejorar el ambiente, y brindar mejor cuidado a “todos los animales cautivos" a nuestro cargo. Considero que la FIC y otros trastornos relacionados pueden bien prevenirse más que tratarse, y que tenemos una gran oportunidad de alentar este abordaje de cría en la práctica clínica veterinaria81.
Para más información sobre mejoramiento del ambiente para gatos domésticos visite: http://www.indoorcat.org/

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