COMPORTAMIENTOS ESTEREOTIPADOS EN FELINOS

Ricardo
Bruno M.V. (*)
Definir una conducta estereotipada es bastante difícil ya que cualquier definición no la abarcaría en su totalidad. Hay consenso general para definirla como un acto repetitivo, constante y que aparentemente no sirve para un propósito obvio.
Esta es un definición
descriptivamente útil pero no del todo exacta, puesto que los estereotipos
tienen distintos grados de variación, principalmente en los estadíos iniciales.
Algunos estereotipos no son
actos repetitivos, como por ejemplo los
animales que quedan inmóviles por determinado tiempo. Otras conductas
compulsivas son repetitivas pero sí tienen un propósito obvio, como sería la
conducta masturbatoria, por ejemplo.
La clásica descripción freudiana
del comportamiento compulsivo es la siguiente: “Es una conducta en la cual el
paciente es impulsado a realizarla y aunque no le representa una sensación
placentera, está impotente de frenar su ejecución”.
Independientemente de que
aún no haya una definición del todo satisfactoria, el comportamiento
estereotipado o Síndrome Compulsivo es una alteración de la conducta muy
común en los animales domésticos, y por
lo tanto es importante conocerla.
Este comportamiento tiene su
origen en los cambios neuropatológicos específicos que se originan debido a
las alteraciones en la bioquímica cerebral de los animales
que exhiben estas conductas.
Estas conductas son
expresiones anormales de comportamientos normales típicos de la especie, tales
como acicalado, vocalización y locomoción.
Las conductas estereotipadas
más ampliamente conocidas en gatos son la succión de lana en los gatos Siameses
y sus cruzas, la persecución y automutilado de cola, el excesivo acicalado en
los gatos, la Dermatitis psicogénica, etc.
La siguiente clasificación
de las conductas estereotipadas en los gatos, a mi criterio, resulta bastante
didáctica pues se basa en los patrones motores normales de los que parecieran
derivar los comportamientos anómalos.
|
ACICALADO |
Autolamido compulsivo;
mordisqueo del pelo; granuloma acral; etc. Dermatitis psicogénica |
|
ALUCINACIÓN |
Castañeteo de dientes;
Caza de presas inexistentes; Mirar fijamente a la nada; etc. |
|
ALIMENTACIÓN |
Polidipsia; Polifagia;
Succión de lana; Excesivo babeo, comida de telas, etc. |
|
LOCOMOCIÓN |
Movimientos repentinos del
cuerpo; Correr y saltar; Congelamiento; Agitar o menear la cabeza; etc. |
|
VOCALIZACIÓN |
Maullido constante;
Lamento constante |
|
NEUROSIS |
Automutilación con o sin
vocalización; Agresión periódica dirigida hacia la gente; etc. |
El comportamiento estereotipado ha sido dividido según su etiología en dos categorías:
1) Comportamientos
anormales fisiopatológicos, los cuales a su vez se dividen en:
a) Defectos
genéticos
b) Producto de
enfermedades adquiridas.
2) Comportamientos
anormales originados en las experiencias tenidas por el animal, las cuales
pueden ser:
a) Experiencias
tempranas (en las primeras etapas de vida del animal )
b) Mala
socialización,
c) Experiencia
condicionada (condicionamiento)
d) Iatrogenia (malas
experiencias a partir de mal manejo de las personas hacia el animal o en forma
medicamentosa).
En la práctica, la falta de socialización adecuada con sus congéneres (principalmente en el período de socialización que abarca entre la tercera y novena semana de vida) puede predisponer al animal a exhibir conductas estereotipadas de adulto, incluso aunque el animal se encuentre en un ambiente apropiado.
Asimismo, independientemente
de las causas que originaron la conducta compulsiva, un hallazgo harto
frecuente es que la gran mayoría de los gatos que presentan esta alteración
conductal, presentan un nivel muy elevado de ansiedad generalizada.
Por lo ante dicho se
desprende que las conductas compulsivas en los gatos pueden estar incluidas en
varias categorías de comportamientos anormales simultáneamente y que
invariablemente las estereotipias son la expresión de un previo o actual
conflicto interno del animal.
El diagnóstico se realiza a
partir de los signos clínicos presentados por el animal y por la anamnesis
realizada.
El impedimento físico de la
conducta compulsiva no es el tratamiento correcto de esta alteración, como
tampoco es correcto indicar como causa del problema al aburrimiento.
El tratamiento profesional
de estos casos es a través de la identificación y remoción de la causa
del conflicto y no el castigo del animal cuando realiza la conducta
estereotipada, o el impedimento físico al animal del desarrollo de la misma.
Es fundamental en la
terapéutica de estas patologías la utilización de algunas técnicas de
modificación de la conducta:
En primer lugar se debe
evitar el reforzamiento de la conducta del animal por parte del dueño. En
segundo término se debe enseñar al propietario a que cuando su animal exhibe la
conducta compulsiva debe desviársele la conducta a través de algo que llame la
atención del gato sin que sea un reforzamiento (comida) sino haciendo algún
ruido, tirándole un bollito de papel metálico para que lo corra, etc.
Por último, se debe alentar
al dueño a realizar el enriquecimiento del ambiente del animal, que no es otra
cosa que intentar interactuar más con su animal. Esto es importante porque
muchos propietarios de gatos tienen la creencia que los mismos no necesitan
jugar, interactuar con ellos o que no necesitan realizar ejercicios físicos y
creen que los gatos son animales que, una vez castrados, sólo comen y duermen.
La terapia farmacológica es
de gran ayuda y me animaría a decir que sin ella es prácticamente imposible
solucionar el caso.
Actualmente se sabe que la conducta estereotipada puede ser inducida por drogas que activan el sistema dopaminérgico, tales como la anfetamina y la apomorfina, también se conoce que los péptidos opioides endógenos del cerebro son liberados bajo estrés y activan a las neuronas dopaminérgicas.
Las conductas estereotipadas responden favorablemente a los bloqueadores de los receptores opioides y a los antagonistas de la dopamina.
El Haloperidol inhibe las estereotipias inducidas experimentalmente con dopamina y dextroanfetamina, en gatos.
En general en el tratamiento
de las conductas estereotipadas se utilizan los Inhibidores de la recaptación
de la serotonina como drogas de elección, siendo la de mayor eficacia la Fluoxetina
(Prozac) que se administra en la
siguiente dosis: 0,5 a 1 mg/Kg./día.
Le siguen en frecuencia de
uso los Antidepresivos Tricíclicos como la Clomipramina (Clomicalm,
zoofármaco) (Anafranil, fármaco de medicina humana) indicada a una dosis de 1 a 3 mg/Kg./día; la Imipramina a razón de 2,2 a 4,4 mg/kg./día, y la
Amitriptilina (Tryptanol) en la dosis de 1 a 2 mg/kg, dos veces
al día, teniendo que ser administradas por un plazo de al menos 5 semanas y
durante el menor tiempo posible, ya que presentan muchos efectos colaterales
todas.
Los anticonvulsivantes,
sedantes y tranquilizantes, generalmente son no efectivos para el tratamiento
de los comportamientos estereotipados.
Debido a que en la mayoría
de los casos, el paciente que presenta un comportamiento estereotipado, también
exhibe un alto nivel de ansiedad, es que se utilizan ansiolíticos en el
tratamiento de esta alteración conductal, de los cuales los principales autores
citan como de elección el Diazepán
(1 a 5 mg por gato dos o tres veces al día).
Personalmente utilizo Clonazepán
(Rivotril, Clonagín) en la dosis de 0,125 a 0,250 mg/ totales una vez
por día, pues su administración es más práctica para el propietario del animal
y porque nunca he observado una reacción paradojal en el gato, como ocurre y he
visto con el Diazepán.
También utilizó Buspirona,
que es un ansiolítico no Benzodiacepínico, que pertenece al grupo de las
Azaperonas, el cual actúa modulando la Serotonina, ejerciendo su efecto sobre
los receptores serotoninérgicos pre y post sinápticos 1 A, y que carece
prácticamente de efectos colaterales y
permite suspenderla abruptamente. Es una droga no tan espectacular como las
anteriores, pero al combinarla con ansiolíticos del grupo de las
Benzodiazepinas y con la modificación del ambiente y las técnicas de
contracondicionamiento me ha dado buenos resultados, además de permitir su uso
en gatos en forma segura. La dosis de la Buspirona en felinos es de 2,5
a 5 mg/totales dividido en 2 tomas.
Foto Nº 1: Felino hembra Siamés 3 años que
presenta persecución y caza de su
cola con lesiones autoinflingidas sin llegar aún a la automutilación. Fue
presentado a la consulta conductal con el vendaje ya realizado
Foto Nº 2: Mismo animal en el momento posterior a exhibir la conducta
estereotipada. Obsérvese la expresión facial del animal y las lesiones
dermatológicas en toda la extensión de la cola (entre el nacimiento de la
misma y el vendaje)
Foto Nº 3: Cachorro felino de 2 meses aproximadamente amamantándose.
Cuando los gatos tienen un período de socialización correcto (entre la 3º y 9º
semana de vida), generalmente no desarrollan conductas estereotipadas al
llegar a la adultez
Foto Nº 4: Mismo cachorro ya destetado. La correcta socialización permite
el desarrollo de lazos afectivos con la madre y otros congéneres, lo que
determina la estabilidad conductal del animal. Por lo general, en estos
animales no se presentan síndromes compulsivos. El hecho de no ser un
animal de raza pura (pedigree) disminuye enormemente la posibilidad de aparición
de conductas estereotipadas
BIBLIOGRAFÍA
Advances
in Companion Animal Behavior, Amy Marder,VMD and Victoria Voith, DVM,PhD.
Saunders Company
Feline
behavior:A guide for veterinarians. Bonnie Beaver, DVM, MS. Saunders
company.
Medicina y Terapeúticas
felinas, Chandler BVetMed, FRCVS. Editorial Acribia
(*) Jefe del Servicio de Comportamiento animal del
Hospital Veterinario San Marcos S.A.
Miembro del staff de especialistas del Hospital
Veterinario “Prof. Hutter”
Profesor invitado
Fac. C. Vet. de la Univ. Nac. del Ctro. Prov. Bs. As. A cargo de la
materia: Comportam. animal
Miembro Fundador de la Asociación Argentina de Médicos Veterinarios
Especializados en Comportamiento Animal