ENCEFALOPATÍA ESPONGIFORME
FELINA (FSE) (1)
María Teresa Capucchio - Massimo Castagnaro
Maria Cristina Isaia - Federico Valenza
(1)Obiettivi & Documenti Veterinari
Anno XVIII, Noviembre 1997
Ofrecer datos actualizados y elementos útiles para la identificación
clínica y el diagnóstico histopatológico de la Encefalopatía Espongiforme
Felina.
Encefalopatía Espongiforme Felina (FSE), gato doméstico, félidos
salvajes, síntomas clínicos, diagnóstico histopatológico.
Las encefalopatías espongiformes
transmisibles (EET) son enfermedades neurodegenerativas del hombre y de los
animales, de lenta progresión y de resultado invariablemente letal (tab. 1).
Conocidas desde la mitad del siglo XVIII (Scrapie de los pequeños rumiantes)
han adquirido en los últimos decenios una notable importancia al estar
implicadas diferentes especies de animales domésticas y salvajes. En particular,
después del año 1986 en que se declaró la encefalopatía espongiforme bovina
(BSE), a la que siguió una auténtica epidemia en el Reino Unido, ha aumentado
notablemente el interés hacia este grupo de enfermedades. Entre las
Encefalopatías espontáneas Scrapie- similares está incluida la Encefalopatía
Espongiforme Felina (FSE) observada por primera vez en el Reino Unido (Wyatt y
col., 1990).
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Tab. 1 Encefalopatía
espongiforme de los animales |
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Especies huéspedes |
Enfermedades |
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Ovinos-caprinos Visón Ciervo-mulo y alce Bovinos Bóvidos salvajes (7 especies) Gato y félinos salvajes |
Scrapie Encefalopatía transmisible (TME) Enfermedad del adelgazamiento crónico (CWD) Encefalopatía espongiforme bovina (BSE) Encefalopatías transmisibles Encefalopatía espongiforme felina (FSE) |
Hasta el momento se han identificado 80
casos de FSE, 75 en el Reino Unido (G.A.H. Wells, comunicaciones personales, 1997),
1 en Irlanda del Norte (Federal Register, 1997), 1 en Noruega (Bratberg y col.,
1995) y 1 en Liechtenstein presumiblemente atribuibles al consumo de alimentos
para mascotas elaborados con desechos del sacrificio de animales (rumiantes)
infectados de EET (más probablemente bovinos).
La presencia de un cuadro histopatológico
similar al de otras EET ha hecho sospechar desde un principio que los bovinos o
los ovinos pudieran ser la fuente de transmisión de la patología a los felinos:
los gatos habrían contraído la FSE alimentándose con pedazos de carne y o
comida en lata proveniente de animales infectados con Scrapie o más
probablemente por BSE. Sin embargo, es necesario subrayar que hasta el momento
el gato ha resultado ser sensible solamente a la inoculación intracerebral de
tejidos de pacientes afectados de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD)
mientras que han resultado negativas las pruebas de transmisiones al gato del
Kuru, de la Encefalopatía transmisible del visón (TME) y de la Scrapie (Gibbs y
Gaidusek, 1973; Meldrum, 1990). No se han publicado todavía pruebas de
transmisiones de la BSE al gato ni a otros felinos. Sólo en 1994 (Fraser y
col.) se intentó transmitir la FSE al topo por vía intracerebral e intraperitoneal.
Se ha visto que los topos presentan síntomas nerviosos análogos a los
observados después de inocular materia cerebral de bovino con BSE. También el
tiempo de incubación y el perfil histolesivo de los encéfalos examinados ha
resultado indudablemente similar sino idéntico al de los topos inoculados con
BSE. Esto representa una prueba ulterior que confirma que probablemente la FSE
y la BSE tienen un origen común, es decir, que la primera deriva de la segunda.
La encefalopatía espongiforme con
características análogas a las del gato se ha observado también en 4 especies
diferentes de félidos salvajes en cautividad: el puma (Felis concolor)
(Willoughby y col, 1992), el guepardo (Acinonyx jubatus) (Peet y Curran, 1992;
Kirkwood y Cunningham, 1994), el ocelote (Felis pardalis) y el tigre (Felis
tigris) (OIE, 1996).
La infección de estos félidos se atribuye presumiblemente
al consumo de carcasas de bovinos infectadas, consideradas no idóneas para el
consumo humano, incluidos pedazos de médula espinal (Kirkwood y Cunningham,
1994). No hay que olvidar que entre los félidos presentes en los jardines
zoológicos junto a aquéllos en los que se han manifestado estos disturbios
neurológicos, y por lo tanto expuestos a las mismas fuentes de infección, no se
han observado otros casos clínicos distintos de los hasta el momento descritos.
Queda, sin embargo, todavía por
preguntarse si en algunos de estos casos observados la única vía de contagio
fue la oral o si el contacto con heridas o abrasiones cutáneas hubiera sido,
análogamente al Kuru, otra posible causa de infección (Willoughby y col.,
1992).
Los animales afectados tienen una edad
adulta comprendida entre los 4 y los 12 años, la mayoría son machos, de raza
europea común. La edad adulta nos hace suponer un período de incubación más bien
largo análogamente a las otras EET (Wyatt y col., 1991).
La aparición de la sintomatología es gradual y los síntomas clínicos se
prolongan por un tiempo variable que va de 3 a 5 meses, aparte de aquellos
animales afectados que generalmente son sometidos a eutanasia. Los primeros
síntomas observados consisten en modificaciones en el comportamiento caracterizadas
por una repentina agresividad o timidez, inquietud y escasa reacción a los
estímulos. Otros signos precoces observados pueden ser la hipersalivación,
polifagia y polidipsia. El animal presenta a menudo el pelo encrespado, sucio y
poco cuidado o una anormal tendencia a lamerse. Frecuentes son también los
temblores musculares, la midriasis y el rechinamiento de los dientes. Gradualmente
aparecen problemas de locomoción con paso de canguro, tambaleos, movimientos en
círculo y pedaleo. Con el transcurso del tiempo se suceden ataxia en las
articulaciones posteriores, dismetria, hipermetría e hiperestesia de diferente
grado. La gravedad de los síntomas neurológicos, en un primer momento de origen
cerebeloso,
posteriormente ligados a un compromiso cortical siempre mayor, no obstante las
buenas condiciones generales observadas en todos los sujetos, hacen inevitable
la eutanasia (Wyatt y col., 1991; Leggett y col., 1990; Kirkwood y Cunningham,
1994).
Anatomía
patológica
Macroscópicamente no se observan elementos significativos en ningún
órgano.
El examen histopatológico del SNC permite observar lesiones
características análogas a las de otras EET (tab.2). El elemento peculiar es la
esponjosidad de la sustancia gris extendida a todo el sistema nervioso, aunque algunas áreas resultan afectadas en mayor
medida como son el cuerpo geniculado medial del mesencéfalo, el tálamo, el
cuerpo estriado (Wyatt y col., 1991) y la médula oblonga (Legget y col., 1990).
Algunas veces también resultan afectados la corteza cerebral (sobre todo los
estratos profundos y el lóbulo frontal) y cerebelosa (Wyatt y col., 1991). Las lesiones espongiformes interesan el neuropilo
(pequeña área clara carente de
contenido estructurado) y los pericarios neuronales. Las vacuolas neuronales, únicas o múltiples, son más frecuentes
en algunos núcleos encefálicos y precisamente a nivel del núcleo del rafe,
núcleo dorsal del vago y formaciones reticulares del bulbo, núcleo rojo
mesencefálico y otros núcleos menores localizados cerca del acueducto de Silvio
(Wyatt y col., 1991; Legget y col., 1990).
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Tab.2 – Principales
lesiones histopatológicas y su localización |
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Lesiones histopatológicas |
Topografía |
Presencia de lesiones |
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Esponjosidades neuronales |
Mesencéfalo Médula alargada |
++ ++ |
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Esponjosidades neuropilo |
Corteza cerebral Tálamo Mesencéfalo Corteza cerebral Médula diluida Médula espinal |
+ ++ +++ + +++ +/- |
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Degeneraciones neuronales |
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+/- |
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Astrocitos/Astrogliosis |
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++ |
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Presencia de placas amiloides |
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- |
Raramente están presentes otras lesiones degenerativas de las neuronas.
A nivel de la médula espinal la esponjosidad neuronal es más rara. La
sustancia blanca está en ocasiones afectada, sobre todo a nivel de la médula
oblonga con la presencia de vacualizaciones
difusas y degeneraciones axonales
sobre todo en el tracto piramidal (Wyatt y col., 1991).
Están constantemente presentes la astrocitosis y la astrogliosis,
asociadas a menudo con un aumento de la microglia (bulbo) (Wyatt y col., 1991).
Siempre ausentes la respuesta inflamatoria y los acúmulos de amiloides
normalmente observados.
Diagnóstico
Como prueba de la histología pueden realizarse ulteriores indagaciones
más específicas como:
1)
la identificación de las fibras SAF (Scrapie Associated Fibrils) mediante
observaciones en el microscopio electrónico de muestras de tejido encefálico
purificadas con una serie de centrifugaciones;
2)
evidencias de la PrPSc con el western-blot realizado con
fracciones de corteza cerebral (Pearson y col., 1992).
Resulta interesante destacar a este respecto que Pearson y col. (1992)
examinando 18 encéfalos de gatos en busca de la SAF con el microscopio
electrónico y la PrPSc con el inmunoblot, han demostrado la
presencia de fibrillas y de la proteína priónica tanto en gatos con lesiones
histopatológicas Scrapie-similares, como en algunos gatos con síntomas
nerviosos, pero histológicamente sin lesiones. Este interesante resultado
sugeriría la posibilidad de infección por parte de un agente no convencional en
animales en los que se asientan las típicas lesiones histopatológicas en
analogía a todo lo obtenido en topos experimentalmente infectados con
homogenizados cerebrales de bovinos con BSE (Lasmezas y col., 1997).
En el año 1994 Fraser y col. han transmitido la FSE a los topos
demostrando así que la inoculación en animales de laboratorio representa
también para la FSE la prueba diagnóstica de una confirmación segura.
Todas las tentativas terapéuticas como la suministración de vitamina B,
corticoides o antibióticos no atenúan la sintomatología clínica.
El cuadro sintomatológico característico de la FSE puede ser imputable
a numerosas otras formas inflamatorias (virales, bactericidas o parasitarias)
de localización encefálica (FIV, FeLeV, FIP, Coronavirus, Rabdovirus, Toxoplasmosis)
o a patologías nuerodegenerativas metabólicas de base tóxica (encefalopatía
hepática, envenenamiento por plomo) o carenciales (avitaminosis B). La ausencia
de anticuerpos circulantes, de alteraciones del líquido céfalo - raquídeo y la
normalidad del cuadro enzimático humoral excluyen sin embargo la patología
arriba indicada y hacen obligatorio el examen anatomohistopatológico del SNC.
Conclusiones
La FSE representa una patología de reciente adquisición y de notable
importancia en el diagnóstico diferencial de las formas neurológicas del gato.
No obstante, los pocos casos observados hasta el momento y el escaso número de
estudios realizados con este propósito no permiten todavía extraer conclusiones
definitivas acerca de su origen, la FSE podría representar un ejemplo de
superación de la barrera de especie de parte de la BSE.
Si bien son pocas las observaciones de esta enfermedad fuera del Reino
Unido (Irlanda, Noruega y Liechtestein) no podemos excluir a priori su
presencia en otros países, sobre todo si consideramos como elementos
predisponentes la presencia de la BSE en los bovinos, el uso de pedazos de
carne de rumiantes para la alimentación de los félidos e incluso también la
suministración de comidas enlatadas fabricadas con desechos bovinos de origen
no bien conocido. Seguramente la FSE no llegará a convertirse en una verdadera
epidemia como la BSE porque los félidos son seguramente sus últimos huéspedes,
representan especies animales cuyas carcasas no se reutilizan para la
alimentación en la misma especie; lo que impide una amplificación de la
infección a diferencia de lo sucedido con los bovinos.
Por lo que respecta a nuestro país (Italia), por el momento, no es
posible afirmar con seguridad que no exista la FSE, no sólo porque tenemos un
considerable número de gatos vagabundos a los que, como todos sabemos, es muy
difícil realizar el diagnóstico de una patología neurológica, sino también
porque no es sencillo el diagnóstico de la FSE en los gatos de departamento.
De hecho es necesaria una estrecha colaboración entre los veterinarios
clínicos y anatomopatólogos que no siempre es posible, pero que sería muy
aconsejable para evitar subestimar una patología extremadamente interesante que
presenta todavía hoy numerosos aspectos por explicar.

Fig. Nº 1: Múltiple
vacualización del Neuropilo (hematoxilina-eosina 200x).
Cedida por el Prof. G. A.
Wells. Central Veterinary Laboratory. Weybridge (UK).

Fig. Nº 2: Vacuolas en las neuronas del núcleo dorsal del nervio vago, médula oblonga (hematoxilina-eosina 400x).
Cedida por el Prof. G. A.
Wells. Central Veterinary Laboratory (UK).

Fig. Nº 3: Focos de
identificación de la proteína PrPsc, en el neuropilo por técnica de
inmunohistoquímica 400x.
Cedida por el Prof. G. A.
Wells, Central Veterinary Laboratory
(UK).
Bibliografía
Consta con 14 citas bibliográficas
Traducción: Lic. Ana Bretón