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REVISIÓN DE LA NEUMONÍA VERMINOSA FELINA POR
AELUROSTRONGYLUS: A PROPÓSITO DE UN CASO CLÍNICO.
Pérez Tort, G.; Tellechea, M.F; Villone S.; Gueijman,
J.
Cátedra de Parasitología y Enfermedades Parasitarias de
la Fac. De Cs. Vet. de la UBA
Hospital Veterinario de Virreyes, Acceso Norte 2502, San
Fdo. Pcia. de Buenos Aires
gabrielapt@gmail.com

Resumen:
La
Aelurostrongylosis
es una es una neumonía verminosa, de curso crónico, que
afecta a los gatos, causada por Aelurostrongylus
abstrusus, parásito de ciclo indirecto que
utiliza a babosas y caracoles como hospedadores
intermedios .
En la República Argentina los casos registrados son
los de: Lombardero y Díaz, en 1967, Idiart y col., en
1986, Santa Cruz y col., en 1987, Castellano y Venturini,
1993, Schiaffi y col., en 1995, Molina y Rivas, en 2001.
Los vermes adultos que viven en los bronquios
respiratorios terminales y conductos alveolares
pueden llevar al desarrollo de una neumonía. El
estudio coproparasitológico mediante la técnica de
Baerman constituye el método diagnóstico práctico y
preciso en el animal vivo y se basa en la detección de
las larvas de primer estado en la heces. Las larvas de
primer estado miden entre 300 a 400 µm de longitud y 20
µm de diámetro; están provistas de granulaciones y
poseen un apéndice ondulante en forma de gancho o de “S”
muy característico de éste género y usualmente una
proyección dorsal, pueden estar enroscadas. El objetivo
del presente reporte es revisar la neumonía verminosa
felina por Aelurostrongylus abstrusus, comunicar
un caso grave de Aelurostrongylosis en una gatita común
europea y su tratamiento. Era una gatita común europea
de 4 meses de edad, Tabby, de 1,450g de peso, que fue
referida a nuestra consulta por presentar un cuadro
respiratorio de cinco semanas de evolución. Había sido
recogida de la vía pública por los propietarios Hacía
cinco semanas el animal comenzó a presentar un cuadro
respiratorio por lo cual se le realizaron placas
radiográficas y se arribó a un diagnostico de neumonía.
Desde hacía tres semanas tomaba clindamicina cada 12
horas sin remisión de los signos. La gata comía poco,
jugaba hasta que la disnea se lo impedía. El cuadro
había empeorado y las imágenes radiológicas también.
Síntomas y signos en la consulta: Temperatura rectal
38,5°C, taquipnea, disnea, auscultación de ambos
hemitórax; rales secos, murmullo respiratorio aumentado.
Mucosas ligeramente pálidas. Se le realizaron exámenes
de sangre: hemograma, test Iddex para detección de VIF y
VILEF, serología para Toxoplasmosis, también se extrajo
una gota de sangre del margen de la oreja y con ella se
realizó un frotis para detección de Haemoplasmosis
felina, se practicó un directo de materia fecal y se
solicitó a los propietarios colectar heces para un
seriado de materia fecal (en fresco). el frotis para
Haemoplasmosis fue negativo. El directo de materia
fecal negativo. La materia fecal, analizada por
flotación y Baerman fue positiva a Aelurostrongylus
abstrusus. Se realizó tratamiento sostén y
tratamiento específico: fenbendazol 50 mg/kg por día 5
días seguidos. Los análisis de control al día 10, 15 y
30 fueron negativos. Las lesiones pulmonares
remitieron en 20 días. A pesar de que la
Aelurostrongylosis felina tiene baja prevalencia ,
deberá ser sospechada e investigada de rutina toda vez
que los gatos hayan tenido oportunidad de encontrarse
con los hospedadores intermedios o paraténicos (evento
harto frecuente) y más aún cuando nos enfrentemos a
gatos con cuadros respiratorios neumónicos crónicos.
Este trabajo se acompaña de fotografías microscópicas
de la larva 1 y de las radiografías de tórax y de 13
citas bibliográficas.



Introducción
La
Aelurostrongylosis
es una es una neumonía verminosa, de curso crónico, que
afecta a los gatos, causada por Aelurostrongylus
abstrusus.
Este es un nematodo que parasita a los gatos que son su
hospedador definitivo, y se localiza en los pulmones. Ha
sido hallado en Australia, varios países de Europa
(Dinamarca, España, Gran Bretaña, Francia, Holanda,
Italia, Portugal), Palestina, Turquía, Estados Unidos.
En América del Sur ha sido descrito en Uruguay por
Bacigalupo y col. en 1942 y Cristi y Auyuanat en 1947,
en Venezuela por García en 1982. En Brasil se han
realizado numerosos estudios: Langnegger y Lanzieri,
1963,1965, Costa et al 1966, Ogassawara et al 1986,
Mundim et al 2004.
En la República Argentina los casos registrados son
los de: Lombardero y Díaz, en 1967, Idiart y col., en
1986, Santa Cruz y col., en 1987, Castellano y Venturini,
1993, Schiaffi y col., en 1995, Molina y Rivas, en 2001.
Ciclo biológico: Los vermes adultos viven en los
bronquios respiratorios terminales y conductos
alveolares. Los huevos son forzados hacia los conductos
alveolares donde evolucionan. Las larvas de primer
estado escapan hacia las vías aéreas, ascendiendo por
las mismas para ser luego deglutidas y por último
eliminadas con la materia fecal del hospedador.
Para continuar su desarrollo las larvas deben penetrar a
través del tegumento de caracoles o babosas, los cuales
actúan como hospedadores intermediarios. En sus músculos
alcanzan el estado de larva tres, la cual es infectante
para los felinos que ingieren estos moluscos. Sin
embargo, el gato puede ingerir larvas infectantes al
ingerir hospedadores de transporte o paraténicos, entre
los que podemos citar ratas, ratones, pollos, patitos,
gorriones, ranas, sapos, lagartijas y culebras. Una vez
en el tubo digestivo del gato, la larva penetra
rápidamente a través de la mucosa del esófago, estómago
e intestino delgado, desde donde por vía linfática y
hemática, llega al pulmón en 24 horas, en donde
evolucionan a adultos y las hembras ponen huevos
larvados.
Morfología del Agente etiológico: El macho mide
alrededor de 5.2mm de longitud y 0.07mm de diámetro como
máximo hasta 7.5mm (Soulsby). La bolsa
copulatríz es corta, con los lóbulos sin diferenciar.
Pueden distinguirse todos los radios bursales; el dorsal
forma dos ramas fuertes. Las espículas son simples, y
miden de 0.13 a 0.15mm. La hembra mide alrededor de
9.3mm de longitud y 0.1mm de diámetro como máximo 9.86mm
(Soulsby). La vulva se abre próxima al
extremo posterior. Los huevos son larvados, miden 70 por
80 µm.
Prepatencia de 4 a 6 semanas.
Patencia esta varía según los autores consultados, a
saber: de 2 a 3 meses para Scott, 4 meses para Urquhart
y col., y de 4 a 9 meses para Soulsby.
Epidemiología: Las larvas de primer estado sobreviven
por lo común dos semanas aunque en los suelos húmedos
pueden hacerlo durante 5 meses y medio y en suspensiones
de pulmón o materia fecal, a temperatura ambiente,
durante 2 a 4 días.
No se ha observado influencia de la edad y el sexo en la
prevalencia de la enfermedad como así tampoco
variaciones estacionales, puesto que si bien la
actividad de los caracoles y babosas es escasa durante
el invierno, los huéspedes de transporte pueden
colaborar en el mantenimiento de las larvas durante todo
el año.

Acción patógena:
La
presencia de huevos, larvas y adultos en bronquíolos y
alvéolos produce exudado inflamatorio, hiperplasia del
epitelio bronquiolar e hipertrofia de las glándulas
peribronquiolares. Puede llevar al desarrollo de una
neumonía.
La
hipertrofia de los músculos lisos de las paredes de
alvéolos y bronquíolos ocurre en forma temprana y es
progresiva durante el desarrollo de la afección.
En
las arterias pulmonares la hiperplasia muscular comienza
a la cuarta semana del curso. La capa media de algunos
vasos sanguíneos puede alcanzar hasta 12 veces su
grosor. Estos cambios no son específicos, ya que ocurren
también en los gatos con dirofilariasis o en migraciones
por Toxocara. El examen de gatos
experimentalmente infectados luego de un año de
infección reveló que no había ni hipertensión ni tampoco
enfermedad del ventrículo derecho asociada a la misma.
El
período más peligroso es entre 6 y 13 semanas, cuando
alcanza el máximo la producción de huevos y larvas. En
casos muy severos se puede producir la muerte. Después
de 4 meses los signos de neumonía pueden disminuir, pero
la hipertrofia e hiperplasia vascular pueden persistir
hasta 2 años o toda la vida.
La
enfermedad puede ser autolimitante. La eliminación de
larvas de primer estado en las heces cesa en 2 o 3
meses, aunque puede reaparecer si el animal es sujeto a
un estrés.
Inmunidad: Luego de la infección se produce una
inmunidad que impide las reinfestaciones.
Localización:
Los
vermes se encuentran profundamente implantados en el
parénquima pulmonar y en el árbol bronquiolar.
Lesiones:
_Macroscópicas: nódulos superficiales subpleurales de
color grisáceo, de un tamaño que va desde una cabeza de
alfiler hasta grandes áreas de consolidación tisular.
_Microscópicas: al incidir los nódulos sale un material
caseoso cremoso, donde (a través de un extendido) podrán
observarse huevos no segmentados, segmentados, larvados
y larvas 1, también neutrófilos, linfocitos, eosinófilos,
células plasmáticas y células gigantes.
En
bronquíolos y alvéolos se observa:
-
Exudado inflamatorio.
-
Hiperplasia del epitelio.
-
Hipertrofia de las glándulas peribronquiales.
-
Hipertrofia de la musculatura lisa de las paredes de
bronquíolos.
-
Hiperplasia muscular en las arterias musculares.
Diagnóstico presuntivo: El diagnóstico clínico se basa
sobre la historia, el examen físico y en los hallazgos
radiológicos y hematológicos.
Hallazgos hematológicos: No son constantes, incluyen
eosinofilia, recuentos leucocitarios variables según el
tiempo transcurrido desde la infección y
eritrosedimentación aumentada.
Los hallazgos radiográficos varían desde un aumento de
la trama bronco vascular hasta imágenes compatibles con
una bronconeumonía.
Se
pueden apreciar áreas con densidades aumentadas,
nodulares, pequeñas y mal definidas a lo largo de los
campos pulmonares, similares a los procesos metastáticos
o micetógenos. Los campos pulmonares caudales presentan
la mayor afección. Las reacciones inflamatorias también
pueden generar los patrones bronquial, intersticial y
alveolar.
Diagnóstico de certeza
El estudio coproparasitológico constituye el método
diagnóstico práctico y preciso en el animal vivo y se
basa en la detección de las larvas de primer estado en
la heces. Las larvas de primer estado miden entre 300 a
400 µm de longitud y 20 µm de diámetro; están provistas
de granulaciones y poseen un apéndice ondulante en forma
de gancho o de “S” muy característico de éste género y
usualmente una proyección dorsal, pueden estar
enroscadas. Pueden ser observadas, como ya se ha dicho
en extendidos directos o mejor aún a partir de
material obtenido por métodos de flotación, o por el
método de Baermann. El extendido directo de materia
fecal es el menos confiable por el escaso tamaño de la
muestra y por el pasaje irregular de las larvas por el
tubo digestivo, por lo que se aconseja en casos
sospechosos negativos repetir el procedimiento.
El examen coproparasitológico no es de utilidad en los
primeros estadios de la enfermedad (menos de 5 o 6
semanas) en los cuales no existen aún vermes adultos
maduros, como así tampoco en estados crónicos de la
enfermedad ya que los parásitos no realizan oviposición.
Algunos vermes pueden sobrevivir en los pulmones por
varios años sin que aparezcan larvas en la materia
fecal.
Método de flotación: Se puede utilizar solución
azucarada, teniendo en cuenta que por la viscosidad la
flotación de las larvas se produce entre los 5 a 8
minutos. No aconsejamos la utilización de solución
salina, ya que por su alta presión osmótica deshidrata a
las larvas que sedimentan.
Método Baermann: Este método nos permite la recuperación
de las larvas en las heces. Se basa en el hidrotropismo
positivo de las mismas.
Técnica: Se utiliza un aparato de Baermann, el cual
consta de un estativo, donde se haya fijado un embudo
que en su parte inferior tiene un tubo de goma obturado
por una pinza. Dentro del embudo se coloca una maya
metálica y sobre ésta la muestra.
Puede colocarse una capa de gasa cuando la consistencia
de las heces es muy fluida. El material caerá dentro del
embudo, donde previamente se habrá colocado agua tibia,
como para cubrir las heces. Dejar reposar 24 horas a
temperatura ambiente. Durante ese lapso las larvas
migrarán al agua, y al estar imposibilitadas para nadar,
se irán acumulando en el fondo del tubo de goma. Tomar
las primeras tres o cuatro gotas del líquido al abrir la
pinza y observar entre porta y cubre.
Forma sencilla de efectuar este método
Puede utilizarse un vaso cónico con agua tibia y un
sostén de alambre en forma de M, donde se cuelga una
“bolsita” de gasa con la materia fecal, permitiendo que
ésta contacte con el agua. Dejar reposar 24 horas, luego
retirar el sostén de alambre con la muestra, volcar el
sobrenadante y dejar 10 centímetros cúbicos del fondo
del vaso cónico para observar al microscopio.
Simplificando aún más el método, puede utilizarse una
caja de Petri con agua tibia y ubicar dentro de ella una
“bolsita” de gasa con la muestra de heces, para
continuar el procedimiento como en el caso anterior.
En
este método hay que tener en cuenta lo siguiente:
_Las
heces deben ser frescas, y deben procesarse antes de las
24 horas de su emisión.
_No
debe agregarse ningún conservador a la muestra. En caso
de ser necesario, el material podrá ser enfriado.
_Las
heces no deben estar contaminadas con tierra, para
evitar la aparición de larvas de nematodes de vida libre
que pueden confundir el diagnóstico.
Los
exámenes de materia fecal no pueden en evidencia las
infecciones tempranas (es decir menores de 5 a 6
semanas), ni tampoco infecciones muy crónicas,
De todo esto se deduce que el diagnóstico etiológico es
difícil de realizar en los casos en los que las larvas
de primer estado son eliminadas en forma intermitente o
en pequeñas cantidades.
Los lavados transtraqueales y la biopsia pulmonar por
aguja, cuando realizables, pueden resultar de ayuda si
logran poner en evidencia huevos o vermes. Estos métodos
no se utilizan de rutina. La citología es similar a la
encontrada en el asma bronquial
Tratamiento:
Dado
que el tratamiento específico es de valor aún
controvertido, cobra singular importancia el tratamiento
sostén, y mas aun teniendo en cuenta que los
Aelurostrongylus generan una importante respuesta
inmune y la infección puede por lo tanto autolimitarse.
Las
drogas utilizadas hasta el momento son:
Levamizol:
8 mg/kg
vía oral cada dos días, tres tomas (reduce la postura de
las larvas).
Febendazole:
La
dosis es de 25 mg/kg/día a 50 mg /kg durante 5 días,
incluso hasta 21 días según la mayoría de los autores
produce remisión; otros autores no consiguieron éxito
usando 50 mg/kg/día durante 3 días. Los trabajos sobre
la eficacia de la ivermectina en esta enfermedad
no han aportado resultados concluyentes pero, hay un
reporte de su uso a 200mcg/Kg seguido de un segundo
tratamiento con 400mcg/kg lográndose eliminar la
infección.
Profilaxis:
Evitar, de ser posible, el contacto con el huésped
intermediario.
Experimentalmente se ha demostrado que la inyección de
escaso número de larvas infectantes genera inmunidad
suficiente como para impedir infecciones masivas durante
un año. Tanto para ésta como para otras bronconeumonías
verminosas podría ser muy útil la aplicación de vacunas
con larvas irradiadas.
Objetivo
El objetivo del presente reporte es revisar la
neumonía verminosa felina por Aelurostrongylus
abstrusus, comunicar un caso de Aelurostrongylosis
en una gatita común europea y su tratamiento.
Caso clínico:
Era una gatita común europea de 4 meses de edad, Tabby,
de 1,450g de peso, que fue referida a nuestra consulta
por presentar un cuadro respiratorio de cinco semanas de
evolución.
Anamnesis remota: había sido recogida de la vía pública
por los propietarios y desparasitada de rutina con una
asociación de fenbendazol y pyrantel, también le habían
aplicado imidacloprid tópico.Hacía cinco semanas el
animal comenzó a presentar un cuadro respiratorio por lo
cual se le realizaron placas radiográficas y se arribó a
un diagnostico de neumonía. Desde hacía tres semanas
tomaba clindamicina cada 12 horas sin remisión de los
signos.
Anamnesis presente: la gata comía poco, jugaba hasta que
la disnea se lo impedía. El cuadro había empeorado y las
imágenes radiológicas también.
Síntomas y signos: Temperatura rectal 38,5°C, taquipnea,
disnea, auscultación de ambos hemitórax; rales secos,
murmullo respiratorio aumentado. Mucosas ligeramente
pálidas. Se le realizaron exámenes de sangre: hemograma,
test Iddex para detección de VIF y VILEF, serología para
Toxoplasmosis, también se extrajo una gota de sangre del
margen de la oreja y con ella se realizó un frotis para
detección de Haemoplasmosis felina, se practicó un
directo de materia fecal y se solicitó a los
propietarios colectar heces para un seriado de materia
fecal (en fresco).
Resultados:
el frotis para Haemoplasmosis fue negativo. El directo
de materia fecal negativo. La eritrosedimentación se
encontraba aumentada. Hemograma: hematocrito 32%,
proteínas 8% hemoglobina 11,5 mg/dl GB12.000/mm3
GR: 4.800000/mm3 plaquetas 400000 Ns 69 %,
Nb 4%, Lf:12%, Mn 5%, E: 9%, B:0%, Metamielocitos:1%,
Linfocitos reactivos. Glucemia 80 mg/dl .VIF y VILEF
negativos Toxoplasmosis negativo (Ig M e Ig G)
La materia fecal, analizada por flotación y Baerman fue
positiva a Aelurostrongylus abstrusus.
Tratamiento sostén la paciente recibió Hierro (Ferranin
complex) 0,5ml con solvente indoloro IM (única dosis),
Ketoprofeno: 0,015 SC (solución al 10%).
Se indicó a los propietarios realizar nebulizaciones con
solución fisiológica tres veces al día, una de ellas
con corticosteroides.
Tratamiento específico: fenbendazol 50 mg/kg por día 5
días seguidos. Los análisis de control al día 10, 15 y
30 fueron negativos.
Las lesiones pulmonares remitieron en 20 días.
Discusión:
Como ya se ha dicho en la introducción es frecuente que
Aelurostrongylus es tan sólo un hallazgo en los
análisis de materia fecal y rara vez se observan gatos
enfermos. En cuanto a las manifestaciones de la paciente
que motivó esta comunicación, la presentación clínica de
esta enferma se corresponde con la que se espera en la
Aelurostrongylosis: cuadro crónico, disnea, normotermia,
eritrosedimentación aumentada, eosinofilia, patrón
pulmonar neumónico. En cuanto a la terapéutica empleada
es importante tener en cuenta que en esta parasitosis es
conveniente utilizar la dosis máxima de fenbendazol y
por 5 días dado que en sólo 3 días no se soluciona el
problema.
Conclusión:
a pesar de que la Aelurostrongylosis felina tiene baja
prevalencia , deberá ser sospechada e investigada de
rutina toda vez que los gatos hayan tenido oportunidad
de encontrarse con los hospedadores intermedios o
paraténicos (evento harto frecuente) y más aún cuando
nos enfrentemos a gatos con cuadros respiratorios
neumónicos crónicos.
Este trabajo se acompaña de fotografías microscópicas
de la larva 1 y de las radiografías de tórax. Y de 13
citas bibliográficas
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