Erick Lucero Tapia, Médico Veterinario, Etología Clínica
net.médica Médicos Veterinarios
El gato es un animal netamente territorial,
si bien es posible su socialización con diferentes especies incluyendo la suya,
esta no es obligada. Más aún que en el perro, animal reconocidamente social,
la naturaleza y calidad de los contactos con los demás y el carácter de ansiedad
o calma de la madre felina durante la gestación van a influir sobre la capacidad
de adaptación y, por tanto, sobre la frecuencia y gravedad de las reacciones
de ansiedad en el gato, cuya causa más frecuente se basa principalmente en alteraciones
en su entorno, tomando un segundo lugar la relación con otros individuos.
El término ansiedad en medicina veterinaria se puede definir como un estado en el cual aumenta la probabilidad de obtener reacciones emocionales análogas al miedo en respuesta a cualquier variación del medio interior o exterior. Existe, en consecuencia una desorganización de los autocontroles y una pérdida de las capacidades de adaptación a cualquier variación del medio (Pageat, 2000)
La taquicardia y la taquipnea son menos frecuentes en el gato que en el perro. Sin embargo es posible observarla en nuestra consulta o recoger datos de dueños de gatos sobre la aparición de esta manifestación en situaciones altamente estresantes.
En casos crónicos de manifestaciones de ansiedad, uno de los síntomas más observados es la aparición de heces blandas y signos de colitis, en muchas ocasiones sin respuesta al tratamiento sintomático.
El sudor a través de los cojinetes plantares junto con midriasis es un buen indicador de la intensidad y tipo de ansiedad que el gato presenta en la consulta. Así, tenemos que se correlaciona un aumento en el sudor y midriasis con una baja probabilidad de agresión por miedo durante el examen. Por otro lado, la presencia de miosis y cojinetes secos nos puede indicar una posible reacción agresiva debiendo tener prudencia durante el manejo.
La ingesta de alimento se encuentra reducida durante los cuadros de ansiedad permanente cuando no es objeto de actividades de sustitución en donde se presenta un gran aumento en el consumo.
En el caso de la ansiedad permanente causada por alteraciones en el ambiente se observa un desaseo y abandono del acicalamiento. En cambio, algunas formas de ansiedad permanente son acompañadas por actividades de sustitución como el lamido que por ausencia de los mecanismos de regulación provoca una alopecia extensa con la particularidad de encontrar el pelaje mecánicamente roto en la zona.
El sueño se puede ver alterado con la llegada de una nueva mascota, presentándose estados de hipervigilancia con focalización sobre el recién llegado.
La aparición de un comportamiento desrregulado con marcaje urinario es la manifestación más común de un transtorno del territorio con ansiedad en el felino doméstico y es, por ende, la queja más frecuente de propietarios en la consulta.
La exploración del entorno está siempre disminuída en casos de ansiedad.
Además, se identificará agresión por miedo en casos de ansiedad intermitente, siendo esta motivo de consulta de muchos dueños de gatos que de un día a otro se tornan agresivos.
Las feromonas en el gato van muy ligadas a la forma en que este distribuye su territorio e interactúa con el medio. De esta manera podemos distinguir en el territorio del gato diferentes campos:
§ De actividad en donde se consagra una actividad precisa como cazar, jugar o eliminar.
§ De aislamiento en que el gato evita el contacto con otros individuos que generalmente corresponden a lugares en altura.
§ De agresión centrado sobre el individuo variando su tamaño dependiendo del estado emocional o fisiológico del gato respondiendo con agresión ante cualquier invasión (recordemos aquellos pacientes que no gustan salir de la jaula en nuestra consulta y terminan arañando incluso al propio dueño).
Dentro de las marcas que cada gato utiliza para definir zonas en su territorio encontramos las marcas visuales tales como los spots urinarios y los arañazos y las marcas olfativas a través de las feromonas.
Las feromonas corresponden a cuerpos químicos de bajo peso molecular lo que les permite ser fácilmente volátiles (Peageat 2000) cumpliendo su función en el órgano vómero nasal u órgano de Jacobson. Estas feromonas cumplen importantes roles en el comportamiento de los caninos y felinos, especialmente, en la conducta sexual y marcaje territorial. De esta manera en el gato podemos clasificar las marcas con funciones territoriales en tres grupos.
§ Marcas territoriales: a través de las marcas urinarias y arañazos, señalando la presencia de un ocupante permanente. Las marcas urinarias se correlaciona fuertemente con una reacción emocional o estado de excitación sexual y no es inhibido por la castración, esto sólo disminuye la frecuencia y el olor. Por su parte, los arañazos son siempre realizados sobre objetos visibles y cercanos a los campos de aislamiento.
§ Marcas de alarma: emitidas por el gato ante un estrés violento. Su percepción conlleva a la huída o rechazo. Un punto importante para la atención clínica es que actúan sobre el individuo que las emite y también sobre otros gatos que las perciben, por tanto mientras menos estrés sufra nuestro paciente menos problemas tendremos con él y con otros gatos que se atiendan en nuestra consulta.
§ Marcas de identificación: emitidas sobre objetos inanimados o personas desconocidas, depositadas al frotar el mentón sobre sus dueños o el médico veterinario en la consulta (feromonas de la fracción F3). De esta manera se sabe que las marcas faciales inhiben el marcaje urinario y que debido al efecto apaciguador de estas secreciones estimulan en el gato la exploración del medio desconocido y, por lo tanto, es de más fácil manipulación.
Además de las marcas de identificación depositadas sobre objetos o personas, el gato también emite feromonas que ayudan al reconocimiento entre gatos de un mismo grupo lo que desactiva la agresión territorial (feromonas de la fracción F4), permitiendo ingresar nuevos gatos o caninos al hogar evitando o disminuyendo los episodios de agresiones.
"Avelé"
DSH
Hembra, ovariohisterectomizada
4 años
Fue recogida en el sector del Cajón del Maipo,
con tres meses de edad. Su actitud siempre fue de distancia con sus dueños,
permaneciendo gran tiempo del día en el exterior de la vivienda. Su territorio
no se extendía más allá de las murallas divisorias de la casa. De esta manera,
sus dueños la aceptaron sin importarles si se dejaba acariciar o no. Ante la
llegada de extraños su primera acción era ir bajo la cama o hacia el exterior
de la vivienda.
Molly
DLH
Hembra (entera)
7 meses
Adoptada hace un mes de presentado el cuadro expuesto, muy sociable con dueños dejándose acariciar y buscando contacto con Avelé. Al momento de la consulta se encontraba en celo.
1. Los dueños se acercan para cotizar precios de ovariohisterectomía, ya que Molly se encuentra en celo y los gatos machos del sector vienen a casa y orinan en las puertas y ventanas de la misma.
2. La segunda consulta era dónde dejar a Avelé ya que no sabían qué hacer al tornarse esta muy agresiva con ellos. También agredía a la nueva gata (Molly) y pasaba bajo la cama gran parte del día.
Se observó a Avelé con mucha ansiedad, disminuyendo su territorio a su campo personal y bajo la cama. Como respuesta a la invasión se obtenía agresividad. La ingesta de alimento había disminuído drásticamente. Había ausencia de actividad exploratoria y marcaje facial.
Al inspeccionar el sector, se evidenció la invasión del territorio por parte de machos felinos, con marcaje urinario en ventanas y puertas de la casa, zonas por donde habitualmente transita Avelé.
A partir de lo observado se diagnostica un cuadro de ansiedad desencadenado por la invasión de territorio a través del marcaje territorial de los gatos machos mediante spots urinarios y marcaje de feromonas.
El tratamiento indicado para la primera semana fue el siguiente:
§ Realizar ovariohisterectomía a Molly, con el fin de eliminar el factor de estímulo para la llegada de machos felinos con el consecuente marcaje urinario.
§ Limpiar con detergente (para ropa) las zonas marcadas por la orina de los gatos machos. De esta forma se disminuye el efecto estresante por invasión de territorio y marcaje con feromonas de alerta.
§ Ingresar la caja sanitaria de Avelé y Molly dentro del hogar (en la cocina). Se busca con esto evitar alteraciones en el comportamiento de eliminación y estimular la confianza nuevamente de Avelé.
§ Uso de fracción F3 (Feliway, fracción sintética de la feromona facial felina) durante 21 días en el ambiente, con el fin de estimular la actividad exploratoria y el marcaje facial cumpliendo un rol apaciguador del medio. Su aplicación se realizó en lugares del hogar y que fueran de paso, como puertas y sillones.
§ Educar a los habitantes de la casa respecto a la actitud adecuada frente a Avelé y el porqué de su cuadro.
Segunda visita (segunda semana)
Al llegar a la vivienda observamos que Avelé no escapa y se mantiene en la misma habitación con nosotros y Molly. Al consultar por su actividad, nos comentaron que había aumentado la actividad exploratoria y el marcaje facial y disminuído el scratching (“rasguño de muebles”)
Lo que más impresionó fue que se dejara acariciar por sus dueños y que los buscara para ello, acción que antes no realizaba. Lo mismo ocurrió con nosotros que pudimos tocarla para examinarla nuevamente sin requerir medida alguna de protección.
La eliminación no sufrió cambios, utilizando normalmente su caja de arena.
La convivencia con Molly era normal compartiendo la misma habitación y lugar para dormir.
La vigilancia y agresión que presentaba hacia Molly antes de la consulta no se evidenciaba.
Se mantuvo la aplicación de la fracción F3
Tercera visita (tercera semana)
Esta visita fue realizada para evaluar la respuesta de Avelé a la llegada de un nuevo miembro de la familia
Diky, macho, Poodle, 2 meses
Llegó a la casa dos días antes.
Molly cambió de hogar con nuevos dueños
Al momento de la visita observamos que Avelé convivía sin alteraciones con Diky.
La ingesta de alimento era normal, eliminación normal, la actividad exploratoria y marcaje facial se mantuvieron sin alteraciones.
No se presentaron situaciones de hipervigilancia, ni agresividad ante el canino.
El tratamiento con fracción F3 concluye en esta visita, se dío el alta a Avelé y sus dueños quedaron con dos buenas mascotas.
La ansiedad es una de las causas más frecuentes de alteraciones del comportamiento en el felino, por tanto conocer esta patología, sus causas y cómo diagnosticarla correctamente es de vital importancia para realizar un tratamiento adecuado y efectivo. El conocimiento y correcto uso de las feromonas en felinos permite ayudar a consolidar un tratamiento con muy buenos resultados y deja de manifiesto la importancia que tiene para el gato su territorio.
La especialización es un camino obligado hoy en día en nuestra profesión ya que nos permite diagnosticar y tratar de mejor manera casos especiales donde drásticas e impulsivas decisiones de clientes pueden, por desconocimiento, no dar la oportunidad a su mascota de mejorar, ni a nosotros dar a conocer estas experiencias y conocimientos de especialización en etología clínica que va en franco desarrollo.
1.- PAGEAT P. 1995; Pathologie du Comportement du Chien. Editions du Point Veterinaire.
2.- PAGEAT P. 2000; Curso Etología Clínica. Apuntes MEVEPA.
3- MANTECA X. 1998; Etología Clínica Veterinaria en Perros y Gatos. Editorial Multimédica.
4.- GRAY J. 1991; The Psycology of Fear and Strees. Cambridge University Press.