Agresión Social Felina (Síndrome del gato nuevo)

Dr. Ricardo Bruno*
Una de las características conductales de los gatos que más sorprende es sin duda, desde mi punto de vista, la enorme diferencia que existe entre la edad infantil y la edad adulta. Con algo de audacia podríamos decir que los gatos domésticos pertenecen a dos especies distintas según la etapa de su vida por la que atraviesen.
Para entender esto es necesario hacer un breve resumen acerca de la conducta normal de los felinos domésticos.
El gato es un animal básicamente asocial, aunque algunos autores lo definen como no completamente social, o sea que se autoabastece, es un cazador solitario no cooperativo y tiene un territorio propio y exclusivo. En resumen es un animal que prefiere la vida solitaria.
Aunque lo ante dicho es cierto para la generalidad de los casos, observaciones hechas sobre colonias de gatos han demostrado la existencia de algunos comportamientos cooperativos en los mismos.
Al nacer el gatito establece un fuerte vínculo con su madre y hermanos de camada, pero al ir creciendo va adoptando cada vez más una conducta independiente y no cooperativa, teniendo esta conducta su máxima expresión cuando el gato alcanza los 8-12 meses de edad, momento en el cual se produce la llamada Dispersión que es cuando los gatos (principalmente los machos) se alejan de su familia y buscan un territorio propio y comienzan una vida de cazador solitario.
La agresión social felina es un tipo de agresividad mostrada por gatos adultos hacia un gatito recién incorporado al hogar que tiene sus bases en el tipo de comportamiento antes comentado.
Este problema de comportamiento ocurre principalmente cuando el gato residente es macho. Debido a que el gatito recién integrado posee un patrón de conducta distinto al gato adulto es que se genera el conflicto.
El gato cachorro posee un patrón de conducta social, gregario hasta los 8-12 meses de edad momento en el cual ocurre la Dispersión y el gato adopta el comportamiento asocial típico del felino adulto, entonces el gatito (por su conducta social) se acerca al gato adulto, éste lo agrede, pudiendo lastimarlo seriamente ya que según la óptica del adulto el gatito no respetó las leyes básicas felina o sea que no respetó sus distancias Social, Personal, y Crítica.
Un repaso muy limitado y sintético de estas distancias es el siguiente:
Volviendo a la Agresión Social Felina, el problema se soluciona introduciendo 2 gatitos de la misma edad juntos a la casa, pero esta solución no es aceptada generalmente por el dueño, entonces éste último debe entender que no puede dejar solos a ambos animales y que él debe cumplir el rol de compañero de juegos del gatito nuevo para que este pueda desarrollar sus patrones de comportamiento social en forma normal.
Cuando el nuevo gato alcanza la madurez, el problema se soluciona ya que ambos animales poseen iguales pautas de conducta y el paso del tiempo y la conducta del propietario de reprender los intentos de ataque del gato adulto hacia el cachorro hacen que los animales puedan convivir.
Como dato extra es importante remarcar que el factor que permite que los gatos puedan vivir en comunidad es la abundancia de alimento.
A mi juicio, una variante de la Agresión Social Felina es la agresividad mostrada por un gato residente a otro gato adulto que es introducido al hogar. Aquí el problema se basa en la característica personalidad asocial de los felinos domésticos y en el comportamiento rutinario de los gatos en los cuales cualquier cambio ambiental pueden generar un estado de frustración y ansiedad aumentada que es canalizada a través de malos comportamientos en la mayoría de las veces.
Estos comportamientos pueden ir desde la agresión hasta el aislamiento del gato residente, pasando por cambios en la conducta higiénica y / o alimenticia.
Es muy importante el rol del propietario en esta situación, siendo lo ideal que no tome partido castigando en forma directa al animal residente por su mala conducta pues esto llevaría a mayor frustración por parte del gato residente y a una mayor ansiedad lo cual generará un círculo negativo de incremento de malos comportamientos y mayor castigo y así sucesivamente.
En estos casos utilizo un ansiolítico (Buspirona 1,5 a 5 mg/total/día dividido en 2 tomas) idealmente en forma previa a la entrada del nuevo animal, estando indicada la medicación para ambos animales.
Luego se comienza con la utilización de técnicas de modificación de la conducta, que en este caso serían la aproximación sucesiva y el contracondicionamiento.
Se debe aleccionar al dueño para que el gato nuevo se lo tenga en una jaula de transporte los primeros días y se le permita al gato residente acercarse a la misma y que los gatos interactúen a través de ella, y castigar en forma remota (pistola de agua) la conducta excesivamente agresiva del gato residente (No castigar en forma directa al animal). Cuando el o los propietarios no están, los animales deben quedar separados o el nuevo en la jaula. Foto N* 1 y 2.
Figura 1

Figura 2
Al cabo de unos días se puede abrir la puerta de la jaula, siempre con el dueño presente, esto se llama ambiente controlado, y observar las conductas de los animales.
Es muy importante que por un tiempo el propietario no genere situaciones conflictivas como acariciar a uno de los animales estando el otro presente y lo ideal es que haga jugar a los mismos con plumas, papeles, etc, o sea actividades que ambos gatos puedan compartir sin competir por los llamado recursos críticos (comida, agua, lugar de descanso, contacto social con propietarios).
La medicación generalmente la mantengo por un mes aunque la situación sea favorable. La utilización de Buspirona se debe a que es una droga que funciona muy bien en felinos y a que puede ser retirada en forma abrupta sin consecuencias desfavorables.
Bibliografïa
- Feline Behavior: A guide for veterinarians. Dr Bonnie Beaver. Ed. Saunders.1992
- Canine and Feline Behavioral Therapy. Hart & Hart. Ed. Lea & Febiger. 1985
- C.V.N.A Medicina en el gato. Bonnie Beaver
- Revista Noticias Coprovet N* 25 y 26. Dr. Ricardo Bruno. Año 1996